Mis artículos
01.05.2010 21:21
El carnaval tiene la rara característica de una ambigüedad artística que muchas veces le juega en contra. Para el público que está por fuera de los actos que el propio carnaval organiza, todo se resume en esa maravilla del teatro callejero barrio por barrio, o por la majestuosidad de los espectáculos del Teatro de Verano. Sin embargo los propios organizadores de la fiesta suelen ningunearlo (estimo que no conscientemente, o al menos no con esa intención) cuando es la hora de conferencias de prensa, anuncios, premiaciones. Generalmente a las buenas intenciones de DAECPU se contraponen conferencias de prensa organizadas bajo estándares que los propios directores de los conjuntos no permitirían en sus espectáculos. No es mala voluntad, pero creo que mientras DAECPU no profesionalice su gestión de marketing, gerenciamiento, etc, siempre va a depender de las buenas ideas de sus directivos, no siempre bien resueltas, y muchas veces teñidas por los intereses de la competencia, que en muchas oportunidades terminan en la mal utilizada viveza criolla, en la pequeña ventaja entre pares. Muestras hay varias. Desde los criterios y las formas de acreditación para el Concurso, pasando por la atención a la prensa, ciertos criterios de admisión en sus espectáculos, hasta la difusión la confección de las etapas, y el marketing del proyecto Carnaval como tal. DEACPU peca de un amateurismo que no sería permitido en los conjuntos de sus directores a la hora de poner en escena a sus espectáculos. Pero la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) coorganizadora del Carnaval no se queda atrás. Desde hacer la vista gorda cuando a un conjunto se le censura en un tablado erigido en un predio municipal, hasta mal defender sus inversiones, sus criterios de coorganización y difusión. Pruebas hay varias. Las llamadas son un ejemplo de eso. Que las comparsas desfilen en medio de camarógrafos, fotógrafos, aficionados y todo aquel que baje la calle en Isla de Flores es una muestra. No delimitar un espacio para reporteros, bien acondicionado, iluminado y con información, hace que todos se pongan en medio de la calle bajo las luces de la tv que transmite en directo. ¿A quien se le ocurriría pararse delante de una obra de teatro para retratar de al lado a un artista? ¿Quién ve fotógrafos o camarógrafos delante de los artistas en el Sambódromo, por ejemplo? La falta de respeto es mutua. De quienes lo hacen amparados en reglas no claras, y de quienes no ponen las reglas claras para el trabajo. Y de paso me adhiero a las protestas de los puestistas en escena y coreógrafos de las comparsas, enojados porque por tv sólo se ven tetas y culos. El destrato artístico de la trasmisión televisiva al baile, la tradición, el ensayo es increíble. Parece que por Isla de Flores solo desfilan mujeres semivestidas, princesas, Kanela y algún famoso. El resto es carne tratada como tal. No como artistas. (De la falta de respaldo de la IMM al trabajo de TV Ciudad se podría escribir otro libro, no es este, porque no es el de quejas, jejeje). La ceremonia de premiación de las Menciones de Carnaval 2010 fue otro ejemplo de desidia. En un lugar sin alma como el salón dorado, intentando prohibir a los ganadores que dediquen sus premios, refiriéndose a ternas, cuaternas y premios sin siquiera una imagen (teniendo un canal que hizo un programa diario de carnaval, y se supone que en buena relación con quienes tienen los derechos de las imagenes, que es su propio socio en esto de organizar el carnaval) todo fue muy pobre y triste. Fue justamente la anti imagen del carnaval. Imposible referirse a esta entrega de premios, realizada casi dos meses después del final (o sea que con tiempo para pensarla, organizarla, armarla) como un cierre digno del carnaval 2010. En todo caso fue una nueva muestra de que carnaval y organización van por caminos diferentes. Este debería ser un momento de inflexión. Daecpu y la IMM debería caminar más juntas, y no desconfiando uno de otro, mirándose con recelo. En todo caso ambas deberían apartar al carnaval del lucro, potenciarlo como la mayor iniciativa cultural del país (es bueno recordarlo porque muchos desde adentro creen que es solo un negocio), proponerse profesionalizar su entorno, generar espacios de diálogo mutuos y con terceros, y defender la alegría. En medio de este desierto de ideas, la ceremonia de los premios Soliño, solamente con lo justo y necesario, sin nada extraordinario, se destacó positivamente en el cierre de un Carnaval que también cerró un quinquenio en la IMM. Veremos que hay para ofrecer a partir de mayo, pero sobre todo de julio por parte de quienes tomen la bandera sin fines electorales, porque hay caras que no aparecen por los tablados más que en estas épocas.
