Esencia de Música
Un viaje para los sentidos, los recuerdos y las emociones

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Mis artículos

01.05.2013 13:44

 

 

La relatividad de las matemáticas, o la variedad de cristales con que mirar… 

La semana pasada dejamos inconclusa la columna, por un lado, por la cantidad de información que tenemos para manejar acerca del tema, y por otro lado, con una motivación un tanto más terrenal y egoísta, que era ver cuantos se prendían a la propuesta.

 

The Eagles fue una banda que formada a principio de los años 70, pero para los de mi edad, fueron los autores de un himno extraño en su letra, pero fabuloso en su musicalidad y armonía. “Hotel California” era amada por todos, pero defenestrada por aquellos intransigentes religiosos, los cuales encontraban en los 80’s mensajes subliminales en todos lados. Se dice que, aparte de su letra, indudablemente remitida a una experiencia con seres espirituales en el mencionado hotel, el problema era la caratula del disco, en la cual aparece una construcción con muchas ventanas y supuestamente en una de ellas hay una silueta humana, la cual adjudican a Anton Szandor LaVey, el famoso fundador de la iglesia satánica. Mito o verdad, la realidad es que esa fue la canción que en cada baile barrial o boliche reconocido, abría la hora de las lentas, la que todos esperábamos ansiosamente. A comienzo de los 80’s comenzó la desintegración y asi también, la multiplicación. Conocimos las etapas solistas de Don Henley, Glenn Frey, y en menor medida en cuanto a popularidad por estas rutas sudamericanas, de Joe Walsh y Don Felder. Quien no recuerda “Dirty Laundry” o “The End of Inocence” del ex baterista y líder vocal? El amigo Henley no solamente tiene una voz inconfundible, sino que estar detrás de los parches le dio ese toque de soul y funk que se mezclan en sus interpretaciones de manera magistral. Asimismo Glenn fue la marca registrada sonora de la gran serie policial de esa década, “Miami Vice”, con “You Belong to the City” y ya nos había partido la cabeza con “The Heat is On”. Recomiendo el video de la reunión del grupo en 1994 para el concierto acústico, tocando “Hotel California” en forma magistral y con una emotividad increíble. Matematicas 2, relatividad 4.
El caso de Duran Duran más bien es anecdótico, pues como todos sabemos, siguen tocando juntos y creando éxitos, además de grandes giras por todo el mundo. Pero allá por 1985, luego de un descanso para detener un poco la agitada vida que les venía superando, deciden separar sus intereses musicales y armaron dos bandas de vida efímera pero que a nuestra generación, y más que nada a quienes éramos fanáticos, nos dieron mucho para disfrutar y bailar. John y Andy Taylor, en un intento por volver a las fuentes del rock, alejados de la electrónica, se suman a Robert Palmer y crean Power Station. El cantante del clásico traje prolijo y voz potente, le dio un estilo propio y particular a ese seleccionado de músicos y surgen los exitosos “Get it On (Bang a Gong)” y “Some Like it Hot”, surcos infaltables en las pistas por su potencia y musicalidad. Por otro lado, Simon Le Bon, Roger Taylor y Nick Rhodes toman la carretera de experimentación que Duran Duran había intentado en esos últimos tiempos, y de allí surge un clásico como fue “Election Day”. Ambos proyectos fueron como sabemos, creaciones de un momento particular, pero definitivamente cuanto hay talento y pasión en lo que se hace, queda la huella y los éxitos en el tiempo. Nuevamente la banda se junta en 1992, y a pesar de las idas y venidas, cimas y valles, hasta hoy podemos disfrutarlos en diferentes conciertos por todas partes del mundo.
