Frontera Norte (Ruben Abrines)
notas y propuestas políticas de actualidad, relatos

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25.04.2017 19:13

 

En la casa de mis padres, en Los Boulevares, crecimos reconociendo todos  los aromas y sabores de las maderas.

El de las pinoteas, veteadas, resinosas, pegajosas.

Los insulsos sabores de los pinos blancos.

La acidez de los paraísos.

El aromático naranjero y hasta al duro ñandubay le metíamos dientes.

El aserrín amontonado debajo de la máquina circular y la viruta de la garlopa eran los lugares preferidos para revolcarnos hasta el cansancio.

Con latas de grasa de veinte litros y las más viejas de Nafta, traídas de la URSS,  aprendimos de mi padre ha hacer braseros con aserrín aplastado, humedecido con querosén.

Mi casa impregnada de aromas de leña quemada.

No podíamos saber que pocos días después seríamos trasladados desde el FUSNA al M. R. N. 1.  Penal de Libertad.

Fuimos todos en pequeñas tandas, los que habíamos sido secuestrados entre fines del año 78 y los primeros meses del 79.

Con nuestra llegada se confirmaba que dentro del Penal seríamos más de 2000 presos procesados, sólo en ese lugar.

Llevaría, hasta nuestra liberación, en el mameluco a la altura del pecho y en todas nuestras pertenencias, números a partir del 2600, hasta llegar los últimos presos de la dictadura, por encima del 2800.

Fueron vaciadas las celdas del Fusna y nos trasladaron, ese día, a un galpón con olor a aserrín.

En trencito, encapuchados, en tandas de cinco o seis, nos fueron trasladando en silencio.

Apenas el ruido sordo de las pisadas inseguras en el suelo de hormigón, las de ellos y las nuestras.

Sentado en el suelo, a ciegas, me dejaron solo.

No venia del mundo de las luces.

Atado con los brazos hacia atrás a un banco de carpintero, con un cartel colgado del cuello que nunca pude ver.

Como un perro de caza me fui apoderando, con el olfato, del nuevo lugar, del olor del aserrín y sentí un impacto único en todo el cuerpo.

Ahí estaban mis padres, mis hermanas y hermanos, mi niñez, nuestros juegos, los perros, mi cama de niño y el fuego.

El primer fuego, el fuego que ven los niños por primera vez, que no se olvida y se separa de todos los otros fuegos de la vida.

Olvidé la vergüenza de no tener calzoncillo ni mi zapato derecho.

Nada me dolía, hasta los músculos de los brazos se desentumecieron, sólo la gana irrefrenable e incontenible, desesperada, de reírme, reírme a carcajadas de ellos.

Con los dedos descubrí que estaba atado a la pata de un banco carpintero, en la esquina donde está la morsa.

Con los riñones supe que la mesada de abajo era más alta, que tenía  los bancos que tenía mi padre en su casa, pero era más grande.  

Sentí que me habían dejado en mi mundo, sin saberlo y sin quererlo.

Aquel de cual había partido hacia mucho tiempo. El de los sabores de maderas, el de los vahos y las fragancias únicas de las pilas de aserrín: mi casa.

Solo, porque tenían que seguir martirizando a otras mujeres y hombres.  Debíamos dejar aquellas celdas, aquel lugar cercano a la empinada escalera que llevaba al lugar de los interminables interrogatorios, de las torturas. 

 

Sin olores de aserrín, sin luz, sin gusto a maderas.




11.08.2016 20:35

 

A mí el drama de Venezuela me duele y me importa muchísimo.

 

Es una nación golpeada como muy pocas en estos días en el mundo, por un conjunto de intereses internacionales y de gobiernos de estados que no se caracterizan por ser democráticos ni mejores que ninguno de nosotros.

 

A mi poco me importa un Mercosur como lo pretendieron los blancos de Lacalle y el ultra neo liberal presidente argentino, cocoliche tinellizado, Macri.

 

Mucho menos me preocupan las sensibilidades democráticas de los mafiosos del gobierno Paraguayo, viejos represores de la época del Plan Cóndor, dueños del comercio del cigarrillo y capos del contrabando de la marihuana, capos de los negocios ilícitos en la triple frontera, desde siempre

 

El gobierno del FA del Uruguay no puede, bajo ninguna circunstancia, dejarse someter por ningún tipo de presión y chantajes de gobiernos ilegítimos de personajes de obscuros golpistas Brasileros, y quedar enchanstrado y sumiso.