10.04.2010 01:01
Después de tanto tiempo pidiendo justicia, cafés en el Sorocabana de la Plaza Cagancha esperando la hora, caminatas, actos, recitales, la justicia cambia de carácter.
Debo admitir que me cuesta mucho asimilar la propuesta del presidente Mujica de la excarcelación de los militares violadores de los derechos humanos (de la dictadura cívico militar, siempre es bueno recordar que hubo un componente cívico) mayores de 70 años.
Confirmado que existió lo que existió, que se degradó como ya se sabe a los prisioneros ideológicos por parte de los ya degradados degradadores, la primera lectura de la justicia es el castigo.
Durante años estuve convencido de que la cárcel era el destino. Las rejas. Que no es posible curar las heridas sin que paguen quienes aún están en deuda.
Y también siempre tuve confianza en los militares y policías más jóvenes que en los más viejos.
Es decir, que las nuevas generaciones iban a sentir el mismo desprecio que siento yo por el pasado de sus oficiales.
Que en algún lugar de la conciencia, así como yo no sentía el respeto adecuado por los militares, los nuevos integrantes de las fuerzas, querrían limpiar un pasado que los salpica, porque la generalización es una ola que moja a todos.
No sé que habrán hecho los más jóvenes, si es que alguno de los más nuevos sintió la necesidad de pasar el plumero por la triste historia escrita por algunos torturadores, violadores y secuestradores pagos por el Estado durante más de una década.
Sin embargo estaba claro que quería prisión para aquellos.
Tengo que admitir también algunos otros sentimientos.
En mi familia siempre se manejó que lástima es lo peor que se puede sentir por alguien.
Por eso me dio mucha lástima ver a unos viejos escapándose de la justicia, implorando que algunas dolencias le permitan un pasar menos digno de lo que merecen. Es decir, pidiéndole a la salud y al tiempo que los deteriore lo suficiente como para escapar por penúltima vez.
Verlos correr por los recovecos de los juzgados, por los límites de la frontera para escaparle a las extradiciones, negando lo que antes hicieron con el pecho erguido cuando era muestra de soberbia y autoridad.
En medio de todo esto, aparece José Mujica y lanza la idea de que hay que excarcelarlos.
El mundo da una voltereta en mi cabeza. Se pone patas para arriba y empiezo a pensar y pensar.
¿Cuál es el lado oscuro de estas ganas contenidas durante años de verlos tras las rejas?
¿Cuál es el límite del sadismo de pretender que sus hijos, nietos, familiares, también pasen por una revisación antes de ir a ver a su pariente encerrado, como lo viví en el Penal de Libertad siendo adolescente?
A veces estos temas disparados para la discusión generan revisiones aún incompletas.
Porque también es cierto que aunque uno lo niegue y trate de ocultarlo en una ridícula operación matemática, existe un porcentaje oculto de revancha. Es natural. Es humano. Es ese costado no deseado pero un poco incontenible.
Tal vez, y es una pensamiento al aire, la línea de demostrar voluntad punitiva, pero también un grado de humanidad que estuvo ausente durante la dictadura sea parte del hombre nuevo que se quiso aniquilar.