Me gustaría mencionar otra banda que se dividió para crear dos bandas más, aunque en este caso no fue por elección, sino por fuerza mayor. Estoy hablando de Sumo, mas acá en el mundo, en nuestra América del Sur. Aquel exitoso y singular grupo argentino, liderado por Luca Prodan, enseñó una forma de hacer música, el llamado “rock chabón”. En 1987 aquel ingles pelado y entrañable, se fue a tocar al parque de los famosos que hay del otro lado, y aquí quedaron sus compañeros desolados pero con un legado, que era seguir haciendo lo que sabían, música. Y es que deciden Arnedo y Mollo por un lado, Sokol, Daffunchio y Troglio por el otro, crear “Divididos” y “Las Pelotas” respectivamente. Tal vez lo de los primeros haya sido más importante o mediático, dándosele el, para mí, desmesurado mote de “la aplanadora del rock”, pero es cierto que ese “power trio” ha tenido momentos muy buenos, con excelentes discos y mejores presentaciones en vivo. En cuanto a Las Pelotas, su vida ha sido más compleja, arrastrando algunos problemas que ya tenían en Sumo, referente a desprolijidades en las vidas particulares y adicciones a diferentes elementos. Pero han sabido sobrevivir al fracaso comercial, a la muerte de sus integrantes (Sokol, 2009) y a la indiferencia de aquellos que se subieron al éxito de Divididos. Hoy siguen ambas facciones tocando, grabando y recordando al gran Luca en cada oportunidad que hay un micrófono cerca.
Para ir liquidando este recorrido por la relatividad matemática en la música, hablemos de Fleetwood Mac. Originalmente la banda creada en 1967, tocaba blues y rock, pero a través de los años fue cambiando varias veces, siempre a mi entender, en forma exitosa. El cambio no debe ser malo, cuando tenemos gente talentosa que lo produce. Obviamente es de la generación anterior a la mía, pero sin embargo escuchar “Black Magic Woman” es un placer sin distinciones de edad o gusto musical. Siempre me llamo la atención que esta banda, teniendo excelentes músicos en todos sus instrumentos, sea comandada desde la batería. Mick Fleetwood es a mi gusto, de los mejores bateristas de la historia. Toda la banda esta superditada a los golpes de los parches y los metales. Me encanta sentarme a ver videos de la banda y apreciar como todos están haciendo lo suyo, pero mirados atentamente y dirigidos por ese “Hulk Hogan” inmenso y con cara de malo sentado detrás de todos. No conozco fecha exacta de la disolución del grupo, aunque el último disco es de 2005. Sin embargo varios integrantes habían comenzado sus carreras solistas mucho antes, tal el caso de Lindsay Buckingham y su súper éxito “Trouble”. Posteriormente la bella Stevie Nicks decide el mismo camino y lanza a las pistas su “Stand Back”. Tambien Christine McVie hace lo suyo y edita su álbum homónimo en 1984, haciéndose populares los temas “Love Will Show Us How” y “Got a Hold on Me”. Indudablemente otra vez la división causa multiplicación. Talentosos, y tocados por la varita del éxito, estos subordinados de Mick también hicieron la banda de sonido de nuestra adolescencia y juventud.
Hay muchísimos ejemplos mas acerca de bandas y solistas surgidos de estas, pero se lo voy a dejar a ustedes, queridos lectores, para que me lo vayan comentando asi como lo hice yo. Pueden dejar su impresión en esta misma pagina, o ir a Facebook para compartir conmigo lo que piensan, pero la idea es que todos podamos ir interactuando, ligados por la musica y todo lo que ella nos produce.
Y para cerrar la columna de esta semana, quiero compartir con ustedes el paradigma de lo que veníamos tratando, o sea, aquellos solistas exitosos que se juntaron para armar una banda, o mejor dicho, una súper banda: George Harrison, Bob Dylan, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison, “The Travelling Wilburys”!!!!




