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Este Blog contiene enfoques que he realizado con una pizca de humor satírico sobre algunos de los temas y asuntos que generan controvercias de evaluación entre las personas, los cuales muchas veces también terminan por influencíar en nuestro cotidiano.
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18.06.2012 07:03
Distintas Historias de "cauda nervorum" y Cosas del Sexo


Cuando a alguien se le antoja revisar la parte punzante de la historia humana, o cuando se reflexiona acerca de un hecho pasado más o menos próximo, más o menos urticante, es el momento en que se establecen correspondencias, se revelan paradojas, o se describen permanencias mal disimuladas. Pero es justamente ahí que los ojos del artista reconocen en un escenario apenas retocado por el paso del tiempo, un discepoliano y eterno elenco más o menos estable de “maquiavelos y estafaos” encadenado a una especie de presente perpetuo atemporal, incluso simultáneo.

Pero no queriendo evadirme de ciertos temas vesicantes, se nos hace indispensable tener que reconocer que el sexo siempre ha existido en la especie humana, pero sin embargo la línea del tiempo ha hecho que este asunto libídine pasase por diferentes etapas, siendo algo natural y haciendo parte del ser humano durante años y siglos. No obstante, aun hay aspectos del tema que son supuestos tabús, e incluso son considerados como perversiones. Puede que todo sea un antes y después, pero cabe destacar en el paso de la historia, que los griegos y romanos no censuraban la homosexualidad, desnudo, orgías, y todo era considerado algo normal en la práctica del sexo.

Tampoco hay que olvidar que el libro hindú “Kamasutra”, el cual data desde hace más de dos mil años, fue creado como un vademécum sicalíptico destinado a instruir a los individuos analfabetos en las artes amatorias, pues lo que se aprecia entre sus carillas es que el acto de la penetración, de tener sexo, es el opúsculo de un arte donde se conjugan los sentidos, el tacto, el olfato, y enseña que tal arte debe hacerse de manera minuciosa, delicada, simplemente artística.

Pero lo que en su momento fue reverenciado como un tratado de amor, este libro, al paso de los siglos se volvió un texto morboso, y para algunas generaciones cayendo en lo pecaminoso, esto es decir: no apto para menores de edad, vírgenes prudentes, ni para señoritas de buena familia, costumbres, y moral.

Es ahí que de pronto notamos que se pretende hacer una plena represión al acto sexual, a la exploración del cuerpo, a sentir placer, sobre todo por parte de la mujer, pues tales damas de antaño eran atemorizada a través del “pecado”, ya que la iglesia (sobre todo en la época medieval hasta el ogaño) lo ha visto como algo inmoral, y parte de la lujuria que es provocada por Satanás que la mujer tenga un orgasmo, o que una pareja se excite.

Muchos siglos se pasaron en que las relaciones sexuales sólo eran destinadas para la reproducción, y el amor, la satisfacción, y placer era algo clandestino. Y si dichas prácticas secretas eran descubiertas, estas eran severamente sancionadas por la iglesia.

Todo acto erótico era observado como cosa del diablo, y éste pensamiento medieval se fue arrastrado hasta el siglo pasado, (todavía hay vestigios hoy en día) pues cabe destacar que en los años cuarenta y cincuenta del siglo anterior, existían programas de televisión en que se veía que una pareja de matrimonio dormían separados en camas individuales, e incluso no había venta de camas matrimoniales, y la presencia de camisones largos que cubrían todo el cuerpo e impedían la desnudez, era parte de la moda.

No es necesario mucho ingenio para rescatar que en un estereotipo de sociedad conservadora, o al menos eso es lo que pensaban los habitantes de muchas ciudades, hasta hace treinta años, el auténtico ciudadano no faltaba a la misa de las siete de la mañana todos los días, ni mucho menos a la de ocho de la mañana en día domingo, mismo que la masturbación tanto en hombres y mujeres los conllevasen a una serie de mitos, de que a los hombres se les cayera su miembro, y que a la mujer le saliera algo en las manos… ¿Cuántos de los iracundos lectores alguna vez no escucharon decir que si te tocas ahí, (prohibido decir el nombre) te saldrán pelos en las manos?

No en tanto, buscando siempre desatar los nudos mentales de algunos bípedes irresolutos, he encontrado literatura que afirma que en la Grecia mitológica, los penes pequeños y firmes eran admirados, mientras que los grandes eran considerados poco estéticos. De igual manera, durante la época medieval se creía que tanto los hombres como las mujeres producían espermatozoides, y algunos anatomistas de aquella época creían que el pene era un manojo de nervios que nacen de la espina dorsal y acaban en el órgano sexual. Por casa de ello lo llamaron “cauda nervorum”... ¿No es fantástico?

Igualmente, en 1609, cuentan que el doctor Wecker encontró un cadáver con dos penes en Bolonia, aunque desde entonces se han documentado ochenta casos de hombres similarmente dotados con ese bien divino. Pero es en el siglo XVII, que algunos doctores sostenían que los penes muy cortos se debían a que la madre naturaleza tomaba de este órgano el material que faltaba para completar otras partes del cuerpo. Por el contrario, los largos eran producto del tejido sobrante… Desquiciante dirán algunos, pero a ellos les recuerdo que los hombres de la tribu Walibri, de Australia central, tienen por hábito saludarse de una manera muy peculiar. Se toman del pene en vez de darse la mano.

 Otro distintivo hallado, indica que los romanos, muy preocupados por las enfermedades venéreas, a las que denominaban “morbus incidens”, fueron también muy previsores. Cuando las legiones romanas realizaban sus invasiones, no sólo asediaban territorios, las mujeres eran también su “botín”, y para ello usaban unos preservativos hechos de tripa de carnero que un pastor “anónimo” denominó “camisa de Venus”.

Aquel tiempo pasó, y al igual que en algunas de las cortes europeas, en la corte española era costumbre hacer público, mediante comunicados de palacio, las primeras menstruaciones de las infantas y princesas. Estos comunicados distinguían a las “damas” como mujeres fértiles y por tanto, en edad de procrear. Y claro está, quedaban a disposición de cualquier príncipe o rey que estuviera a su altura en rango y clase para desposarlas.

Pero lo más esdrújulo de todo lo descubierto, es enterarse que en 1977, un urólogo norteamericano, apreciador de la Historia, compró el pene de Napoleón por la bagatela de 2.500 euros… No se sabe si para uso propio.

En fin, todavía nos quedan algunos años por delante para que se erradique de vez que una chica con un vibrador sea llamada “sucia”, “loca” o hasta “puta”, y los hombres que piden que los aten, y den golpecitos, sean “enfermos mentales”, “depravados”. Aun nos falta comprender que el placer, la excitación y el orgasmo no son pecado; el pecado vendría siendo la ignorancia y el no aceptar que el sexo es algo natural, inherente al humano, y que vale la pena jugar, fantasear, disfrutar, así que, saquémonos la timidez y que todo los tabús se nos despeguen del todo… Entretanto, sé que algunos sumisos, inflando el pecho y mano en la barriga, se pondrán a cantar todo el segundo acto de “Rigoletto”… ¡Un escándalo!