Navegaciones
La columna de Esteban Valenti

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Mis artículos

21.05.2013 09:10





Tengo 14 nietos, son una parte maravillosa de mi vida, la que me sorprende todos los días y me da una dosis de optimismo tan difícil de conseguir en estos tiempos. Estoy en contra del aborto, sé, lo he visto y es una de las cosas más traumáticas, más duras que deben afrontar los seres humanos y sobre todo, por encima de todo, las mujeres. No todas por igual, como sucede en tantas cosas de la vida.

Precisamente por ese motivo principal es que todo lo que pueda hacer en contra del aborto, lo voy a hacer, pero con la misma fuerza y convicción voy a trabajar a favor de esta ley de despenalización del aborto. No es perfecta, es fruto de una transacción, pero es mucho mejor que lo que teníamos antes.

Si la sociedad uruguaya deroga la ley considero que daría una muestra de retroceso, de falta de sentido de la realidad y de refugio en una ley fracasada para cubrir una gran hipocresía que tiene 75 años nefastos de existencia.

Voy a gastar unas pocas palabras en este aspecto, más es demasiado: todos tienen derecho a opinar a conciencia sobre este tema y no sujetos a disciplina partidaria o religiosa alguna. Punto. Y cada uno se asume sus dichos y sus consecuencias.

Lo que no acepto bajo ningún concepto es el argumento de que los que defendemos esta ley y más en general la despenalización del aborto, estamos a favor del aborto y en contra de la vida y de la desprotección de la vida de los embriones. ¿Dónde estaban los que afirman eso, durante muchas décadas cuando cientos de miles de mujeres arriesgaron sus vidas y su libertad para practicarse un aborto? Existía la ley, la pena y nadie ni nada impidió que el aborto prosperara y, sobre todo, que algunos miserables galenos y parteras se hicieran ricos y algunos comulgaran los domingos.
 
¿Dónde estaban muchos de los impulsores de la derogación de la ley, cuando sus amigas, parientes, hijas, hermanas, primas, amantes, o ellas mismas abortaron? ¿O son una especie iluminada de la sociedad uruguaya y quieren que nosotros aceptemos ese absurdo?. Por favor.

Voy a partir de una sola hipótesis: desde el momento mismo de la fecundación, hay vida igual que a lo largo de toda la existencia de un ser humano. Tema por demás polémico incluso por algunos de los principales teólogos de toda la historia de la Iglesia Católica, como Santo Tomás de Aquino:

"El embrión tiene, al principio, un alma exclusivamente sensitiva, sustituida después por otra más perfecta, a la vez sensitiva e intelectiva". -Suma Teológica I q76 a3 s3

"En la generación del hombre, lo primero es lo vivo, luego el animal, y por último el hombre". -Suma Teológica II-2 q64 a1

No creo que ese deba ser el centro del debate, ni mucho menos. Acepto, el embrión fecundado es vida. Punto. Hay que hacer todo lo posible y un poco más para proteger esa vida. Y la ley de penalización del aborto que tuvo vigencia en la mayoría de los países del mundo y en el nuestro, exclusivamente por un pacto político y el precio pagado por el batllismo por un acuerdo con un partido confesional como la Unión Cívica, no sólo no impidió el aborto, sino que lo multiplicó exponencialmente.

Además de las condiciones biológicas de la fecundación, de la reproducción, para todo lo que sigue hay procesos culturales, ideales, sociales, humanos y hasta económicos. Nos guste o no nos guste. Yo como soy chapado a la antigua prefiero que no sea así, que todo fuera ideal, celestial, pero las cosas no suceden de acuerdo a mis deseos. Y las mujeres y las parejas a veces deciden abortar. ¿Deciden abortar porque hay una ley que les impone una serie de condiciones, de consultas y de procesos antes de tomar la decisión? O deciden abortar, a pesar de que funcionó durante casi 75 años una ley de penalización del aborto. Y ahora algunos se han comenzado a interesarse por las cifras, esas mismas cifras de abortos con las que convivieron durante siete décadas...

Si el criterio fuera el de la dura realidad y la agresividad en los argumentos, podría afirmar que luego  de 75 años de fracasos comprobados, los que quieren derogar la ley son promotores indirectos e involuntarios del aborto y están en contra de la vida. No es un juego de argumentos, es la misma lógica, que con las caras más angelicales utilizan algunos autores.

Yo puedo hablar por experiencia histórica, en Italia, el país donde tiene sede la Iglesia Católica, donde tiene el mayor aparato de poder del planeta, con una presencia capilar en todo el territorio, con la mayor cantidad de cardenales, obispos, sacerdotes, iglesias, conventos, monasterios, hubo dos y no un solo plebiscito para derogar la ley de despenalización del aborto y perdieron. Y eso no sería lo más importante, mucho más importante es que en los 35 años que está en vigencia la ley, ha disminuido el número de abortos y ni que hablar las muertes y las consecuencias en la salud de la madres.

Se sustituyó la persecución, la amenaza de cárcel por la educación, la consulta médica, la explicación y los resultados son evidentes. Nadie le prohíbe a la Iglesia continuar amenazando con el infierno y con toda su doctrina a los fieles, para que no que practiquen un aborto. El dramático tema, es la poca confianza que se tiene la Iglesia, que en lugar de utilizar su fe, sus convicciones, sus condenas y toda la batería de instrumentos religiosos, necesita de la cárcel, de la justicia terrenal para imponerle a sus fieles una deber que considera básico: no abortar. Es una declaración de impotencia.

En el Uruguay y en la mayoría de los países civilizados no existe un estado teocrático, donde la ley la marca la religión.

Los médicos que también basados en sus profundas convicciones científicas, pero sobre todo morales, consideran que deben librar su batalla contra el aborto, hacen muy bien, tienen no solo todo el derecho sino toda la obligación, lo que no deberían pretender es que la sociedad utilice la amenaza de la cárcel para imponer esos valores o esos actos. ¿O acaso los médicos que ahora en forma legal, controlada y pública participan del proceso de interrupción del embarazo tienen menos convicciones morales y profesionales que los otros? ¿o les importa menos la vida?