22.04.2013 13:08

 

La relatividad de las matemáticas, o la variedad de cristales con que mirar…

 
Ya lo dijo en gran Albert hace unos cuantos años atrás, todo es relativo. Según lo que nos enseñan en la escuela, las matemáticas son una ciencia exacta. El caso es donde son aplicables, si en todas las ramas de la vida o solo en aquellas donde sea necesario que algo sea exacto. Quien soy yo para debatir o tan siquiera cuestionar las ciencias? Tal vez un poco menos que ese “0” que se hace presente y también es tan relativo. Depende de su ubicación es el aprecio de la gente. Depende de cómo se acomode o como coloque el cuerpo. A la izquierda es nulo, y no es un tema de política, sino de ubicación. A la derecha es un Señor con mayúsculas, y más mayúsculas adquirirá cuanto más veces logre repetirse.
Luego de unos meses de no sumar artículos a esta columna, algunos de mis amigos que la han seguido estarán preguntándose qué tiene que ver todo esto con música y tal vez, aquellos que me quieren un poquito más, hagan apuestas a ver con que químico estoy experimentando.
Pues la incógnita (si es que la hubiera) se devela de una manera muy sencilla: The Beatles, Genesis, Duran Duran, Eagles, Fleetwood Mac…, corto por acá. Que tienen en común además de ser bandas exitosas? Que se separaron. Algunas perdurando en esa separación, otras con quiebres temporales. Y que pasó? Pues que la división causo una multiplicación. Hablemos de esto…
The Beatles: otra vez me siendo incapaz de agregar absolutamente nada a lo que ya se ha escrito, dicho, filmado y discutido acerca de estos genios de la música. Sin embargo, yendo al tema que nos ocupa, hemos sido afortunados luego de ese aquel Diciembre de 1970. Hace muy poquito tuvimos un pétalo de esa flor en nuestro estadio Centenario. Algunos dicen que Paul murió en el 66 en un accidente de tránsito. Supongamos por un minuto que fue cierto… este Paul que le suplantó es un genio!!!! Estamos hablando de más de 40 años de carrera sustituyendo a un mito y aun fresco y vital como lo vimos!!! 33 discos entre álbumes de estudio, en vivo y recopilaciones!! Definitivamente es un prodigio, sea quien sea. Luego tenemos a John, cuya carrera y vida segó, increíblemente, un fanático. Aún recuerdo aquel diciembre de 1980, a pocos días de cumplir mis 12 años, recién terminado el ciclo escolar y con la muerte de mi viejo fresca en mi memoria. Sin embargo, en 10 años, este muchacho tuvo 13 discos grabados, de los cuales hay algunos muy buenos, y otros en los cuales cierta chica de ojos rasgados logra cierta interferencia que los hace poco más que curiosos. Tercer caso de esta ecuación: George. El más callado, el más prolijo, el más coherente, pero también el más chico (tenía solo 17 años cuando hacen su gira por Hamburgo). Aquel al que de lastima le aceptaban alguna canción en sus discos, pues ese mismo tiene 14 discos en los cuales demuestra su dulzura y sensibilidad a la hora de componer y decir las cosas más profundas. De Ringo ya he escrito, si alguno ha seguido esta columna lo ha leído, sino le sugiero busque “Una pequeña ayudita de mis amigos…”. Tal vez no sea tan genio como sus compañeros, pero lo ha sido a la hora de buscarse un camino y una forma de vida. Hizo lo que quiso, lo paso bomba con quien quiso, y cuando quiso sentarse en el banquito de atrás, con los parches a mano, reunió aquellos que eran virtuosos para que lo acompañaran y armó goce para todos quienes quisieran escucharlos. Matemáticas 0, relatividad 4.
Genesis: reconozco que soy de la generación post Peter Gabriel. Comence a escucharlos por el 82, cuando hacia ya 7 años este chico había decidido armar su propio derrotero. Pero veamos, que paso con ese muchacho que tanto le gustaba disfrazarse y teatralizar aquellas interminables obras musicales, hasta inconexas unas con otras si las mira un neófito? Una carrera solista increíble, con incontables éxitos en las listas de charts mundiales, videos asombrosos como el de “Sledgehammer”, el cual fue elegido el mejor videoclip de MTV por aquellos años. Además de lograr la fusión de un montón de ritmos entre africanos, latinos y orientales a sus propias raíces británicas. Genesis es una de esas bandas que no logra separarse a través de los años, pero donde la matemáticas se hace más compleja aun, porque entre la división que no es, hay una multiplicación que si lo es. Phill Collins es en mi concepto tan bueno en la batería, como lo es en la interpretación. Pero también es un multiintrumentista aceptable y un compositor sublime. En el escenario es un verdadero showman, pero no termina ahí, sino que además intento actuar y yo diría con relativo éxito, siendo Buster (1988) un gran ejemplo de ello. Por último, tenemos a Mike Rutheford. Algunos dirán “Quien?” Bueno, el gran Mike es el bajista y para mí, la columna sonora de Genesis, pero además, el líder de aquel excelente grupo de los 80, Mike and The Mechanics. Matematicas ¿?, relatividad 3.
Continuara…


 

 

 

 

 

 

 




04.06.2012 15:06

 Como un enunciado de la cultura pop se transforma en páginas de prensa, horas de radio y minutos de televisión.


El taller era una sucesión de 3 habitaciones, comenzando por la que tenía la gran mesa de trabajo, donde dibujábamos sobre el papel protector del acrílico, lo cortábamos y lo preparábamos para pegar sobre las bandejas, también cubríamos los armazones de hierro con chapas, los pintábamos y les colocábamos la iluminación. En la siguiente habitación estaba el horno donde se calentaba la plancha de acrílico y luego se introducía en la gran prensa que estaba a su frente, a fin de darle la forma a la bandeja. Y a continuación venía aquella que usábamos como depósito de recortes de materiales, y diversos elementos que en todo taller se acumulan. Ese fue mi mundo fuera del estudio por 3 años. Ahí aprendí a trabajar con esos materiales, apliqué los conocimientos adquiridos en la U.T.U. en materia de electricidad, y también crecí en cuanto a lo propio de la adolescencia: amores, desamores, amistades, enemistades, sueños, fracasos, logros y pérdidas. Todo ello sazonado con esa música que hoy atesoro y comparto, esa que en aquel momento me alegraba, me acompañaba, suplía carencias y me contenía.

