Simil fútbol
06.08.2012 01:41
Ahora... tomando distancia... Digo... qué risa, ¿no? ¡Cómo nos la comimos, eh! Que los campeones de América, que segundos en el ranking ONU, que invictos en Juegos Olímpicos, que "nuestra especialidad" es eliminar al local, que el camino es la recompensa, que la empleada me robó la plata...
Linda película nos hicimos. Gracias muchachos por devolver el fútbol uruguayo al lugar que se merece. Por volvernos a hacer sentir algo tan nuestro y que últimamente no estábamos pudiendo sentir: frustración. Gracias, gracias de verdad. En el mes de la nostalgia (centro, Tienda Inglesa) pusieron fin a la melancolía del fracaso futbolístico. Ya está, de nuevo, aquí con nosotros. Ahora sí, nos miramos a los ojos y nos reconocemos uruguayos. Y para que los niños de hoy, hijos del triunfalismo, vayan entendiendo cómo son las cosas, les propongo un clásico y ameno juego infantil: "Póngale la culpa al chancho". Y usted, ¿a quién se la pondría?
La culpa es de McCartney, que hizo la ceremonia muy larga.
La culpa es de la campaña de mierda esa de los cartelitos en inglés.
La culpa es de Campaña, por su mala campaña. (Hector Perry)
La culpa es de Cavani, por haber mandado a los JJOO a su hermano gemelo.
La culpa es del desenchufe de Suárez que, debido al abucheo de la tribuna, sintió que estaba en el Parque Central errando goles.
La culpa es de Albín. Por haber nacido, nomás.
La culpa es de Tabárez, por dirigir él y no dejarlo a Verzeri. Y por no haber hecho todos los cambios, che... (qué loco, pensar que en el banco estaban Messi e Iniesta).
La culpa es de Figueredo. De Eugenio, digo. No del que salía en vivo desde el "estudio olímpico".
La culpa es de la sub-17. Por exponernos a esto.
La culpa es de Scelza, por coordinar el funcionamiento de su intestino con los contactos telefónicos.
Y también de Tenfield, por haberlo mandado con un Nokia 1100.
La culpa es de Kesman, por no ponerse camisa para las webcam con Telemundo.
La culpa es de Etchandy, por desmotivar a Suárez.
La culpa es del periodismo deportivo. Punto.
La culpa es de Jaime Roos. Por no haber ido a chupar whisky con Gorzy a Inglaterra (y porque está de moda).
La culpa es del Piñe y Cammarota.
La culpa es del Chavo Díaz. Ah, no, pará, eso era para otra columna.
La culpa es del Chengue Morales por haber errado ese cabezazo.
La culpa es de Passarella.
La culpa es del juez... La culpa siempre es del juez.
Pero, si la culpa no es del chancho sino del que le da de comer, entonces la culpa es de Aldo Cauteruccio, ese gordito que sale en la tele enseñando a hacer picadas.
02.07.2012 01:50
¿Quién dijo que las segundas partes nunca son buenas? ¿Jackie Rodríguez Stratta? Bueno, Shaqui, para vos va dedicada ésta, la segunda edición de "Qué cantamos cuando cantamos". En esta oportunidad, la lírica seleccionada no es otra que "La reina de la bailanta", del gigante Cacho Castaña, que aunque se haya ido de gira, siempre vivirá en nuestros corazones...
Si es que murió. Porque entre tantas operaciones e internaciones y la inmediatez de la información, y los desmentidos, ya uno nunca sabe cuándo se muere la gente, si es que se muere alguna vez. Hablando de eso, gracias Juan Alberto Mateyko por tanto. Aguante los Beatles y Tinelli. No te olvidaremos.