No es poner otra mejilla ni mostrar los calzoncillos. Es pararse en un lugar desde el que la justicia se trata de parecer a lo justo, que no siempre es lo mismo.
Unos viejos de 70 años presos, ya condenados por todos, ya con sus caras reconocidas, ya con la vergüenza de haber sido, tal vez sea suficiente. Y en todo caso recordar que existen los humanos como tales, con los valores que les faltaron, también sea una buena lección.
Si no es para ellos (tal vez están demasiado viejos para entenderlo, ya que no son aquellos valerosos salvadores), acaso que sirva para los que vienen atrás.
No sé, pensamientos al aire. Lo bueno de la realidad es la relatividad y la maravilla es poder analizarla para intentar cambiarla.
10.04.2010 01:00
Después de tanto tiempo pidiendo justicia, cafés en el Sorocabana de la Plaza Cagancha esperando la hora, caminatas, actos, recitales, la justicia cambia de carácter.
Debo admitir que me cuesta mucho asimilar la propuesta del presidente Mujica de la excarcelación de los militares violadores de los derechos humanos (de la dictadura cívico militar, siempre es bueno recordar que hubo un componente cívico) mayores de 70 años.
Confirmado que existió lo que existió, que se degradó como ya se sabe a los prisioneros ideológicos por parte de los ya degradados degradadores, la primera lectura de la justicia es el castigo.
Durante años estuve convencido de que la cárcel era el destino. Las rejas. Que no es posible curar las heridas sin que paguen quienes aún están en deuda.
Y también siempre tuve confianza en los militares y policías más jóvenes que en los más viejos.
Es decir, que las nuevas generaciones iban a sentir el mismo desprecio que siento yo por el pasado de sus oficiales.
Que en algún lugar de la conciencia, así como yo no sentía el respeto adecuado por los militares, los nuevos integrantes de las fuerzas, querrían limpiar un pasado que los salpica, porque la generalización es una ola que moja a todos.
No sé que habrán hecho los más jóvenes, si es que alguno de los más nuevos sintió la necesidad de pasar el plumero por la triste historia escrita por algunos torturadores, violadores y secuestradores pagos por el Estado durante más de una década.
Sin embargo estaba claro que quería prisión para aquellos.
Tengo que admitir también algunos otros sentimientos.
En mi familia siempre se manejó que lástima es lo peor que se puede sentir por alguien.
Por eso me dio mucha lástima ver a unos viejos escapándose de la justicia, implorando que algunas dolencias le permitan un pasar menos digno de lo que merecen. Es decir, pidiéndole a la salud y al tiempo que los deteriore lo suficiente como para escapar por penúltima vez.
Verlos correr por los recovecos de los juzgados, por los límites de la frontera para escaparle a las extradiciones, negando lo que antes hicieron con el pecho erguido cuando era muestra de soberbia y autoridad.
En medio de todo esto, aparece José Mujica y lanza la idea de que hay que excarcelarlos.
El mundo da una voltereta en mi cabeza. Se pone patas para arriba y empiezo a pensar y pensar.
¿Cuál es el lado oscuro de estas ganas contenidas durante años de verlos tras las rejas?
¿Cuál es el límite del sadismo de pretender que sus hijos, nietos, familiares, también pasen por una revisación antes de ir a ver a su pariente encerrado, como lo viví en el Penal de Libertad siendo adolescente?
A veces estos temas disparados para la discusión generan revisiones aún incompletas.
Porque también es cierto que aunque uno lo niegue y trate de ocultarlo en una ridícula operación matemática, existe un porcentaje oculto de revancha. Es natural. Es humano. Es ese costado no deseado pero un poco incontenible.
Tal vez, y es una pensamiento al aire, la línea de demostrar voluntad punitiva, pero también un grado de humanidad que estuvo ausente durante la dictadura sea parte del hombre nuevo que se quiso aniquilar.