El problema sigue siendo otro, es si para librar una compleja y muy antigua batalla por la vida, recurrimos a los valores morales, a nuestras convicciones, a la fe religiosa, a una visión sobre la biología o si todo eso queda supeditado a que la ley imponga sus castigos y sus penas, a través de la policía y la cárcel.

Y si los 75 años de aplicación de la ley de 1938 que penalizaba el aborto en el Uruguay fue notoriamente inútil, con la misma lógica de depositar en la sanción penal la responsabilidad, ¿por qué no propusieron endurecer las penas, castigar más severamente a los que lucraban con el aborto? Es la coherencia del mismo razonamiento.

Prácticamente toda Europa, la cuna del catolicismo y del mundo occidental y cristiano tiene leyes que despenalizaron el aborto, EE.UU., Canadá, Rusia, India, China, Corea, Sudáfrica y muchos otros países. En el Uruguay funcionó entre 1934 y 1938.

La ley de 1938 fracasó, estrepitosamente. Hubo siempre abortos en las peores condiciones y las mujeres pobres arriesgaban su vida en situaciones sórdidas y abortaban dos veces. Terminando con el feto, a veces con la vida o la salud de la madre y muchas veces con la posibilidad de seguir dando a luz, en otro momento. Pierden las mujeres, pierde la familia, perdemos los uruguayos.

Mis razones son muy simples, se podría decir básicas: quiero que haya menos abortos en el Uruguay de los que hubo hasta ahora, a través de la consulta, de la educación y si no se logran evitar, que se hagan en iguales condiciones para ricas y pobres y sin riesgo para sus vidas. Luego viene todo el debate conceptual sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, incluyendo la reproducción. No este el tema que está en debate ahora, es una ley bien precisa, que representó un avance y que creo que hay que proteger y, hay algo muy importante: el derecho de los ciudadanos a no ser obligados mediante la fuerza coercitiva de la ley a aceptar determinadas normas o creencias religiosas, bioéticas o morales.

Y no creo que en este debate haya posiciones indoloras y asexuadas, las posiciones pesan en la campaña a favor y en contra de la ley, pesan en las diversas posiciones políticas, sociales y culturales y nadie, absolutamente nadie está fuera de esas reglas. Por más que lo intente. Es la irresistible fuerza de la realidad y de la política.




14.05.2013 11:09




Hoy me atrasé con la columna de Navegaciones. Recién ayer lunes me dieron de alta en el sanatorio. Me operaron el viernes. Rápido, eficiente, impecable y doloroso. Anoche estaba de nuevo en camino.

No tengo una “dolorosa enfermedad” una “misteriosa enfermedad” de la que voy a hablar con eufemismos, diagnósticos postergados y otras sutilezas. Tengo cáncer de vejiga. Hasta dentro de algunos días, que terminen los análisis patológicos de los pólipos que me extrajeron y de la pared de la vejiga, no sabré qué características tiene. Es una enfermedad que hay que respetar, que se hace respetar, pero es una de las tantas posibilidades que afrontamos.

Lo único que me molesta es que cada seis meses tendré que hacer controles muy molestos. Eso puedo asegurarlo. Lo demás me lo tomo como todo lo que me ha sucedido en mi larga vida. Con tranquilidad. Ni me enojo con la providencia, ni con la suerte, ni con nada. Estaba allí, era una posibilidad.

No le mentí a mi querida Selva (imposible, es más inteligente que yo y conoce mucho más del tema…), ni a mis hijos y familiares, ni a mis amigos. No veo el motivo. Una vez más comprobé que aproximarse a ciertos límites sirve para encontrar los afectos más firmes, más amorosos, más próximos.

Hoy retomo mis actividades como siempre: controlo los ingresos a UYPRESS el fin de semana y el lunes y compruebo que mis compañeros de trabajo mantuvieron el servicio al nivel habitual y con muy buenos resultados. Me pongo a escribir esta columna y a preparar los materiales para Bitácora. Y naturalmente a sumergirme en la política, cuyo nivel, profundidad, serenidad y otras destacadas virtudes me asombran cada día más. Es increíble, más de 50 años haciendo política y uno nunca termina de asombrarse…

No me voy a poner a filosofar sobre la vida y la parca. No corresponde, hay cosas mucho más profundas y serias para motivar esos razonamientos, esas especulaciones.

Es para mí simplemente una noticia que comparto con ustedes, muchos no se animan a preguntarme bien claro, cortemos por lo sano.

Tengo otros compañeros y compañeras que han tenido o tienen esa enfermedad en diversas situaciones y variables. Estoy un poco más cerca de ellos, los trato de comprender un poco más y mejor.

Cuando el médico que me dio la noticia, con seriedad y solemnidad, un muy buen médico, le hice un chiste: ¿Qué dijo que tenía doctor, Capricornio? Era una posibilidad, bastante concreta,  antes de la propia operación, y hay que estar preparados.

Si comparo el nivel tecnológico con el que me atendieron, los instrumentos que se utilizan, los avances que se han producido en relación a lo que uno puede averiguar en la fuente de toda sabiduría: “Google”, se da cuenta que se ha trabajado duro. Hay cosas que todavía se escapan a la investigación humana, a las técnicas humanas y, si las hubiera, también a las divinas: un detalle, un “clic” que lo cambia todo. Seguiremos investigando. Supongo que ese “clic” tiene mucho que ver en la relación entre la vida y la materia inerte.

No me cambia la perspectiva de nada. Voy a seguir tan ácido, tan pesado y tan exigente como hasta ahora, voy a seguir teniendo – o tratando de tener – las mismas prioridades humanas, políticas y culturales. Por suerte no dependen de la vejiga.

Una curiosidad, el domingo 12 de mayo cumplí exactamente 10 años de mi anterior operación en ese mismo sanatorio, donde estuve un pasito del otro lado. Y aquí estoy.

Tendrán que soportarme. Caminando, como siempre, con mis mocasines.




07.05.2013 11:52




Tenía escrita una columna totalmente diferente, sobre compañerismo y gestión de gobierno. Quedará para otra ocasión. Anoche vi la presentación de Luis Eduardo González el director de, el director de la consultora CIFRA y algunas cosas no me cerraban por ningún lado.

Un pedido de disculpas: las cifras aburren, pero a veces no hay más remedio. Observen el lió que crearon dos renombrados economistas mundiales por utilizar incorrectamente una tabla Excel. Y fue un alumno que lo puso al descubierto.

