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Me extraña, araña... AGREGAR A FAVORITOS
 Matemáticamente, ¿tenemos chance?



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05.01.2009 23:31

Shhh...

No digan nada, pero se comenta por ahí que hay una nueva versión de este mismo blog en Blogger...

Parece que la dirección es meextrana.blogspot.com

Pero ya saben cómo son las malas lenguas... La gente es mala y comenta... 

Salud. 

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02.01.2009 01:46

Tengo una suerte bárbara. Mis amigos escriben artículos en sus blogs, e involuntariamente me brindan material para que yo escriba en el mío. Leyendo esta entrada del blog de mi amigo Daritxo, me quedé pensando en algo que me pareció interesante: el tema de las almas gemelas. Es cierto, Daritxo no habla nada sobre las almas gemelas, pero por alguna razón, mis pensamientos se desviaron por ese lado.

La cuestión es así: el concepto de “almas gemelas” es muy poético y esperanzador; se supone que cada un@ de nosotr@s tiene un alma gemela, una “media naranja”, un “amor de mi vida”, con el que vamos a vivir felices para siempre comiendo perdices (no en mi caso, prefiero las milanesas de soja). Hasta acá todo muy lindo.

Ahora, se plantean varios dilemas que podrían hacer al menos tambalear la creencia en la existencia de tal cosa.

Para empezar, si un@ no cree en la existencia del alma, no tiene sentido creer en la existencia de las almas gemelas. Pero supongamos que creemos en la positiva existencia de alma (ya lo veo al amigo Ptolmes arrancándose canas verdes).

El segundo problema que se plantea es encontrar a esa alma gemela, lo cual no es fácil. Según la Wikipedia, la superficie de la Tierra es de 510.065.284,702 km2 (igual pido que el amigo Ptolmes lo confirme). Sobre esa superficie convivimos alrededor de siete billones de almas, y esa cifra sigue en aumento. Así que ¿por qué cuernos mi alma gemela iba a vivir en el mismo barrio, o en la misma ciudad, o en el mismo país, o siquiera en el mismo continente que yo? Proporcionalmente, el alma gemela de la mayoría de nosotr@s tendría que ser la de un/a asiátic@. Esto sin tomar en cuenta la posible existencia de vida extraterrestre inteligente que pudiera a llegar a haber por ahí diseminada en el universo, y no nos vamos a poner xenofóbicos; ¿qué tiene un alma terrícola que no tenga una extraterrestre?

En tercer lugar, y suponiendo la afortunada casualidad de que un@ encuentre su alma gemela, estaría bueno que semejante hallazgo no pase inadvertido ante nuestros ojos. Y a veces un@ vive tan distraíd@ con asuntos mundanos…

También estaría bueno que esa persona que creemos nuestra alma gemela crea lo mismo de nosotr@s; es decir, que no crea que su alma gemela sea un/a tercer@, porque ahí el tema de comer perdices o milanesas de soja para siempre se entra a complicar… Si un@ cree fervientemente que su alma gemela es Fulan@, y resulta que viene Mengan@ a tratar de convencernos de lo contrario, y además se postula como nuestra única y verdadera alma gemela, difícilmente le creeremos. Digo difícilmente y no imposiblemente…

Pero bueno, todos estos son detalles menores. Tal vez algun@ de nosotr@s sea un@ de es@s poc@s afortunad@s que encuentran a su alma gemela y viven felices para siempre, y para muestra basta un botón…

Yo por ahora me conformo con vivir agradecidamente enamorada del que yo creo fervientemente es mi alma gemela, que no es poco, dadas las posibilidades…

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24.12.2008 02:16
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Todo empezó con una ronchita chiquitita en la panza, tirando para el lado derecho. Ni me preocupé; “me picó un bichito, o el perfume del jabón me dio alergia, nada de qué preocuparse”, pensé.

La cuestión es que la ronchita me picaba de vez en cuando, pero cuando me rascaba -cosa inevitable para mí, sobre todo porque rascarse es verdaderamente placentero- me dolía bastante.

Al otro día la ronchita se agrandó, y no solo eso: encontré nuevas ronchitas, o mejor dicho, nuevas ampollitas minúsculas, coloraditas, también en la panza y en la espalda, más o menos a la misma altura.

Le pregunté a mi suegra, que es doctora, a ver si tenía idea de qué podía ser eso (debo reconocer que las ventajas de tener un médico en la familia son numerosas, y no dudo en aprovecharlas). Me dijo que podía ser el “herpes Zoster”, a lo que yo, con mi nulo conocimiento en estas cuestiones, la quedé mirando con cara de “¿Y cuánto me queda?”. “La culebrilla. Se ve que andás con las defensas bajas...”, me dijo

La culebrilla. Y yo que pensaba que la vieja y querida culebrilla era un invento de las viejas y las curanderas que siempre decían “¡Que no se te junte la cola con la cabeza porque TE MORÍS!”. Igual, cuando me hablaban de la culebrilla, yo me imaginaba que la gente que la padecía tenía dentro de su organismo una especie de parásito largo y blancuzco, alimentándose de andá a saber qué fluidos o humores asquerosos, que se iba alargando hasta que le daba toda la vuelta y se le juntaban la cola y la cabeza.

