El Mahoma Social Club
La institución de la descarga - Porque las montañas no suelen venir solas

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02.01.2009 12:07 / El legado de Mahoma

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Mi viejo me contó alguna vez que, a fines de los 60', quienes hacían cola para ver "Woodstock" en el Cine 18 de Julio cruzaban puteadas con los de la cola del Trocadero -calle por medio- donde proyectaban "Gitano" con Sandro, y viceversa. Si estabas en la movida eras "camba", sino eras "fornega" o eso dicen los testigos de época. "Fornega", "grasa", "terraja"...todo remite a lo mismo pero, si hablamos de música, refiere a la noción elitista de que hay un arte elevado y otro "popular", como si lo uno fuera en detrimento de lo otro. 

Estos días comencé a leer "Verdad tropical", de Caetano Veloso, a medio camino entre la autobiografía y un estudio de lo que fue el movimiento Tropicalista en Brasil en los 60'. Movimiento que, precisamente, tuvo al mismo Veloso como protagonista junto a Gilberto Gil, Tom Zé y Os Mutantes entre otros. Si bien el tema es apasionante y puede seguirse con lecturas varias (entre ellas el "Manifiesto Antropófago" de Oswald de Andrade, inspirador de la filosofía tropicalista por aquello de alimentarse de todo para regurgitar algo nuevo) la lectura me puso a pensar en las acepciones locales referidas al trópico.

Acá tenemos nuestra "música tropical": un híbrido medio extraño entre cumbia colombiana, plena portorriqueña, salsa, baladas "melódico internacionales" latinas e hispanas y -más recientemente- hip-hop, reggaeton, cuarteto cordobés y una suma de  etcéteras. Quienes gustan de ese género son vistos desde la barra rocker como "fornegas", "grasas" y "terrajas". Quizá decepcione a algún rockero vernáculo lector de esta columna, donde hemos comentado a Jethro Tull o Captain Beefheart, pero no solo no recuerdo sentir animosidad alguna hacia la cumbia sino que me gusta, lisa y llanamente.

Nunca entendí la actitud chacrera e intolerante del rock de estadios cuando genera cánticos de hinchada del tipo "los cumbieros son todos putos". Ajá, qué temerarios, eso es trangresión en estado puro. Quizá cayó en desuso, quizá estoy hablando de una impresión mía sobre algo ya perimido pero siempre me llamó la atención y, a pesar de mi notoria inclinación al rock n' roll, nunca me pareció que ésto fuera mejor ni que Gardel, ni que Bach ni que Borinquen. Eso si: cómo cuesta, desde el rock, reconocerle los méritos a la música trópical.

Un colega escribía días atrás sobre "Chicle", nuevo disco de Max Capote, el cual cierra con una versión de "Azuquita Pa'l café", la que conocemos por la versión que aquí hiciera Ernesto Negrín y Conjunto Casino. La frase que utilizaba el escriba apuntaba a que el cover de Capote (músico identificado con la escena del "rrrrrrock", tal como lo pronuncia el crítico-personaje Roberto Hammond) superaba o mejoraba la original. Primero, la versión de Capote es decididamente buena pero tremendamente respetuosa de la de Casino. Cambio más notorio: ésta tiene batería. Más libre e igualmente buena es la que hizo La Sonora del Sur en el disco "Haciendo tiempo" hace algunos años. Lo que si: la "Azuquita'..." "original" (que a la vez es versión de la original de El Gran Combo) es insuperable y se ha convertido en uno de los grandes hitos del cancionero popular uruguayo. Su intro de vientos es una invitación para ir a la pista y su letra, además, es brillante. En los bailes de adolescencia había dos temas por los cuales yo era capaz de atomizar incansablemente al DJ de turno: "Back in Black" de AC/DC...y "Azuquita'"

"La cumbia es un buen ritmo, lástima la letra" - dijo el vocalista de Bersuit Vergarabat, Gustavo Cordera, en el Teatro de Verano allá por 2002. La arrasadora "Yo Tomo" (del disco "Libertinaje") generó algo parecido a lo que pasó con Santana en los 60' cuando versionó "Oye como va": gustaba a la barra del rock y de la cumbia a la vez. Ahora ¿por qué o de qué se atajaba Cordera? La frase fue pronunciada antes de tocar otra cumbia, "El viejo de arriba", la que fue coreada, bailada y disfrutada por todos los presentes. A veces al escuchar a Bersuit y las arengas demagógicas de Cordera me asoma una reflexión similar: qué bien suenan, lástima la letra. ¿Lo bueno es bueno solo por ser rock? Ni a palos.