Dos aclaraciones, las encuestas hay que leerlas cuando dan bien y sobre todo cuando dan mal. Y, reafirmo que yo soy un firme partidario de que blancos y colorados, o colorados y blancos den un nuevo paso hacia su unión política electoral en Montevideo, porque en realidad ya lo han dado con la reforma electoral que impuso el balotaje. Es un elemento de claridad ideológica y política, y obligará al Frente Amplio a despertarnos del todo en Montevideo. En serio.

Ahora pasemos al uso de una encuesta para una operación política. Y en estos dos años que faltan para las elecciones las veremos de todos los colores, siempre aparadas en que faltan dos años y por lo tanto las cosas pueden pasar. Y si cambian y estos datos se dan contra la dura e impenetrable pared de la realidad, siempre habrá forma de explicarlo. Dos años son largos y posiblemente la memoria sea corta.

Aquí van los cuadros proporcionados por CIFRA, el 6.5.2013. Ya no se trata de los comentarios libres e interpretativos que permiten la más frondosa imaginación política y el ejercicio de la predicción, también amparados en la famosa “fotografía” de la realidad, que en algunos casos parece sacada con la cámara de los viejos fotógrafos de la Plaza Independencia, ahora se trata de manejar cifras.

Según la encuesta inicial estos serían las respuestas de los entrevistados a la clara y bien definida pregunta de si las elecciones fueran hoy, a que partido votaría en las elecciones departamentales de Montevideo:

Figura 1

Este es comentario en la página web de CIFRA: 
http://www.cifra.com.uy/novedades.php?idNoticia=191

PARA ELEGIR INTENDENTE DE MONTEVIDEO: ¿A QUÉ PARTIDO VOTARÍA SI LAS ELECCIONES FUERAN AHORA? ¿PODRÍA VOTAR UNA ALIANZA ENTRE BLANCOS, COLORADOS Y OTROS GRUPOS

Faltan dos años para las elecciones departamentales, de modo que las encuestas sólo registran el clima de la opinión montevideana de hoy. No pueden predecir ni anticipar nada. Si las elecciones departamentales de Montevideo (para elegir Intendente) fueran ahora, el 36% de los montevideanos votaría al Frente Amplio, el 15% al Partido Nacional, el 9% al Partido Colorado, el 2% al Partido Independiente, y el resto, 38% no sabe (salvo un pequeño número de encuestados que dicen que votarían en blanco o a otro partido). El porcentaje tan alto de indecisos casi seguramente se debe a que los votantes quieren saber quiénes son los candidatos antes de opinar (Figura 1)”

Para que no quede duda de la imparcialidad o de la falta de intencionalidad de la encuesta el portal agrega el siguiente comentario:

“Apenas una cuarta parte de los montevideanos votaría a los blancos (15%) o a los colorados (9%), y un 36% votaría al FA. Como en las elecciones departamentales el partido más votado gana la intendencia sin que haya balotaje, esos resultados indican que en el clima de opinión actual no hay competencia, porque la ventaja a favor del FA es demasiado grande”.

Todo esto por si los lectores o los televidentes no se habrían dado cuenta de esta sutil señal de la primera pregunta.

Por lo tanto avanza, Y en lugar de preguntarle a los encuestados, como sería lógico, usted si se produjera una alianza entre blancos y colorados y otros grupos ¿a que grupos votaría?, hace un pequeño salto mortal y pregunta: “si los partidos Nacional y Colorado y otros grupos hacen una alianza para presentarse juntos en las elecciones departamentales de Montevideo, ¿Ud. podría llegar a votarla?” Y ofrece, según la Figura 2, las siguientes opciones:

Probablemente/ seguro si la votaría.

Probablemente/ seguro no la votaría

No sabe.

Que aún para el más desprevenidos de los lectores, le  confirma que no es las diferentes preguntas son para darle oxígeno al proyecto blanco y colorado.

Estos son los resultados:

Figura 2

 


A mí me llamó la atención:

Primero, desaparecieron los votantes del Partido Independiente. ¿Será porque el PI de inmediato rechazó esta posibilidad? Misterio, la cosa que en este resultado los independientes no aparecen.

Me tomé el trabajo de utilizar la calculadora y lo más llamativo es que ni siquiera los números cierran. Si se aplican los porcentajes de posibilidad de votar la a alianza o de votar el FA o de los que no saben,  a la intención de voto de la figura anterior (Figura 1) no hay un porcentaje que cierre. Y conste que le da mejor a los blanqui-colorados coaligados que al FA, el problema es el rigor mínimo.

Veamos:

El FA tiene un 36% de intención de voto, y el 81% dice que no votaría obviamente a blancos y colorados, esto representa el 29.16% del total, los votantes FA que misteriosamente en caso de unidad rosada si votarían esta posibilidad son el 16% lo que representa el 5.76% del total del electorado, que sumado a un1.08% de “No sabe” suman el 36% original de votantes del FA.

En el caso de los indecisos son el 38% según la Figura 1, las cifras son 38 x 36 que dicen que NO van a votar es el 13.68%, mientras el 56% que dice que SI, equivale al 21.28% del total y un 3.04% no sabe. Sumando son los 38% de los indecisos.

Me disculpo nuevamente por la cantidad de cifras, pero no hay más remedio: En el caso de los votantes del Partido Nacional, el 15% original se distribuye de la siguiente manera, NO votarían el 9% lo que equivale al 1.35%; SI votarían a la alianza el 84% lo que representa el 12.60% del total y queda un 1.05% de No sabe. Sumados son los 15% del PN.

En el caso de los colorados, sobre su original y esmirriado 9%, un 9% NO lo votaría, y esto representa el 0.81%, mientras que SI votaría la alianza el 88% (una adhesión de hierro..) y esto equivale al 7.92% del total del electorado, los que no saben son solo el 0.27%. Sumados llegamos al original 9% de acero galvanizado de votantes del PC.

¿Y? A los independientes se los comió el barbudo.