Bueno, ahora sí, sin más, con ustedes, Cacho de Buenos Aires:
La bailanta está de fiesta (¿la de quién y quién?) contrataron siete orquestas (¿Y va el Maestro Leiva?) se agregaron veinte luces al salón (Muchacho, ¿y el ahorro? Vamo a hacerle caso a Lugano. La energía, en la cancha). Ya pegaron los afiches y por radio también dicen que esta noche también canta Juan Ramón (¿Canta en portugués también? Toca-bola). Los muchachos ya se peinan, (Epa, eso todavía el Pepe no lo legalizó) los que eligen a la reina (¿Reech?) todos quieren alcanzar su corazón (con agujeritos). Poco a poco van llegando (¡Los ciclistas! Ya comienza el pedalear de un elenco internacional) los primeros van bailando (por un sueño) hoy se rifa nuevamente una ilusión (La ilusión de todo un país). Quiere bailar y bailar y bailar (por un sueño. Otro. Ser millonaria) la reina de la bailanta. (¿Mabel Lolo?) Quiere bailar y bailar y bailar (por otro sueño. La paz mundial) y nadie se la levanta. (ni el giunche) Quiere bailar y bailar y bailar y bailar la noche entera (como la leche). Quiere bailar y bailar y bailar pero nadie se la lleva. La cerveza está caliente (Por cómo viene la fiestita, no solo la cerveza...) no esperaban tanta gente (Va cayendo gente al baile) que una gorda se desmaya del calor. (Lo dicho...) El jurado está mamado (¡Polino, eso no es Gatorade!) nadie sabe qué ha pasado que entre todas eligieron la peor. Hay tumulto entre la gente (Los inadaptados de siempre) se ha cortado la corriente (¡Fue la Tota!) los traviesos aprovechan la ocasión (¿Que Abigail qué?). Pero todo se ilumina y empezó la silbatina (¡Larriondaaa, hijo de putaaa!) al jurado que a un travesti coronó (Seguro fueron los incestuosos de los Pimpinela...). Quiere bailar y bailar y bailar la reina de la bailanta (¿Irma Leites?). Quiere bailar y bailar y bailar y nadie se lo levanta. Quiere bailar y bailar y bailar y bailar la noche entera. Quiere bailar y bailar y bailar (Como Italia) pero nadie se lo lleva. -BIS- (Oblea rellena y bañada con cobertura símil chocolate). Álvarez, lo noto un tanto resfriado, Álvarez... (¿Le está hablando a Nacho?) ¿vio qué linda que esté la reina de la bailanta? GRACIAS CACHO
18.06.2012 01:50
Como este blog no quiere ser menos que Tenfield (que, dicho sea de paso, compró Canal 5 por la módica suma de pasar Polonia-Rumania y Croacia-Bélgica. Gracias Paco) aquí presenta la película del campeón uruguayo 2011/2012, el Club Nacional de Football. Bah, más que película, películas. Con ustedes, "Sé lo que hicieron el verano pasado: quedar afuera de la Libertadores en fase de grupos".
"El señor de los caballos": Marcelo Gallardo. Porque alguien tiene que hacerlos correr más o menos para el mismo lado, ser metrosexual e ir a Azabache al mismo tiempo.
"Abre los ojos", Leonardo Burián, y atájate una.
"Rescatando al soldado Ryan": Jorge Bava, en este caso, rescatando a Gallardo que, de haber sido por su pollo cachorrito, hubiera visto la final desde el otro lado del charco, por Gol tv.
"Forrest Gump": Pichón Núñez. Porque, como Forrest, aunque siempre va corriendo, nunca pensó que eso lo llevara a algún lado. Y ya es bicampeón...
"¡Viven!": Andrés Scotti. Cuando muchos pensaban que se había retirado del fútbol (con su hermano, obvio) y en la Selección estaba cumpliendo el mismo rol que Sosita en Nacional, fue el pase estrella de la temporada y se mandó más o menos las mismas cagadas que Lembo.
"El cisne negro": Alexis Rolín. Porque en su juego se asemeja a un cisne. Ah, y es negro.
"Rápido y furioso": Jadson Viera. Porque no es ninguna de los dos cosas.
"Cadena de favores": Sea cual sea la que haya llevado a que Placente jugara en Nacional.
"El hombre que nunca estuvo": Pochola Calzada. ¿Alguien sabe si jugó o no jugó? ¿En qué partidos? ¿En el lugar de quién? La intrascendencia hecha sub-23.
"25 watts": Facundo Píriz. Marcar, marca. Pero que nadie le pide que se le caiga una idea.
