Eliza y Miguel
Si te gusta lo variado, buscá en nuestras categorías: hay para elegir.

http://blogs.montevideo.com.uy/elizaymiguel |  Agregar a favoritos  | 
Lecturas esenciales

06.03.2015 03:51

Éste es un relato anónimo, verdaderamente imperdible:

Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia. El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros. Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.

Mis padres eran instructores complementarios: Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer.

Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias. Él siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia. ¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro!

Llevó a mi familia al primer partido de fútbol. Me hacía reír, y me hacía llorar. El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba. A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada, mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habrá rogado alguna vez, para que el extraño se fuera.)

Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa. Ni por parte de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquiera que nos visitase.

Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba sin problemas usar su lenguaje inapropiado que a veces quemaba mis oídos y que hacía que papá se retorciera y mi madre se ruborizara.

Mi papá nunca nos dio permiso para tomar alcohol. Pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente. Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.

Hablaba libremente (quizás demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos, y generalmente vergonzosos. Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.

Repetidas veces lo criticaron, mas nunca hizo caso a los valores de mis padres. Aun así, permaneció en nuestro hogar.

Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando por si alguien quiere escuchar sus charlas o dedicar su tiempo libre a hacerle compañía...

¿Su nombre? Nosotros lo llamamos... Televisor.

Ahora tiene una esposa que se llama Computadora... y un hijo que se llama Celular. Con el agravante que el nieto pinta ser el peor de todos: lo llamaron SMART PHONE.

Autor anónimo




23.12.2014 01:07

por Gabriel García Márquez

Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tantos estruendos de cometas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales, que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace 2.000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David.

954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran. Lo celebran además muchos millones que no lo han creído nunca, pero les gusta la parranda, y muchos otros que estarían dispuestos a voltear el mundo al revés para que nadie lo siguiera creyendo.

Sería interesante averiguar cuántos de ellos creen también en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.

Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas Navidades pervertidas están causando en América Latina. Antes, cuando sólo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigios de imaginación familiar.

El niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran más grandes que la virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que un león que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén.

Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que había de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación.

El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau.

La mistificación empezó con la costumbre de que los juguetes no los trajeran los Reyes Magos como sucede en España con toda razón, sino el niño Dios. Los niños nos acostábamos más temprano para que los regalos llegaran pronto, y éramos felices oyendo las mentiras poéticas de los adultos.

Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad. Fue una desilusión no sólo porque yo creía de veras que era el niño Dios quien traía los juguetes, sino también porque hubiera querido seguir creyéndolo.

Además, por pura lógica de adulto, pensé entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo.

Aquel día como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria perdía la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían las cigüeñas de París, que es algo que todavía me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora.

Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papa Noél de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado. Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad de nieve.

En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen san Nicolás, un santo al que yo quiero mucho porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina.

Según la leyenda nórdica, san Nicolás reconstruyó y revivió a varios escolares que un oso había descuartizado en la nieve, y por eso le proclamaron el patrón de los niños. Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25. La leyenda se volvió institucional en las provincias germánicas del Norte a fines del siglo XVIII, junto con el árbol de los juguetes y hace poco más de cien años pasó a Gran Bretaña y Francia.

Luego pasó a Estados Unidos, y éstos nos lo mandaron para América Latina, con toda una cultura de contrabando: la nieve artificial, las candilejas de colores, el pavo relleno, y estos quince días de consumismo frenético al que muy pocos nos atrevemos a escapar.

Con todo, tal vez lo más siniestro de estas Navidades de consumo sea la estética miserable que trajeron consigo: esas tarjetas postales indigentes, esas ristras de foquitos de colores, esas campanitas de vidrio, esas coronas de muérdago colgadas en el umbral, esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducidos del inglés; y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valía la pena de haber inventado la electricidad.

Todo eso, en torno a la fiesta más espantosa del año. Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando dónde desaguar, o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala.

Mentira: no es una noche de paz y de amor, sino todo lo contrario. Es la ocasión solemne de la gente que no se quiere. La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables: la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedó viuda hace quince años, a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar.

Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones. Es la hora feliz de que los invitados se beban todo lo que sobró de la Navidad anterior: la crema de menta, el licor de chocolate, el vino de plátano.

