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Mis artículos

09.05.2012 18:54

 

No sé quien fue el primero que dijo que los Beastie Boys eran los Beatles del hip hop, un concepto bastante poco original ya que los Beatles han sido una especie de metro patrón de la cultura pop desde hace más de cuatro décadas.

La comparación es un poco forzada, pero entendible. Si obviamos las enormes diferencias temporales, culturales y musicales es bien posible trazar paralelismos.

video de "Shake Your Rump" (1989) dirigido por Adam Yauch

Al igual que los Beatles, Los Beastie Boys fueron vistos en un principio par una amplia mayoría como una novedad pasajera en el mundo de la música, para convertirse luego en un fenómeno que renovó un parte importante de la cultura popular. Y de ser vistos con desconfianza y hasta desprecio pasaron a ser considerados artistas prestigiosos y respetados en los más diversos ámbitos, trascendiendo géneros musicales.

 

video de "So What Cha Want"(1992) dirigido por Adam Yauch

No voy a ser muy original tampoco en comparar al recientemente fallecido Adam Yauch también conocido como MCA con George Harrison; no solo porque el mundo es un lugar peor debido a sus ausencias, pero a la vez mejor debido a sus legados. 

Yauch como Harrison se convirtió al budismo y defendió causas sociales y espirituales sin hacer ostentación de ello, usó gran parte de su prestigio y dinero para promover y alentar a otros artistas y mantuvo un equilibrio muy saludable entre la espiritualidad y la trascendencia con un sentido del humor a prueba de balas.

Yauch fundó con sus compañeros de banda el sello Grand Royal para promover música muy distinta, y al igual que George con su Handmade Films, su cinefilia lo llevó a crear una productora cinematográfica, Oscilloscope, para financiar películas que no encontraban canales de difusión.

video de "Body Movin'" (1998) dirigido por Adam Yauch

La cinefilia de Yauch fue más allá.

Yauch personificando a su alter ego, el director suizo Nathaniel Hornblower

 

Además de dirigir documentales como  Awesome; I Fuckin' Shot That! Y Gunnin' For That#1 Spot fue uno de los artífices de la imagen icónica de los Beastie Boys en una serie de video clips que marcaron el género. Creando el alter ego de Nathaniel Hörnblowér, un excéntrico supuesto director suizo Yauch utilizó el humor, la imaginería de los años setenta, las viejas series de TV, los primeros videojuegos, el hardcore y el skate para crear una obra que perdura junto con la música que la inspiró.

video de "Intergalactic" (1998) dirigido por Adam Yauch

Los videos que acompañan la nota son un pequeñísimo resumen de su obra desde los videos clásicos de que marcaron todo un estilo con los MC’s cantándole a una cámara en el piso y las imágenes con ángulos distorsionados, tantas veces imitadas al kitch de “Body Movin” e “Intergalactic”, finalizando con el maravilloso testamento de "Make Some Noise" donde se homenajea al video de "Fight for Your Right to Party", 25 años después, que ya había incluido en la columna del año pasado sobre el trío. Allí los actores Seth Rogen, Danny McBride y Elijah Wood interpretan a los personajes del video original (o sea a los Beastie Boys) continuando con el descontrol por las calles de Nueva York. Esta es la versión de media hora llamada “Fight for Your Right Revisited” con la presencia de más estrellas que cualquier superproducción hollywoodense.




03.05.2012 00:03

 

Hace ya tiempo vi un excelente video humorístico/musical en Saturday Night Live, que además de ser muy gracioso, mostraba a una cantante con pinta muy rara y mucha gracia que rapeaba increíblemente bien. La cantante era la invitada musical del programa de TV, así que esperé impaciente que llegara su actuación.

Fue una desilusión, Nicki Minaj (esa era la cantante) hizo un tema pop igual a miles, que no decía nada especial.

Fui escuchando otras cosas de Nicki Minaj, participaciones buenísimas como invitada en discos de Kanye West y Lyl Wayne, entre otros o su mixtape Beam Me Up Scotty. Pero cuando quise escuchar canciones de su disco debut Pink Friday, tuve la misma sensación que cuando la vi actuar en SNL. No había mucha cosa allí que diferenciara a Nicki de otros cientos de artistas R&B con buenos productores y pocas ideas.

Esa dicotomía se hace más patente en su reciente segundo disco Pink Friday: Roman Reloaded, donde hay una mitad muy buena, original y transgresora y otra totalmente predecible y aburrida.