No es poner otra mejilla ni mostrar los calzoncillos. Es pararse en un lugar desde el que la justicia se trata de parecer a lo justo, que no siempre es lo mismo.
Unos viejos de 70 años presos, ya condenados por todos, ya con sus caras reconocidas, ya con la vergüenza de haber sido, tal vez sea suficiente. Y en todo caso recordar que existen los humanos como tales, con los valores que les faltaron, también sea una buena lección.
Si no es para ellos (tal vez están demasiado viejos para entenderlo, ya que no son aquellos valerosos salvadores), acaso que sirva para los que vienen atrás.
No sé, pensamientos al aire. Lo bueno de la realidad es la relatividad y la maravilla es poder analizarla para intentar cambiarla.
17.08.2009 02:07
Guillermo Vilas no sabía ya qué hacer ante la soledad y la dureza de sus entrenamientos de la mano del eternamente exigente rumano Ion Tiriac. Era la década del 70. Nada de internet, sms, msn, ni siquiera celulares. Entonces las horas muertas de los tenistas estaban efectivamente muertas. Máxime para aquellos que tomaban la competencia de un modo mucho más feroz. Sin escapadas para un cigarrito y una cerveza al aire libre en alguna noche (el circuito recorre básicamente los veranos austral y boreal) y concentrados únicamente en los triunfos.
En medio de esa soledad surgieron los libros de poesía de Willy. En 1975 escribió Cientoveinticinco, y luego, en 1981, Cosecha cuatro.
Todo era más lento, hasta las canchas lentas. El tiempo empujaba las agujas del reloj.
"¿Qué es la depresión en tenis? Perder en primera ronda en un torneo un lunes en primer turno. Son las 12 del mediodía y hasta la semana que viene no tenés nada para hacer", confesó una vez Juan Ignacio Chela a su propio programa, Tennis Pro.
Ahora en las mochilas de los jugadores va la compañía portátil.
"Yo, sin mi computadora, no puedo jugar al tenis", dijo una vez Gastón Gaudio. Para saber mucho de lo que sucede en el mundo del tenis, pero sobre todo del fútbol, no hay nada mejor que preguntarle a un tenista.
"Si querés saber qué es lo último, preguntale a un tenista. Siempre tenemos todo y antes que nadie", agregó el ex campeón de Roland Garros.
Las horas ahora tienen una soledad más acompañada en un mundo básicamente individual, pese a los equipos de trabajo y a las diferentes "legiones".
Fútbol, noticias, inscripciones a los torneos, chequeo de mails, por supuesto, y sesiones de terapia y de estrategia a distancia forman parte del nuevo mundo.
Ya no hay poesías para escribir, al menos en cuadernos. No se podrá hacer Ctrl+Alt+Supr a un mal partido de lunes, pero si Delete a los mensajes que no deben salir ni ser leídos.
En una entrevista a una revista de sociales, le preguntaron a José Acasuso qué es lo que un tenista del interior (es de Oberá, Misiones) no debería olvidar a la hora de armar el bolso para una gira.
"La yerba, mi mate y mi bombilla. También mi notebook, mis libros de Dan Brown, y mi iPod con rock nacional. Me gustan los Redondos".
Eran momentos de romance con Agustinia Córdoba y su relación se mantuvo "porque nos la pasamos chateando por el MSN".
En épocas de fútbol en directo, parte de la legión tandilense del tenis argentino permanece ocupada los fines de semana, cuando no disputan semifinales o finales de algún torneo.
Juan Mónaco es fanático de Estudiantes de La Plata, y Juan Martín del Potro, de Boca.
Ambos se instalaron un programa que les permite ver los encuentros en directo en su computadora portátil.
Así, dependiendo qué equipo juegue, se podrá pasar por la puerta de las habitaciones de los hoteles oficiales delos torneos y encontrar rápidamente dónde se reunieron los futboleros, incluso de otros países.
Esta evolución tecnológica se extiende no sólo a los jugadores, sino a los periodistas y aficionados.
