Eliza y Miguel
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28.06.2013 14:19 / Notas de Eliza

Los puntos sobre las íes (primera parte)

Pensaba escribir unas líneas recordando a Elena Quinteros, como todos los años en la fecha de su secuestro. Pero las noticias de estos días me obligan a mucho más... se han divulgado cosas que duelen y que irritan.

Duele conocer el ínfimo porcentaje de jóvenes que sabe lo que ocurrió en nuestro país durante la predictadura y el gobierno de facto. Duele escuchar a la mayoría decir ante cámaras que "no tiene idea".

Irrita oír las respuestas prefabricadas de los cadetes militares, todos con la misma expresión almidonada, afirmando que "no tienen conocimiento". Irrita leer las declaraciones del represor y torturador Nino Gavazzo en la página de Internet de sus adeptos, ultrajando la memoria de María Almeida de Quinteros, una mujer que dedicó su vida a la lucha por desenmascarar las acciones aberrantes de él y tantos de sus pares. Irrita la atención mediática que se le otorga a las falsedades hipócritas.

Entonces dolorida e irritada revuelvo mis archivos, rescato información fehaciente y aquí la vierto. Para que se enteren los que la ignoran. Para que recuerden los olvidadizos. Para que se traguen la lengua los difamantes. Para que la memoria desplace al olvido. Para que nuestra historia reciente se despoje de falsedad:

RECORDEMOS LOS HECHOS, ACTUALMENTE DEMOSTRADOS

28 de junio de 1976. La maestra Elena Quinteros –prisionera política militante del partido Por la Victoria del Pueblo logra escapar de su custodia y entra al predio de la embajada de Venezuela en Montevideo pidiendo protección (asilo político). Las fuerzas represivas uruguayas irrumpen en los jardines de la embajada (territorio venezolano) y se la llevan por la fuerza.

28 de junio de 1976. El embajador venezolano se presenta en la cancillería uruguaya.

28 de junio de 1976. La cancillería venezolana informa del incidente al embajador uruguayo en Venezuela Dr. Julio César Lupinacci, quien llama por teléfono al ministro Dr. Juan Carlos Blanco y se entera que investigan el hecho los ministerios del Interior y de Defensa Nacional.

29 de junio de 1976. El embajador de Venezuela, Dr. Julio Ramos, dirige al ministro de Relaciones Exteriores Dr. Juan Carlos Blanco, la nota que expresa:

"Tengo a honra dirigirme a Vuestra Excelencia con ocasión de manifestarle que ayer 28 de junio (de 1976) me presenté ante esa Cancillería, en donde fui recibido de inmediato por el señor Vice Ministro, doctor Guido Michelín Salomón, con el objeto de elevar ante Vuestro Ilustrado Gobierno mi protesta porque acababa de ser violada la Sede de la Misión que represento, a la cual penetró un agente de seguridad civil, para por la fuerza, atrapándola por los cabellos, sacar a una dama que venía a solicitar asilo diplomático.

Tal actitud no pudo ser impedida por ninguno de los funcionarios Diplomáticos de esta Embajada debido a la violenta acción del agente mencionado y de otros que se presentaron en el automóvil VW Nº 714, siendo tan salvaje su actuación que incluso maltrataron de un codazo al Consejero Frank Becerra.

Tan flagrante violación de nuestra soberanía no tiene para mi Gobierno otra reparación que la inmediata entrega de la mencionada señora.

Al expresar a vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta y distinguida consideración, apreciaré urgente respuesta a la presente comunicación." (firma el embajador Julio Ramos)

1 de julio de 1976. Nuestra cancillería emite al embajador de Venezuela la nota respuesta firmada por el subsecretario Dr. Guido Michelín Salomón que expresa:

"...Tanto en la visita que el suscrito en su calidad de Subsecretario de Relaciones Exteriores y el Director para Asuntos de Política Exterior, Embajador Doctor Álvaro Álvarez tuvimos oportunidad de hacerle en su residencia el 29 de junio por la tarde, como en la que vuestra Excelencia tuvo a bien realizar al Señor Ministro de Relaciones Exteriores Doctor Juan Carlos Blanco en su despacho en la mañana de ayer correspondiendo a la invitación de que fuimos portadores; mi gobierno puso en conocimiento de vuestra Excelencia por nuestro intermedio el resultado de las diligencias practicadas por las autoridades competentes, al que me acabo de referir, y nuestra mejor disposición para continuar las mismas a fin de obtener resultados concretos.