"Arsénico por compasión": Mathías Abero. Es por tu bien, Mathi.
"Mi vecino el asesino": Mathías Vecino. ¡Descacharrante!
"Entrevista con el vampiro": Darwin Torres. ¡Qué plato!
"La máscara del zorro": Gonzalo Bueno. ¡Hilarante!
"Una mente brillante": Israel Damonte. No es solo un pelo blade runner platinado bonito.
"Con la muerte en los talones": Matías Cabrera. Por ahora viene zafando, pero nunca se sabe. Justo ahora que estaba dejando el casquito de Petr Cech, le vino la hepatitis. ¿Jugará de tapaboca?
"American pie": El Chino Recoba. No tanto por lo de american sino por lo de pie, cuya traducción literal al castellano es "pastel". Pastelero. Aunque festejó con Nacional, bien podría haberlo hecho con la rayada si no hubiese sido porque lo rajaron a su amigo Pacheco . Y en vez de haber celebrado con su hija tricolor, lo hubiese hecho con el hijo carbonero.
"Misión imposible": Marcos Aguirre. Que suba de la tercera.
"Whisky": Tabaré Viudez.
"Más corazón que odio": Cacique Medina.
"La momia regresa": Richard Porta.
"La gran estafa": Vicente Sánchez.
"En la puta vida" vas a hacer un gol, Boghossian.
11.06.2012 00:44
Los espectadores están en silencio, todavía ubicándose en sus asientos. Por un lado, a los que les gusta ver el espectáculo de bien cerca. Por otro, los que prefieren la lejanía. Un costado, el otro. El centro. Algunos mastican pop o maniobran con tortas fritas inmensas. Otros conversan con el de al lado. Por los parlantes de la sala de cine suena subliminal una música chill out. Pero en el Monumento al fútbol mundial, en vez de ser melodías relajantes, lo que suena son los jingles de Ruben Rupenian y su Mundo de las mangueras; de los chorizos extra Cativelli (los que en la parilla no pueden faltar), de Larrique rulemanes, de los camiones de Barraca Central (que rápidito van a cualquier lugar) o de la abuela que al queso rallado le pone queso rallado. Ja ja.
Y entonces sí, cuando está toda la sala llena, los espectadores sentados en sus lugares, expectantes, ansiosos, se produce uno de los momentos más mágicos que existen. Y que, casi siempre, suelen ser lo más emocionante de toda la función: cuando se apaga la luz. Esa excitación, ese cosquilleo, la ilusión que se produce cuando todo queda a oscuras en la sala de cine equivale al momento en que los jugadores salen a la cancha. Explotan las tribunas, vuelan papelitos, se agitan las banderas, todos sonríen y gritan y aplauden esperando una victoria que nunca es tan realizable como en ese momento. Cuando los footballers se juntan en el círculo central y levantan los brazos parece imposible que podamos perder.
Primer gol de Uruguay (a Perú, recordemos) y con ese detonante la gente ya comienza a cantar: "Volveremos, volveremos", y de nuevo, parece que todo va sobre ruedas. Y además otro gol. Pero, aunque no lo sabemos, en realidad todo se prepara para el monstruo que vendrá después. Como en esas películas de terror que arrancan con un grupo de jóvenes bellos y promiscuos que están de vacaciones en una isla paradisíaca, y cuando todo es fiesta y descontrol aparece un asesino serial que los descuartiza a todos. En este caso, el asesino serial es un país que no juega un Mundial desde el 82 y cuya rockstar más célebre es Wendy Sulca.
El asesino nos hace los dos goles y entonces empieza el terror, la desesperación. Para peor, el primero en contra, y del jugador con más cara de bueno de toda la Selección. Y nos tenemos que bancar a la aristocracia peruana que fue al rinconcito de la América cantando: "Ohhh, soy peruano, es un sentimiento, no puedo parar".