De todos modos, la foto que ilustra este post no da cuenta de un disco de música tropical de acá, como pueden ver pero si de uno de los mejores discos que yo haya escuchado y, en mi opinión, el mejor de ese soberbio cantante, letrista y compositor que es Juan Luis Guerra. Cuando compré el disco en el año 2000, lo llevé a CX 26 Sodre donde conducía "Una noche de locos", más afín a difundir a Hendrix que a La Cumana, a decir verdad. Mandé el primer tema y los oyentes habituales saltaron como pelota. Me acusaron de vendido y yo que sé qué más. "Miren que está bueno en serio, escuchen la trompeta de Arturo Sandoval en este tema, escuchen el arreglo de...etc,etc"...nada. Estaba pasando música tropical, vendiendo el alma al diablo, y en ese momento "Que vale la pena" de Juan Luis Guerra era lo mismo que un compilado de la charanga menos inspirada de Tarariras. Insisto entonces desde aquí porque  creo que hasta el más ferviente seguidor del rock, blues y derivados puede sucumbir a este disco. Y sino, lo recomendamos igual. Estaba entre éste y "La 8va. Maravilla" Karibe con K (que tiene "La Piscina", ojo) y ganó éste por mayoría simple entre los integrantes de la redacción.

"Ni es lo mismo ni es igual" arranca con "Mi PC", un merengue con una melodía genial y una letra sin desperdicio vinculando a su objeto de deseo con todas las novedades informáticas de aquel momento. Le sigue la tremenda "Que vale la pena", un laburo vocal increíble de sus coristas, los "4.40" (y fuera de joda que son un prodigio de afinación, empaste y belleza esos tipos. Bien puesto ese nombre). Las baladas acústicas son un fuerte de JLG y las que están incluidas aquí son de lo mejor ("Palomita Blanca", "Testimonio") pero lo más genial del disco son dos temas. Uno, "El Niágara en bicicleta", un relato entre la ternura y el absurdo de ese paciente confortado por una enfermera que ni siquiera sabe si nombre y un hospital que es un caos...otra melodía maravillosa. Dos, una obra maestra de Guerra, nunca citada entre sus "grandes éxitos". Me refiero a "El primo", un merengue A-SE-SI-NO donde la banda te pasa por arriba (ahí está el solo de Sandoval y su trompeta, la "Lethal weapon" como él mismo la llama)  y el cuento de ese primo sobrehumano al que no le falta nada: conoce a Michael Jordan, es doctor, más fuerte que Sylvester Stallone...todo dicho con Guerra improvisando buena parte de la letra mientras la grababa.

Y no, no es solo rock n' roll (pero, definitivamente, me gusta)

Sabor, azúca y polvo de estrellas para todos los socios en este 2009.




27.12.2008 00:07 / El legado de Mahoma

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No encabezan el elenco, no se pelean para ver su nombre primero en los creditos, no son -en principio- las estrellas aunque en más de un caso lo deberían haber sido. En El Mahoma Social Club queremos cerrar el 2008 homenajeando a los auténticos imprescindibles. Los llaman secundarios o de reparto pero hoy son las figuras de este club y los destinatarios del último brindis virtual del año. En la foto va Ernest Borgnine ¿es el viejo Ernest un actor de reparto? Sinceramente no lo creo, aunque haya cumplido ese rol maravillosamente como casi todo lo que ha hecho. Por otro lado su único Oscar -y a la vez su única nominación- es a Mejor Actor por "Marty" de 1955. Sucede que Borgnine es de los pocos clásicos que queda en pie y a sus 92 años pide que lo contraten porque quiere llegar a su película número 200 (hasta este año iba 198). 

Qué vamos a andar descubriendo a estas alturas: a este club le gusta el cine clásico, qué rayos, lo verán en esta lista de "supporting" actors and actresses . Por cada uno irá una recomendación, que para algún lector que otro llegará licencia o al menos otro fin de semana largo como para hacer biógrafo. Acá vamos....¡segundos adentro! 

ACTRICES (Ladies first)

Barbara Bel Geddes - Para Hitchcock no habrá llegado a ser la blonda musa que fue Grace Kelly o la fría Kim Novak, pero Barbarita estuvo al firme en Vertigo (1958) y protagoniza uno de los más recordados episodios de la serie televisiva "Alfred Hitchcock Presenta": aquel que la mujer asesina al marido con una pierna de cordero congelada y luego la pone a hornear para que, cuando llega la policía a investigar, pueda invitarlos con una rica cena en la que se comerán el arma homicida, nada menos.

Claire Trevor - A Clarita si la valoraron como secundaria: la nominaron tres veces y ganó por Cayo Largo (1948) donde jugaban Bogart, Bacall y el enano perverso de Edward G.Robinson. Para nosotros antes que nada es la chica de La diligencia (Stagecoach, 1939) de John Ford, el western que cambió la historia de las películas del oeste para siempre.