 

En aquel año 84, previo a las primeras elecciones democráticas de mi vida consciente, no conocía demasiados programas radiales donde alimentar esa sed de conocimientos. La mayoría de las emisoras escuchadas por gente de mi edad eran en AM, como el mítico “Musicalísimo” del querido Abel “Negro” Duarte, o Radiomundo con un eterno Berch Rupenian. Las FM’s aún estaban en pruebas, siendo “Emisora del Plata” y “Palacio” las que se captaban con mayor fidelidad en nuestros receptores. Al tiempo se inaugura “Azul FM” y posteriormente la que marcaria una época y la que nos formaría como jóvenes pensantes, sensibles y por sobre todas las cosas, informados como diría Michael Moore, con “the awful truth”, en nuestro castellano más básico, la cruda verdad. Estoy hablando de “El Dorado FM”, tal vez el medio que incidió en mayor medida sobre aquella generación, no solamente con su música, sino con aquellos locutores tan únicos y sin miedo a emitir un juicio o un concepto, como tampoco pruritos a la hora de reconocer que estaban equivocados cuando eran confrontados con argumentos. Allí conocimos al gran Jean Losteau, al controversial Daniel Figares y al hoy popular (aunque no santo de mi devoción) Lic. Orlando Petinatti.

 

Programas como “El Subte” o “Tarde de Perros” se hicieron culto en esa religión de la música y el saber pensar, matizados con otros como “Ranking 100.3” y algunos de vida efímera, pero los cuales supe disfrutar muchísimo. Aun recuerdo tener un cuaderno donde anotaba las canciones que formaban parte de ese conteo semanal y cuantas semanas estuvieron en él, siendo el récord “With or Whitout You” de U2 con 42 semanas registradas por este servidor (si, lo sé, no tenía muchas cosas más importantes que hacer…).

 

Dentro de las muchas cosas que aprendí en ese período, fue con Daniel Figares con quien más me identifique y logré comprender muchas de las situaciones que me rodeaban, tanto a nivel político, como social y sobre todo, musical. Pero un día dijo una frase que me persiguió todos estos años hasta aquí. A raíz del fallecimiento de Julio Cortázar (1914 – 1984) y su admiración por el trabajo de este maestro, mencionó que las muertes de los artistas venían de a tres. Recuerdo que enumeró la de Cortázar, la de Truman Capote (1924 – 1984) y no logro traer a mi memoria la tercera, pero existía. Al continuar mi vida y mi bagaje social y cultural, fui comprobando que esa tesis tenía cierta asociación con la realidad, sea por subjetividad y amontonar de a tres los fallecimientos de famosos, o porque ciertamente así sucedía.

Lamentablemente este enunciado volvió a cobrar resalte en mi mente y mi corazón, debido a los recientes sucesos tristes que tuvimos que afrontar, meditar y homenajear, al menos tarareando, silbando o entonando alguna estrofa de sus piezas más populares:

Whitney Elizabeth Houston (Newark, 9 de agosto de 1963 – Los Ángeles, 11 de febrero de 2012), mi princesa del pop, con una voz como para despertar el corazón del Dr. Frío con esas baladas increíblemente románticas y excelentemente interpretadas. Temas bailables o simplemente disfrutables como “Saving All My Love For You”, “How Will I Know” y “Greatest Love Of All”, o su consagración como dueña de nuestros corazones con la versión del tema de Dolly Parton, “I Will Always Love You”.

LaDonna Adrian Gaines, o más conocida como Donna Summer (Boston, Massachusetts, EUA, 31 de diciembre de 1948 - Key West, Florida, EUA, 17 de mayo de 2012), la reina indiscutida de la música disco, que aún siendo anterior a mi época adolescente, supo hacerme entender que quería decir ese estilo, cuál era la esencia de la diversión y el baile. "MacArthur Park", "Last Dance", "Bad Girls" y "Hot Stuff" pasaron a ser parte primordial de nuestra discoteca (o cassetteca, según como se mire) en cualquier baile de barrio que nos invitaran a amenizar.