Minaj es una muy buena cantante, pero sobretodo es una increíble rapera, dueña de un swing único y con gran personalidad. Su capacidad de meter fraseos en tiempos imposibles y su capacidad de rima es asombrosa y sabe rodearse de gente muy creativa para desarrollar su propuesta. También se rodea de gente muy talentosa que hace que otra parte de su música suene tan bien como predecible. Convertida en una gran estrella pop, Minaj parece mucho más interesada en convertirse en la próxima Rihanna que en ser la renovadora del hip hop que a veces asoma. Claro, es muy fácil criticarla, escribiendo una columna de música. Las cosas nunca son blancas o negras y el balance entre ser una artista masiva y a la vez creativa no es tan sencillo como parece.

 

Eso mismo debe pensar Azealia Banks, que puede  pasar de ser la promesa alternativa a una artista “comercial” dentro de muy poco.

Hasta ahora, hemos escuchado unas pocas canciones suyas, vía Youtube, que van desde el discotequero  “212” a una muy buena versión del tema de Interpol “Slow Hands”.

Banks ha sido muy comparada con Minaj. Es fácil ver porque: comparten un origen cultural parecido (ambas fueron a la prestigiosa escuela de arte LaGuardia en Manhattan) las dos tiene una similar dosis de swing  e inventiva a la hora de rapear y unas ganas parecidas de llevarse el mundo por delante.

Hasta ahora la diferencia es que Banks ha elegido un camino más alternativo para su música, tanto a nivel de propuesta sonora como de la gente con la que ha trabajado. Acompañándose de gente como Diplo, Jef Martens o Richard Russell en los temas que dio a conocer en la web, su disco debut que se anuncia para setiembre de este año, será producido por el británico Paul Epworth, productor de Florence and The Machine, Adele y Bloc Party.

Hay que ver si su debut que parece ser, verá la luz recién en setiembre, confirma lo muy bueno que se ha escuchado hasta ahora y sobrevive al enorme  expectativa que se ha creado alrededor suyo (por ejemplo, el año pasado la revista británica New Musical Express la nombró la personalidad más cool del año, vaya uno a  saber lo que eso signifique).

Hace muy poco Lana de Rey demostró, que es muy difícil sobrevivir al ruido generado por los medios, ya sean “alternativos” o “masivos”. Azealia parece tener el talento para correr esos riesgos.




25.04.2012 22:50

 

No es muy común que un museo presente una retrospectiva de la música de una banda pop como si se tratara de la obra de una figura de las artes plásticas.

Esto fue lo que sucedió hace unos días en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que tuvo como artistas residentes a Kraftwerk por una semana, haciendo un exclusivo espectáculo en vivo con proyecciones 3D repasando ocho de sus discos fundamentales.

Claro, podría decirse, con razón, que Kraftwerk no es un grupo pop cualquiera.

Puede ser que sea exagerado su titulo de padres de toda la música electrónica, pero pareciera haber un poco de Kraftwerk en gran parte de lo que se hizo desde fines de la década de 1970 para acá.

 Es difícil pensar en un grupo cuya influencia haya sido tan extendida y tan variada. La obra de Kraftwerk inspiró a gran parte de las bandas post punk británicas de los años ochenta, a la new wave que vino después, fue fundamental en el nacimiento del hip hop y sirvió de base al desarrollo de la música house y sus variantes.

Es un legado enorme, que tiene a la vez una cantidad de particularidades.

No deja de ser interesante comprobar que una de la propuestas más influyentes del rock de las ultimas tres décadas fue hecha por dos alemanes, que provienen del mundo de la música experimental más académica, con muy pocas relaciones, con el rock anglosajón.

¿Que fue lo que hizo únicos a estos alemanes? Muchas veces se dice que lo principal de Kraftwerk fue su carácter pionero al utilizar los sintetizadores y los entonces muy primitivos secuenciadores y máquinas de ritmo para hacer música pop. Es verdad, tras dos discos de música instrumental de carácter más experimental, Ralf Hütter y Florian Schneider desarrollaron en Autobahn, su tercer disco editado en 1974, una música que sin apartarse de la experimentación electrónica, tenía estructuras más definidas y -lo principal- utilizaba la voz como elemento primordial y reconocible.

La utilización de estos elementos los convirtió en pioneros sin duda, pero lo más importante fue como lo hicieron, desarrollando canciones  de una gran sencillez con temas cotidianos en sus letras y con melodías tan básicas como pegadizas. “Autobahn”, “Robots”, “Das Model” o “Radioactivity” son una buena muestra de esto.

Aunque la música popular ya había ganado su status artístico en los años sesenta, Kraftwerk colaboró trayendo nuevos elementos al ruedo. Muchas veces se habla del carácter futurista del grupo, pero en verdad gran parte de su estética viene del pasado, de las corrientes artísticas de pre guerra, del expresionismo cinematográfico alemán, del futurismo italiano y ruso, una época de oro en el arte europeo que Hütter y Schneider siempre trataron de revalorar y reciclar en su propuesta, haciendo de lo cotidiano un arte.