Thelma Ritter -O lo que se llama "jugar a la segura". La fama le llegó de veterana (encuentren una película en la que salga de jovenzuela, si pueden) y fue posiblemente LA actriz secundaria entre los 40' y primeros 60' (que puede referir tanto a su edad como al período en que filmó). Es la encargada de cuidar al voyeur James Stewart en La ventana indiscreta (también Hitchcock, 1954) y la sospechosa mujer que vende información a Richard Widmark en El Rata ("El Rata", título que sin duda es la traducción exacta del original Pickup On South Street de Samuel Fuller, 1953)

Jean Hagen -A principios de este mes se realizó la movida de "Museos en la noche" y tras dar una vuelta por el Romántico llegué a la Peatonal Sarandí a la altura del Edificio del Sodre donde se proyectaba, en pantalla gigante, la genial Singin' In The Rain. La gente se arrimaba con su reposera y se sentaba a verla. Cada vez que aparecía la insoportable Lina Lamont y su voz de corneta, la improvisada platea se mataba de risa. Hay que ser muy buena para hacer de mala actriz y para generar tanta risa en cada aparición. Lina Lamont no es otra que Jean Hagen. Que aunque no haya filmado nada más relevante después de aquella ya había pasado a la historia.

Madeline Kahn - Una de las mejores comediantes que el cine haya dado. Podía ser elegante pero nada mejor que cuando estaba frenética y gritona. Lo último que le vi fue su participación en Cosby (una reencarnación de "El Show de Bill Cosby") y recuerdo que Madeline la salvaba del desastre. De todas maneras, quien haya visto Locura en el Oeste de Mel Brooks sabe que ella era Lili Von Schtupp, la cabaretera alemana que quiere seducir al sheriff negro. Estuvo también en Luna de papel de Bogdanovich y en El Joven Frankenstein, también de Brooks (que también vive y lucha). 

Dianne Wiest -Al ver su nombre alguno dirá ¡al fin una que está viva! Que semejante actriz tenga su nombre tan asociado al de "las de reparto" lo único que hace es reafirmar su excelencia. En Hannah y sus hermanas se roba la película como la auto destructiva hermana del medio y se gana su primer Oscar de la mano de Woody Allen. El segundo lo gana también con Woody en Disparos Sobre Broadway interpretando a la actriz que supo ser diva y ahora está en la mala, alcohólica y sin contrato, aunque aún pueda enamorar al guionista que interpreta John Cusack. Solamente el momento en que Cusack y Wiest se sientan en un bar y ésta pide "dos martinis" y para luego mirar a Cusack y preguntarle "¿vos que tomás?" ya paga la entrada, el alquiler de la peli o el tráfico de la banda ancha.

Mientras termino la lista me doy cuenta que en ella también podrían haber estado Judy Davis, Shelley Winters o Joan Cusack (de la que siempre estuve enamorado, aunque me lleve casi 20 años. Cuando la vi como la directora de School Of Rock, poseída al ritmo de una canción de Stevie Nicks, me pudo por completo)

ACTORES (last but not least)

Walter Brennan -Fritz Lang, John Sturges, Howard Hawks y John Ford no elegían a cualquiera: el gran Walter fue, posiblemente, el mejor "secundario" de su tiempo. Tiene casi 100 películas en su haber pero para conocerlo mejor allí están Río Bravo de Howard Hawks (otra prueba de algo que hemos enunciado desde este espacio hasta el cansancio, contra lo que muchos creen: qué buen actor era John Wayne) y Conspiración de silencio de Sturges (ya comentada en El Mahoma Social Club, un año atrás).

Robert Ryan - Me pondría de pie pero me queda lejos el teclado. Podía ser el más querible o el más hijo de puta que se pudiera ver en pantalla. Cualquier actor al que alguna vez le toque interpretar a un villano tiene que ver a Ryan. Bah, cualquiera tiene que ver a Ryan. Doce del patíbulo, La pandilla salvaje, Conspiración de silencio, Encrucijada de odio, Los profesionales...donde juega R.R. hay espectáculo seguro. Dijo sobre Spencer Tracy  "cada vez que entraba en cuadro, el resto nos hacíamos más pequeños". Si en vez de decirlo sobre Tracy lo hubiera dicho sobre si mismo le hubiese asistido toda la razón.

Ben Johnson -  No, no le ganó a Carl Lewis en Seúl 88' con ayuda de anabólicos: pasó a la historia mucho antes y por hechos más loables. Hombre de rodeo ensu juventud, era el pibe contratado para llevar caballos a los estudios donde se filmaban los western.Un día le ofrecieron hacer de extra en una escena, luego en otra y de golpe llegó un papel. Ben fue secundario en la trilogía de caballería de John Ford (compuesta por Fuerte Apache, La Legión Invencible y Rio Grande) y se enfrentó (casi siempre era villano) a Alan Ladd (Shane), Marlon Brando (El rostro impenetrable) y Charlton Heston (Juramento de venganza). Además fue uno de los 4 de La pandilla salvaje (William Holden, Erneste Borgnine y Warren Oates completaban el cuadro) y con eso estaría completo. Claro, aún le faltaba hacer a Sam "El león" quien regenteaba el único cine del triste pueblito de Texas donde se ambienta la imprescindible La última película (Peter Bogdanovich, 1971) por la que ganó su Oscar. La expresión "the real thing" podría traducirse coloquialmente como "la posta", "la que rinde" o "la de verdura". Bogdanovich dijo una vez: "Having Ben Johnson was having the real thing". 

