
Amar a la vida es saber que somos mortales… cuant@s de nosotr@s en el camino de nuestra existencia, pensamos que somos eternos y nuestras acciones parecen distraernos de manera mezquina del verdadero sentido vital, el de ser simplemente buena gente. A veces la busqueda de un cuarto de hora de gloria efimero, hace que mas de una persona pierda de vista que cuando nos desarrollamos en sociedad siempre cada acción u omisión afectan a quienes estan en nuestra ruta e incluso a aquellos que ni se imaginaron hacerse al camino. Estar vivo nos asegura conocer que vamos a morir, aunque haya quienes se sientan inmortales. Todas las personas sabemos que la muerte es un ser que nos acompaña a diario, es parte del sendero. Las formas de morir son limitadas muerte natural, muerte violenta o accidental. En cambio existen infinidad de formas de vivir la vida, buenas y malas formas que conforman el empedrado de los signos y señales que tenemos que aprender a observar en nosotros y en el entorno, para que vivir sea digno.Por otra parte aunque morir sea parte de la inevitable ruta del vivir, que bueno sería que no fuera consecuencia de los actos inesperados e inadecuados de la falta de cuidado de algun@s que por su baja autoestima ni se quieren ni quieren a los demas. Saber que moriremos tiene que ser parte del aprendizaje, ausente o negado quizas como un mecanismo de defensa para protegernos del temor a la muerte aunque se viva con ella. Es evidente que sin un hijo muere y si este es joven, parece que la logica de la vida se altera y si es producto de un hecho, inesperado o violento de esos que parece que le pasan a otr@s mayor el impacto emocional. En estos casos la muerte nos dejará su huella en la base de nuestra existencia y nos aproximará a un sentimiento raro, dificil de explicar casi insostenible emocionalmente. Asimismo el mas tremendo de los sentires emergera, el de la injusticia, una muerte injusta, si es que hay muertes justas. Todas las muertes duelen e impactan en los afectos del ser que deja de existir. Pero duele mas si son a consecuencia de la accion de alguien que no respeto un cartel de pare, manos de un rapiñero o a consecuencia de la violencia domestica por nombrar algún caso de las muertes injustas. Que deberiamos entender por muertes justas, será morirse de viejos, o morir porque justo nos toco una enfermedad “terminal”. Ahora bien, que vida no es “terminal” algunas mas cuidadas que otras, alguien puede decir “…murió como vivió…” como una forma de explicar el fallecimiento, intentando mitigar el dolor, no es lo mismo que te maten a cumplir con cun ciclo vital naturalmente. La vida es hermosa nunca pensaria en partir, aunque es seguro que he de morir. Elaborar el fenómeno de la muerte no es nada facil, pero debe integrarse no solo el concepto, sino su alcance en nuestra vida. Desde hace mucho tiempo escuchamos que la vida se pierde o se la quitan a las personas, en lo personal creo que efectivamente te la pueden extinguir, nunca se pierde, en el peor de los casos se descuida la vida y nos exponemos a dejar de vivir. Nunca escucharemos en un informativo central que una persona murió porque vivió. Socrates decia que la muerte es parcial, pues el alma no puede ser envenenada por la cicuta, aunque sin contradecir al filosofo agregaría que otros venenos envenan la vida, por ende al alma que cohabita seguro en ella.
Por lo tanto deberiamos afincarnos en la vida definitivamente convencidos que en ese pequeño espacio en el que construimos lo que somos, donde nuestras circunstancias definen en un contexto temporo espacial nuestra realidad y la del mundo que nos rodea. Por lo tanto debriamos vivir la vida sabiendo claramente que moriremos antes o despues y que cada ladrillo o piedra que agreguemos a la obra vital que nos toque, redundara en la calidad de vida de otr@s, a mi criterio único y necesario esfuerzo posible. Cada acto debe estar colmado de compromiso, solidaridad y confianza, ademas de contar con la capacidad de poder ponerse en el lugar del otr@ , de los que le temen a la muerte, de los que se sienten inmortales o los que no le dan valor a la vida.
En estas fechas donde se realizan muchos balances personales o institucionales muchos reflexionarán y sufrirán por los que no estan, las lágrimas serán de dolor por los que murieron por los que faltan. Aprender que ell@s viven en nosotros en forma de recuerdos o cada vez que los vemos en un sueño, son la felicidad de lo que compartimos y soñamos juntos eso es vivir en los demas luego de estar muertos. En este sentido nos guste o no todo tiene su tiempo, el compromiso esta en trabajar para que la vida continue, afrontando la realidad que implica vivir para saber bien morir. Porque no vivir la vida, sin la cicuta de los intereses de algun@s, de vidas descuidadas, o de personajes inmortales que a consecuencia de sus distracciones algunas vidas no cumplen su ciclo vital, remitiendonos a las muertes violentas o accidentales, siempre injustas.
En definitiva cuando todo parece terminar y llegamos al final... nos damos cuenta que el siguiente paso es el primero de un nuevo camino...siempre después de un punto final, habrá un nuevo comienzo… nuestro techo probablemente sea el piso de alguien. Por lo tanto en cada uno de nosotros esta la alegria de vivir y de morir a diario... siempre feliz de disfrutar de quienes somos...
Amar a la vida es saber que somos mortales…
Nos encontramos en la que viene.
Continúa