Por todo esto no es tan extraño que la obra de Kraftwerk haya sido objeto de una retrospectiva en uno de los museos más prestigiosos del mundo. Tampoco lo es que su música, pese a que el futuro llegó hace mucho tiempo siga siendo parte de nuestro presente.

Kraftwerk en el MOMA haciendo "Autobahn" el pasado 10 de abril.

 

 




18.04.2012 22:48

 

La mezcla de culturas distintas ha dado siempre frutos positivos.   El fenómeno del exilio latinoamericano, desde la década de 1970 hasta ayer nomás, ha tenido una cantidad de ramificaciones inesperadas en la cultura artística global.

Es muy extraña, por ejemplo, la relación entre una corriente de la música electrónica, el minimal techno y una serie de artistas europeos de origen chileno. El nombre de Ricardo Villalobos, nacido en Chile en 1970, pero radicado en Alemania desde su niñez (adonde sus padres se exiliaron a causa de la dictadura de Pinochet) aparece entre los más influyentes de esa corriente, que junta elementos de la música tecno de los años setenta, del minimalismo culto de Reich y Philip Glass y de la poliritmia de la percusión de origen africano. Villalobos, un estudiante de percusión en su adolescencia, marcó el género con dos discos fundamentales Alcachofa (2003) y Thé Au Harem D'Archimède (2004). Pero lo de Villalobos no es un caso único, gente como Matías Aguayo o Martín Schopf entre otros artistas de origen chileno, han marcado tendencia dentro de la música electrónica europea.

Puede ser una casualidad, se trata de artistas europeos que tienen un remoto pasado chileno en común. Sin embargo algo hay que los distingue del resto de sus colegas. Y, aunque hablar del minimalismo de la canción chilena, de Violeta Parra en adelante, como influencia del tecno minimalista de Villalobos puede ser un poco rebuscado, quizás algo haya.

También puede haber algo de Violeta en la música del jovencísimo Nicolas Jaar, neoyorquino de 22 años hijo del artista multidisciplinario chileno Alfredo Jaar, radicado en Estados Unidos.

Nicolas que vivió en Chile durante parte de su niñez, fue fan de la música de Villalobos en su adolescencia y lo tuvo muy presente como influencia cuando comenzó a hacer música hace unos tres o cuatro años.

Su música es una mezcla de una cantidad enorme de cosas, como bien puede escucharse en varios Ep’s editados desde 2009 y en su primer álbum Space is Only Noise que fue elegido por cantidad de medios como uno de los trabajos más destacados de 2011.

Jaar pasa del house minimal a obras casi impresionistas, hace collages con todo tipo de sonidos o puede sonar casi pop.  Pero siempre suena increíblemente fresco y original.

Con un disco tan bueno, hecho tan pronto en su carrera, Jaar puede correr el riesgo del exceso de expectativas generadas juegue en su contra en sus próximas obras.

Los nuevos temas que ha lanzado (es un artista muy prolífico) muestran que si hay algo que Jaar no teme es correr riegos, convirtiéndose, junto a artistas como el británico James Blake (que nos visitará en mayo) con quien comparte en parte una visión común, en uno de los nombres más interesantes de la música de hoy.




11.04.2012 17:27

 

Aunque estamos llegando a un grado de saturación inminente en la cuenta regresiva hacia el recital de Paul McCartney en Montevideo y pese a que escribí algo sobre Paul en esta columna el año pasado, obviar su visita me pareció un tanto absurdo.

Así que aportando una medida más a la sobredosis he aqui una lista de temas, proyectos y canciones que muestran –por si hacía falta- que McCartney no solo compuso bonitas baladas en estos últimos tiempos. Y que, más allá de todas las criticas justificadas que pueden hacérsele, parece ser una persona a la que le gusta mucho hacer música.

 

Tecno y new wave

Es curioso comprobar que a fines de la década de 1970, tanto John Lennon como Paul McCartney se entusiasmaron muchísimo con los sonidos de la new wave y el tecno. Lennon y Yoko Ono eran fans confesos de B52 y Devo, por ejemplo y su excelente disco Double Fantasy de 1980, tiene muchos elementos de la new wave. Paul, sin embargo fue mucho más radical en la utilización de sonidos tecno y estética new wave en su disco McCartney II del mismo año, uno de los discos más experimentales lanzados bajo su nombre.