En el torneo de MonteCarlo no existe ni una computadora de mesa. Hace ya años que los espacios con nombre y apellido para los periodistas incluyen apenas un par de tomas de electricidad: uno para el notebook y otro para el cargador. Nada más.
En ese torneo como en la inmensa mayoría se utiliza el mismo lenguaje gestual: un notebook a medio cerrar quiere decir que el periodista salió y regresa, totalmente cerrado es que demorará más, los apuntes, diarios o gacetillas colocados sobre el notebook son propiedad de ese periodista y a nadie se le ocurre arrebatárselos.
Ni que hablar del trabajo delos fotógrafos, ya ubicados en la cancha con sus terminales.
El tenis trascendió de aquel paso cansino de los 70 y los poemas de Vilas, al frenesí de la velocidad de la conexión.
Desde el año pasado, la Copa Petrobrás exigió a la organización en cada país, Uruguay incluido, un puesto para llevar el livescore. Un lugar donde una persona se instala con su laptop y apenas la pelota golpea la red, envía al mundo el resultado de ese punto.
Incluso muchas veces el resultado en el livescore del tenis llega antes que la imagen. Basta un día hacer la prueba de mirar un torneo de los grandes por televisión y tener en la computadora abierta la ventana. Da menos vueltas en el ciberespacio el teclazo desde la tribuna, que la imagen satelital de televisión.
Las nuevas salas de prensa están repletas de computadoras portátiles. Las cabezas metidas dentro de las tapas abiertas, hasta que uno dice, "empezó el partido de Federer", y quienes tienen suficiente arsenal de batería, se van con su portátil a la tribuna.
Un intento de limitación fue el que se generó en el torneo de Madrid cuando no se permitía salir al palco de prensa munidos de sus ordenadores por temor a las apuestas en vivo. El tenis es acá y ahora. Fue imposible detener el avance de la tecnología al servicio de las noticias.
Los jugadores dieron incluso un paso más arriesgado que los propios reporteros.
Ya casi no es necesario ir a las conferencias de prensa.
Las redes sociales utilizadas por los jugadores, como Tweeter o Facebook, los blogs (algunos pagados por empresas y otros por el gusto de los tenistas por romper aquella soledad inicial con un mundo virtualmente compartido) va sustituyendo algunas modas tradicionales.
Así, en los jardines del hotel de Montecarlo, en las escaleras del acceso al club, e incluso en algún bar del puerto, es fácil encontrar a los colegas esperando "la colgadera" de noticias por parte de los propios protagonistas.
No hay que viajar mucho para atrás en el tiempo.
Hace un par de semanas Roger Federer publicó la primera foto de sus hijas mellizas en su página personal de Facebook .
"Fue muy gracioso, ya que las dos niñas tenían hipo mientras tratábamos de tomar una foto decente", escribió el número uno del mundo bajo la foto que él mismo subió.
Así, el mundo conoció a Charlene Riva y Myla Rose. Nada de exclusivas ni de fotos pagas.
Federer, el deportista más popular de Facebook, con 2:691.654 amigos hasta hace unos días, también utiliza su perfil en la red por ejemplo para estrenar allí su indumentaria nueva que usó en Wimbledon.
No vayan a pensar que alguien lo hace por él. "Yo me tomo mi tiempo para, en la medida de lo posible, poner el notebook al lado del desayuno y responder a la mayor cantidad de fans", confesó una vez el suizo.
La nueva versión dela compañía tecnológica de la soledad/sociedad tenística es twitter. Basado más en tecnología digital para celulares, igualmente por estos lados es más fácil recibir los mensajes de hasta 140 caracteres en el sitio web.
Así, en estalas latitudes ser periodista de tenis implica seguir con el notebook bajo el brazo.
De esta forma se puede seguir casi on line la vida de muchos de los jugadores.