Robin Hugh Gibb, (Douglas, Isla de Man, 22 de diciembre de 1949 – Londres, 20 de mayo de 2012). Si Donna Summer era la reina disco, indudablemente los Bee Gees fueron los monarcas masculinos de ese movimiento. Y no pude menos que involucrarme emocionalmente con el personaje de Tony Manero, al recorrer esas calles de New York al ritmo de “Stayin’ Alive”, “Night Fever” o "You Should Be Dancing". Cierto que llegué tarde tal vez como 10 años, pero lo disfrute y mucho, con la voz de Robin diciéndome que solo había querido comenzar una broma (“I Started a Joke”).

No sé nada de notas necrológicas, ni me llevo muy bien con la pérdida de seres queridos o al menos, importantes en mi vida. La vida fue, es y seguirá siendo un constante aprendizaje, un constante ganar y perder, aunque muchas veces parezca que es solo perder, o al menos, el desequilibrio sea patente. Pero de ese aprender que menciono, está el saber extraer de cada persona, de su legado, sea musical, filosófico, político o meramente artístico, lo mejor y lo más puro. Sin importar como fue rodeado, cuáles fueron sus batallas perdidas, o todas sus equivocaciones. Su arte o su enseñanza es lo que perdura, y lo que perdurara de mi el día que me toque vestir el sobretodo de madera, única certeza en este mundo de preguntas sin respuestas, pero que elijo vivir cada día y exprimir gota a gota lo que me tiene preparado.

Una amiga a la que agradezco sus comentarios y anotaciones, me hizo un comentario interesante: 1984 fue un año bisiesto, 2012 también lo es… Tendrá algo que ver? Será parte de esos mitos del rock? Interesante pregunta…

Salud Whitney, Donna y Robin!!

 

 




18.05.2012 13:00

 

De tribus urbanas, o de porqué la sociedad refleja su retroceso en aquel “capital llamado muchachos”…

En aquel primer viaje solitario a Buenos Aires tuve la posibilidad de vivir de primera mano un fenómeno que desde aquí no teníamos más que referencias. La muchachada marchaba a sus “colegios” o al “secundario”, salía a sus actividades favoritas y culminaba los sábados en sus salidas a los lugares de onda, identificados plenamente con la música que escuchaban. Digamos que en mi ignorancia acerca del tema, logré captar 3 grupos principales y algún par minoritario. Allí teníamos a los “rockeros del palo”, emergiendo de las clases sociales media y media baja, quienes tenían como insignias a grupos como “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” y a “Sumo” (vaya contraste, con un inglés diciéndoles que era ser del palo). Por otro lado estaban los “conchetos”, jóvenes de clase social media alta y alta, abanderados con “Soda Stereo” y “Virus”. El último gran clan sería el de los “rollingas”, aquí ya sin distinción de clase social o digamos que no era tan evidente, y que además de ser fanáticos de los “Rolling Stones”, tenían su propia versión local con los “Ratones Paranoicos” y un Juanse al cual todavía no se le identificaba con “Pomelo”, ese gran personaje de Capusotto. Los otros grupos a los que llamo minoritarios, tal vez no porque los fueran, sino porque el lugar donde me movía no cumplía con los requisitos para su proliferación, serian los bailanteros, los metaleros y los punk.

Al retornar de esa semana de experiencias movilizadoras y profundas, intente ver qué pasaba en mi país, en mi ciudad específicamente. En la Escuela de Comercio a la que asistía, digamos que encontré mayoritariamente a lo que podríamos llamar conchetos, aunque aquí se le dio otro cariz, dado que a pesar de surgir de clases sociales con cierta comodidad económica, no tenían esa actitud sobradora o selectiva. Pero básicamente escuchaban el rock argentino más anglosajón, así como también grupos como “Duran Duran”, “Erasure”, “Modern Talking”, y la movida tecno que recién comenzaba. Por otro lado había un par de grupos similares en cuanto a vestimenta y actitud, pero se diferenciaban por los grupos que los comandaban. Estoy hablando de los metaleros, con “ACDC”, “Iron Maiden” y “Kiss” a la cabeza, y del otro lado los punk, quienes tenían una característica interesante, dado que aquí llego casi 10 años después de su nacimiento o auge en Inglaterra, con los “Sex Pistols” ya disueltos, con los “Clash” en crisis y sosteniendo en alto la bandera, los míticos “Ramones”. Completando el abanico de tribus, como se les denominó, tendríamos a los “cumbieros”, quienes con “Casino”, “Cumanacao”, “Borinquen” y “Palacio”, llenaban los oídos y las pistas de muchos locales bailables famosos como el “Euskaro”, “Rowing” o “Quinta de Galicia”, así como bailes barriales, cumpleaños de 15 o casamientos, y los casi autoproscriptos “cantopopu”, curtiendo a Silvio Rodríguez, Viglietti, Rumbo, Pablo Milanés y la querida “Negra” Sosa.