 

Hace bien en andar solo que mal acompañado, no será la primera ocasión que le toca transitar al Uruguay este camino por el mundo de la diplomacia.

 

Le sumamos la llegada de Kerry a la Argentina en un acto de intromisión imperial y de prepotencia, sin ningún recato, en los asuntos de estos países, exigiendo represalias contra Venezuela, ¿cómo se puede calificar este acto de vergonzante del gobierno argentino?

 

Además trajo otro mensaje, ejemplarizante y diciplinatorio para el gobierno y para el canciller argentino.  

 

Tú no serás candidata a la presidencia de la ONU.

 

Y vos, hace los deberes correctamente, tomá, acá te traje estos papeles que desclasifiqué de apuro y tengo más, ojo hee, que por ahí caes vos y tus chanchullos familiares de la época de la dictadura de tu amigo Videla.

 

Te dejo esto, hay que vaciar la presidencia de Venezuela del Mercosur.

 

Dos días después puso en dudas la cantidad de víctimas de la dictadura y remachó, Venezuela no debe asumir la presidencia del Mercosur porque no cumplió con…

 

Un servil sin tapujos del imperialismo, aunque a muchos no les guste y crean que es un tigre de papel. Y hagan todo lo posible por edulcorarlo.

 

Hace bien el gobierno uruguayo aunque le rechine al canciller, que no ha colaborado demasiado con sus opiniones personales, igual que otros funcionarios de la cancillería, obsecuentes que se disciplinan en que si es necesario Uruguay ira solo a las reuniones los próximos seis meses bajo la presidencia de Venezuela.

 

Salvo que quiera atomizar y hacer estallar, junto a la patota de lo que el gobierno de Venezuela llamó triple alianza, todos los esfuerzos por tener un bloque capaz de negociar de otra forma con quienes no quieren negociar si no es bajo sus reglas, como hasta ahora con el mundo.

 

O simplemente meternos garganta abajo en la nuevas repartijas del mundo del comercio, de peones, para levantar las sobras de los ricos y más poderosos del mundo.

 

Si fuera un poco más idiota creería que lo que hay que hacer es echar a Maduro de la presidencia legítima como echaron a Dilma en Brasil, pero mi grado de cipayismo y alcahuetería política no llega a la altura de los uruguayos de los medios informativos, periodistas, políticos de derecha y de izquierda.

 

Es obvio que van por todo el proceso Bolivariano, cuando vivió Chávez dijeron que era contra él y su fuerte personalidad

 

Además era un militar y andaba desparramando por américa latina y el caribe no sólo petróleo, también ideas de otro posible mundo en esta parte del planeta.

 

El pensamiento único del neo liberalismo, del fascismo, del capital financiero internacional no admite las libertades democráticas, las democracias con participación popular, la independencia de los pueblos y gobiernos en estas tierras.

 

No espero del gobierno otra cosa que un acto de soberanía y decencia solidaria, coherente con una visión de un gobierno izquierda, o si gustan, progresista.

 

No espero ni exijo un grito revolucionario en medio de las sombras del vuelo del águila del imperialismo nuevamente en estas tierras.




04.08.2016 10:36

 

 

Marx sostuvo con acierto que estamos viviendo en la prehistoria de la humanidad.

 

No es un cuento.

 

No conoció la revolución Bolchevique que fue el primer intento en llegar más lejos no un berretín de los rusos por entrar en la historia.

 

Temblaron y cayeron los poderes del Zarismo, rodaron testas coronadas como en la revolución francesa, las otras monarquías europeas entraron en pánico.

 

El imperialismo y los colonialistas desataron incontables guerras en Asia, África y dos guerras mundiales con millones de muertos, seguidas de guerras de rapiña de los colonialistas europeos en todos los continentes.

 

Y para rematar el último hecho de lo que Marx llama la prehistoria de la humanidad, lanzaron bombas atómicas sobre poblaciones indefensas de dos ciudades Japonesas, Hiroshima y Nagasaki.

 

Tiene razón Marx.