No es raro, como sucede a menudo, que la fiesta termine a tiros. Ni es raro tampoco que los niños viendo tantas cosas atroces terminen por creer de veras que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos.

Gabriel García Márquez




24.08.2014 20:05

Es muy interesante el fenómeno político que está ocurriendo en Uruguay con respecto a las elecciones de Octubre.

En mi humilde  y desautorizada opinión de Instructor de Vuelo desempleado que dejó de creer en el juego tramposo de dados cargados de la democracia parlamentaria representativa y que no vota desde 1971, la deserción masiva del electorado fraudeamplista sólo importa como instrumento de medición de la toma de conciencia popular de la realidad que cuenta.

Me merezco ser más pillado de lo que soy, porque a lo largo de los 3 libros escritos durante 10 años he dejado plasmados mis análisis intuitivos y subjetivos que ahora la porfiada realidad indiscutible viene a avalar.

Con apenas 5 meses de gobierno fraudeamplista me desayuné que los compañeritos/as de izquierda habían agarrado pa' los chircales, que se encandilaron con "las luces del centro" y que se les había llenado el culo de papelitos.

No es por nada que nuestra minúscula, ávida, avara y fascista clase dominante está considerada ¡la más inteligente de América Latina...!

Le encarnaron el anzuelo con el "asiento de la izquierda"  (que en los aviones es donde se sienta el comandante) y se lo tragaron ¡hasta la empatilladura!

¿Qué importa quién lleva el timón mientras mantenga el rumbo?...

La "izquierda" uruguaya se suicidó. En una sociedad capitalista estratificada, en una sociedad de clases, si se pretende modificar el status-quo, es decir: quitarle el poder a la clase dominante para que pase a ejercerlo el pueblo para liberarse, es obligatorio seguir ciertas leyes impuestas históricamente. Caso contrario, el poder dominante neutralizará y absorberá esa fuerza incipiente que pretende disputar su hegemonía.

El Fraudeamplismo desconoció esas leyes insoslayables y eso le va a costar la cabeza.

Sólo existen 2 polos: el explotador y el explotado. No hay medias tintas ni terceras posiciones: o estás de un lado o estás del otro.

El FA dilapidó el capital político e hizo un caldo con la gallina de los huevos de oro al traicionar su plataforma ideológica a la que más del 50% había adherido y confiaba. No hay recule; es un camino sin retorno.

Este fenómeno político contemporáneo se va a ir extinguiendo de a poco, sin pena ni gloria.

Los mediocres pequeño/burgueses arribistas y escaladores se van a ir transfiriendo a las agrupaciones políticas de la clase dominante que están al servicio de la oligarquía y del imperio.

Particularmente en Uruguay el pueblo está ausente y no participa; paniaguado con el paternalismo estatal que mantiene a la gran masa de desposeídos tranquila, alienada y analfabeta.

La clase media en declinio da manotazos de indecencia o deshonestidad para no desaparecer y se sube al carrito. Eso explica la impunidad reinante, el amiguismo y la corrupción.

La gran estancia medieval despoblada es un feudo uniformizado en acentuado deterioro donde no se vislumbran salidas de recuperación.

Desidia, desinterés, descreimiento, egoísmos individualistas, inmovilizan las conciencias y adormecen la capacidad de soñar.

Ahora vamos a ver cómo nos va con el Pibe Bandera y si no, en el 2019 probamos con el Pedrito sin apellido, ¿ta?.....                       

Jorge Rossi Rebufello - MAU-MAU 




24.05.2014 01:07

Las columnas de humor de Ernesto "Bimbo" De Pauli no tienen desperdicio. Sutilmente ácido, juega con la verdad de una forma magistral. No importa el tema que elija; lo admirable es cómo despoja el asunto de la habitual hipocresía con que siempre viene adornado y nos hace ver, graciosamente, la verdad de la milanesa. Miren si no:

LA RODILLA SALVADORA DEL PISTOLERO

Por: Ernesto "Bimbo" De Pauli

Nuevamente el delantero Luis Suárez nos salva del fracaso, pero esta vez no con la mano sino con la rodilla. No atajó una pelota ni convirtió un gol, pero aportó una excusa.