Sin dudas que quien pasó ala historia fue el veterano Justin Gimelstob, quien en medio de un partido de dobles del torneo de Newport, mando un mensaje a travñes de Twitter y con la ayuda de un alcanzapelotas. Así, lo s aficionados munidos de celulares de última generación y quienes estaban en el mundo con sus laptops llistas, se enteraron dela explicación de una jugada realizada junto a su compañero Jesse Levine.
"Los admiradores quieren saber que ocurre en las cabezas de los jugadores", explicó Gimelstob. Y es una gran verdad revelada.
El mundo quiere ser ya, ahora, todo explicado, visto, escuchado.
Ese espacio de comunicación que han denominado microblogging, lousan en tenis figuras como Andy Roddick (regaló entradas para sus partidos por este medio y además comprometió a sus fanas a ir a buscarlas personalmente para conocerlos), Serena Williams (mandó su pésame desde Wimbledon a la familia de Michael Jackson), o Andy Murray, que bloggea desde antes de entrar a la cancha, en los vestuarios, o comenta la vista a la Reina, o la llamada que le realizó Sean Connery por llegar a semifinales de Wimbledon.
"Lo paso bien. Así hay algo que hacer. Los días son largos y simplemente estás sentado sin hacer nada y es bueno ver las respuestas de la gente. Lo disfruto", confesó Roddick, otro notebookeano de la primera hora, y ahora twitteriano enfermizo.
Las nuevas tecnologías de la soledad del tenis no dejan de ser paradójicas, necesitan de una computadora portátil, de una conexión, y son capaces de mostrarnos a todos lo que hacen los que no hacen nada, mientras preparan su todo.
05.07.2009 23:49

Luego de unos días en reposo entre toses y fiebres, este domingo me desperté renovado, entonces salté hacia el campo de mis adicciones.
La primera de todas es el periodismo, así que dejé de lado un rato al mero comunicador y me puse en plan entrecejo y mínima profundidad.
Tenía visto de reojo el conflicto en Honduras, así que opté por dedicarle un buen rato al regreso del presidente Zelaya.
El repaso por la canalera digital fue imperdible.
Telesur los venía matando a todos. Marcela (vaya uno a saber el apellido) conducía la transmisión con móviles en la cabecera del aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa, y además estaba en contacto con el avión donde viajaba el presidente Zelaya desde Washington DC. Entonces avisaba que de un momento a otro aparecería la nave en los cielos hondureños. Era un hecho. El piloto se lo acababa de decir.
Hice un zapping en mi Multicanal para el 12, que es el que tengo de los "privados", y Aldo y Claudia hablaban de esa posibilidad, pero con un informe de unas horas antes, cuando todo estaba por suceder en ese momento. Y lo planteaban como si fuera de ahora mismo! Por Díos!, volví al vivo, a lo que realmente estaba sucediendo, y no a lo editado como si estuviera sucediendo.
Ahí me di una vueltita por la CNN, nuestro viejo paladín de la información para América Latina, que no tuvo más remedio que enganchar en vivo con Telesur (algo así como hacerse amigo del demonio bolivariano de la información en calzoncillos) a Zelaya desde el avión hablando con esta chica Marcela y contándole todos los detalles. Un gusto teniendo en cuenta que durante tantos años sólo había una mirada a "nuestra América", jejeje.
Vuelta a TV Libre, que estaba en vivo con Telesur (la única forma de ver en vivo a este canal en Uruguay), pero oh sorpresa. En el momento en que se engancha de nuevo el presidente desde la cabina del avión para explicar porqué no pudo aterrizar en Toncontín, a los Fasano boys se le ocurre ir a una tanda!!!!!!!.
Una tanda cuando el tipo va a decir porque no aterrizó, dónde está, qué pasos va a dar, todo. Increíble. Una tanda y una placa naranja con un tema musical. Una maravilla. Es que venía la hora supongo de otro "espacio taxi" de los medios, esos que se negocian a terceros y no que se generan por cuestiones conceptuales y propias de los medios.