Chazz Palminteri - Si, se repite. Cierto, hace años no emboca una ¿Y qué? Aca lo bancamos a Chazz, estereotipo máximo de gangster cinematográfico, sea un sangriento asesino o una parodia de eso mismo. En Una luz en el infierno (De Niro, 1993) lo hace en serio y la rompe. En Disparos sobre Broadway de Woody Allen lo hace en clave de comedia (como olvidar a Cheech, el matón que esconde un profundo dramaturgo) y también la rompe. Hasta llegar a Analízame donde combina ambas y...bueno, no la rompe, pero igual se luce. La barra espera que vuelvas pronto, Chazz.

Tim Roth - Lo escuché más de una vez: la película pudo ser regular/espantosa/casi buena pero -al final- la salva Tim Roth. Aunque ha tenido protagónicos destacados (Vincent & Theo, La leyenda de 1900), está asociado al rol secundario. Pasa que esos papeles de reparto son nada menos que el policía infiltrado "Mr.Orange" de Perros de la calle, el asaltante de la cafetería al inicio de Pulp Fiction, el matón Charles Ferry de Todos dicen te quiero (sus menos de diez minutos en la película ya pagan) y más recientemente su aparición en la segunda entrega de Hulk (The Incredible Hulk, notoriamente mejor que su antecedente enojado y verde) nos hacen preguntar qué sería mejor, si su regreso a los protagónicos o que siga salvando películas como secundario.

Cierro la lista y siguen viniendo nombres. Robert Shaw podría haber estado (aunque es otro con protagónicos varios), Joe Pesci o Martin Balsam también...pero bueno, se acaba el año y no entran todos. 

Ah! Hablando de eso, les deseo buen año para todos y que nos sigamos reencontrando cada siete días. Que éste sea un tiempo de disfrute y de tenerse en cuenta sin dejar que nos ganen los pronósticos desalentadores y los agoreros que tambén saben hacer buen negocio de la crisis. 

Y ahorren para el cable, que es año electoral.

EL MAHOMA SOCIAL CLUB

 



19.12.2008 07:28 / El legado de Mahoma

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Cada tanto todos tenemos alguna historia que no necesita ser edulcorada.

La imagen que ven más arriba es la reproducción de una que me quitaba el sueño hace 19 años, cuando el martirio de la visita semanal al dentista era confortado por la chance de cruzar a una disquería céntrica. A mirar , nada más (y nada menos).

No fui un digno paciente odontológico, me ponían el espejo y sacaba más reflejos que Mazurkiewicz o Bush esquivando zapatos. Para peor, el tratamiento aquel era llevado a cabo por una veterana dentista de mucha paciencia y vetusto instrumental. Cada lunes iba temblando y lo que a un paciente cualquiera le habría demandado no más que media hora, a mi me tomaba una hora o más. Si bancaba la toma, llegaba a tiempo para cruzar a la disquería. Sino, habría que volver a la semana siguiente armado de coraje, vergüenza y con el estómago lo más vacío posible.

Cuando lo lograba cruzaba al Todo Música del Gaucho y allí, cada lunes, miraba las estanterías de cassettes. Gracias a los vinilos de mi padre me había interesado en Beatles y Rolling Stones, fundamentalmente, en tanto aprendía los primeros acordes en la guitarra (lo que fue "Zamba de mi esperanza" para muchos alumnos para mi resultó ser "Norwegian Wood" aunque la progresión de acordes era errática y siempre faltaba uno). Imagen hipnótica, portada fascinante aún en la fea edición local en cassette, allí estaba el "Flowers" de los Stones llamándome semana a semana. Yo imploraba que nadie lo hubiese comprado, aún cuando no tenía medios para evitarlo. Hasta que un día pasó lo peor (alivio) y pasó lo peor (tragedia): completé el tratamiento odontológico por un lado y por otro...ya no había motivos aparentes para ir al centro. Tenía entonces once años, cumplidos hacía poco.

Solo conocía "Have You Seen Your Mother, Baby, Standing In The Shadow?" y me preguntaba como sería el resto (las que podía ver anunciadas en la portada y las que no). Había otros, claro, incluso ese año los Stones volvían al ruedo con "Steel Wheels".No había caso: ese cassette debía ser mío. No puedo poner mayor expectativa porque ya les arruiné el final y me disculpo: imagino lo frustrante que debe haber sido para muchos ir a ver "Titanic"o "La pasión de Cristo" y que alguien les agüe la fiesta contándoles que el barco se hunde o que a él lo crucifican.

La imagen fue suficiente para motivar al pequeño Mahoma, justo cuando se venía el primer lunes sin dentista y sin disquería. Un domingo me encontraba en Pinamar, donde mis abuelos estaban construyendo una casa. La presencia de los obreros y parentela adulta conspiraba contra toda posibilidad de diversión por lo que me limitaba a andar en bicicleta por las calles de balastro del balneario. Entonces, cayó la ficha.

