Esencia de Música
Un viaje para los sentidos, los recuerdos y las emociones

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04.06.2012 15:06 / Mis artículos

I Started a Joke! o tal vez no.

 Como un enunciado de la cultura pop se transforma en páginas de prensa, horas de radio y minutos de televisión.


El taller era una sucesión de 3 habitaciones, comenzando por la que tenía la gran mesa de trabajo, donde dibujábamos sobre el papel protector del acrílico, lo cortábamos y lo preparábamos para pegar sobre las bandejas, también cubríamos los armazones de hierro con chapas, los pintábamos y les colocábamos la iluminación. En la siguiente habitación estaba el horno donde se calentaba la plancha de acrílico y luego se introducía en la gran prensa que estaba a su frente, a fin de darle la forma a la bandeja. Y a continuación venía aquella que usábamos como depósito de recortes de materiales, y diversos elementos que en todo taller se acumulan. Ese fue mi mundo fuera del estudio por 3 años. Ahí aprendí a trabajar con esos materiales, apliqué los conocimientos adquiridos en la U.T.U. en materia de electricidad, y también crecí en cuanto a lo propio de la adolescencia: amores, desamores, amistades, enemistades, sueños, fracasos, logros y pérdidas. Todo ello sazonado con esa música que hoy atesoro y comparto, esa que en aquel momento me alegraba, me acompañaba, suplía carencias y me contenía.

 

En aquel año 84, previo a las primeras elecciones democráticas de mi vida consciente, no conocía demasiados programas radiales donde alimentar esa sed de conocimientos. La mayoría de las emisoras escuchadas por gente de mi edad eran en AM, como el mítico “Musicalísimo” del querido Abel “Negro” Duarte, o Radiomundo con un eterno Berch Rupenian. Las FM’s aún estaban en pruebas, siendo “Emisora del Plata” y “Palacio” las que se captaban con mayor fidelidad en nuestros receptores. Al tiempo se inaugura “Azul FM” y posteriormente la que marcaria una época y la que nos formaría como jóvenes pensantes, sensibles y por sobre todas las cosas, informados como diría Michael Moore, con “the awful truth”, en nuestro castellano más básico, la cruda verdad. Estoy hablando de “El Dorado FM”, tal vez el medio que incidió en mayor medida sobre aquella generación, no solamente con su música, sino con aquellos locutores tan únicos y sin miedo a emitir un juicio o un concepto, como tampoco pruritos a la hora de reconocer que estaban equivocados cuando eran confrontados con argumentos. Allí conocimos al gran Jean Losteau, al controversial Daniel Figares y al hoy popular (aunque no santo de mi devoción) Lic. Orlando Petinatti.

 

Programas como “El Subte” o “Tarde de Perros” se hicieron culto en esa religión de la música y el saber pensar, matizados con otros como “Ranking 100.3” y algunos de vida efímera, pero los cuales supe disfrutar muchísimo. Aun recuerdo tener un cuaderno donde anotaba las canciones que formaban parte de ese conteo semanal y cuantas semanas estuvieron en él, siendo el récord “With or Whitout You” de U2 con 42 semanas registradas por este servidor (si, lo sé, no tenía muchas cosas más importantes que hacer…).

 

Dentro de las muchas cosas que aprendí en ese período, fue con Daniel Figares con quien más me identifique y logré comprender muchas de las situaciones que me rodeaban, tanto a nivel político, como social y sobre todo, musical. Pero un día dijo una frase que me persiguió todos estos años hasta aquí. A raíz del fallecimiento de Julio Cortázar (1914 – 1984) y su admiración por el trabajo de este maestro, mencionó que las muertes de los artistas venían de a tres. Recuerdo que enumeró la de Cortázar, la de Truman Capote (1924 – 1984) y no logro traer a mi memoria la tercera, pero existía. Al continuar mi vida y mi bagaje social y cultural, fui comprobando que esa tesis tenía cierta asociación con la realidad, sea por subjetividad y amontonar de a tres los fallecimientos de famosos, o porque ciertamente así sucedía.

Lamentablemente este enunciado volvió a cobrar resalte en mi mente y mi corazón, debido a los recientes sucesos tristes que tuvimos que afrontar, meditar y homenajear, al menos tarareando, silbando o entonando alguna estrofa de sus piezas más populares:

Whitney Elizabeth Houston (Newark, 9 de agosto de 1963 – Los Ángeles, 11 de febrero de 2012), mi princesa del pop, con una voz como para despertar el corazón del Dr. Frío con esas baladas increíblemente románticas y excelentemente interpretadas. Temas bailables o simplemente disfrutables como “Saving All My Love For You”, “How Will I Know” y “Greatest Love Of All”, o su consagración como dueña de nuestros corazones con la versión del tema de Dolly Parton, “I Will Always Love You”.

LaDonna Adrian Gaines, o más conocida como Donna Summer (Boston, Massachusetts, EUA, 31 de diciembre de 1948 - Key West, Florida, EUA, 17 de mayo de 2012), la reina indiscutida de la música disco, que aún siendo anterior a mi época adolescente, supo hacerme entender que quería decir ese estilo, cuál era la esencia de la diversión y el baile. "MacArthur Park", "Last Dance", "Bad Girls" y "Hot Stuff" pasaron a ser parte primordial de nuestra discoteca (o cassetteca, según como se mire) en cualquier baile de barrio que nos invitaran a amenizar.

Robin Hugh Gibb, (Douglas, Isla de Man, 22 de diciembre de 1949 – Londres, 20 de mayo de 2012). Si Donna Summer era la reina disco, indudablemente los Bee Gees fueron los monarcas masculinos de ese movimiento. Y no pude menos que involucrarme emocionalmente con el personaje de Tony Manero, al recorrer esas calles de New York al ritmo de “Stayin’ Alive”, “Night Fever” o "You Should Be Dancing". Cierto que llegué tarde tal vez como 10 años, pero lo disfrute y mucho, con la voz de Robin diciéndome que solo había querido comenzar una broma (“I Started a Joke”).

No sé nada de notas necrológicas, ni me llevo muy bien con la pérdida de seres queridos o al menos, importantes en mi vida. La vida fue, es y seguirá siendo un constante aprendizaje, un constante ganar y perder, aunque muchas veces parezca que es solo perder, o al menos, el desequilibrio sea patente. Pero de ese aprender que menciono, está el saber extraer de cada persona, de su legado, sea musical, filosófico, político o meramente artístico, lo mejor y lo más puro. Sin importar como fue rodeado, cuáles fueron sus batallas perdidas, o todas sus equivocaciones. Su arte o su enseñanza es lo que perdura, y lo que perdurara de mi el día que me toque vestir el sobretodo de madera, única certeza en este mundo de preguntas sin respuestas, pero que elijo vivir cada día y exprimir gota a gota lo que me tiene preparado.

Una amiga a la que agradezco sus comentarios y anotaciones, me hizo un comentario interesante: 1984 fue un año bisiesto, 2012 también lo es… Tendrá algo que ver? Será parte de esos mitos del rock? Interesante pregunta…

Salud Whitney, Donna y Robin!!

 

 



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Sobre mí
Me llamo Alvaro Senges. Nacido en Montevideo. Músico por imposición paterna, formación, elección y pasión. Parece contradictorio, pero el hecho de que mi padre me enviara a un conservatorio a los 6 años se transformó en el motor de mi existencia. Más que el hecho de disfrutar del canto y una guitarra, busco en todo lo que escucho su alma, su propósito y porque me causa lo que me causa. Esencia de Música es un espacio para volver a vivir, para repasar la Banda de Sonido de nuestra vida. Te espero

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