¿ Libertad de expresión ?
Volviendo a los fundamentalismos.
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Sobre mi
No sé si vivo en un país libre, o si la libertad es producto de mi imaginación. La libertad es Angustia. ¿ Someterse a las masas informes no pensantes, o hacerse cargo ? Tomar el control de la propia vida, sentando postura, inventándose, tantas veces como sea preciso. Le opción está, ni más ni menos que en Uno. Y nada más que Uno.
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02.01.2009 18:23

Hace una semana, leía cómodamente el diario, cuando mi capacidad de asombro se vio nuevamente desbordada. 

“La embajada de la República Islámica de Irán organiza un concurso literario con motivo del 30° aniversario del triunfo de la Revolución Islámica, con la finalidad de acercar dos pueblos amigos. Tema: Génesis, características, principios y logros más importantes de la revolución”.

¿Una revolución implica necesariamente una victoria? Revolución, victoria, logro. Una sucesión de pasos que nos invitan a revelar un cambio para mejor.

Pero, si en esa victoria está implícita la Guerra Santa, que hace que crezca de modo exponencial segundo a segundo la cifra de individuos que están dispuestos a morir en nombre de dios y la Jihad Islámica….

Si en esa victoria está implícita la aniquilación de la mujer como entidad, el retorno del chador, y el enaltecimiento de acérrimas tradiciones como la ablación del clítoris, y la maldición incontrolable ante la llegada de un nuevo vástago de condición femenina…

¿Es correcto hablar de victoria? Desandar lo andado, eso se llama involución. ¿Acaso a esto se le puede denominar revolución sin estar incurriendo en una blasfemia?

“Acercar dos pueblos amigos”…

Un régimen socialista es antagónico de uno fundamentalista, a menos que se trate de un pseudo socialismo.

Como el nuestro.

Que se da el lujo de vetar leyes votadas en pleno ejercicio de la democracia, lo que conlleva a desdibujar la frontera de lo político y lo religioso.

Pensándolo mejor, esta es la arista común de nuestro presidente y Mahmud Ahmadinejad; lo religioso siempre prevalece, por lo tanto no debería sorprendernos esta “amistad”, estamos volviendo a los fundamentalismos.

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31.12.2008 13:06

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Este texto se lo dedico a dos personas: Primero, a quien me regaló este libro para mi cumpleaños, conociéndome y queriéndome tanto. Segundo, a una mujer a quien fin de año encuentra sufriendo por amor.

Es el último día del año. Las personas sensibles de Montevideo, no pueden evitar cierta nostalgia por lo que va quedar atrás, no obstante saben que todo sigue vivo en los sueños que cada noche les reparte el Ángel Gris. Esta noche, él permanecerá despierto para acompañar a los que el fin de año los encuentre sufriendo por un amor no correspondido. El Ángel Gris tiene harta experiencia en el tema, puesto que es  la dolencia por la cuál más demanda tiene. Y les dejará en el zaguán de sus puertas una copa de vino del recuerdo. El ángel dice que es posible amar, y amar mucho, pero nunca amar por uno y por el otro.

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29.12.2008 12:03

Gabriela caminaba por las inmediaciones de la Avda. Millán. Una sensación inexplicable se iba apoderando de ella y la tomaba desprevenida. Tenía un oscuro presentimiento. No obstante, nada extraño había acontecido como para reforzar esa premonición. Sólo deseaba llegar, tomar una ducha y acostarse temprano.  

Se pisó el jean, y se dio cuenta de que un fleco rebelde le había hecho perder el equilibrio. Las alpargatas le quedaron llenas de barro.  

Torció a la derecha por la calle Petain, y buscó las llaves en su bolsillo. Una brisa se asomaba, y los plátanos sonaban más fuertes. La hojarasca anaranjada se iba sacudiendo al compás del viento.  

Atravesó la puerta de calle, y siguió el corredor hasta el fondo, donde alquilaba desde hace más de un año una habitación de dimensiones, diríamos, habitables. Eran siete departamentos. A pesar de las condiciones inhóspitas, del excesivo frío del invierno y calor del verano, era su lugar. Corrió la cortina de nylon y se detuvo seca. 

La cama estaba deshecha, sus libros rotos y desparramados, su cómoda de noche hecha astillas. Trémula, buscó el cuaderno. Nada. Ropa desgarrada, le llamó la atención una cadena de trapos anudados. Tamaño trabajo se habían tomado los invasores. Tiró, y atado al extremo apareció el cuaderno. Estaba intacto, pero cuando llegó a la última página escrita, unas letras en birome roja la dejaron petrificada: “Volveremos, ya sabemos donde encontrarte”. Aterrada, se dio cuenta de que ellos tenían todos los nombres. Ese había sido el último día de su vida normal, acababa de entrar en la clandestinidad.  

No había tiempo, ellos podían estar esperando. Con lo puesto, el cuaderno y unos pesos, se despidió de su vecina:  

- Si llama mi vieja, decile que yo la llamo- en décimas de nanosegundos tejió una trama creíble – Necesitan una persona tiempo completo en Tacuarembó y la suma no es para despreciar – Doña Coca quedó convencida y le dio unas galletas malteadas para el viaje.  

Gabriela asomó la cabeza a la acera; no había nadie. No podía permanecer un segundo más allí, caminó tan rápido como pudo hasta Millán e hizo una seña luego de divisar un taxi con bandera libre.  

Tenía que hablar con Deborah. Los compañeros tenían que saber que podrían caer en cualquier momento; ellos lo sabían todo. Irían a buscarlos y no debían estar desprevenidos.  

Golpeó tres veces a la puerta, ya era medianoche. Casualmente Deborah estaba levantada, sus padres habían salido y entretenía a la pequeña Elena.  

Se abrazaron muy fuerte, Deborah sabía que no volvería a verla. Elena le preguntó porqué lloraba.