A partir del concurso que lanzó el LATU de contenidos para el Plan Ceibal (Proyecto Rayuela), se me ocurrió aprovechar para hablar sobre algunas de las particularidades que tiene el desarrollo de ideas para las computadoras XO y para el Plan Ceibal en general.
Más allá del concurso hoy hay muchas organizaciones y empresas que están pensando en hacer algo relacionado con el plan. Eso resulta lógico desde el momento en que uno se entera de algunos números que reafirman la importancia actual y el potencial futuro del proyecto:
- Hay 245.000 computadoras entregadas a la fecha.
- Con la entrega de las de Montevideo (a partir de Julio) se llegará a 360.000.
- Según el estudio "el perfil del internauta uruguayo" (del Grupo Radar), un 20% del total de hogares accedieron a una computadora gracias al Ceibal.
- El plan cuenta con una aprobación del 78% de la población.
Convirtiendo esos datos a conclusiones, el panorama sería el siguiente:
- El alcance del Plan Ceibal ya es enorme, especialmente considerando que cada computadora puede ser usada por dos o hasta tres personas.
- Antes de fin de año, ese alcance crecerá cerca de un 50%. Además del crecimiento que tendrá año a año con la incorporación de nuevas generaciones que reciban sus máquinas.
- Un enorme porcentaje de las personas que reciben la XO no tenían acceso a una computadora; es un público nuevo al que podemos llegar.
- La buena imagen que goza el Ceibal convierte a cualquier asociación en un buen impulso para la imagen de una institución o empresa.
Contenido y más allá
Partiendo de esa base, lo siguiente es decidir el qué. Por lo general (me animaría a decir que en el 90% de los casos), cuando alguien dice "hagamos algo para el Plan Ceibal", piensa en materiales curriculares para primaria.
No es que eso esté mal, pero la escuela funciona hace cien años con su propio contenido. Además de que la ANEP justamente es la que se preocupa de llevar todo ese material al universo de las XO.
Ni hablar de que los programas escolares son dinámicos, por lo que además hacer algo así implicaría una actualización permanente.
Por otro lado, una enorme porción de la información que necesitan los alumnos ya está disponible en Internet; sitios como Wikipedia o una simple búsqueda en Google pueden rendir más que el mejor material que alguien pueda preparar.
¿Entonces? Lo que yo sugiero es pensar en herramientas -que bien pueden tener forma de contenido escrito o audiovisual, aunque no necesariamente- pero que ayuden a explotar al máximo el potencial de las computadoras.
En lugar de redundar sobre lo que Internet ya provee, lo mejor es pensar en las necesidades que los niños del Ceibal hoy tienen, pero no están cubiertas.
Las soluciones pueden tener muchas formas, talvez sea una aplicación, talvez sea un sitio web, una aplicación web, un documental, un blog, un wiki...
Por ejemplo, la gente de Ceibal Jam! (si no sabés lo que es hacé click acá) fue una de las primeras en generar contenido para el plan. Pero en lugar de hacer un mapa de Uruguay o reescribir un libro de Geografía, crearon el juego Conozco Uruguay. En otras palabras, pusieron la información que los niños y maestros necesitan, en una forma atractiva que aprovecha a la computadora.
Por supuesto que las posibilidades no se agotan en juegos. Otro proyecto que se está desarrollando en el Ceibal Jam! es un software para comunicar a todos los niños del mundo que participan del proyecto OLPC. Una vez más, una herramienta que potencia a la computadora XO, poniendo en manos de los niños nuevas oportunidades.
Apertura
Uno de los pilares del proyecto One Laptop Per Child y del Plan Ceibal es que prácticamente todo lo que se desarrolla se hace de forma abierta, para que cualquiera pueda tomar ese conocimiento y adaptarlo, mejorarlo y compartirlo.
Aunque tener apertura en un desarrollo para el Ceibal no es obligatorio, es sumamente recomendable. La abrumadora mayoría de los desarrollos de esta plataforma se basan en los principios del Software Libre, con el trabajo de comunidades de desarrolladores voluntarios.
Mantener esa apertura en nuevos proyectos no es sólo productivo para que ese trabajo sirva para otros, sino que ayuda a atraer colaboradores que sumen a nuestras ideas.
Actividades vs Sitio
Otro error común es pensar en que todo lo que se haga para Ceibal debe ser exclusivo para el plan. Más allá de que los ejemplos anteriores se tratan de aplicaciones para las XO (se les llama actividades), la computadora tiene la posibilidad de navegar sitios web, ejecutar Flash y mucho más, por lo que no hay porqué limitarse.
Por un lado, las actividades permiten desarrollos más sofisticados, con mejor y mayor uso de los periféricos (como cámara y micrófono). También tienen una ventaja a la hora de almacenar información que se usará en subsiguientes oportunidades.
Un sitio por su parte, cuenta con las ventajas de que está abierto a cualquiera con una computadora (no sólo las XO), no requiere descargas ni instalaciones, permite actualizaciones dinámicas sin descargas y con -comparativamente- poco desarrollo, permite generar aplicaciones en línea relativamente complejas (pensemos en blogs, wikis, YouTube, etc.), especialmente usando plataformas abiertas como Wordpress, MediaWiki, etc..
¿Cuál es la mejor opción? La que mejor se ajuste a cada idea, a cada proyecto.
Otros ojos
Finalmente llegamos al cómo, donde nos encontramos con dos aspectos muy distintos pero fundamentales. Cualquier desarrollo para el Plan Ceibal debe considerar las particularidades de la computadora XO (resolución de pantalla, capacidad de procesamiento, de almacenamiento, entorno gráfico, etc.) y las particularidades de los niños, que usan las computadoras de una manera distinta.
Para lo primero, la solución más sencilla es o bien tratar de conseguir una para entender la dinámica, sus posibilidades y limitaciones o al menos buscar virtualizarla o emularla en nuestra computadora, para familiarizarnos mínimamente.
Las opciones para virtualizar o emular el entorno gráfico Sugar en Linux, Mac y Windows se pueden encontrar en el Wiki de OLPC, acá.
El segundo obstáculo es más difícil de sortear; sólo los niños pueden evaluar si algo se siente bien para ellos y si finalmente lo aceptarán. Lo recomendable es tratar de no olvidarse en ningún momento que al fin y al cabo se está trabajando para ellos.
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