Aunque parezca, eso no es lo peor. Lo peor es el midpoint, ese momento de la película donde el protagonista ve sus aspiraciones más frustradas que nunca. Y tiene un encuentro cercano con la muerte. El midpoint de este partido es el penal fallado por Forlán, cuando vamos 2 a 2. ¿Y cómo se supera un punto medio tan trágico? Con un gran clímax: el gol del doble del Cebolla Rodríguez. Que entró y cambió el partido. O salió el Diego, y cambió el partido... Como sea, después mojó el de la publicidad de los calzones y ahí sí que supimos cumplir.
Y así, sin darnos cuenta, sin sufrir tanto el frío de los aires acondicionados, se nos fueron las dos horas de partido. Fin de la película. Aplausos, abrazos, escaleras. Y todos los uruguayos comimos perdices. Menos los vendepatria de Markarián y Bengoechea.
04.06.2012 01:48
Así tituló una vez el gran Enric González una de sus columnas en la que se indignaba ante los distintos sucesos poco convencionales que se daban en la liga italiana de fútbol. Me pregunto qué pensaría Enric si se enterara lo que es el campeonato uruguayo. Ese campeonato uruguayo que ya terminó pero se define en un par de semanas. Que tendrá una final...o varias. Que determinará el primer clasificado a la Copa Libertadores...o el segundo...o el tercero.
Porque es más o menos así. Si gana Nacional, que hasta ahora es el primero, efectivamente pasa a ser el primero. El segundo será Peñarol y, el tercero, Defensor. Pero si gana Defensor, entonces el tres pasa a ser el dos y el dos pasa a ser el tres. Aunque, en realidad, el dos puede ser el uno, si gana las otras finales.
Sé que puede sonar algo confuso, pero en realidad no lo es. Repasemos. El campeón del Apertura (que se juega en la segunda mitad del año), que es Nacional, como no coincide con el campeón del Clausura (torneo que abre el año futbolístico), que es Defensor, debe jugar una final (o semifinal, ni reglamentariamente se sabe bien qué es) con el ganador de éste, para así definir quién juega contra el campeón de la Anual. ¿Pero qué es la Anual?
"La Anual" es un campeonato que todos los equipos mueren por ganar pero que en realidad no te dan una copa ni se festeja con vuelta olímpica. Y es un torneo que no se juega, que no tiene partidos propios, sino que se roba los de los otros dos torneos mencionados anteriormente (Clausura y Apertura, en ese orden). En realidad, la Anual es una tabla que suma todos los puntos obtenidos por los equipos a lo largo de esos dos campeonatos pero no define ni al Campeón uruguayo ni quiénes se van al descenso. Para saber quiénes se van a la B hay una tabla especial, con promedios acumulados, pero eso que se los explique Gard.
Volvamos a lo importante. El equipo que hizo más puntos en el año (bueno, en la segunda mitad de 2011 y la primera mitad de 2012) no es Campeón uruguayo ni va primero a la Libertadores ni a la Sudamericana. En otros países, un poquito más lógicos, sí gana el que tiene más puntos. Pero acá no. ¿Entonces de qué sirve ser el mejor a lo largo de toda la temporada? Sirve porque podrás jugar una semifinal (o final, como ya vimos) con el que resulte ganador de la semifinal entre el campeón del Apertura con el del Clausura. Hasta acá todo claro. El problema es que todos estos equipos pueden ser todos distintos, o bien ser el mismo.
En este caso, Nacional ganó la tabla Anual y el Apertura. Y Defensor, el Clausura. Por lo tanto, dentro de un par de domingos se enfrentarán en un partido (digamos) como campeones del Apertura y del Clausura respectivamente. Si gana Nacional, será el Campeón uruguayo (porque no tendría sentido que jugara un partido contra sí mismo...bueno, nada de esto tiene mucho sentido). Pero si gana Defensor...no, no será nada. Ahí, como ganador de la semifinal (ahora sí sabemos que fue una semifinal) jugará contra el campeón de la Anual (¡oh, Nacional!) para ver quién levanta la copa.
Y de ese partido...no saldrá nada. Porque son tres finales. Finales finales. Y el mejor de esas tres, será el gran campeón. Que puede no coincidir con el mejor equipo (por puntos) de la temporada, cosa curiosa si las hay. Y a la vez determinará si Peñarol va a la Libertadores como dos o como tres. Si Nacional gana, va como 2. Si pierde, como 3. Y Defensor, que podría haber ido como 3, va como 1.
