A medida que vamos creciendo el círculo de amigos va disminuyendo, cuando se le pregunta a un adulto cuántos amigos tiene suele decir “amigo ,amigo...1 o 2 , los demás son conocidos”. Y con suerte contestan 1 o 2, por que a veces hay adultos que se quedan sin amigos.
Construir un vínculo y sostenerlo en el tiempo no es nada fácil, y cada vez mas resulta complicado. Los tiempos actuales de “andar a las corridas”, tras los hijos , el trabajo, el consumo, van alejando a las personas entre sí, se van aislando.
Llega un momento, que generalmente coincide con la crisis de los 40 y con los hijos adolescentes, cuando se comienzan a sentirse solos y a pensar en las amistades, aquellas que se quedaron por el camino....se preguntan como retomar esos vínculos, cómo hacer?...pero no resulta nada fácil.
Una amiga el otro día , viendo como 2 niños que no se conocían entablan enseguida una conversación con un juguete de por medio, me dice “qué sencillo es para los niños hacerse amigos...sin vueltas” yo agrego , con un juguete de por medio, que los ayuda a vincularse, a interactuar, a conocerse...
Para los adultos no es fácil, estamos llenos de temores, de inseguridades, de prejuicios y nos implica todo un esfuerzo poder entablar una nueva amistad o recuperar una que ha quedado en el camino. Si a ello le agregamos la falta de tiempo, el correr toda la semana y llegar al domingo con solo ganas de hacer nada, son variables que dificultan aún mas sostener o fomentar una nueva amistad. Pero claro, hay momentos, días, fechas, en que uno necesita de sus amigos y al pensar a quien llamar, con quien hablar, con quien salir, no se sabe a quien recurrir. Y a veces el hecho de tener que agarrar un teléfono y llamar a alguno de ellos moviliza tantos temores que se termina por no hacerlo , optando por quedar enchufado o la tele, o la compu, o a un libro. Lo cual implica seguir estando solo uno con uno mismo. Y como ya dije en otro artículo , si bien estar solo es una opción, no es la naturaleza del ser humano. Somos personas sociales , desde que nacemos dependemos de otro para sobrevivir, y nuestras vida están atravesadas por esta necesidad. Por ende si bien no es malo estar solo, es mas, por momentos es necesario, pero eso, solo por momentos, porque siempre en algún instante necesitamos compartir con otro, ser escuchados y escuchar, ser queridos y querer, dar y recibir...mas allá de los vínculos de sangre.
Muchos adultos en mi consultorio se preguntan como recuperar una amistad o acceder a una nueva. Si bien no es tan fácil como para los niños, yo creo que hay que aprender mucho de ellos, de su sencillez, de su no exigencia, de su forma de dar y recibir.
A medida que vamos creciendo es como que nos volvemos mas exigentes y complejos, olvidándonos de lo sencillo que es hacerse de amigos. Claro que cada uno va a tener que rever su forma de acercarse al otro, su manera de vincularse, su demanda, lo que espera de esa amistad y lo que los demás pueden dar. Poder también plantearse que pasó, por qué quedó solo, que cosas hizo desde si mismo, o no hizo, para que ello pasara. Siempre lo mejor es mirarse a sí mismo y no a los demás, para poder generar los cambios de mi, esos son los cambios que se pueden hacer y los que dan buenos resultados. Pero para ello tengo que pensarme y ver mis debilidades, hacerme cargo y cambiarlas. Claro que este trabajo, que es analítico y terapéutico por lo general no se puede hacer solo, necesitamos de un profesional que nos ayude a vernos objetivamente para poder generar los cambios deseados.
No es fácil, tampoco es difícil...mas difícil es estar solo...mas difícil es no tener amigos.
Continúa