Me acerqué uno por uno a los responsables de la obra y a los responsables de mi crianza y les pregunté tranquilamente si podía ayudar en la obra a cambio de una colaboración. No tenía judas, nunca tuve un chanchito donde depositar monedas y puedo hacer muchas cosas en la vida pero ahorrar no está entre mis fuertes. La colaboración se iba a dilapidar ya imaginan donde. Creo que a los obreros les cayó simpática la propuesta porque me dieron luz verde. Tras el almuerzo, me puse la más raída de las remeras y pasé la tarde ayudando a poner azulejos en el baño, alcanzando bloques, juntando unas maderitas que se precisaban para nosequé que tenía que ver con el impermeabilizante en el techo, me afilié al Sunca...lo que fuera por la recompensa.

Y fui juntando monedas y algún billete -capaz que tenía algo más en mis magros ahorros- para llegar a los 4 mil pesos que costaba el cassette (creo que estaban aún los billetes de mil color violeta). No tengo idea cuanto sería hoy por hoy pero para entonces era bastante. Al otro día, terminando uno de los últimos días de clase, me fui expreso a la parada del 64 en Avenida Italia y Caldas a pasos de la Escuela 111 donde hice primaria. Túnica semi rayada por las firmas del compañeraje y monedas en un rollito de papel, derecho a la disquería. Primer alivio: el "Flowers" estaba en su lugar de siempre, esperando.

Lo pedí, decidido. El empleado fue por él y, para ponerle suspenso, dijo lo que no debió haber dicho jamás: el cassette no valía 4 mil pesos, sino algunos más. Yo era bastante tímido entonces pero no había hecho mi primera experiencia obrera juvenil por nada. Le dije que no podía ser, que yo iba todas las semanas y sabía cuanto costaba. Cual Joh Wayne desenfundando, saqué el rollito de papel con las monedas. El tipo debió verme a punto de quebrar moralmente porque no dijo más: puso el cassette en la bolsita, hizo la boleta y punto. En ese momento me sentí una combinación de Ghiggia haciendo el gol a los brasucas, Edmund Hillary llegando a la cima del Everest y Tony Ramos conquistando a Fernanda Torres en el final de "Selva de cemento" (que martes y jueves era una fija).

Cuando llegué a casa sonó por primera vez "Ruby Tuesday" abriendo el disco y mientras la escuchaba, escribí con torpe pulso infantil la fecha de la compra: 18.12.89, curiosamente el mismo día en que Keith Richards cumplía años, detalle que supe más adelante. De movida me morí con "Out Of Time", al día de hoy sigue siendo una de mis canciones de cabecera de toda la carrera de los Stones. "Flowers" era una mezcla rara de temas ya editados en discos y simples (por ahí estaban "Mother's Little Helper", "Let's Spend The Night Together" y "Lady Jane") con rarezas como la versión de "My Girl", original de Smokey Robinson & The Miracles, que estaban solamente en aquel disco (esta última además reafirmaba lo bueno que era Jagger cantando baladas soul así como lo había hecho con "Cry To Me" de Solomon Burke y "I've Been Loving You Too Long" de Otis Redding). Otro extraño tema era "Ride On, Baby", melodía de impronta soul pero que incluía un clavicordio y estaba cantada en clave Swingin' London. Otra que me partió la cabeza fue "Please Go Home", una cruza entre el Diddley-beat (aquel ritmo patentado por Bo Diddley, el que suena similar a la clave de candombe, cuando el tambor hace llamada) con psicodelia y sonidos que parecían venir de otra galaxia. Había dos temas acústicos, "Backstreet Girl" y la preciosa "Sittin' On A Fence". Nunca me gustó mucho "Take It Or Leave It" que además está incluida en la versión americana de "Aftermath" de 1966, el primer disco de los Stones integrado exclusivamente por composiciones de Jagger y Richards.

En fin, no se si será el cuento de navidad que buscó presagiar el título pero nunca hice pública esta historia que en realidad no es más que el tributo que le rindo año a año a mi primer cassette. Todos los 18 de Diciembre a las 0 horas se escucha Ruby Tuesday desde hace 19 años. Cuando aquella gesta cumplió 10 años me lo compré en CD, exactamente el mismo día. El año que viene harán veinte años pero no veo nuevos formatos (lo tengo también en vinilo y en una edición que digitalizó el master original sin retoques) como para volver a adquirirlo. Mi obsesión con el cassette hizo que copiase la cinta original a una nueva que es la que hoy ocupa la carcaza. La cinta original reposa en otro cassette y cada tanto la reviso para que no agarre humedad ni nada. Si, ya sé, acá me fui un poco al carajo pero tenía la intención de preservar esa cinta hasta el fin del mundo o hasta mi muerte ("lo que ocurra primero", diría Woody Allen).

