"Cuando no sabiamos nada y la astronomía eran ojos sin cerebro ... Y la astrología entonces campaba a sus anchas". Tiempos oscuros.
Pero algunas cosas de las que nos dimos cuenta en aquellos "tiempos oscuros" no son en absoluto tonterías - a diferencia de lo que ocurre con la astrología, a la que dedicaremos una nota especial en pseudociencias.
La obsesión con los extraterrestres es tan antigua como la humanidad. Pero no siempre les llamamos extraterrestres: han sido duendes, faunos, angelitos y otras cosas más a lo largo de la Historia. En la actualidad, la búsqueda de vida extraterrestre es el objeto de estudio de una rama de la ciencia llamada exobiología.
Una de las figuras más populares de la "vida extraterrestre" es la del "marciano", popularidad que obtuvo sobre todo gracias a la novela "La Guerra de los Mundos" de H.G. Wells, publicada en 1898.
Aunque el término se utiliza en forma coloquial como sinónimo de "extraterrestre", los "marcianos" propiamente dichos son, naturalmente, los supuestos aborígenes del planeta Marte.
¿Y por qué se ha especulado durante tanto tiempo acerca de la posibilidad de la existencia, no sólo de vida sino de "vida inteligente", precisamente en Marte?
Marte es uno de los objetos más interesantes del cielo. Es rojo, generalmente es brillante, y con frecuencia - en las condiciones adecuadas - puede verse durante toda la noche.
Llena la mente de preguntas, preguntas que han tenido diversas respuestas a lo largo de la historia. Veamos algunas.
Hace tiempo, Marte fue un dios; esto es un hecho. Un dios tan importante que Ud. y yo lo reverenciamos hasta el día de hoy. Sí, dije Ud. y yo, amable lector. (Recuerde esto un momento) (*)
En realidad, para los hombres de la Antigüedad todos los planetas fueron dioses. Eran siete: la Luna, el Sol, Venus, Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno, tal como se denominaron en la lengua latina del Imperio Romano.
(¿Cómo dice? ¿Qué dos de los astros mencionados no son planetas? Pues tiene razón, ahora, pero no la hubiera tenido hace tiempo. Y es que la definición de planeta ya no es la que era hace dos mil años - de hecho ya no es la que era hace tres años; y ello debido en gran medida a la labor de inteligencia de dos astrónomos uruguayos, que para lograr esto han venido ejerciendo nuestro deporte nacional de juntar firmas. Pero esto es para la segunda y tercera parte de este artículo).
Un planeta es un objeto que se mueve a través del cielo.
Los planetas están más cerca de la Tierra que las estrellas, por lo tanto su movimiento se nota mucho más.
Imagine que mira a una persona (puede ser una chica si es Ud. hombre o viceversa) al otro lado de la calle. Si esa persona da un paso, Ud. lo notará aún cuando en ese momento no estuviera mirando.
Pero si hubiera otra persona detrás, sólo que más lejos - digamos dos cuadras - y diera un paso igual al que dio nuestra persona de enfrente, sería casi imposible notarlo.
Ahora imagine que vemos los dos movimientos en nuestro mismo campo visual. Juraríamos que sólo se movió el/la chica/o de enfrente.
Multiplique estas distancias tanto que casi pierdan sentido y tendrá una pálida referencia acerca de lo que estamos hablando.
Pero el hecho es el mismo: los planetas se mueven y las estrellas - aparentemente - no.
Así que la pregunta que permanecía era: ¿por qué se mueven los planetas?
La primera respuesta fue que los planetas se movían en forma errática por el cielo porque eran dioses (la respuesta era equivocada, pero sentó las bases de una religión). "Vagabundo" es, de hecho, la traducción de la palabra griega "planeta". No "redondo", no "mundo", sino "errante", "vagabundo".
Estos seres de grandes poderes vagando a su antojo por el cielo eran dioses. ¿Qué otra cosa podían ser?
Pensándolo bien, quizás no fuera una respuesta tan equivocada a una pregunta que no obtuvo una respuesta definitiva hasta hace menos de quinientos años.
Y... ¿no es en realidad en el cielo donde ponemos todas las preguntas que no tienen respuesta?
En los siglos siguientes aprendimos mucho acerca del movimiento de los planetas, y por supuesto éstos se transformaron en mundos. Y los mundos tenían que tener habitantes...
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Ahora, si recuerda lo anterior, habrá notado que no mencionamos a la Tierra en nuestra lista de planetas.
Y es que la Tierra no lo era. "Planeta" significa "vagabundo", lo que implica movimiento y nadie podía estar tan loco como para proclamar que la Tierra se mueve.
(Esta es una razón importante de por qué los terremotos aún hoy son tan difíciles de aceptar: la tierra "firme" se mueve sin control...)
En el siglo III AC en Grecia, un astrónomo brillante llamado Aristarco de Samos concluyó que la Tierra se movía alrededor del Sol. Calculó, con algunos errores, su distancia respectiva, e incluso la distancia de la Tierra a la Luna con un grado de precisión asombroso para la época.
Sus contemporáneos le pagaron de la manera habitual: fue expulsado de Grecia por el delito de "impiedad".
Las ideas de Aristarco durmieron unos mil ochocientos años, hasta que un monje polaco llamado Nicolás Copérnico encontró algunos de sus escritos, que le sugirieron una solución a un problema que estaba tratando en esa época: ¿por qué son tan complicados los movimientos de los planetas?
Una buena forma de abordar este problema, y casi llegar a solucionarlo, era suponer que la Tierra se movía en órbitas circulares alrededor del Sol - es decir, exactamente lo contrario de lo que afirmaba el sistema astronómico vigente, establecido por Ptolomeo.
De esta forma, casi dos mil años después de Aristarco, la idea de la Tierra en movimiento resurgió para nunca volver a morir.
Fue negada con vehemencia por la autoridad religiosa de su tiempo, pero terminó siendo reconocida.
Era una idea muy simple, aunque todavía contenía un error. Un error que demoraría 50 años en ser notado y cien más en ser explicado.
Pero eso es tema para otro artículo.
Donde, entre otras cosas, hablaremos de gente que fue quemada en la hoguera, gente excomulgada y gente vitoreada.
Sabremos quién fue el primer ser humano que pudo decir: "Yo descubrí un planeta", y veremos cómo esa ambición de descubrir planetas ha quemado más de una carrera.
Veremos quienes fueron los uruguayos que cambiaron nuestra noción del sistema solar y nuestro concepto de qué es y qué no es un planeta.
Entenderemos qué tan grande es nuestro pequeño sistema solar,para poder ir luego a la caza de extraterrestres y marcianos.
Hasta la próxima.
(*) A los dioses de la Antigüedad les dedicamos algo tan importante que probablemente existirá más allá del tiempo que le corresponde a la raza humana: los días de la semana. Todos son fáciles: Luna y Marte son transparentes, Mercurio (miércoles), Júpiter o Jove (jueves), Venus (viernes) y Saturno (sábado). Y si está tentado de preguntar "¿Dónde va el Sol?"; traduzca el domingo del inglés, donde "sunday" es literalmente "día del sol".
Continúa