A los uruguayos no nos gusta el fracaso. No es que necesitemos ganar siempre, porque rara vez lo hacemos, lo que nos molesta y no somos capaces de aceptarlo, es no colmar nuestras propias expectativas, algo por demás insano. Aquello de que lo importante es hacer el mayor esfuerzo no nos interesa en lo más mínimo, y si no llegamos donde esperábamos nos sentimos unos desgraciados. Al menos en lo colectivo.

Por eso, cada vez que nos va mal en algo, necesitamos echarle la culpa a otro, a algún hecho ajeno a nosotros o a conspiraciones antojadizas.

El cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica fue como un triunfo porque las expectativas se superaron ampliamente, no esperábamos que la selección llegara a nada, y obtuvo un cuarto puesto que tomamos como victoria. Y ahí nos envalentonamos.

Entonces pusimos la meta demasiado alta. El hecho de que el próximo Mundial se juegue precisamente en Brasil ayudó mucho, y hablamos del fantasma del 50, de la gesta heroica, de un montón de cosas que ya nos ponían en el podio besando la copa. Con el paso de los meses la euforia africana se aplacó un poco y fuimos entrando en razón: es poco probable que terminemos ganando la final en Maracaná contra Brasil. Así que necesitábamos una excusa para no ser los mejores y, como siempre, nuestra máxima estrella deportiva actual, Luis Suárez, nos salvó lesionándose los meniscos.

Ahora podremos usar la lesión como excusa en caso que no nos vaya tan bien como esperábamos. Diremos que no se recuperó completamente, que lo afecto psicológicamente, que fue un bajón anímico para el equipo, y cualquier otra excusa para no admitir que si no nos va tan bien como pensamos que nos va a ir, es porque tal vez no lo merezcamos. La rodilla será la respuesta a todas las calamidades, sin que necesitemos tener en cuenta las 44 otras rodillas que también integrarán el equipo definitivo.

Claro que la culpa no será suya, no seríamos tan tontos como para acusar nada menos que a Luisito, la culpa es del galés Dummett, que lo lesionó en un partido de la Premier League. Como si fuera poco, tenemos una brillante excusa para odiar a los extranjeros. Hasta podemos crear bellísimas teorías conspirativas aduciendo que alguien le pagó al galés para que lo dejara fuera del torneo, porque en el fondo el resto del mundo nos tiene miedo y nos odia porque, pese a ser chiquitos, estamos siempre entre los mejores.

Además, nos dio de que hablar. Las fotos de gatitos y perros abandonados desaparecieron de las redes sociales y fueron sustituidas por mensajes de aliento al goleador, infografías acerca de las operaciones de meniscos, titulares de diarios, videos del momento de la lesión, y especulaciones de toda índole.

Una rodilla lastimada dejó de lado a los presos de Guantánamo, los huérfanos de Siria, la renuncia de Roberto Kreimerman, el arsenal de Carrasco y todo lo que interesaba hasta el momento. Nada importa más que esa rodilla, y en ella está la salvación, ella será quien nos salve ante la posibilidad de ser humillados.

Los periodistas deportivos podrán especular de lo lindo acerca de quién ocupará el lugar de Luis, si es que no está apto para jugar los primeros partidos, y discutirán a viva voz barajando nombres al azar, porque lo que importa no es llegar a una conclusión sino hablar de algo. Y la lesión de Suárez hace que no importen los resultados de los partidos de preparación que la selección tiene por delante, ya que su ausencia no permitirá sacar conclusiones.

Podremos seguir pensando que vamos a ganar, y perder con la frente en alto porque no será culpa nuestra. El país al que no le gusta caer de rodillas, podrá hacerlo con la frente en alto, gracias a una de ellas.

Ernesto "Bimbo" De Pauli

Columna de Humor de El Olbservador




27.02.2014 02:36

Esta nota se publicó en Rebelión el 6 de agosto de 2011, traducida del portugués por Susana Merino. Hoy, tres años después, sigue circulando por la Red: el futuro próximo que menciona el autor, ya es un presente.

CHINA DOMINARÁ EL MUNDO

Por Luciano Pires

Algunos conocidos volvieron de China impresionados. Un producto del que Brasil fabrica un millón de unidades China, en una sola fábrica, produce 40 millones.