El presente artículo no pretende analizar esos grupos, ni tampoco cubrir la totalidad de los existentes en esa época ni la actual. Solo intenta en primer lugar, recordar aquellos marcadores que identificaban grupos de jóvenes iguales en esencia, pero diferenciados en actitudes y vestimenta, alrededor de la música. Este es un blog de música y a eso intento ceñirme, a mis recuerdos, a mis vivencias, a lo que la música inspira, motiva y genera.

Sin embargo en este día el segundo propósito, no es tan naif ni puro. Es sobre los cambios en nuestra sociedad y la utilización de los diferentes grupos juveniles en la exteriorización de esos cambios.

Domingo, 6.30 de la mañana, explanada de la I.M.M. Una treintena de muchachos de entre 13 y 17, chicas con el primer período algunas y chicos sin sombra de pelusa en la cara todavía. Mismas ropas, mismo calzado, mismo caminar, misma actitud. Solo los diferencia el pelo: unos pintados de amarillo y laciados, los otros con una cresta armada en base a gel. Unos eran “Planchas” y los otros “Wachiturros”. Llegaron a la explanada y se armaron los dos bandos. Los chicos gritándose las cosas más gruesas que encontraban y animando a los más grandes a pelear. Las chicas diciendo cosas aun más gruesas que los chicos, mas groseras pero además, más humillantes para ellas mismas, incentivando a que se lastimaran todo lo que pudieran. La razón de la pelea no la encontré a pesar de escuchar todos los gritos muy atentamente. Lo único que podría decir alegaban, era la música que escuchaban, nada más.

En aquellos años de mi juventud y descubrimientos de vida, jamás vi a los metaleros pelearse con los punk, a los cumbieros tirándole piedras a los conchetos. No sé si por el ambiente pesado y controlador de la dictadura. No sé si porque tal vez en nuestras casas nos enseñaban lo que era ser diferente y poder sobrellevarlo. Diversidad es la palabra. Tanto en pensamientos, en creencias, en vestimenta, en música, en poder adquisitivo. Y eso no tiene ni debe llevar a peleas ni agresiones. Pero eso se enseña, eso se transmite desde la familia y desde las autoridades, tanto de los centros educativos como del gobierno. Será esta la razón? Será este el problema? Estaremos dejando que nuestras frustraciones, desilusiones, fracasos y derrotas se conviertan en enseñanza de intolerancia? Para que Jorge quería mantener el “capital llamado muchachos” si no teníamos nada bueno para enseñarles?

La música nos enseñó que somos todos iguales, con todas las diferencias que tenemos. Nunca nos enseña a pelearnos, a no ser algún enfermo al cual escuchan tipos más enfermos todavía. La música es lo que lleva a nuestra alma a llorar, reír, amar, desear, pero no a odiar, ni a vengarse. La esencia de la música es descubierta y desenterrada para conocimiento de todos, por corazones sensibles y dados a construir. Yo quiero ser de estos, por eso estas palabras escritas en este día…





11.05.2012 15:31

 

El Mundial del 78, las Malvinas y el ROCK argentino, buscando una identidad en el corazón del oriental huérfano de ídolos…

Ya desde el folclore, el tango y aún el arte, siempre hubo una mezcla y una discusión eterna. Quién era el mejor intérprete, o el mejor autor, o quién tocaba mejor la guitarra. Y cuando Zapata murió, nos dejo una enseñanza, si no la ganas la empatas. Gardel era francés, Juana era de América, y Atahualpa era rioplatense, al igual que Mareco, Almada, Espalter y Berugo.  Crecimos desde la incertidumbre de cuál era nuestra identidad, ya que ser argentino era ser porteño, y ser porteño era casi como mala palabra. Pero sin embargo admirábamos su capacidad de generar ídolos, leyendas y hasta éxitos de piedras inanimadas y frías.