Resulta que al final, y previo consejo de mi suegra, fui a ver al médico para que me dieran un retroviral o algo de eso, porque además aprendí que el tema del Zoster tiene algo que ver con la varicela que tuve a los catorce años, y que me contagié a propósito, pero ésa es otra historia…

El médico que me atendió era un muchacho joven que hablaba muy rápido, por lo que algunas cosas no le entendí. Ahora, durante la consulta se suscitó un pequeño diálogo, en la que surgió una palabra que yo nunca pensé que iba a escuchar de un médico en medio del ejercicio de su profesión (no me sorprendería escucharla, dicha por la misma persona, en ámbitos menos formales). Transcribo el diálogo:

Doctor: ¿Y te pica?

Yo: Sí, pero no mucho, en momentos puntuales, no me pica todo el tiempo…

Doctor: Ta, pero cuando te rascás te duele hasta el orto, ¿no?

Yo: …ejem ... eh... sí…

Y bueh, resulta que ando con las defensas bajas, producto del estrés de estos últimos días; el lunes tuve un examen y la verdad que lo pasé bastante mal, psicológicamente hablando, y por eso se me manifestó la culebrilla.

Ahora estoy tomando remedios cada seis horas y esas cosas, y de vez en cuando me rasco, y me duele hasta el orto…

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09.12.2008 14:23
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¿No les ha pasado de encontrarse por la vida con alguna persona que siempre está contenta, que siempre parece estar feliz? A mi si.

Eso no sería tan grave. Está bueno que la gente sea feliz. No tengo nada contra eso.

Ahora, lo que me molesta es que hay algunas personas que siempre están contentas y que esperan lo mismo de uno.

Hablando con un amigo muy querido surgió la siguiente idea: la vida no es un carnaval, muy a pesar de Celia Cruz. A veces uno está triste o angustiado, y eso es perfectamente normal. Si no estuviéramos tristes de vez en cuando, seríamos una piedra, o no nos importaría nada, o tendríamos un problema de negación bastante importante.

De todas formas, creo que hay razones y razones para estar triste. En mi caso personal, creo que si mi cuadro preferido pierde una final, o si pierdo un examen, por citar algunos ejemplos, ésa no es razón suficiente para tirarme a llorar en una cama. 

Pero hay otras razones mucho más fuertes para estar tristes. Razones que pueden encontrar su origen en cuestiones más o menos globales, como la miseria, la injusticia, la guerra; o en cuestiones más personales, como la muerte de un ser querido, el fracaso de una pareja, o el íntimo descubrimiento de la propia condición de mortal, que a pesar de ser algo bastante obvio, no es poca cosa.

Lo que he notado, y más de una vez, es que hay como una “campaña” en contra de algunos sentimientos como la tristeza; como que la tristeza tiene mala prensa. Pereciera que uno siempre tiene que estar bien, siempre tiene que estar feliz y contento. Como que uno no tiene derecho a estar triste, enojado, angustiado. Como que los únicos sentimientos que deberían tener cabida en nuestra vida son los “positivos”. Y esto es muy fácil de notar: hay que prender la tele. En las publicidades nunca vamos a ver a alguien triste; o como mucho, si hay alguien triste, deja de estarlo cuando compra el producto o servicio que se está publicitando. En las telenovelas, por ejemplo, a la heroína le toca vivir las mil y una, llora devastada por su amor, sufre las crueldades de la villana… pero al final termina casada con su verdadero amor, felices y comiendo perdices. O nomás cuando nos encontramos por la calle con algún conocido que, como saludo, nos pregunta “¿Todo bien?”.

¿Y qué pasaría si digo que no? ¿Qué pasaría si dijera que estoy triste, que no está todo bien? ¿Cómo reaccionaría esa persona? Hay que hacer el experimento.

Creo que tampoco se trata de ir por la vida quejándose y estando triste por todo. Calculo que cada uno de nosotros tiene algo en la vida por lo que estar contento, orgulloso, agradecido, y está bueno darse cuenta que uno tiene esas cosas. Y obviamente que cuando la tristeza pasa a ser depresión, lo más acertado es consultar con alguien que nos pueda ayudar.

Pero por lo demás, creo que es muy importante permitirse sentir todo y no sucumbir a la perpetua felicidad impuesta de afuera, como si todo estuviera bien, como si todo fuera color de rosa. Creo que todos los sentimientos son válidos; la cuestión es qué hacemos con esos sentimientos, cómo los manejamos.

Así que ya saben: no estoy triste, pero cuando lo esté, no me vengan a ofrecer pañuelos para que me seque las lágrimas. Déjenme estar triste y llorar tranquila.

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02.12.2008 15:29

Este tema es... ta, no hay palabras para describirlo. Está en el disco "White Album". Como no encontré un video original de este tema, les dejo uno que ya viene con la letra, al estilo karaoke. También les dejo una traducción, que nunca va a ser buena.

Salud. Lloren bastante, si quieren.

Pájaro negro

Pájaro negro que cantas cuando muere la noche,
toma éstas alas rotas y aprende a volar.
Toda tu vida
estuviste esperando este momento para levantarte.

Pájaro negro que cantas cuando muere la noche,
toma éstos ojos inundados y aprende a ver.
Toda tu vida
estuviste esperando este momento para ser libre.

Pájaro negro, vuela.
Pájaro negro, vuela
en la luz de una oscura, negra noche

 

Sobre mi: Soy Mariana y hay cosas que me extrañan, así que escribo sobre eso. "No acepten lo habitual como una cosa natural. Pues en tiempos de confusión organizada, de arbitrariedad conciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural, nada debe parecer imposible de cambiar." Bertolt Brecht
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