Mi país respetuoso del ordenamiento jurídico internacional al que presta pleno acatamiento ha puesto y pone un especial celo en el estricto cumplimiento de las disposiciones internacionales vinculatorias relativas a un instituto tan humanitario cual es el del asilo, que nuestra doctrina jurídica nacional reafirmada por la inalterable e invariable posición de mi gobierno, considera por sobre todo un derecho de la persona humana.

Antecedentes tan claros y conocidos, de la doctrina y de la acción de mi país en la materia, no desmentidos jamás en los hechos, deben ser elementos de juicio suficiente para alejar del ánimo de vuestra Excelencia toda sospecha o duda en cuanto a que mi gobierno pudiera asumir la actitud que se describe para impedir el ejercicio del derecho de asilo.

Por último, deseo expresar a vuestra Excelencia el pesar de mi Gobierno por sucesos tan lamentables, así como su firme propósito de no ahorrar esfuerzos para obtener cuanto antes el esclarecimiento de los mismos que han motivado la nota a la que tengo el honor de dar respuesta.

Hago propicia la oportunidad para reiterar a vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta consideración." (firma el subsecretario Guido Michelín Salomón)

1 de julio de 1976. El embajador Julio César Lupinacci, arriba a nuestro país en horas de la mañana, como surge del telex remitido por nuestra Cancillería a nuestra Embajada en Venezuela el mismo 1 de julio.

2 de julio de 1976. El embajador de Venezuela Julio Ramos entrega a nuestra cancillería la nueva nota dirigida al ministro Dr. Juan Carlos Blanco, que se transcribe:

"Señor Ministro: Tengo a honra dirigirme a Vuestra Excelencia con ocasión de notificarle que el Gobierno de mi país en el deseo de cooperar con vuestro ilustrado Gobierno en la localización inmediata de las personas que motivaron el incidente ocurrido el día lunes 28 de junio en la sede de la Misión Diplomática que represento, me ha instruido para solicitar de Vuestra Excelencia que a la mayor brevedad gestione de las autoridades competentes la identificación de la señora Elena Quinteros de Díaz, de 31 años de edad, de profesión Maestra de escuela y de la cual según información obtenida por esta Embajada su familia reside en la calle Los Yockys (sic), Urbanización El Hipódromo.

Igualmente apreciaría que un señor apodado Cacho, quien según confirmación del señor Comisario, Jefe de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, Pablo O. Fontana Zunino, es funcionario del Servicio de Información e Inteligencia, se presente a esta Misión a fin de aclarar, ante cualquier duda, acerca de la identidad, tanto de la dama sacada del jardín de la sede de mi Embajada, como de la persona que cometió tal tropelía.

Al anticiparle las gracias a Vuestra Excelencia por la atención inmediata que dé a la presente comunicación, hago propicia la oportunidad para reiterarle las seguridades de mi más alta y distinguida consideración." (firma el embajador Julio Ramos)

2 de julio de 1976. EL MEMORANDO SECRETO. El Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Juan Carlos Blanco, ordena al director de Política Exterior (Asuntos Políticos) embajador Álvaro Álvarez, al vicecanciller Dr. Guido Michelín Salomón y al embajador en Venezuela Dr. Julio César Lupinacci; la confección de un "memorando" (rotulado como "Secreto") sobre la "conducta a seguir frente al 'caso Venezuela' desde el punto de vista de las relaciones internacionales".

Se resuelve elevar el memorando al Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) que el ministro integra para que dicho órgano de facto decida sobre el "caso Venezuela", y las alternativas de "entregar o no entregar a la mujer".

Así se decidió la suerte de la maestra Elena Quinteros y la consiguiente ruptura de relaciones entre Uruguay y Venezuela, por lo que resulta primordial conocer las partes más salientes del referido memorando:

"a) NO ENTREGAR A LA MUJER.

No puede persistirse en la posición de alegar que la acusación venezolana carece de elementos de juicio ante las determinaciones concretas de datos contenidos en la última nota de Venezuela.

Este género de alternativas, si bien tiene la ventaja de no entregar la prueba de un acto ilícito y de evitar cualquier tipo de declaración de la misma en nuestra contra, tiene las siguientes desventajas:

1) determinaría seguramente el rompimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela, a estar a las declaraciones públicas del Presidente Carlos Andrés Pérez, con las consecuencias diplomáticas, políticas y económicas consiguientes previsibles e imprevisibles a corto, mediano y largo plazo.

