Ayer leí en este artículo de Observa sobre un plan para que el estado ahorre U$S35.000.000 (en el artículo de Observa dice que ya se ahorraron, pero pude comprobar en 180 y en Montevideo Portal, que eso es un error). Como saben está en boga el tema de la crisis financiera internacional y el ahorro es el camino que parece presentarse para evitar el recorte de inversiones.
Eso me puso a pensar en cuánto se podría ahorrar (o generar) dándole un mejor uso a tecnologías que tenemos disponibles ahora mismo. No hablo de planes a mediano plazo, hablo de cosas que se pueden implementar hoy (y muchas de ellas afortunadamente están en camino).
Software Libre
No quiero profundizar demasiado en qué es el Software Libre (sigan el vínculo y Wikipedia se los explica), pero simplificando un poco es libre en el sentido económico (gratis) como en el sentido de la libertad de hacer con él lo que queramos, sin limitaciones. En contraste con el software propietario -que solemos usar- este tipo de programas no sólo ahorran el costo de las licencias, sino que permiten innovar sobre la plataforma que sientan, mejorándolo, aumentando la eficiencia y la eficacia y a su vez compartiendo esas innovaciones e incorporando las que otros puedan hacer.
No es algo que nos sea ajeno, mucha de la infraestructura de Internet se apoya en software libre, es lo que tienen todas las computadoras XO del Plan Ceibal y en muchísimas de nuestras computadoras lo encontramos en forma de sus aplicaciones más populares (como el navegador Firefox o el paquete de oficina OpenOffice).
En 2006 la ahora Ministra Daisy Tourné presentó en el parlamento un proyecto de ley que obligaría al estado a usar Software Libre en todos los casos donde sea posible. Ese proyecto quedó dormido y recién en agosto de 2008 los diputados Diego Cánepa, Edgardo Ortuño y Pablo Álvarez lo retomaron. Sin embargo, todavía no se ha aprobado.
No sería mala idea apurarlo en este momento, porque -además de implicar una extensa lista de ventajas de toda índole- se calcula que podría ahorrarle al estado U$S40.000.000. Si, lo escribí bien. Una ley podría ahorrar la misma plata que todo el plan que armó la OPP.
Virtualización
Brasil anunció hace casi 20 días el proyecto de virtualización más grande del mundo, que permitirá que miles de niños usen "una computadora" en su escuela a un costo de U$S 50 por "máquina". Todo el comillerío viene a que justamente la virtualización implica que no se va a comprar una máquina para cada alumno, sino que una estación de trabajo se va a compartir entre muchos usuarios con sus propios monitores, mouse y teclado.
La virtualización no es nueva ni difícil y tiene muchos usos y ventajas, además se puede hacer -como en el caso de Brasil- sobre software libre, manteniendo los costos al mínimo.
En los entornos donde mejor funciona esto es en grandes organizaciones donde es fácil centralizar el procesamiento de datos. No hay que ser muy despierto para darse cuenta que la mayoría de las dependencias del estado podrían ahorrar millones utilizando un sistema así, en vez de estaciones de trabajo que -por lo general- tienen muchísima capacidad desperdiciada.
Teletrabajo
Más allá de que Netgate atomice un poco con Rosario Castillo destacando las mil y una virtudes de los cursos de Teletrabajo, más allá de que no es cuestión de hacer un curso, poner ADSL y hacerse rico, el teletrabajo es una realidad que ya existe en Uruguay y que tiene muchas ventajas. En el sitio de Teletrabajo de Netgate permanentemente acumula información al respecto y no es menor leer artículos como éste, donde no sólo se habla de las ventajas económicas, sino ambientales de esa modalidad de empleo.
Las posibilidades de ahorro en este punto son varias y van desde ahorro en transporte e infraestructura hasta la eliminación del ausentismo. También es una excelente modalidad de trabajo para personas con discapacidades motoras. Muchísimos puestos pueden pasarse a esta modalidad, especialmente en el marco de las reformas en el estado que buscan el trabajo en base a objetivos y el ascenso en base a méritos; dos pilares para tener experiencias exitosas con teletrabajo.
Firma digital y expediente electrónico
Dos de los tantos objetivos de la Agenda Digital Uruguay 2208-2010 que fijó la AGESIC fue la implementación y uso de la firma digital y el expediente electrónico. Ambas cosas existen en Uruguay desde hace un tiempo (el expediente es legal desde el 98, por ejemplo), pero solo recientemente se impulsaron. Concretamente el 9 de marzo se envió al parlamento un proyecto de ley que pone al país a tiro con reglamentaciones internacionlaes y crea una Unidad de Certificación Electrónica.
¿Dónde está el ahorro? Lo primero que viene a la mente es el papel que se elimina que es importante, pero es muy menos en comparación con todo lo que los archivos de papel implican en almacenamiento y transporte. Pero sobretodo implica gigantescos ahorros de tiempo (no sólo del que se usa en buscar, clasificar, etc., también del que se pierde con documentos extraviados o destruídos), que requieren menos funcionarios para tareas administrativas (que se pueden colocar en tareas más útiles) y más eficiencia. Para el resto de nosotros ese ahorro de tiempo también suele convertirse en más tiempo generando valor.
Sindicación y otras formas de distribución digital de contenido
Una enorme parte del papel que llega a nuestro buzón viene del estado. Ese papel se compra, se imprime, se ensobra y se envía, pagando en cada paso cierta cantidad de dinero. En todo el mundo la tendencia es a eliminar las facturas en pos de las facturas electrónicas (hasta por razones ambientales), sin embargo de todas las empresas del estado que nos llenan de papelitos solamente República AFAP ofrece la posibilidad de recibir el resumen de cuenta por correo electrónico. Y encima es un clavo tramitarlo, porque hay que ir hasta la casa central a dejar un formulario o mandarlo por correo (correo común...).
Imaginen los trámites judiciales por ejemplo, si se cambiara el papel por correos electrónicos (que bien pueden ser certificados), SMS, etc. No sólo se gana en ahorro de materiales y logística, se gana en tiempo. Pensar en voto electrónico no es tan descabellado tampoco, Paysandú realizó una exitosa primera experiencia en el Presupuesto Participativo Joven 2008.
La buena noticia es que ya se notan algunos cambios en ese sentido. La empresa T2Voz (que lanzó el servicio SMSaVoz con Ancel) se encargó en febrero, gracias a un convenio con el MSP, de avisar por SMS a todos aquellos que cambiaron de mutualista, en el mometo que el trámite terminaba.?Esta misma empresa muy pronto lanzará junto con la IMM un servicio para comprar tiempo de estacionamiento tarifado por SMS, sin necesidad de bajarse del auto, andar con plata arriba o encontrar un local habilitado.
¿Ideas?
Seguro que hay mil cosas más para hacer ¿quién se anima a tirar alguna?
Continúa