 

En más de una ocasión pusieron al borde de una guerra nuclear a toda la humanidad por mantener a sangre y fuego el sistema sostenido por la explotación del hombre por el hombre.

 

Marx tiene razón.

 

Con la desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista el aparato ideológico del capitalismo abonó una nueva teoría, el fin de las ideologías, y fueron por lo que quedaba de los restos del primer intento revolucionario por cambiar el mundo encabezado por el proletariado y soldados y campesinos en la vieja Rusia zarista.

 

Tomá, andá llevando.

 

Ahora sí el libre mercado, lo privado sobre lo público, abundancia y derrame hasta empacharnos con la sobreabundancia. Como nunca en tan poco tiempo, tantos millones pasaron de tres comidas diarias a vivir de la caridad y de las políticas sociales o simplemente a vivir de los desechos en los basurales.

 

Aunque muchos hagan lo imposible por seguir negándolo, incluso dentro de lo que acá llamamos la izquierda, el pensamiento único ganó nuevos adeptos logrando reconvertirlos a apasionados defensores del libre mercado, las democracias tuteladas, el reclamo de la rotación de los partidos en el gobierno, la combinación de lo público- privado hasta en los matrimonios, implacables fiscales y jueces en contra de cualquier pasado Marxista y listos a reescribir la historia.

 

Díganoslo con claridad, no es nuevo ni novedoso.

 

Nadie discute hoy que apenas el 1% acumula más riqueza que el 90 por ciento de toda la humanidad.

 

Muchos saltaron y dieron rienda suelta a su alegría y saludaron eufóricos, pletóricos, hinchados ante semejante retroceso que nos vuelve a dejar donde Marx hizo su punto de partida.

 

Para millones de seres humanos la tierra no es el paraíso terrenal. Tampoco el libre mercado que mucho menos los quitará de la miseria absoluta, no existe en las sociedades capitalistas tal derrame de riqueza que caiga en los buches de los desposeídos de la tierra.

 

Algunos creyeron que sería así.

 

Los oportunistas y pusilánimes se pusieron al servicio del aparato ideológico propagandístico de las clases dominantes que arrastró, incluso en estos países dependientes hasta el mango, a universitarios, políticos, izquierdistas, intelectuales, algún dirigente sindical y algunos dieron el gran salto y llegaron donde siempre aspiraron a estar, ser parte del festín en la mesa de las clases dominantes, aunque sea para recoger las sobras.

 

Cuando golpean al FA por el tipo de estructura que tiene, que dicho sea de paso lo puso tres veces consecutivas en le gobierno nacional, y azuzan, como cuco en jardín de infantes, lo que ellos llaman el fin progresismo, no deja ser otra forma de traición y de reculada frente a las clase dominantes del Uruguay para no tocar sus privilegios.

 

Alcanza con ver el espectáculo por el artículo 6 de la rendición de cuentas, de 15 mil millones, y la palabreja abatir. No me abatan con los reclamos compungidos de los directores de las universidades privadas que afectarían las becas, porque el 85% de las mismas lo ponemos entre todos los uruguayos y ello hacen filantropía.

 

Se les cae otro cuento hijo de la pereza, la holgazanería política y la cobardía intelectual de individuos que se resisten a salir de la prehistoria

 

Si antes no es eliminada la vida de los seres humanos de la tierra, seguro que es posible salir de la prehistoria.

 

Seguro es posible comenzar a escribir los primeros capítulos de la historia de la humanidad sin renunciar a la libertad y a la democracia.

 

Si no fuera así igual creo que valdría intentarlo. Es posible sin naciones subordinándose, sin explotados, sin discriminados, en un lugar que quepamos todos, sin fronteras, libres de ir y venir, de habitar en cualquier lugar donde sale o se oculta el sol.  




09.04.2015 19:05

Con el tercer gobierno consecutivo del FA en marcha en el Uruguay en un largo verano, disfrutando de los éxitos alcanzados por largos años de lucha popular y antimperialista, nadie sin algo en la barriga todas las noches, mirando con curiosidad, sin créenosla mucho, algunas estadísticas y opiniones que llegan desde afuera, que van de nuestros futbolistas al manejo de la economía y la estabilidad democrática, que nos ubican y mucho es cierto,  dentro de los países que venimos repechando después de  las dictaduras, la nuestra cívico militar fascista, impulsadas y sostenidas por el imperialismo norteamericano y los malos americanos, al decir de José Artigas.