Así que me fui a TN a ver cómo ellos levantaban en vivo a Zelaya de Telesur.
Uff, un gran recorrido para caer en un canal de noticias serio, pensé. Ahí me hice la panzada, porque emitieron toda la nueva entrevista con el presidente secuestrado en pijama hace una semana.
Parecía el final de un largo zapping informativo, cuando Zelaya confirmó "acabamos de aterrizar en Managua, Nicaragua", ante la requisitoria de Marcelita.
Dejé unos segundos más en TN para escuchar los títulos, y el primero de todos decía que Zelaya estaría por aterrizar de un momento a otro en Costa Rica. Uff, no hay paz. No escuchan? No ven? Lo que importa es hablar de, pero no claramente sobre? Yo sé que soy un obseso en temas de información, pero me deprime pensar que para disfrutar de las noticas no hay que cuestionarse nada, sino sólo asimilarlas. Igualmente no cejo en el esfuerzo de no permitirme creer que los falsos vivos son vivos, que lo que está sucediendo ahora es lo que se nota claramente que fue hace un rato, y en tratar de escuchar lo que a veces parece superfluo para componer una situación. A mí el periodismo me va a hacer mal.
--
http://www.youtube.com/watch?v=wZo1kOeHB40
Otra de mis adicciones es el periodismo deportivo en general y deportivo en particular, así que aprovecho esta oportunidad para regalarles el comercial que Nike tenía pronto por los 15 torneos de Grand Slam de Roger Federer.
Sé que es discriminatorio para quienes no saben inglés, pero muchos juegos de palabras se pierden en la traducción.
Sólo bastaría traducir, a modo de ejemplos claros, a John McEnroe agradeciéndole al suizo por hacer del resto delos tenistas "unos jugadores del montón", o a Pete Sampras por haberle permitido disfrutar "durante siete años" del record de 14 títulos que él había ganado y cuya marca cayó este domingo a manos de Federer en Wimbledon.
Debo admitir que es un placer presenciar el desarrollo de la historia y poder ser testigo de mojones (en este caso deportivos), y tenía muchas ganas de ver a Federer metiéndose más y más en los libros, pero también que por un momento me puse en la piel de Roddick. El tipo estaba seguro que nunca más volvería a una final de Grand Slam y decidió romperse el alma. Contrato a Larry Stefanki (llevó al uno a Marcelo Ríos y al top ten a Fernando González),bajó de peso, hizo su mejor pretemporada y quiso tener una nueva oportunidad. Y al final llegó. Pero ganó en semifinales a Murray y terminó pidiendo disculpas al público por cagarles la fiesta, y perdió la final con Federer y terminó pidiéndole disculpas a Sampras por no poder cortarle la fiesta Federer y preservar su record. Lo hizo jugando como nunca, perdiendo sólo una vez el saque. No quisiera estar en la próxima sesión con su sicólogo, que de hecho, cuando erró la volea alta de revés para ganar el segundo set después de estar 6-2 en el tie break, la debió haber agendado ahí mismo.
18.03.2009 14:15
Con errores de informática (que dependen de humanos), errores en el audio y las luces (que dependen de humanos), acusaciones de plagios (que dependen de humanos) y muchísimos sentimientos de alegría y frustración, bien humanos, terminó un nuevo carnaval.
Nada que decir de los resultados, porque en todo caso para eso están los jurados y los técnicos de cada conjunto, que sabrán debatir desde sus conocimientos los puntajes.
En todo caso el simple fallo general de "me gusta o no me gusta" es el que invade la calle, junto a un cada vez más pronunciado hinchismo casi de barra futbolera.
En medio de todo ese caos en forma de ensalada, se termina una fiesta que debería dejar muchas enseñanzas.
Cada año cuando termina carnaval parece que el discurso es "de inmediato nos ponemos a trabajar para el próximo", pero luego suceden hechos que denotan falta de previsión.