Pero lo más llamativo son las sumas. Que reitero están basadas en los propios porcentajes proporcionados por CIFRA, si se suman los NO, es decir los que no están dispuestos a votar la alianza, en esta pregunta tan “sutil” e indirecta, son 29.16% del FA; el 13.68% de los indecisos; el 1.35% de los votantes del PN y el 0.81% de los votantes del PC. Total  45%

En el caso de los que declaran que probablemente o que SI votarían la alianza la suma da: 5.76% de votantes del FA (¿??); Indecisos 21.28%; votantes del Partido Nacional 12.60% y votantes del Partido Colorado 7.92%. Total: 47.56%. ¡Eureka! Ganaron los rosados.

Parece que no lograron afilar el lápiz y en la figura 2 los NO eran del 49% y los SI del 46% y los indecisos del 5%. Miracolo, lo único que coincide son los votantes que no saben, exactamente que dan 5.44% pero, los otros porcentajes son al revés, en la figura 2 gana el NO por 3% y en la aplicación de los porcentajes de la propia empresa CIFRA ganan blancos y colorados por el 2.76%. ¿Qué pasó, eran tan promisoria la cosa que se asustaron? ¿Se pasaron de la raya?

Ah, y los independientes siguen sin aparecer. Porque sumando los a favor del SI, del NO y los NO SABE, da exactamente el 98%, es decir se devoraron el 2% de los independientes. Les puedo asegurar que la explicación - si la dan - será por el redondeo. Pero nada explica dar vuelta un porcentaje por 5.76% (+3 y –2.76) En política se pueden hacer muchas cosas, y el contrario de esas mismas cosas, pero en matemáticas y en porcentajes es algo más difícil. Y en las preguntas de las encuestas, no se puede tampoco juguetear tanto. Se hacen papelones.

Y para terminar, propongo, sugiero, suplico, que blancos y colorados tomen la encuesta de CIFRA como oro colado 24K y urgentemente se unan y que los frenteamplistas nos asustemos terriblemente y comencemos a mejorar en todos los frentes. No para ganar, sino para evitar que a nivel de Montevideo, se instale la misma lógica que llevó al país al desastre y a la decadencia total, un gobierno de coalición blanco y colorado, que antes de cualquier idea, programa, propuesta, ya se están uniendo, con una sóla consigna: reconquistar Montevideo para la derecha. Con encuestas a favor. Obviamente con los mejores candidatos que podamos ofrecer. Y en el 2015, y en el 2015 nos volveremos a acordar de esta encuesta de CIFRA.

Y para que podamos comparar, voy a incluir aquí al final un “Panel”, porque no es una encuesta, no utiliza una muestra sino la participación voluntaria, que realiza semanalmente Montevideo COMM y que publicamos en Bitácora el pasado 29 de abril del 2013.

Así en el 2015 podremos comparar... los desinteresados “científicos” y los voluntarios:

 




30.04.2013 08:11




Los aparatos no son buenos ni malos, son aparatos. Tienen una tendencia natural, genética a preservarse, tienen memoria de conservación. Y eso es lo que sucede en el Frente Amplio.

La prueba fue un episodio que empezó a gestarse antes de las elecciones internas del Frente Amplio, en el Plenario Nacional, casi con nombre y apellido, pero como concepto surgido de las entrañas de la máquina, se resolvió que si alguien era elegido presidente del FA y era legislador, tenía que renunciar. Mónica ganó las elecciones con el 45% de los votos y es senadora. Renunció.

No estoy de acuerdo. Teníamos que haber obligado a que la máquina nuevamente mostrara sus entrañas herrumbradas. No es una batalla personal o por un cargo, es mucho más profunda y compleja. Es una batalla política  y democrática.

Senadores o diputado son los principales dirigentes del MPP, Partido Comunista, el Partido Socialista, Frente Líber Seregni (sus diversos grupos), la Vertiente Artiguista, en la CAP-L es un ministro (ex senador). Legisladores fueron los dirigentes históricos del Partido Comunista.

Resulta que para ser secretario general de un partido o grupo se puede ser legislador, pero para el Frente Amplio es de dedicación exclusiva. En esta decisión hay algo de política, de retroceso ideológico y de herrumbre del aparato.

Mónica Xavier renunció el pasado 26 de abril al Senado de la República, para el que había sido elegida por la ciudadanía, por más de 60 mil voluntades. Todos le reconocen su condición de legisladora buena y trabajadora, de impulsora y protagonista de la bancada de mujeres. Con su renuncia también perdió el parlamento, donde por cierto no sobra y no nos sobra nada.

Pero el que más perdió es el Frente Amplio, una visión del Frente pegado a la política, a los grandes debates nacionales, a los ámbitos donde se discuten los temas políticos. Todos los dirigentes principales de los partidos políticos opositores están en el senado. Lo que no están es porque no le alcanzaron los votos.

Estar en el centro del debate político era un valor agregado para la presidencia del Frente y, el senado es uno de los centros del debate político nacional, de encuentro natural con los líderes políticos de todo el espectro nacional y en particular con los del Frente.

¿Por qué tuvo que renunciar? ¿Por qué le pidieron la renuncia? En primera instancia muchos lo hicieron porque querían cerrarle el camino a la presidencia. No nos chupemos los dicoteledones. No todos, pero una buena parte tuvieron esa intención.

La posición era de algunos partidos, pero sobre es del aparato del FA, que tiene vida propia, una vida cada día más alejada de la realidad política nacional, cada día más encerrada en sus tribulaciones y en proteger sus mecanismos y sus engranajes. A pesar de todos los grandes esfuerzos que se están haciendo desde la Presidenta, por los tres vicepresidentes y por muchos compañeros. El problema es muy hondo, es estructural, de fondo.

No hemos logrado, y tengo mis serias dudas que por este camino lo logremos, que la estructura del FA refleje y se conecte con la realidad del pueblo frenteamplista, de los votantes frenteamplistas, por lo tanto con la sociedad en su conjunto.

Asumamos que la participación en los comités de base, coordinadoras y departamentales sigue en decadencia a pesar de todos los esfuerzos y que mientras una parte busca soluciones políticas y aperturas ante la nueva realidad, otros se concentran en asegurar sus mayorías incluso a costa de que la propia estructura se reseque todavía más. Los últimos actos y actividades lo confirman. Los números cantan.