Me resulta repugnante ver como algunos importantes compatriotas y otros entrañables compañeros, pueden llegar a creer que hoy vivimos muy lejos del imperialismo o que este se reformo no se sabe por qué pirueta de la modernidad.

¿Alguien cree realmente que vivimos lejos de lo que está ocurriendo en Venezuela, Haití, México, Argentina, Brasil, Cuba o Puerto Rico?

No lo creo y creo que tenemos más en común de lo que muchos no quieren ver ni oír hablar. Es una forma tonta de pasar por la vida en un continente cargado de amenazas, riesgos y acechanzas. El más desigual de los continentes. 

Una vez nos dijeron que éramos la Suiza de América.

Pues no lo fuimos.

El imperialismo norteamericano no es pavada ni una moda pasajera.  Es la potencia con capacidad de destruir la humanidad y sus fronteras están allí donde están sus intereses. Para ellos el mundo no es ancho y ajeno, es de ellos.

Los demás, en todo el mundo, hoy en día resistimos y buscamos como librarnos con las únicas armas que tenemos: la denuncia de su perverso y odioso régimen y la unidad antimperialista de pueblos y gobiernos. 

Ahora apareció también por acá una manga de pazguatos boca-abiertas, que miran con fingida amnesia los despropósitos del imperialismo norteamericano cuando agrede a una nación de este continente.

Tampoco somos nuevos uruguayos.

Somos los mismos, salvo que estamos en una nueva etapa, que está viviendo gran parte del continente y nuestro país que también salió del gris verdoso para el rojo azul y blanco del FA.

¿Estamos a salvo del imperialismo norteamericano?

No.

Estamos en la misma mira que amenaza a Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia y no deja de apuntar a Cuba, ni saca la bota de Guantánamo.

Nosotros, si llegamos hasta acá, es producto de haber elaborado nuestro propio camino, con nuestra inteligencia política y aciertos metodológicos, pero también por haber aprendido de nuestros, y de otros, errores, que pagamos todos con creces.

Si hoy tenemos un tercer gobierno del FA y fuimos capaces de poner al Uruguay en el mundo, aunque sea por un ratito, es por sus logros y sus personalidades que van desde el fútbol a la política.

Pero nuestra particularidad está dada desde siempre por participación de decenas de miles de uruguayos en todas las batallas por la libertad, la democracia, la independencia y la soberanía y siempre incluimos al imperialismo como principal enemigo de los pueblos de este continente.

A ningún habitante del Uruguay de derecha o de izquierda, religioso o ateo, esto le suena a cosa nueva.

Peligroso es no estar alertas y prestos a condenar acciones tan grotescas como  peligrosas, como la última que se le acaba de antojar al presidente de los  EE.UU contra Venezuela.

Tampoco muchos de nosotros, y no somos pocos los uruguayos y frenteamplistas en particular, vamos a aceptar con resignación  las ambigüedades y el lenguaje melifluo de la diplomacia funcional  al statu quo que impuso por décadas el imperialismo.

Si llegamos hasta acá y hay gobierno popular es porque varias generaciones de uruguayos y de revolucionarios se forjaron como ciudadanos de este continente y del mundo políticamente, cultivando y desarrollando la solidaridad con los pueblos que luchan contra el antimperialismo.

Claro, nosotros afirmábamos, y aun muchos lo hacemos, que el imperialismo norteamericano era, y es, el principal enemigo del desarrollo democrático y libertario de todos los pueblos de este lado del Río Bravo hasta las Malvinas.

Claro esto ocurría cuando el imperialismo era  nuestro principal enemigo.

Era cuando se torturaba, se asesinaba, se desaparecían personas, se llenaban los cuarteles y las cárceles de obreros y estudiantes militares patriotas… y más.

De acá no podemos mudarnos y además tenemos en común desde las huellas y las heridas aun sin sanar de colonialismo, la esclavitud, las masacres de nuestros pueblos, los pueblos originarios.

No hagamos como si fuéramos los nuevos ricos porque la suerte puede cambiar y no sea cosa que nos agarre el viento en contra sin un amigo en el pago

 

La taba está en el aire.