Nunca hablamos de primeros discos y cassettes ni tampoco de las cosas que fuimos capaces de hacer por obtener esos u otros objetos de deseo. Podría ser la oportunidad.

Para todos los lectores de este espacio, que tengan buenas fiestas, mejores comidas, brindis y reencuentros. Que haya mucha música debajo del arbolito y a los lados. Salú!

 



12.12.2008 17:50 / El legado de Mahoma

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Salió destacado en la portada de El Observador: la Intendencia de Montevideo propuso los recorridos guiados por cementerios, incluso a la noche. Ésto, conocido como "necroturismo" es una práctica habitual en varios países, muchos de los cuales tienen hábitos mortuorios (por llamrle de alguna manera) más saludables (por llamarle de otra) que los nuestros. Y qué bueno que la idea hay venido de la Intendencia y no del Ministerio lo que podría haber deparado el slogan "un muerto, un amigo" y dado nuevo sentido a la frase "hagamos turismo interno". Al leer la noticia y reconocer que la idea me chirria un poco, caí en cuenta que a la parca más vale tomársela con más solfa. Incluso, los hay quienes en estado agonizante "vieron la luz" y volvieron: eso es hacer turismo.

La propuesta no me chifla aunque destaque la intención. Primero, los cementerios (al menos los de este país que son los que conozco) me parecen una mierda. No veo la belleza arquitectónica ni el detalle en marmol estilo art decó ni nada. La muerte, a su vez, no me parece poética ni romántica y con el tiempo me ha dejado de parecer tan terrible (aunque al no tener ninguna visión idealizada de la misma no tengo ningún apuro en encontrarme con ella. Tengo mucho por hacer y si comprase una parcela al menos quisiera cumplir con todas las cuotas).

Claro, me duele y ha dolido perder gente en el camino pero -quizá como mecanismo de defensa- el humor vinculado a la huesuda me divierte a más no poder y, más que negro y de mal gusto, lo considero necesario. Es más: es de cajón. Mal chiste. No, en realidad un mal chiste es, de hecho, el rito mortuorio de turno cuando dolor se mezcla con la indignación. Personalmente no soporto el aroma sobrecargado de las flores, las frases de ocasión, el libro de dedicatorias y otros gestos que muchas veces se dan de narices contra lo que fue el/la occiso/a en vida. En México festejan, en Inglaterra se van al pub y cantan, aquí tenemos tías que piden que abramos el cajón "asi nos despedimos todos" cuando el primero en despedirse es, justamente, el homenajeado. 

Una gran lección de humor involuntario fue la que recibí años atrás. A los 21 años estaba bastante más ocioso que ahora y, sobre esta fecha, me encontraba trabajando sobre el libreto de una murga, La Gran Siete (Lamolle, si lees esto, saludos!). Una tarde sonó el teléfono (sonó más de una tarde, pero quisiera referirme a ésta en particular)

- ¿Hablo con Christian Font?

- Ajá

- Le hablamos de cementerio privado "Terrazas del Edén" (en realidad éste es ficticio, el verdadero no será nombrado hasta que no auspicie este espacio) y queríamos saber si está interesado en contratar nuestros servicios

- ¿Y si no quedo satisfecho me reintegran el importe?

(no se rió. Ustedes posiblemente tampoco)

- Esteee...queríamos saber si podíamos visitarlo y contarle nuestra propuesta

- Hagalo por teléfono, tengo todo el tiempo del mundo, al menos hasta que empiece a hacer uso de sus servicios

-Bueno, para empezar decirle que nosotros le ofrecemos a nuestros clientes un amplio parque, rodeado de los encantos de la naturaleza...

- Me deja mucho más tranquilo

- Qué bien. Para el entierro bien puede optar por un ataúd de roble forrado en fina guata o uno de pino brasil, más en precio, que -le confieso- no tiene la misma calidad.

- No he sido un tipo muy exigente en vida, no creo que cambie más adelante

- Ajá, si, claro...por otro lado para mantener el césped nosotros no tenemos nichos sino que todo va en la tierra, un ataud sobre el otro en algunos casos y o parados uno al lado del otro

- Eso no parece muy cómodo (podría haberle remarcado el tema de los vecinos también pero para que...)

- Ok, si quiere le voy pasando los precios de acuerdo a cada servicio y le cuento cómo puede financiarlo...

- Está bien, no quisiera quedar adentro en esto...

Creo que el vendedor notó que estab abusando de su buena fé, más por los chistes que por hacerle perder el tiempo. Por supuesto que no recuerdo si la charla se dio exactamente así pero ya dijo Groucho Marx en "Groucho y Yo": voy a hacer la autobiografía que quiera. Sobre Groucho y la parca contarles que es mito el famoso epitafio "Disculpe que no me levante", es brillante y digno de Groucho. Pero no está en su lápida, lástima. Allá van los necroturistas todos los años a encontrar frases célebres y la de Groucho no está.

Quizá no dio con el precio para ponerla, vaya uno a saber.