Un día estábamos con Carlitos preparando la música para una fiesta que teníamos el sábado siguiente en un club, el primer evento fuera de una casa que nos tocaba hacer. Estábamos muy concentrados en armar los diversos momentos musicales, donde recorríamos el pop de Jacko y Madonna, el rock de ACDC y Men At Work, las baladas de Air Supply y Elton John, la farándula con algo de música brasilera y la ola disco italiana, así como el momento de la “porteñada”. Seleccionábamos lo que engancharíamos, siendo habitué de esos espacios el querido grupo “Los Abuelos de la Nada”. En eso, muy inocente y sin conocimientos de escenarios (no tenía tele y menos MTV), le pregunto el porqué de que Calamaro no fuera el vocalista principal del grupo, y si lo era Miguel Abuelo. Mi amigo, con una sonrisa socarrona y sobrado de argumentos me contesta: “Es que Miguel es un monstruo en el escenario, Calamaro se dedica más bien a los teclados y la parte arreglística, además de escribir varias de las canciones”. Para mí fue una revelación. No cantaba el que afinara más o tuviera una voz más melodiosa. Lo hacia quien diera mas espectáculo. Este concepto me persiguió por mucho tiempo y me dedique a investigar a los diversos grupos existentes, siendo ese descubrimiento probado y comprobado en cada oportunidad.

Sin embargo, este día no quiero abundar sobre quién debería cantar, o que debería primar. Sino sobre el rock argentino y su influencia en nuestras vidas. El poder entender (o al menos saber que querían decir esas palabras, aunque todas juntas no dijeran nada) convertía a todos esos grupos en nuestros. En cada baile o en nuestros hogares, cantábamos a gran voz cada estribillo. Piensen conmigo y mencionen himnos en español: “Tirá para arriba”, “Mil Horas”, “Demoliendo Hoteles”, “Bailando en la Vereda”, “Luna de Miel”, “La Rubia Tarada”, “Jijiji”, “Cleopatra”, “Pensé que se trataba de Cieguitos”, “De Música Ligera”, “Don José”, “Es por Amor”… Sé que ustedes habrán agregado muchos más y esa es mi idea también al despertar estos recuerdos.

Nos dolimos con la separación de “Los Abuelos…”, las muertes de Miguel Abuelo y Federico Moura, estábamos expectantes de cada nueva locura de Charly, tratábamos de comprender la cabeza de Spinetta, criticamos las pretensiones glamorosas de Soda Stereo. Crecimos con toda esa música en nuestras cabezas y con la convicción de que estaban ahí nomas, cerquita, solo cruzabas el “charco” y ya eran nuestros. Sabíamos lo que hacían, lo que comían, con quienes se acostaban, si les dolía la barriga. Solo teníamos que leer “Radiolandia” y “Siete Días”, o si de casualidad llegaba alguna “Humor”, y allí nos enteraríamos de algunos chismes (hoy llamado “periodismo de  farándula”) aunque fuera con algunos meses de atraso. Y si lo pensamos hoy a la distancia, estaban más cerca nuestro el Indio Solari, Charly Alberty o Pipo Chipolatti, que Ricky Musso, Renzo Teflón o el gordo Parodi. Siempre con esa mentalidad bien uruguaya: “pero si este pibe estudia acá, el flaco aquel labura en el súper, el gordo toma el 7A todas las mañanas conmigo!!”. Pero este sentir no era monopolio de los jóvenes en los 80, sino que habíamos mamado esto de nuestros progenitores, y si hay dudas, pregúntenle a Julio Sosa!!

Sin embargo los tiempos cambian, la Negra Sosa decía que nos vamos poniendo viejos y hasta el amor no reflejamos como ayer, sin embargo, esa es una de las materias en donde más hemos aprendido y donde nos hemos especializado a pesar de los fracasos, y estoy hablando del amor. Asimismo, también en cuanto a la identidad, a la valorización del tipo que busca un producto excelente, sea en el área que sea. Y si no, lean nuevamente el artículo de la semana pasada y verán algunos grupos de los que hablo y su evolución, no sólo en su música, sino en nuestros criterios acerca de ellos.

Ya no necesitamos ídolos importados ni piedras rodantes, a pesar de haber sido nuestros en aquellos años difíciles. Salud a los hermanos argentinos y su música que nos formó!