 

Allen Ginsberg y Paul

Es sabida la larga relación de los poetas beatnik con los Beatles y especialmente la de Allen Ginsberg con el cuarteto de Liverpool. No es tan conocido que esa relación se mantuvo muchos años después, como lo muestra esta extraña canción-poema  de Ginsberg de 1996, con la participación de Paul en guitarra, teclados, bajo y percusión.

The Fireman, años noventa

En 1993 se editó el disco Strawberries Oceans Ships Forest atribuido a un artista conocido como The Fireman. El álbum era una colección de música electrónica ambient con reminiscencias de Brian Eno, muy al estilo de The Orb. En 1998 The Fireman editó otro disco, titulado Rushes. A esa altura ya se sabía que el proyecto escondía los nombres de Paul McCartney y Youth ex Killing Yoke y The Orb y productor de Depeche Mode, U2 y The Verve entre otros.

 

Twin Freaks

Paul había trabajado con el dj conocido como The Freelance Hellraiser (nacido Roy Kerr) en una serie de remixes de canciones suyas que se escuchaban antes de los recitales de su gira 2004. En 2005 hicieron un álbum, que se editó como un doble vinilo, con relecturas muy radicales de temas de McCartney. El álbum fue inicialmente presentado bajo el seudónimo Twin Freaks, sin que se supiera quien estaba detrás del proyecto.

 

Con Nitin Sawhney

En la época de los primeros proyectos de The Fireman, Paul se contactó con el entonces muy poco conocido DJ Nitin Sawhney, para que hiciera remixes de temas del dúo. La propuesta fue tan extraña para Sawhney que al principio pensó que le estaban haciendo un chiste. Años después con Sawhney ya convertido en una figura de la escena electrónica británica, ambos volverían a colaborar en un tema del disco London Undersound de 2008.

 

The Fireman 2008

El tercer disco de The Fireman llamado Electric Arguments, es un álbum muy distinto a los anteriores, pese a contar con los mismos protagonistas. Además de ser ampliamente publicitado como una obra de McCartney y Youth es un álbum de canciones. De todas maneras revela otra faceta musical, mucho más agresiva, no tan presente en los trabajos solistas de Paul.




02.04.2012 18:56

 

Siempre he sostenido una teoría que en verdad no es para nada original: la cantidad de música interesante que se hace en el mundo es constante, lo que varía es la atención mediática que se pone en ella. Hay épocas donde la música distinta y renovadora es masivamente popular, hay otros momentos en que todo lo que se escucha masivamente es previsible y chato.

Cuando escuché en 2009 el disco debut y hasta ahora único de la banda británica The xx (así con minúscula) volví a pensar en esa teoría, aunada a la menos original de que la cantidad de música que a uno lo entusiasma va disminuyendo proporcionalmente con los años.

Se trataba de un grupo de apenas veinteañeros londinenses (el nombre de banda y disco remite a como se escribe en números romanos 20) que sorprendía con un disco nocturno y minimalista que, en principio no se parecía a nada de lo que estaba sonando.

Se podían encontrar una cantidad de influencias en la música de los xx, que iban de Portishead a Joy Division, pasando por el dub y el R&B actual, pero sus canciones mínimas cantadas alternadamente por la guitarrista Romy Madley Croft y el bajista Oliver Sim me sonaron increíblemente originales, frescas e inquietantes a la vez.

El entusiasmo aumentó cuando escuché el increíble disco de remixes We're New Here, una especie de reconstrucción del excelente disco I’m New Here del músico, poeta y rapero –antes de que el termino existiera- Gil Scott-Heron, hecha por el percusionista y productor de The xx, Jamie “xx” Smith.

El disco es excelente en sus propios términos, aunque obviamente el material original, es también maravilloso. Pero además de lo bueno de la música en si, esa mezcla entre un músico con tanta historia en sus espaldas como Heron (que falleciera en 2011) y un artista casi debutante como Jamie xx, sonaba muy edificante.

 

Los xx se volvieron muy populares en ciertos círculos, ganaron unos cuantos premios prestigiosos y su música fue usada en cantidad de series y filmes, además de ser utilizada por gente tan improbable como Rihanna para construir nuevas canciones.

Su disco debut sigue sonando fresco y único. Hace unos días anunciaron que este año –sin fecha establecida aún- habrá un nuevo álbum de The xx.

2012 promete ser un año de buenos discos.

 

 



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Sobre mí
Alguna gente lo conoce por su trabajo periodístico, otros por lo que hace como músico y productor artístico; pero la mayoría no lo conoce en lo más mínimo. Ha escrito (y escribe) para Brecha, la diaria, Bla, Dossier, El País Cultural, Global Rhythm, Relix Magazine y Unchin, entre otros medios. Fue editor del suplemento R de la diaria.

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