05.12.2008 18:04 / El legado de Mahoma

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El Mahoma Social Club podría ser perfectamente un imperfecto programa de radio. Claro que comercialmente iría a la ruina desde el vamos: ¿quien querría apostar por un espacio donde varios energúmenos se juntasen en torno a discusiones sobre discos, películas, series de TV y afines? Los participantes habituales de este espacio cambiarían letras por voces y la foto que ilustra este post nos llevaría directamente al aullido de "Wolfman Jack" en American Graffiti (1973, cuando George Lucas dirigía en vez de hacer los videojuegos con dialogos que perpetra desde hace unos años) presentando algo de Chuck Berry.

En el caso de este cronista, la radio fue una obsesión desde que era niño. Curiosamente, el primer dia que pisé un estudio de radio fue para salir al aire y de allí -del aire y del estudio- no quise salir más. Primero fue Una noche de locos en CX 26 con Eduardo Rivero, cuando tenía 18 recién cumplidos. Seis años después fue No corras que es peor en Cx 36 (con Pablito Aguirrezábal, Yamandú Cardozo, Fabián Cardozo y Diego Martínez) y más adelante las tardes de martes en Mundo Cañón, un pasaje por Buenos Aires mediante un concurso que me puso en Radio Palermo, las columnas en Otra Historia de El Espectador y, este año, un ciclo sobre soul y rhtymn & blues en Segunda Pelota. No hay día en que no extrañe estar en un estudio haciendo radio. Entre tanto, vale conformarse escribiendo sobre ello. En la redacción nos prohiben apelar a "magia del éter", "teatro de la mente" y todas esas poéticas expresiones metafóricas sobre las bondades de la radiodifusión. Por tanto este homenaje va -en calidad de oyente- a las ondas que han marcado la senda mahometana sin más elogio que el de recordarlas.

Para quienes amamos el viejo rock n' roll una parada obligatoria era GOLDEN HITS a fines de los 80', los domingos a la noche (tarde) por Fm Del Plata. Allí Jorge Recuero no ocultaba su fanatismo por Los Beatles y Elvis Presley a quienes dedicaba parte privilegiada de cada emisión. Para el año 1989 hacerse de bastante música no era posible de no estar mediando la radio. Comprar un Lp o cassette insumía un gasto casi siempre imposible y estábamos lejos aún del sano intercambio de bytes que tenemos hoy por hoy. Como me faltaban dos temas para completar toda la discografía oficial de Los Beatles (la cual iba armando canción por canción, casi), "Rain" y "The Inner Light", le escribí una carta (¡en hoja Tabaré!) a Recuero pidiéndole los temas. Los pasó, debo decir, pero al momento de "Rain" no llegué a tener el cassette pronto y no volví a escuchar la canción sino hasta algunos años más tarde cuando tuve el volumen 2 de Past Masters (que recopilaba los simples de 1965 en adelante). Cada vez que la escucho revivo la mezcla de euforia y frustración de aquel momento en tanto compruebo una vez más que Mc.Cartney -digan lo que digan- es un bajista increíble.

Si habré ampollado mi dedo índice sosteniendo la pausa para soltarla en el momento justo los sábados por la tarde en 1991. Por El Dorado FM iba GET BACK y aquellas dos horas -muchas veces cubiertas por pedidos de los oyentes-  eran parada obligatoria. Ahi conocí a Kinks, The Animals, The Who y no podían faltar The Doors en pleno revival merced a la película de Oliver Stone. A la vez podíamos concursar contestando preguntas sobre bandas por el mero orgullo de sabernos la respuesta y punto. Yo acerté que los canadienses Guess Who eran quienes hacían "These Eyes" y eso no me lo saca nadie, aunque no tenga cómo probarlo.

Claro que para ese entonces ya había hecho la previa con PORTLAND AL AIRE, en clave delirante (si mal no recuerdo hacían una banda que cantaba sobre canciones de Queen, Doors y otros cambiándole la letra) que también iba en la actual Aire FM. Al SUBTERRANEO llegué en sus últimos estertores por tanto escuchar el entusiasmo que mi padre y sus compañeros de trabajo profesaban hacia esos mediodías radiales, cuando el descanso para almorzar era con Figares y Petinatti. A éste último lo seguí durante todo el -al decir del Cuarteto de Nos- "maldito invierno del 92" cuando hacía MALOS PENSAMIENTOS en Cx 32 Radiomundo, ahora invadida por los pastores brasileños a los que el conductor satirizaba. En ese entonces hacía personajes que, creo, jamás volvió a hacer (excepción hecha al Dr.Toto). Además de los mencionados,  en aquel momento me interesaban, fundamentalmente, los programas que editorializaban sobre música o los que tenían toques de comedia. Actualmente, no existe ni lo uno ni lo otro salvo contadísimas excepciones de las que ustedes podrán dar cuenta en sus comentarios.