Listo. No era tan complicado. Más claro que el caso Tabárez. Y si alguien sigue con dudas, mándele un tweet a Gorzy, que él le explica.
28.05.2012 01:26
Si algo rescato de Soñando por cantar (además del odio eterno a "I like how it feels", Mariano Pelucas y las cartulinas de aliento) es que me dio la oportunidad de conocer un poco más a una gran artista como lo es Valeria Lynch, la hija de David. En esta oportunidad, y todavía omnibulado por la pasión de sus canciones, me dispongo a compartir con ustedes unas notas rápidas que fui haciendo mientras cantaba, bailaba e interpretaba uno de los himnos, de ayer y de hoy, que Vale Valeria nos regaló a todos los argentinos. Espero que les guste, y que compartan ustedes también (wo oh oh ooohhh) sus reflexiones, sensaciones, comentarios o cualquier cosa que les despierte las letras de esta noble mujer de blonda cabellera e interminable sonrisa, a quien tanto amo, respeto y admiro. En ese orden. Aquí voy, con Me das cada día más. ¡Canten conmigo (wo oh oh ooohhh)!
Me das cada día más:
En las buenas y en las malas (hasta acá parece que se viene un cántico de estadio) a mi lado siempre tú. De una forma sobrehumana (a la mierda, parece que a Vale le gustan los aliens) a mi lado siempre tú. (sí, eso ya lo dijiste) No es tan fácil convivir conmigo, (y sí, si en tu casa hablás como cantás...) sin embargo, siempre al lado mío, mi buen amor, mi gran amor... (¡derrítanse los polos!) ...¡siempre conmigo! Más, (¿está hablando de la tarjeta de puntos del Disco?) me das cada día más, (ah, no, está hablando de otra cosa...) aleluya por el modo que tienes de amar. (epa, metió una de misa) Más, (¿le está cantando a Mauro Más?) tú eres para mí la cumbre del amor, la tierra, el fuego, el sol, la lluvia en el trigal, (¡Capitán Planeta!) por esa forma tierna que tienes de amar. (¿paralelepípedo?) Más, (¿no le choreó el estribillo a Ricky Martin?) tu cuerpo con el mío, no hace falta más. (sí, casi que con tu cuerpo solo no hace falta más, te diré) Te quiero al lado mío cada día más, yo soy una insaciable, quiero siempre más. (y...hay que saciar ese cuerpito) En las buenas y en las malas (¡mucho más!) a mi lado siempre tú. Al dolor le das la espalda, (¿esto no es de un reclame de analgésico?) y a mi cuerpo, tu calor. Qué manera tienes de quererme, de abrazarme y de protegerme. (¿Valeria vendría a ser la Whitney Houston sudaca?) Mi buen amor, mi gran amor... ...siempre conmigo. (como Canal 4) Más, (¿o es un yogurt con lactobacilos?) me das cada día más, (ah, no, cierto que estaba hablando de "aquello") aleluya por el modo que tienes de amar. (¡Amen!) Más, (por menos, menos) tú eres para mí la cumbre del amor, la tierra, el fuego, el sol, la lluvia en el trigal, (¿si llueve cómo hay fuego? ¿Y sol?) por esa forma tierna que tienes de amar. (como milanesa) Más, (Yo prefiero Rayd) tu cuerpo con el mío, no hace falta más. Te quiero al lado mío cada día más, (¡bolsilludo querido!) yo soy una insaciable, quiero siempre más. (¿más?) Más, (¡más!) me das cada día más, aleluya por el modo que tienes de amar. (¡Aleluya! ¡Viva los blancos!)
Igual, no entendí mucho. Es medio subidita de tono, ¿no?
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Sobre mí
Nacionalófilo, lector, anarquista monárquico y dylaniano. Guionista, docente, futuro astronauta, futbolista a punto de frustrarse. En otras palabras, un wachiturro más. Escribo en este portal porque soy el hijo del dueño.
@martinotegui
martinoteguip@gmail.com
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