11.05.2014 09:29

Mucho poquito y nada.

Convengamos que esta campaña hacia la otra, la que duele a todos los uruguayos, es pobre en ideas y en posibilidades de profundización de la democracia participativa con estos posibles presidenciables.

Unos no pueden y otros no quieren.

Entonces nos espera el camino del medio, o, en el peor de los casos, gobierno de coalición blanquicolorado.

La oposición, toda junta,  no logra superar su principal escollo político: el rencor de clase acumulado desde el 2005.

Y así no va a ningún lado. Llevan nueve años mascando el freno.

No se les ocurre otra cosa que más garrote, mas milicos, botones de pánico, no planten nada,  vamos a derogar las leyes.

No es serio el intento de hacer una coalición para vencer al FA en Montevideo. Expresa la alta cuota de resignación anticipada de que no llegarán al gobierno nacional.

La otra debilidad, y no hay caso: no logran zafar de la intención minoritaria de las preferencias del gran electorado.

Están lejos, juntos o separados, de ganarse el corazón a la izquierda de los uruguayos, desde el arranque del milenio.

Llama la atención el empecinamiento y el empeño infantil de políticos profesionales en negar lo evidente, los cambios producidos a partir de la gestión de los dos gobiernos de izquierda.

Les producen asco y desconfianza las mujeres y hombres que conducen al país desde las principales palancas que hacen al gobierno o incluso de una lejana intendencia.

Lo que no aceptan son los cambios.

No acepta toda la oposición, incluyendo al pequeño PI los porfiados hechos.

Los cambios. Esos que algunos de nosotros aún consideramos insuficientes, para ellos y su paladar de democracia a su medida, es un cúmulo de horrores, un horror generalizado, que hay que acabar cuanto antes.

Corren a cada momento a golpear las puertas de la SCJ.

Condenan al gobierno por promover leyes para para sacar de la clandestinidad el aborto y el consumo de marihuana. Condenan el matrimonio igualitario y la solidaridad con el legítimo gobierno de Venezuela. Se violentan sus pudores por otorgar asilo a algunos detenidos, sin acusación, en Guantánamo.

No logran enderezar el buque hacia la victoria y parecen nacidos para ser segundos en materia de presidenciables, como si estuvieran tocados por un maleficio electoral.

Incluso los mejores se empecinan en encender el señalero a la izquierda y terminan  empantanados en la banquina de la derecha.

Le va a ser muy difícil rescatar votantes del Frente Amplio, con esa alegría desmedida por concentrar todas sus baterías contra él.

Creen que si atacan a Tabaré Vázquez o ignoran olímpicamente a Constanza Moreira resuelven la cosa. Pero no es así. El escollo es el frenteamplismo, que va más allá  de las peripecias de los dirigentes.

Esta elección de junio, muy pobre, con cartas a la vista, será un breve ensayo para sacar otras y mejores conclusiones del papel que juegan las grandes masas, con dos gobiernos consecutivos de izquierda en marcha.

Aún es temprano para que vuelvan.

Las masas no se compadecen de los políticos rencorosos y apurados por restaurar el pasado reciente.

Tienen otras urgencias y otras expectativas, muy distintas a las del año 2004.

Confirmar si no fue un espejismo y se liberaron de la falta de trabajo, del hambre y la exclusión social. Si la sociedad se liberó del mal humor de la mayoría que estuvo  jaqueada por la desesperanza que a muchos llevó al suicidio y a otros al abandono del país.

Lo que hace viable al Uruguay de hoy, y a la democracia, es el protagonismo de las grandes masas organizadas, en lucha, para afirmar las conquistas con la cabeza puesta en el próximo paso.

Todos hemos cambiado.

Menos gran parte de la oposición.

 

   




11.05.2014 09:26

Señores, no estén tan contentos con la derrota de Hitler. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo

Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán (1898-1956)

 

Ya sé, Putin no es Lenin.

En los gases y las llamas del fuego fueron quemadas vivas cuarenta personas dentro de una sede sindical en Ucrania.

Es apenas un detalle para los intereses económicos y estratégicos de los EE.UU y la Unión Europea.

La mano de obra ociosa nazi-fascista se siente alentada por su política reaccionaria, neo liberal.