La calidad es equivalente y la velocidad de distribución impresionante. Los chinos colocan cualquier producto en el mercado en cuestión de semanas, a precios que son una fracción de los brasileños

Una de las fábricas se está trasladando al interior porque los salarios de la región en que se halla instalada son demasiado altos: 100 dólares. Un obrero brasileño gana 300 dólares mínimo, que sumados a los impuestos y otros beneficios equivalen a 600 dólares. Cuando los comparamos con los 100 dólares que reciben los chinos sin prácticamente ningún otro beneficio… nos hallamos frente a una esclavitud amarilla y la alimentamos…

¿Horas extraordinarias? En la China… ¡Olvídelas! La gente allí está tan agradecida de tener un empleo que trabajan horas extras a cambio de nada…

Detrás de esta “situación” está la gran trampa china. No se trata de una estrategia comercial sino de una estrategia de “poder” para conquistar el mercado occidental. Los chinos están sacando provecho de la actitud de los “comerciantes” occidentales, que prefieren tercerizar la producción quedándose sólo con lo que le agrega valor: la marca.

Difícilmente podrá usted comprar en las grandes redes comerciales de los EE.UU. algún producto “made in USA”. Es todo “made in China” con una marca estadounidense. Las empresas ganan riadas de dinero comprando a los chinos por centavos y vendiendo luego por centenares de dólares. Sólo les interesa el lucro inmediato a cualquier precio. Aun al costo de cerrar sus fábricas y generar una brutal desocupación. Es lo que podría llamarse “estrategia del precio”.

Mientras los occidentales tercerizan sus empresas y ganan en el corto plazo, China aprovecha ese enfoque e instala unidades productivas de alto rendimiento para dominar en el largo plazo. Mientras las grandes potencias mercantiles se quedan con sus marcas, con el diseño.. en sus garras, los chinos se quedan con la producción, asistiéndolos, estimulándolos y contribuyendo al desmantelamiento de los escasos parques industriales occidentales.

Muy pronto ya no habrá más fábricas de zapatillas deportivas o de calzados en el mundo occidental. Sólo existirán en China. De modo que en el futuro próximo veremos cómo los productos chinos aumentan sus precios produciendo un “shock manufacturero” como sucedió con el shock petrolero en los años 70. Y entonces ya será demasiado tarde.

Entonces el mundo se dará cuenta de que levantar nuevas fábricas tendrá costos prohibitivos y deberá rendirse al poderío chino. Se dará cuenta de que alimentó a un enorme dragón y se convirtió en su rehén. Un dragón que aumentará gradualmente sus precios, puesto que será quién dicte las nuevas leyes del mercado y será luego quién mande pues tendrá el monopolio de la producción.

Ya que será también el dueño de las fábricas, de los stocks y de los empleos y regulará los precios.

Nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos asistiremos a una inversión de las reglas de juego actuales, lo que producirá en las economías occidentales el impacto de una bomba atómica… china. En ese momento, cuando el mundo occidental se dé cuenta será demasiado tarde.

Ese día los ejecutivos occidentales mirarán tristemente las ruinas de sus antiguas fábricas, sus técnicos jubilados jugando a las cartas en las plazas y llorarán sobre la chatarra de sus parques fabriles destruidos. Y se acordarán entonces, con mucha nostalgia, del tiempo en que ganaban dinero comprando “fardos de mercaderías de los esclavos” y vendiendo caras sus “marcas registradas” a sus coterráneos.

Y entonces, entristecidos, abrirán sus despensas y se comerán sus marcas que ya estarán pasadas de moda y que por tanto habrán dejado de ser poderosas, porque todas habrán sido copiadas…

Reflexionen y comiencen ya a comprar productos de fabricación nacional, fomentando el empleo en su país, por la supervivencia de su amigo, de su vecino y hasta de usted mismo… y la de sus descendientes.

Piensen además… Y ¿su poderío bélico-militar?

Quedaremos rehenes y a su merced, es decir, ¡estamos hoy alimentando a la cobra que nos morderá en el futuro!

Luciano Pires - http://www.lucianopires.com.br/

Luciano Dias Pires Filho (Bauru, San Pablo, Brasil 1956) es escritor, dibujante, profesional de la comunicación y director de marketing de Dana Holding Corporation - Brasil




26.01.2014 21:44

Comenzada la campaña electoral, ya podemos reír escuchando lo que promete cada uno, para no tener que llorar cuando no lo cumpla; y divertirnos con los trapitos al sol que utilizarán unos en contra de otros... como siempre.

