Con la presentación del segundo informe sobre "Imaginarios y Consumo Cultural en Uruguay, de la Universidad de la República, me vino a la mente un tema bastante recurrente.
Cada vez que se habla de consumo cultural se suelen escuchar (o leer) frases en el estilo de "los uruguayos leen menos y usan más Internet".
Esto es material brillante para el primer viejo chocho que tenga ganas de insultar la computadora de su nieto, decir que no salen a jugar, que la gente ya no sabe escribir, ni hablar, etc., etc. Yo creo que ese señor hipotético está sumamente equivocado. Creo que hoy, con toda la tecnología que él no conoce, estamos haciendo exactamente lo mismo que él hace 50 años. Pero mejor.
Más allá de las evidentes diferencias entre un libro e Internet, ¿qué parte de lo que vos estás haciendo en éste mismo instante no es leer?
Internet es seguramente lo que posibilitó la resurrección más grande de la lectura desde que existen los medios masivos de comunicación audiovisual. Y no es menor, porque una cosa es quejarse de que los pibes escriben los mensajes de texto con abreviaturas -cosa que personalmente no hago, pero que no le veo el drama- y otra muy distinta es un medio que no sólo obliga a leer, obliga a escribir.
En el fondo, el punto es que se necesita abandonar urgentemente la visión de Internet como un medio en sí mismo. Internet es la infraestructura sobre la cual se levantan muchísimos medios, canales, herramientas, etc. La enorme mayoría son textuales, otro tanto audiovisuales, lúdicos (juegos en línea) y aínda mais.
Sin hacer una crítica al informe -una herramienta valiosísisma- estaría bueno replantearse el consumo de medios, o por lo menos acordar algunas definiciones. ¿Si miro un programa de TV en YouTube estoy usando Internet o TV? ¿Y si lo bajo, o bajo una película y los veo después en mi tele? ¿La música que bajé de Internet y escucho en el ómnibus qué es? ¿Un libro digital, idéntico caracter por caracter al de papel, que leo en mi celular es lectura? ¿Una transmisión de radio por web es radio?
Hay algunos espacios donde ese escollo está medianamente superado, como en los diarios en línea. La frontera (irreal, por cierto) de la institución del diario "institución" de alguna manera hace a ese contenido "noticias" en lugar de "Internet". Irónicamente una proporción cada vez mayor de los diarios sale de noticias levantadas de la red.
Nuestro consumo cultural no varía significativamente; las novelas del papel se convirtieron en radionovelas y luego en telenovelas además de que las primeras siguen vivas a pesar de las sucesivas versiones.
Lo que cambian son los medios y sería bueno que la definición del medio no afectara la definición del consumo que hacemos de las distintas expresiones culturales. Enciclopedias, diarios, radios, revistas, foros, bitácoras, carteleras, páginas... no es casualidad que la mayoría de las cosas "de Internet" se nominen mediante metáforas de elementos reales o físicos. Es porque en el fondo estamos haciendo lo mismo que hace 100 años, eso sí, más fácil, más barato y mucho más abundantemente.
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