04.05.2012 09:12

En verdad no entendía casi nada de política, mi mundo era una burbuja con mis propias desgracias y problemas, y lo que sabía era que democracia era una palabra que encontraba en los libros de historia. Hacia el año 84 comencé el Bachillerato de Administración y en ese mundo cerrado empezó una tendencia de apertura que iba llenando mi cabeza con nuevas ideas y conflictos. Ya era un fan de la musica rock, tanto en sus versiones progresistas o sinfónicas, el pop, algo de buen metal y un poco de punk. Pero se empieza a gestar en mi interior ese bichito de lo nuestro, de la identidad, del porqué todo es importado. Y mis inquietudes tuvieron su respuesta a fines de ese año y principios del 85. Algo que se llamaba democracia y un acto que se llamaba elecciones, estaban cambiando mi pais y su sociedad. En la radio se escuchaban por primera vez nombres de grupos uruguayos, muy eclécticos y divertidos algunos, muy raros otros. Pero nuestros, tal vez sin virtuosismos, tal vez sin grandes despliegues escenográficos y de vestuario, pero con un empeño y energía altamente contagiosos. En mis oídos se armaba una fiesta de guitarras mal amplificadas, bajos saturados, baterías de 3 cuerpos (con suerte) y voces que no se escuchaban casi, pero me llenaban, me daban ganas de armar mi propia banda y salir a recorrer los caminos con ese circo sonoro que tanto disfrutaba. A fines de ese año me puse a buscar trabajo en los clasificados, pero no cualquier trabajo: busqué en la página de músicos pedidos. Y hasta llegué a llamar en un aviso que solicitaba guitarrista rítmico. El nombre de la banda era totalmente desconocido, pero como hacían un metal rabioso no me dio el coraje para intentarlo. Esa banda era Cross. Ni ellos recordarán la llamada, ni yo me perdonaré no haberlo probado. 

Por ese tiempo comienza en Canal 10 un programa que sacudiría mis pupilas y mi cerebro: La Cueva del Rock. Para quienes no recuerden, era el programa nacional para el rock nacional. Conducido por unos muy jóvenes integrantes de "Los Tontos", esa banda precursora y tan divertida, liderada por Renzo Teflón. Con su cortina de "Psycho Killer" de los Talking Heads, mi sábado tomaba vida y me energizaba para luego salir con mis latas de durazno y mis grabadores Hitachi a cualquier lugar que nos albergara para pasar nuestra música.

Temas como "Solo" y "Abril" de "Los Estómagos", "Flores en mi Tumba" y "La Lluvia Cae Sobre Montevideo" de "Los Traidores", "Riga" de "Zero", "Andamio Pijuan" y "No me rompan mas los Cocos" del "Cuarteto de Nos", "El Himno de los Conductores Imprudentes" y "Elmer el Gruñón" de "Los Tontos" y muchas mas que ustedes, mis amigos, recordaran mejor que yo, se transformaron en nuestros himnos que daban calor, color y volumen a las pasivas y sencillas noches de los candombailes. 

Muchos años han pasado y muchas transformaciones también. Hoy tenemos a "Buitres Después de la Una" como una de las bandas líderes del movimiento nacional, con los integrantes de "Los Estómagos", así como "El Cuarteto de Nos" con sus delirantes y rasposas letras; "Los Traidores" recorriendo teatros realizando homenajes a si mismos, la "Tabare" que a veces es "River Rock" y a veces es milonga y tango. Pero se extraña "Zero", la mejor banda a nivel interpretativo y virtuoso de aquella época, a "Los Tontos" con una especie de punk reventado y alegre. Sin embargo el genero se ha depurado tanto, que nuestras bandas de vanguardia avanzan por los mares del mundo rock con éxitos y reconocimientos, como son "La Vela Puerca" y "No Te Va a Gustar", con otras que marcaron un camino y nuestros corazones como "La Trampa" y "Hereford", con creaciones bien nacionales como "Pecho e' Fierro" y "Pasados de Rosca".

La banda de sonido de nuestra juventud se cantó en español, o mejor dicho, también se cantó en "uruguayo". Se corearon temas que hablaban de "vos" y del "botija", que le cantaban al fútbol, a la flaca que nos robó el corazón y a la vieja que nos preparaba el café con leche con pan y manteca. Nuestra banda de sonido tuvo episodios en el technicolor foráneo pero también en el blanco y negro de los tipos que se subían al 147 o al 306 con sus instrumentos colgando, y luego  mandarse en algún interbalneario, para ir a algún toque en Zorba o en Urupan. Es a ellos, los obreros de la cultura nacional, que hoy va mi humilde y sencillo homenaje. No lo duden, quienes no lo conocieron, no lo duden. Era Rock, y era de acá...



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Sobre mí
Me llamo Alvaro Senges. Nacido en Montevideo. Músico por imposición paterna, formación, elección y pasión. Parece contradictorio, pero el hecho de que mi padre me enviara a un conservatorio a los 6 años se transformó en el motor de mi existencia. Más que el hecho de disfrutar del canto y una guitarra, busco en todo lo que escucho su alma, su propósito y porque me causa lo que me causa. Esencia de Música es un espacio para volver a vivir, para repasar la Banda de Sonido de nuestra vida. Te espero

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