Pero el hecho que motiva la nota que transcribimos hoy, asegura un ingrediente más a la farándula electoral: EL MAYOR DE LOS TAPUJOS por parte de las altas esferas. Ya se anunció oficialmente que no se investigará... "porque no hubo denuncia de ninguna de las dos partes", cuando todos sabemos que la policía NO PUEDE investigar a "algunas personas" PORQUE NO LA DEJAN. Pero leamos a Susana, cuya opinión al respecto compartimos:

NOMBRE DEL SENADOR

QUE ACOSÓ SEXUALMENTE A UN POLICÍA, YA

Parlamentario, legislador… Así se refiere la prensa al hombre que según un policía en Punta del Este, le ofreció dinero por sexo insistentemente. Según dicen hay un registro en la seccional competente elevado a la Jefatura de Maldonado. O sea que el hecho tuvo características delictivas dadas por la insistencia del referido “senador” y se habla de acoso sexual. Además le habría dicho “es tu palabra contra la mía”. MUY, MUY FEO. NO PUEDE QUEDAR ASÍ. LOS ENSUCIA A TODOS. El agente tuvo que pedir apoyo según relató. El tipo no aceptaba un "no" al parecer, y se puso violento al menos verbalmente. La pregunta que se impone es ¿QUIÉN ERA?

Sacando las personas femeninas que integran la asamblea General del Poder Legislativo de nuestro país, son muchos hombres y sus familias en el Uruguay que quedan teñidos por la sospecha y no es justo. Ni para ellos ni para sus votantes: nosotros. ¿No estaría bueno decir quién fue? Sería de una cristalinidad mínima. ¿Los ciento y pico que no tuvieron nada que ver tienen que quedar en off side? Si no hubiese trascendido vaya y pase. Al hacerse tanta bulla y por tratarse de personas públicas lo correcto y necesario sería dar su nombre.

No estamos cuestionando la homosexualidad ni los actos privados de nadie. Estamos diciendo que se “acusa” a alguien de ACOSO SEXUAL EN PLENA VÍA PÚBLICA y lo hace nada menos que un guardia civil, ¿y después todo queda en nada?

Se siente, se percibe, como una tomadura de pelo a la población. Incluso el que lo hizo debería decir “fui yo” si algo de dignidad tiene. El propio cuerpo legislativo debería exigir que se dijera su nombre. Hay quienes lo saben. Pero es el expuesto que debe por respeto a la gente que lo vota y teniendo en cuenta su investidura, decir aquí estoy, también porque deja mal a todos los varones del parlamento.

¿O ese señor supone que los fueros le permiten insistir cuando alguien no quiere acostarse con él y ponerse pesado? ¿Estaría ebrio, por eso confundió a un agente policial con un taxi boy o un prostituto? ¿O su enajenación debido vaya a saber a qué, lo llevó a pensar que la ropa de policía era un disfraz al estilo fetiche sexual? No pueden pasar estas cosas. No en democracia, no en un país libre.

Ese Cuaderno de Novedades…¿se tiró?, ¿se borró? ¿Qué responsabilidad pone la policía entonces en esos registros? ¿Alguien “convenció” al agente de que no denunciara? También esta duda flota en este oscuro episodio. Al parecer la primer intención fue hacerlo por algo lo anotó.

Tenemos derecho a saber a quién votamos y de qué forma son establecidos los hechos protagonizados por el personal policial. No creo que sea a placer. Esto involucra al Ministerio del Interior y al Poder Legislativo.

Si el directo perjudicado no quiere hacer la denuncia es cosa de él. Sin embargo, al haber trascendido, ya no es un hecho solo privado por las connotaciones sociales dadas por el carácter de representante del pueblo que tiene el posible acosador sexual callejero y por ser policía el acosado.

Por favor digan y hagan algo serio los que tienen que hacerlo. En consideración a su puesto en el Parlamento, el primero que tendría que hablar sería el legislador. Y ocultar un delito es delito.

Susana Andrade - Atabaque

“Por un país sin exclusiones”



[1]  2  Siguiente >>
Inicio

Buscar
Buscar en Eliza y Miguel

Sobre mí
Más vale perder el tiempo con amigos, que perder amigos con el tiempo. contador de visitas

Categorías

Mis Links

Archivo


Contacto

¿Qué es RSS?