Sería bueno arrancar después de turismo a trabajar fuerte y convocar a una amplia discusión de los temas, donde no hubiera ghettos ni personalismos.
Abrir la mente y patear los egos para escucharse todos.
Hay tanto por hacer, que parece ridículo que cuando se mastica a boca llena un aumento del profesionalismo en el carnaval (la mayoría de las veces mal entendido, o volcado casi unilateralmente a ser medido por el parámetro económico), sucedan problemas amateurs.
Está claro que quien provea de audio y luces debería asegurarse no solo las máquinas correctas, sino el personal técnico correcto, o mejor capacitado.
Porque si todo era de última generación este año, lo que falló fue el factor humano.
Bueno entonces que el carnaval comience por profesionalizar su organización.
Que exija una semana de pruebas, que llevará también a que todo esté armado una semana antes en el Teatro de Verano.
Se viene una nueva licitación por los derechos de imagen. Sería bueno que ya que todos sabemos quienes van a ganar, los directores les exijan un mínimo de representatividad de sus espectáculos en las pantallas.
Esta bueno eso de mostrar el carnaval a quienes no pueden ir (aunque discrepo con el carnaval en directo, porque me parece que la tele debería promocionar y no suplantar a la concurrencia a un espectáculo que esta creado para ser visto en vivo y sin primeros planos que hacen perder la magia), pero ya que se va a ver por la tele, que se vea todo.
Que no suceda que la mayoría de los contra actos no se vean, que los chistes de situación queden por la mitad, que las coreografías se sustituyan por primeros planos de cantantes e incluso de lunas llenas.
Ya que se trata de exigir dinero, que los directores no solo piensen en cobrar, sino también en mostrar su espectáculo, y no el que la tele quiere mostrar (muy representativo fue el año de "ah, pero no sabía nada" de los Jackets. Recién al final de la segunda rueda por fin se vio a Cucuzú diciéndolo en los contra actos).
Y también, defendiendo a los clientes, que se revea la forma de venta de entradas en los Abitab y la conformación de las etapas. Solo dos llenos de siete etapas en la liguilla deberían llevar, en una organización profesional, a repensar qué se hizo mal. Es mejor repartir que concentrar.
Y si de clientes se trata, poner alguna cláusula que no permita que por ejemplo algunas comidas en el Teatro de Verano aumentaran un 25 % (sí un 25%!!!) su valor, ya de por si bastante inflado.
También mejorar los baños si es que aumenta en casi 900 plazas la capacidad del teatro con esas estructuras tubulares casi pegadas al cielo.
En fin
Hay mucho por hacer, lo bueno es que ahora todos tienen ganas de "ponerse a trabajar de inmediato".
Bueno, lo inmediato es ahora nomás. Si hasta habrá renovación de presidente en Daecpu, el director del teatro de verano será el mismo, el director de Turismo de la IMM el mismo, todo mas o menos se mantendrá. ¿Para qué esperar entonces hasta un día antes de las Llamadas para discutir cuestiones previsibles? ¿Para qué esperar hasta febrero para preocuparse por terminar a fines de marzo? Si todos sabemos que lloverá al menos 6 días, y que sobran conjuntos en la segunda rueda. ¿No será hora de filtrar mejor los conjuntos? ¿O de empezar una semana antes y aprovechar el calor de enero antes que terminar con el frío y las clases de marzo?
En todo caso, como siempre, y por suerte, lo más destacado y lo que nunca puede ni debe soslayarse, es al artista, al organizador de los tablados y de los corsos, al espectador que logró que los contratos aumentaran un 40 % (¿eso incluye los malditos paquetes?). Porque sin esos componentes, por más tele, audio, luces, directivos y jurados, no habrá milagro.
Ya estoy listo para escuchar "de inmediato" las buenas nuevas que tendrá el Carnaval 2010.
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