La estructura hoy no refleja ni siquiera los 170 mil votantes de las elecciones internas.
Este episodio de la renuncia de Mónica es emblemático. Todo se deposita en el propio aparato, en la dedicación exclusiva, en la máquina de control del aparato y del Congreso del FA. ¿Cuántos frenteamplistas participarán en las instancias preparatorias y electivas previas al Congreso? Me atrevo: si llegamos a 5 mil, tenemos que tirar cohetes.

Del otro lado, le pedimos a más de un millón cien mil uruguayos que nos voten en las elecciones nacionales, sabemos que 60.258 frenteamplistas votaron a Mónica como presidenta, y elegimos a los presidentes de las 19 departamentales por voto secreto y a padrón abierto. Es transparente. El resto de la estructura está exactamente igual, y hará lo imposible por seguir así, cueste lo que cueste.

¿Cuántos participan regularmente de los comités de base? ¿Cuántos eligieron a los “41” que se han conformado en un poder central dentro del FA a pesar de que sus atribuciones no figuran en ningún estatuto? Tenemos derecho a saber.

¿Cómo ha evolucionado la participación en la estructura del FA? En relación a las elecciones internas sabemos, podemos comparar, pero en cuanto a las estructuras, casi no sabemos nada. Creo que todos queremos saber.

Esta resolución inducida a la renuncia de la presidenta del FA al senado, aunque cerremos los ojos y nos hagamos los desentendidos nos plantea serios problemas políticos. A todos, porque ni siquiera se sabe en que medida ciertas decisiones corresponden a los partidos y cuales a los propios engranajes que tienen vida propia y casi independiente. Y si fuera por mandato partidario, sería todavía más grave, porque sería aceptar que alguien, impone decisiones políticas, programáticas y de otro tipo más allá de su peso democrático en la sociedad y en el Frente Amplio, entre los propios electores internos del Frente Amplio.

Este episodio nos debería plantear temas antes de que exploten, antes de que sea mucho más difíciles e inmanejables, los cambios estructurales que el FA necesita para poder seguir haciendo política, impulsando los cambios, dando la batalla cultural, ideal y política en todo el país y no sea absorbido por el poder, los funcionarios y los engranajes del aparato.

No confundamos unidad, con cebolla o con engranaje. Si el sistema de que todo funciona como una máquina y que a partir de un pequeño engranaje se  le impone el movimiento a todo el Frente Amplio se consolida, vamos muy mal. Estamos muy lejos de los valores unitarios, del nivel del debate ideológico y político necesario, estamos alejándonos de la unidad. Lo que se disputa en la cancha ciudadana y democrática de la política y de la ideología, no se puede imponer luego en la liga a puertas cerradas, entre algunos elegidos.

La vida orgánica del Frente es más compleja, lo sé perfectamente porque participo de ella, hay frenteamplistas adentro, buenos frenteamplistas pero la mayoría está afuera de la estructura, no solo en las redes, el problema es la tendencia y si vemos que marchamos paso a paso al crecimiento de la gran brecha entre nuestros votantes, el propio pueblo frenteamplista y una estructura reducida, que adopta resoluciones fundamentales. Tenemos que preocuparnos en serio. Es solo cuestión de tiempo.
Es una reflexión para todos, porque devotos de los engranajes hay en todos lados, lo grave es cuando los engranajes sustituyen a la política o peor aún cuando se imponen. Sobre todo en un partido o en un frente de izquierda, que quiere ser de pueblo y de democracia.




23.04.2013 07:46




No se asusten tanto, todavía. No volvieron a la casa de gobierno de Montevideo. Horacio Cartes el polémico empresario derechista de Paraguay ganó las elecciones y volverá al Palacio López en Asunción, como Presidente de la República. Paraguay está mucho más cerca de lo que algunos imaginan.

Con el 45.8%  de los votos, Cartes triunfó sobre la fórmula Efrain Alegre –Rafael Fillizola que obtuvo el 36.94% de los votos. Una ventaja de 8.86%. Los otros tres grupos que en las elecciones anteriores apoyaron a la candidatura de Fernando Lugo, obtuvieron sumados el  9.36% de la votación. Sumados podían haber derrotado a Cartes.

El candidato del Frente Guazú, Aníbal Carrillo, impulsado por Fernando Lugo, obtuvo 3.32% de los votos, mientras que Mario Ferreiro, el candidato original del Frente Guazú y al que el sagaz Lugo le bajó el pulgar, sacó 5.88% de los votos.
Ahora es tarde y solo se puede llorar sobre la leche derramada y tratar de sacar algunas conclusiones. Primarias.

La fórmula Alegre-Filizzola, que estaba integrada por dos de los ministros de más apoyo y prestigio del gobierno de Lugo, expulsados por el entonces presidente por no apoyar su reelección, son una alianza entre el histórico partido Liberal (de centro) y el progresista Rafael Filizzola. Eran la única opción para frenar el retorno colorado.
Otras formaciones políticas prácticamente desaparecieron, como el movimiento UNACE del difunto general Lino Oviedo y Patria Querida.

La Asociación Nacional Republicana, nombre oficial del Partido Colorado (ANR-PC), es un partido político paraguayo de tendencia conservadora y nacionalista fundado el 11 de setiembre de 1887. Gobernó el Paraguay ininterrumpidamente durante 61 años.

Salvo por la primera parte del siglo XX (1904 a 1946), desde su fundación hasta el 2008 fue el partido de gobierno en Paraguay. Entre 1947 y 1963 fue el único partido legal y por tanto la única organización que podía presentar candidatos en cualquier proceso electoral. Fue durante la dictadura de Alfredo Stroessner que gobernó desde 1954 hasta 1989 bajo una feroz represión. A la salida de la dictadura siguieron gobernando los colorados, hasta que el 20 de abril de 2008, Fernando Lugo ganó las elecciones por un margen de 10 puntos porcentuales.

Lugo fue el segundo presidente progresista, el primero fue Rafael Franco que gobernó entre 1936 y 1937. En su corta presidencia aprobó decenas de leyes de reforma social avanzada. Estuvo 25 años en el exilio, en Montevideo. Fue tan pobre que en su exilio en Montevideo sobrevivió fabricando jabones artesanalmente.

El balance de la obra y de la trayectoria de Fernando Lugo se puede expresar en la magrísima votación del Frente Guazú, 80 mil votos (3.32%), ni en las peores épocas de la izquierda en Uruguay teníamos esos porcentajes.