2) Deterioraría aun más la imagen del país lesionada por la campaña internacional que es de conocimiento determinando pronunciada mengua de nuestra 'credibilidad' como país serio.

3) Se nos presentaría como violadores de instrumentos internacionales vigentes, sobre todo en institutos tan universalmente sensibles como la inmunidad e inviolabilidad de las Misiones Diplomáticas y tan caras a América como el asilo.

4) Determinaría la apertura de una brecha en nuestra posición internacional frente a los esfuerzos para el aislamiento de nuestro país con seguras consecuencias en el campo político y económico.

5) Traería de otros países una actitud cuando no hostil, reticente con consecuencias imprevisibles en los diferentes campos de las relaciones internacionales, con especial incidencia en los países occidentales.

6) Daría políticamente la razón a la campaña internacional que soportamos.

7) todo lo antedicho repercutiría necesariamente en los Organismos Internacionales de que somos parte, predisponiéndolos para una acción concreta en contra nuestra".

"b) ENTREGAR A LA MUJER.

Tendría las siguientes ventajas:

1) evitar el rompimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela y todas las consecuencias y problemas conexos.

2) Ratificaría nuestra posición de cumplidores fieles de nuestros compromisos internacionales, y sería una consecuencia natural de lo expresado en nuestra nota.

3) Constituirá una posición explotable internacionalmente a nuestro favor".

Pero a su vez las siguientes desventajas:

1) Apareceríamos haciendo la entrega bajo presión de Venezuela.

2) Reconoceríamos la comisión de un acto ilícito y tendría que afirmarse la sanción de los responsables.

3) La mujer podría hacer declaraciones en nuestra contra.

4) Los elementos anteriores podrían ser explotados contra nosotros".

Después de tan "cristianas" reflexiones, Blanco señala que:

"A) Las señaladas desventajas serán relativas, ya que sus efectos podrían ser neutralizados en gran parte mediante un acuerdo con Venezuela sobre la base de la entrega de la mujer, especialmente enfatizando el hecho de que el acto ilícito fue cometido por funcionarios de jerarquía menor.

B) El acto de entrega de por sí, en la explotación pública de imágenes, constituye en todos los campos un elemento altamente positivo". Y concluye, "En base a lo expuesto, nos inclinamos por el género de alternativa basado en la entrega". (fechado el 2/7/976)

Y así el documento pasó al Consejo de Seguridad Nacional (COSENA), con las "sugerencias" de los firmantes (es regla protocolar que al superior no se les indica ni se le advierte, solamente se le sugiere).

Entonces, con la colaboración invalorable de los firmantes de ese memorando brutal, el COSENA decidió el destino de Elena Quinteros. Resolvió declarar personas no gratas a los diplomáticos venezolanos "por intromisión en nuestros asuntos internos", agraviar al gobierno de ese país y provocar la ruptura de relaciones diplomáticas.

6 de julio de 1976. La nota de agravio enviada por nuestra Cancillería: "Tengo el honor de dirigirme al Señor Embajador para poner en su conocimiento que mi Gobierno ha decidido declarar personas no gratas a Ud. y al Consejero de esa Misión Diplomática Señor Francisco Ricardo Becerra, acordándoles el plazo de 72 horas a partir de la hora 9 a.m. del día de la fecha para hacer abandono del territorio nacional. Las razones que motivan esta decisión de mi Gobierno se encuentran desarrolladas in extenso en la nota No. 64/76 del día de la fecha que en forma simultánea se entrega al Señor Embajador y de la que surge claramente que tanto Ud. como el referido funcionario han violado flagrantemente la soberanía nacional y lesionado gravemente la dignidad del pueblo y Gobierno uruguayo."

6 de julio de 1976. El gobierno venezolano, entonces, rompe relaciones. "...mi Gobierno me ha ordenado participar al Uruguay, por el alto conducto de Vuestra Excelencia, su decisión de suspender las relaciones diplomáticas entre ambos Gobiernos, a partir de la presente fecha." "...El Gobierno de la hermana República de Colombia ha aceptado hacerse cargo de los intereses venezolanos en el Uruguay y de los cinco asilados que actualmente se encuentran en esta Embajada de Venezuela." (firma el embajador Julio Ramos)

CONTINÚA...

Por la extensión de la nota, me ví obligada a dividirla. El final está en:

http://blogs.montevideo.com.uy/blognoticia_63797_1.html

No se lo pierdan, tiene muchos datos jugosos. Eliza



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