El nazi- fascismo galopa nuevamente con fuerzas renovadas por los mismos escenarios y con la misma brutalidad y desprecio por la vida que en los momentos previos a la segunda guerra mundial

Hacerse los distraídos, por más que vivamos muy lejos de Ucrania, en este mundo interconectado al instante, dejar que crezca la indiferencia entre nosotros es ser cómplices con los criminales.

No habrá servido de nada aquello de Bertolt Brecht. Cuando aún era tiempo de atajarlos se hizo muy poco y las consecuencias fueron terribles y fatales. Ahora puede ser mucho peor.

Como a tantos otros cuadros del PCU se nos alentaba a tener una atenta mirada puesta en los hechos que ocurrían en el mundo y en particular a conocer los horrores provocados por las cíclicas crisis del capitalismo que siempre provocan desgracias, guerras, hambrunas, exilios, persecuciones y asesinatos en masa.

Me sentía más culto, más informado y mejor preparado por si en algún día, o momento, debía atravesar alguna situación con alguna de esas rémoras de la civilización.

Bien, ahora siento que estoy más desprotegido y vulnerable y menos preparado para no dejarme cercar por el fatalismo o la indiferencia con que muchos de mis amigos viven esto que está ocurriendo en muchos lugares del mundo.

No puedo ni quiero compartir esa forma de vivir la política, de espalda al mundo, como uruguayo, como hombre de izquierda, como revolucionario, como ciudadano del mundo, incluso si gustan: como un viejo de mierda.

No nos hace bien. A nadie, menos al movimiento obrero y a los trabajadores del Uruguay, fingir amnesia cuando ocurren estas masacres de trabajadores en una sede sindical a manos de mercenarios nazi -fascistas.

Es probable que exagere. Pero frente al nazi-fascismo y el sistema capitalista que cruje, en algún lugar los recaudos y la preparación para enfrentarlos siempre me parecen pocos.

Que Putin, el presidente Ruso, no es Lenin (antes que alguien se sienta en la obligación de desasnarme) no quiere decir que no sepa jugar de memoria con la vieja tradición de política diplomática de los Zares y de la extinta URSS.

¿Que deberíamos esperar de este conflicto en esa zona del mundo?

Los rusos no van a dejarse arrebatar ese lugar de su cultura histórica, enclave energético y militar de mayor trascendencia estratégica, entre otras cosas porque hace a su seguridad y al equilibrio con el resto de Europa y los EE.UU.

Aspiro a que sepan utilizar el peso de la disuasión, y vaya si tiene con que hacerlo,  antes que ese lugar se transforme en una nueva tragedia de proporciones imprevisibles.

Cebados después de la caída del campo socialista, EE.UU y la comunidad Europea buscan extender sus influencias y conquistar nuevos territorios para resolver sus crisis constantes.

Ahí no es Libia, ahí no es Afganistán, ahí no es, la desintegrada a sangre y fuego, Yugoslavia.

No debería llamarnos la atención con que rapidez militar el régimen de Moscú, el  1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, movilizó a centenares de miles de  trabajadores después de muchos años.

¿Alguien puede ser tan ingenuo para llamarse a sorpresa por la organización del desfile militar más importante de los últimos tiempos en toda Rusia y el de las fronteras con Crimea?

Hay memoria histórica desde la época de los Zares, hay memoria histórica de la era  Soviética.

Entre otras cosas tiene bien presente, de esa época, el precio que pagó el pueblo con 20 millones de soviéticos muertos para acabar con el nazi- fascismo.

Putin no es Lenin. Esta Rusia no es la URSS. Pero nadie conoció mejor y nadie pagó el precio mayor, ni nadie llegó más alto a plantar la bandera en la caída del nazi- fascismo.

Tienen el legítimo derecho a tener memoria.

No se molesten por estos comentarios mis amigos Judíos y de otras comunidades que sufrieron también los horrores del exterminio del Nazi.-fascismo, pero al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

 

 

Nota: La cita de Bertolt Brecht me gustaba más como la decía Rodney Arismendi. 



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Vivo en Canelones. Realizo actividades como comunicador en Radios. Escribo, entre cosas, notas y artículos, algunos publicados en la prensa local y nacional. Mi correo: rabrines@adinet.com.uy

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