Lugo fue despojado de su cargo con una abrumadora mayoría de votos del parlamento, en un acto que en muchos países de la región fue considerado un “golpe parlamentario” aunque, las normas utilizadas figuran claramente en la Constitución y las elecciones programadas originalmente se cumplieron exactamente en la fecha correspondiente: 21 de abril. Ahora, con Cartes como presidente veremos si se produce el reingreso de Paraguay al Mercosur y si acepta el ingreso de Venezuela durante su ausencia. Los colorados fueron los más fieros opositores al ingreso de Venezuela al bloque regional. Pero las cosas cambian…

No ganó solo el Partido Colorado, ganó un empresario, uno de los mayores fabricantes de cigarrillos santos y non santos, que han inundado el Brasil, la Argentina y el Uruguay, acusado de narcotráfico que se volcó a la política recién en el 2009. Un “offsider” pero de derecha y que con un discurso balbuceante y sin propuestas representó “el cambio” luego de la presidencia Lugo y la corta presidencia del liberal Federico Franco, principal beneficiario del desplazamiento del presidente electo.

Lo más grave es que haciendo un gran esfuerzo la fórmula Alegre-Filizzola trató de colocar en el centro de la disputa electoral las duras acusaciones nacionales, regionales e internacionales contra Cartes y este se demostró blindado. La peor corrupción, las acusaciones de ilegalidades manifiestas a través de sus empresas, no lo afectaron. La gente, sabía a quién votaba, y lo votó igual. Por dos motivos, o no creyó en las acusaciones o las creyó y no le importó en absoluto.

Es un retroceso no sólo político, sino de la propia cultura política del Paraguay. El flagelo de la corrupción, que siempre está rondando en la imagen interna y externa, vuelve a ocupar posiciones dominantes. No porque el gobierno Lugo y el Franco estuvieran totalmente excluidos de esas acusaciones, pero había crecido aparentemente el rechazo ciudadano a las prácticas corruptas. Este es un regreso al pasado, también en ese sentido. Al peor pasado.

Alegre y Filizzola eran considerados en todas las encuestas, durante el gobierno Lugo, dos de los mejores ministros y con una bajísima percepción de corrupción. Tampoco ese elemento logró torcer el rumbo.

Lugo ganó las elecciones con algo más del 40% de los votos, ahora Cartes reconquista para los colorados con más del 45%. Si las fuerzas que llevaron a Lugo al poder, sumadas alcanzan a más del 46% ¿de dónde vienen los votos colorados? Vienen de la desaparición de dos formaciones políticas, como el UNACE de Oviedo y Patria Querida que se esfumaron en estas elecciones y sus votos fueron totalmente absorbidos por Cartes.

Debe considerarse otro elemento: Paraguay es uno de los países más jóvenes de la región, el porcentaje de votantes que lo hicieron por primera vez es muy alto, y es notorio que un gran porcentaje de jóvenes votaron por Cartes y los colorados. Alegre-Filizzola no lograron transformarse en los candidatos de la alternativa, de un mejor y más certero rumbo de cambio y ocuparon la incómoda posición de la continuidad,  del oficialismo, sobre todo de Federico Franco.

A ello se agregan los factores históricos. El Partido Colorado tiene una muy fuerte estructura que a pesar de no disponer del aparato del gobierno nacional durante 4 años, supo mantener y desarrollar ese aparato en base a las gobernaciones e intendencias. Y lo demostró ya en las elecciones internas.

La experiencia de la unidad de las fuerzas progresistas y de centro izquierda culminó mal. Mal institucionalmente, mal políticamente con una figura que no cumplió en absoluto ninguna de las principales expectativas, sobre todo morales. Me refiero a Fernando Lugo.

Otra de las dificultades, que aunque técnica tiene importancia en una campaña electoral, son las encuestas que en Paraguay y en la abrumadora mayoría de los casos de las empresas especializadas tienen muy poca confiabilidad. El olfato en Paraguay sigue siendo el principal instrumento de orientación política sobre la opinión pública.

Para Paraguay y para la región se abre un período muy complejo. El empresario exitoso al poder ya triunfó en Chile y luego fue un gran fracaso en la gestión del país, pero este es un caso muy diferente, aquí no se trata de un gran empresario, sino de los millones mal habidos circulando por la política paraguaya y de la región. Ya lo veremos.

Para la izquierda uruguaya las enseñanzas son muy complejas, la situación es muy diferente. Eso sí, algunos entusiastas tendrán que ser un poco más exigentes y avizores, 3.32% es realmente una miseria, hasta para el más devoto. Lo que estoy seguro es que la que está festejando no es solo la derecha paraguaya.




16.04.2013 08:58




Con una sincronización impecable el domingo 7 de abril un político de primer nivel, nada menos que el ex presidente Luis Alberto Lacalle en su columna editorial del diario El País escribió sobre “El factor Astori” y dos días después Adolfo Garcé dispara desde El Observador su imparcial columna “¿Hacia el fin de la astoridependencia?”.

En cuanto al argumento central, hay una total coincidencia, el enfoque tiene matices pero apuntan hacia el mismo lugar: debilitar y ocluir si fuera posible una de las puertas principales de crecimiento del Frente Amplio y si eso no se logra debilitar el próximo gobierno del FA.

Me olvidaba de un detalle, en medio de estas columnas de opinión, El País también informó que Danilo Astori sería el próximo canciller de un nuevo gobierno del Frente Amplio. Otra buena manera de expresar los deseos de sacárselo de encima, a como de lugar. Ya habían vaticinado “desinteresadamente” durante la campaña por las elecciones internas que en caso de perder Astori se iría a un organismo internacional. Los hechos son concluyentes.

Ambos autores no están hablando solo de una de las tres principales figuras del Frente Amplio, que tiene además un alto nivel de apoyo ciudadano y que incluso se ha reforzado según las últimas encuestas, tanto en el nivel de apoyo de la ciudadanía en general como de los votantes frentamplistas, están apuntando sus baterías hacia el conjunto del Frente.