No puedo olvidar a PASAJEROS DE UN SUEÑO cuando arrancaba Océano FM, allá por el 93'. No puedo recordar el apellido del conductor-locutor pero no podría olvidar aquella tardecita en la que Ian Anderson estuvo en vivo cuando nos comimos el gigantesco amague de una visita de Jethro Tull que se concretaría ¡14 años después! La grabación de aquel programa la conservé mucho tiempo y salí al otro día de su emisión a canjear varios vinilos insignificantes para mi y así poder conseguir algo, lo que fuera, de Jethro: me dieron una recopilación en LP. Nada mal para un trueque que incluía dos discos de los Carpenters.

Me estoy olvidando -hasta ahora en que, curiosamente, acabo de dejar de hacerlo- de lo agradecido que estoy a Raúl Valle Lombardi, Víctor Magallanes, Daniel Porciúncula y todos quienes transmitían carnaval desde el Teatro de Verano por CX 42 Emisora Ciudad de Montevideo. Aquellas noches para mi hermano y para mi (obligados a estar en Pinamar norte en casa de nuestros abuelos, muertos de aburrimiento y sin mucho para hacer) sin la radio pudieron ser inspiradoras de una vida consagrada al delito y a las maquinitas en Salinas. No sería justo dejar de mencionar a Leo Sarro y RADIO PIRATA a fines de los 80' por FM DE LA COSTA, agarrada siempre con interferencia. Eso de cargarse oyentes al aire y que éstas contaran cómo se vestían para ir a bailar resultaba un mix maravilloso de sábado a la noche para un preadolescente impedido aún de salir a romper la noche o de que la noche lo rompiese a uno.

Mi fanatismo por Los Beatles encontró su lugar con Rivero, primero en Cabildo FM y luego en el SODRE. Mi devoción por UNA NOCHE DE LOCOS fue tal que mis intervenciones diarias (siempre eran dos o más) hicieron que Eduardo tuviese esa idea por la que nunca estaré suficientemente agradecido. Buena música, data, personajes y consignas absurdas. No sé cómo sonaría del otro lado del receptor. Desde nuestro lado, la pasábamos increíble muy a pesar de los burócratas que allí trabajaban y sus amenazas veladas. Tal hostigamiento para nada sútil deparó que un día abandonase el programa (Eduardo ya lo había hecho dos años antes para comenzar uno nuevo en Setiembre FM) y el día en que lo anuncié tomé contacto con esa cosa única que tiene la radio y que no quiero describir: caería facilmente en las metáforas mencionadas. Una vez hecho el anuncio de que en breve "Una noche..." se despedía del aire cayó una llamada durante un tema musical. Era desde Córdoba, Argentina. El oyente se identificó como Lucio, periodista y docente (hoy amigo, sin campaña del Ministerio de Turismo mediante) y contó que después de las 19 hrs. la CX 26 se agarraba perfecto en las sierras cordobesas. La siguiente llamada provino del Chaco (Misiones)  y la tercera desde el departamento de Soriano: un oyente que no tenía teléfono e hizo media hora en bicicleta hasta llegar a una central de ANTEL para decir que escuchaba el programa cada tarde. El nudo en la garganta que apareció en ese entonces es, desde ya, muy parecido al que acaba de estrangularme seis años después. La radio tiene eso. No me pregunten qué. Eso y punto.

Visitando a Lucio en Córdoba conocí FUERA DE LA LEY, programa conducido por Bobby Flores y Alejandro Pont Lezica. El título era una declaración de principios, inspirado en una canción de Los Gatos del mismo nombre (un denso rock de 9 minutos grabado para el disco BEAT Nº1 con Pappo como guitarrista y Nebbia en un soberbio momento como compositor y cantante) y allí sonaban Focus, Van der Graaf Generator pero también Almendra o Eduardo Mateo. Si hablamos de programas extranjeros debo confesar que tengo moderada curiosidad por el software que ofrece escuchar radio de otros sitios del mundo. Aunque a veces me sorprendo escuchando una FM dedicada non-stop al soul croata.

A ver: valoro mucho aquellos programas con visos de comedia y contenidos originales de cada equipo responsable pero extraño aquellos que explotaban -y exploraban- todos los recursos que la radio permite e iban más allá de mantener agudos dialogos sobre temas puntuales.

Rescato también a aquellos que abren el juego en materia musical, pero hace falta alguno como esos que nos generaban genuino entusiasmo por la música a través de editoriales, análisis, información y el gesto de presentarnos siempre algo nuevo.

Sin embargo en la redacción seguimos recorriendo el dial esperando nuevos y mejores, días de radio.

 

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EL MAHOMA SOCIAL CLUB recomienda EL JARDIN DE LOS PRESENTES por INVISIBLE Había pasado Almendra, Pescado Rabioso y el viaje personal de ARTAUD cuando Spinetta formó Invisible. "El jardín..." es el tercer y último disco de la banda, el que muestra al Flaco en un momento increíble como autor y finísimo guitarrista. La banda no es menos y las 8 canciones son, por lo menos, fantásticas

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