Es notorio que Astori lidera uno de los principales sectores que integran el FA, el Frente Líber Seregni, pero es también notorio que por su papel antes del triunfo del FA en el 2004, pero sobre todo por los resultados de la política económica y social al frente del ministerio de Economía y Finanzas (2005-2008) y como vicepresidente, en su papel institucional y de respaldo al presidente de la República, pero también de independencia de criterio, se ha ganado el lugar que ocupa en el escenario nacional.

En realidad, encuestas a la mano, creo que el papel que se ha ganado Astori en la opinión pública, es mucho más por su papel en la vida concreta de la gente, de los que viven de su trabajo y los que aportan al crecimiento económico y social del país. Es que la seguridad, la claridad en el rumbo para cualquier figura política es un capital, sobre todo si eso se transforma en realidades palpables, comibles, vestibles y pensables.

Cuando una persona ocupa cargos y responsabilidades durante dos gobiernos, es evidente que si es por lejos y, muy por encima de cualquiera de los dirigentes opositores,  uno de los tres líderes mejor posicionados, con más apoyo ciudadano y menor rechazo, el factor principal es su obra y no su discurso. Aunque es notorio también el papel de Astori en la construcción del discurso de la izquierda uruguaya.

Fue con hechos y a partir de resultados muy concretos en la marcha del país y de la calidad de vida de la gente que Astori es un factor clave de la política nacional. Es que con el Frente Amplio y por mérito de sus Presidentes, de todo el gobierno, pero también y de forma específica de la política económica y social,  en el Uruguay se vive mejor, mucho mejor. En serio y no como consigna electoral, que por otro lado la gente ni creyó ni compró. Ver resultados electorales de 1994 del propio Partido Nacional luego de 5 años del gobierno Lacalle. A menos que la gente sea masoquista...

El objetivo manifiesto y sincronizado es debilitar ese factor de coherencia, de seriedad y confianza, de solidez institucional, de asumirse las responsabilidades y de profundo sentido frenteamplista.

El sueño de los sincronizados es enfrentar entre si a los sectores y a los lìderes del FA. Si no lo logran debilitar sus diversas componentes y comprometer su participación en un futuro gobierno, en definitiva reducir el espacio de crecimiento y de acción política del FA.

Miden el mundo y la política desde el concepto de que todo es topografía, o a lo sumo alquimia. Estas sincronizadas señales son útiles, muestran un eje político desde los principales opositores y desde los analistas “independientes”.

Por cierto no deberían ponernos nerviosos, los sacudidos son ellos.


El factor Astori. Luis Alberto Lacalle – El País 7.4.13

El contador Danilo Astori es una figura política de larga actuación. Después de su carrera docente, se incorporó a las filas del Frente Amplio, fuerza política en la que ha ocupado principalísimos cargos tanto electivos como por designación, siendo a la vez el inspirador de una de las tantas corrientes que forman la coalición. En materia de su actuación política se distinguen dos etapas en forma muy nítida. Hasta el 2005 fue legislador de la oposición y a partir de esa fecha, ministro de Economía y actualmente vicepresidente de la República.

Su actuación como legislador opositor se inscribió en la durísima campaña que el Frente Amplio llevó contra los gobiernos del Partido Nacional y Colorado. Se destacó especialmente como el promotor del aumento del gasto público sin financiación, haciéndose eco de todo reclamo sin calibrar lo que podía costarle al erario público. Votó en contra de la ley de puertos, de la ley de empresas públicas y de la desmonopolización de seguros de automóviles. Fue de los legisladores que incorporaron por ley a la condición de funcionarios públicos a los más de mil contratados en la división arquitectura del MTOP y quienes convirtieron en funcionarios públicos a los 400 empleados del parque de vacaciones de UTE. Fue figura principal en interpelaciones a los poderes ejecutivos de los períodos mencionados. Votó todas las Comisiones investigadoras.

Un buen día, con la candidatura presidencial del doctor Vázquez ya instalada, en los Estados Unidos, y nada menos que frente al edificio del FMI, el futuro presidente lo indicó como próximo ministro de Economía si tenía éxito en la elección. Hábil movida del doctor Vázquez que de esa manera atemperó los temores que ciertos sectores tenían acerca de la gestión del Frente Amplio en materia gubernativa. El citado período de gobierno coincidió con la más grande prosperidad que el país haya vivido en el último siglo y a quien le cupo la cómoda tarea de manejar esa riqueza fue al ministro Astori. La gestión de un ministro de Economía —muchas veces tenido como una suerte de primer ministro— no queda circunscripta a lo que se decida exclusivamente en su cartera, pues todas las demás reparticiones estatales pasan por Colonia y Paraguay en procura de recursos, de gastos y de inversión. Puede decirse sin exagerar que fue una gestión de cigarra más que de hormiga, pues el viento a favor alentó la multiplicación del gasto, la incorporación de miles de nuevos funcionarios, la creación de un Fondo de Salud que justamente parece no tener fondo en materia de recursos y demás erogaciones excesivas que conocemos. Sin dejar de mencionar su ya famosa decisión respecto de Pluna que tan terribles consecuencias ha tenido para el país.

En la elección del año 2009, elegido el Sr. José Mujica como candidato, incorporó al contador Astori a la fórmula usándolo nuevamente como factor de moderación y estabilidad ante las interrogantes que planteaba el hoy primer mandatario. Se indicó enfáticamente que el vicepresidente no solamente ejercería las competencias de su cargo, sino que tendría una suerte de supervisión sobre la conducción económica, todo ello muy positivo en la presentación preelectoral, pero siempre se cumple aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. Notoriamente el contador Astori nunca se sintió cómodo junto a su presidente.

Comenzado el gobierno fueron y son notorios los desencuentros en temas centrales como el tributario, el cambiario y la política comercial. Su posición política y personal ha sido de permanente conflicto interno. Ello no ha obstado a que tanto el contador como sus seguidores hayan formado fila detrás de la línea del presidente Mujica. Siempre votaron disciplinadamente, quejándose y discrepando pero nunca faltaron a la hora de las manos levantadas.

Esta reflexión viene a cuento posteriormente a la lectura de un reportaje al vicepresidente publicado en El País el domingo 24 de marzo. Con todo respeto podríamos titular un poco en broma y un poco en serio dicha nota como “Yo no fui”. Si alguien lo lee fuera de nuestro país puede interpretar que se trata de un importante político que, o comienza su gestión, o poco tiene que ver con la que se desarrolla. Habla de mejorar las empresas públicas y de que el gobierno ha perdido capacidad para observar sus gastos, como si no hubiera sido durante siete años el eje central de la conducción económica dotado de la confianza presidencial y disfrutando de mayoría absoluta en el Parlamento. También, como mirándolo de afuera, afirma que la próxima rendición de cuentas debe apuntar a que no aumente la proporción del gasto. Muy pronto veremos su peso en ese tipo de decisión. Apunta luego también, como si fuera espectador, a que debe disminuirse la carga tributaria de la sociedad en su conjunto, de que la misma debe ser equitativa y de que no deben proliferar los impuestos. Puede tratarse de sinceridad siempre que se refleje en actos concretos. Puede tratarse de la preparación de una nueva utilización del factor Astori en la próxima elección.

 

¿Hacia el fin de la astoridependencia?. Adolfo Garcé – El Observador   10-4-12

El mapa del poder dentro del Frente Amplio (FA) está llamado a experimentar cambios importantes en los próximos años. Por un lado, el árbol más frondoso, el del MPP, cruje, se tambalea, y amenaza con desplomarse el año próximo. Por el otro, hay buenas razones para pensar que tenderá a reducirse un poco más el poder político del astorismo. Me gustaría, en lo que sigue, justificar esta segunda aseveración.

Hace más de dos décadas que no es posible hablar del FA sin examinar con cuidado la cambiante curva del poder político de Danilo Astori. Aclamado por las bases frenteamplistas saltó, en 1989, como impulsado por un resorte, desde el sillón del decanato de la Facultad de Ciencias Económicas a la can didatura a la vicepresidencia del FA. En esa misma elección ingresó al Senado y se convirtió en el candidato natural a la sucesión de Líber Seregni.

La inesperada irrupción del liderazgo de Tabaré Vázquez frustró este desenlace. En apenas seis años y tres movimientos, Vázquez le dio jaque. Primero, a partir de 1990, construyó una imagen de gobernante moderno y pragmático en la IMM. Luego, entre 1993 y 1994, en torno a su candidatura presidencial, apuró la creación del Encuentro Progresista. Finalmente, en 1995 y 1996, pronunciándose en contra de la propuesta de reforma de la Constitución, liquidó de una sola estocada al líder en trámite de retiro (Seregni) y a su sucesor favorito (Astori).

La curva del poder político de Astori tuvo una inflexión decisiva en julio de 2004. Para asegurar la victoria electoral, y probablemente admitiendo en su fuero íntimo que solamente su viejo rival tenía un libreto de gobierno confiable, Vázquez anunció que sería su ministro de Economía. Durante su presidencia, el poder político de Astori fue extraordinario. Además de liderar el MEF ofició, de hecho, como primer ministro. Aunque no pudo hacer todo lo que quería (su frustración más resonante fue el TLC con EEUU) no se hizo nada importante que él y su equipo no quisieran.

Durante la presidencia de Mujica el astorismo siguió siendo un actor clave, pero su poder disminuyó. En general, los astoristas mantuvieron el control de la política económica (desde el MEF y el BCU), pero Mujica logró desafiarlos organizando un staff paralelo en la OPP. Algunos ministerios, además, empezaron a expresar visiones (y tomar decisiones) alejadas del enfoque predominante. Me parece evidente, en particular, que en el Ministerio de Industria (y en algunos de los entes que integran su órbita de influencia, como ANCAP y ANTEL) se cultiva una visión del desarrollo económico sustancialmente distinta al "neoinstitucionalismo" astorista.

Muchos parecen pensar que el regreso de Tabaré Vázquez traerá consigo la restauración de la hegemonía astorista. Pienso exactamente al revés. Vázquez ya no depende de Astori ni para ganar ni para gobernar. Lo precisó, en primer lugar, para ganar. En el año 2004, para una parte importante de la opinión pública, el candidato del FA era el "radical", el "populista", el "irresponsable", el "opositor sistemático". Mientras tanto, Astori era visto como el "moderado", el "moderno", el "razonable", el líder "capaz de tener diálogo con los partidos tradicionales". Después de haber gobernado cinco años junto a Danilo Astori, de haberlo respaldado durante toda su gestión y de intentar ungirlo en su sucesor, la imagen de Vázquez ante la opinión pública cambió sustancialmente. Vázquez, que supo ser durante una década (entre 1995 y 2004) un líder perfectamente izquierdista, se convirtió pública y notoriamente en un presidente centrista. El corolario de esto es muy relevante: cuando quiera volver ya no precisará a Astori como "carta de presentación" ante el empresariado y los electores centristas.

Vázquez precisó a Astori, en segundo lugar, para gobernar. Astori tenía un libreto claro, moderno y confiable, sostenido por buena parte de los economistas más prestigiosos del FA. Ya no es tan evidente como antes, en particular después de la cadena de decisiones en torno a Pluna, que el recurso al astorismo asegure buenos resultados. Mientras tanto, al interior del FA viene cobrando fuerza y recuperando prestigio otro paradigma, emparentado con el pensamiento de la "nueva" Cepal. Me pregunto hasta qué punto el expresidente precisará acudir otra vez al catálogo astorista, que pone el énfasis en la estabilidad de las "reglas de juego". Sospecho que tiene más para ganar instalando la última versión del software desarrollista, es decir, adoptando el discurso del "cambio estructural para la igualdad". Hasta ahora, a pesar de no ser (ni en 2004 ni en 2009) la fracción más votada del FA, el astorismo logró tener una influencia decisiva en las políticas públicas de los sucesivos gobiernos frenteamplistas. Primero Vázquez y después Mujica recurrieron a él, primero para ganar y luego para gobernar. Si mi interpretación es correcta ese tiempo está llegando a su fin. El poder político del astorismo, que disminuyó leve pero significativamente a partir de 2010, volverá a reducirse. Vázquez ya no es astoridependiente. Como nunca antes, el peso político futuro de Astori y su gente, dependerá, en esencia, del tamaño de su propia bancada parlamentaria.

Por Adolfo Garcé - es doctor en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Udelar - adolfogarce@gmail.com



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Esteban Valenti. Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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