11.06.2008 09:22
ANNA DONNER RYBAK
Anna Donner
Fui arrojada en el mundo un 21 de setiembre de 1966 en la ciudad de Montevideo.
Me declaro enamorada del arte desde que tengo memoria, es la pasión de mi vida. Toco piano y flauta dulce desde niña. En ese entonces, participé del taller de expresión plástica La Gaviota (1975 a 1978).
Estudié tres años de arquitectura, y fui docente de dibujo. Pinté en el taller de José Arditti desde 1988 hasta 1990, y participé de algunos concursos y exposiciones.
En los años 90, fui docente en UTU de Lógica y Arquitectura de Sistemas.
Actualmente, soy Analista de Sistemas, y Docente en Computación. También canto desde hace cinco años, solista, y en coros.
¿El arte y la computación tienen algo en común? Intento demostrar que sí, el artista tiene hasta la capacidad de conjugar su arte con los avatares del mundo tecnológico. Lo virtual tiene mucho de real y viceversa.
En este momento estoy haciendo mi primera novela y hace cinco años que escribo cuentos (de drama y de humor), reflexiones, ensayos. Hace un mes me atreví a un desafío: La poesía.
Soy lo que hago, y trato de reírme cada vez que puedo: con amor y con humor.
Blogs:
Del Eros a la Nada.
Recato
Tus labios buscan los míos,
Rozando mi mano,
Peleando con tu moral.
Tu lengua tímida,
Tus mejillas calientes.
Tu ego alborozado.
Peleando con tu censura,
Irrigando sangre hirviendo,
Tus manos no te responden.
Encerrado en tu armadura,
Tu cuerpo a punto de explotar,
Ya no pienses más.
Una combustión infinita,
Una necesidad urgente,
No te flageles bajo el agua fría.
Ya no tengas vergüenza,
Necesitás apagar tu ardor,
Sino te vas a enloquecer.
Rasgando tus vestiduras,
Tu piel erizada,
Me pide que la recorra.
Pausa
No tan de prisa.
Sentime,Suave.
Adueñate de cada rincón,
Exprimiendo una fruta,
Pintando mi cuerpo.
Ahora es mi turno;
Con los labios
Te sello de néctar.
No podemos seguir
Hasta no saber dulces;
Tomate el tiempo.
Sólo cuando esté totalmente cubierta
Vas a poder tomar posesión
Y estaré abierta.
Nada
El volcán erupcionó,
La lava alcanzó mi cuerpo,
Y llenó mis huecos.
Ahora nada te aprieta,
Una suavidad infinita,
Eleva tu moral al cielo.
Descansá,
Ha sido una tarea ardua
Ahora podés pensar.
Mirame ahora,
Cuando se apaga el fuego
El amor es nada.
Hombres Depredadores.
Fueron arrojados en el mundo
Sin siquiera haberlo pedido,
Irremediablemente; morirán.
El tiempo es tan irreversible,
Como sus ansias de poder,
Oh; depredadores.
Con la garantía de Dios,
Para su póstuma gloria,
Matan y mueren en Su nombre.
En nombre del dinero,
Del racismo,
De la "libertad".
Animales que destruyen,
Con armas para matar,
Es la guerra.
Discriminando,
Generalizando,
Estereotipando.
Su presente es tan efímero,
Que quieren volver al pasado,
La felicidad,
no es un estado perenne.
Ayer no eran los mismos de hoy,
No entienden que sólo hay momentos perfectos,
Y el resto es historia.
Robot
ya no te ríes ni lloras,
Tu memoria ha sido borrada,
Sólo te prendes o apagas,
¡Un!,¡Dos! ¡Tres!;
militarmente, marchas.
Hicieron tu pensamiento añicos,
Condenándote por negar a la virgen,
El proyectil ha sido de largo alcance,
No importa cuántos han caído.
Desaparecida tu identidad,
Amputadas tus emociones,
Masacrada la herejía,
Eres parte de la informe masa.
La nobleza del fin te obliga,
A llegar al confín de la nada,
Escaparon tus instintos de la rutinaria virtualidad,
Hallarás la salvación en la inquisición tecnológica.
Cual mimo de porcelana,
Tu virtud se ha vuelto intachable,
Labios carmín te fueron lacrados,
Sobre una máscara carnavalera.
Irreverentemente común,
Políticamente correcto,
Eres la herramienta del tirano,
Y la delicia de tu amo.
Una historia al otro lado del mundo.
- Eso no puede ser amor, mija - ¿Cómo se me viene a enamorar de alguien que está adentro de una máquina? Tómese un mate - doña Berta, permanecía incrédula, su nieta se había vuelto una verdadera zombie.
- Abu, ¿por qué no me dejás que te enseñe? - preguntó Tamara en el enésimo intento.
- Tamy, yo ya estoy vieja para esas cosas - se resistía doña Berta.
- Abu, sólo es cuestión de tener ganas, ¿sabés que no hay edad para dejar de hacer nada? Si quisieras, podrías "hablar" con el tío Saúl, con la prima Maia..- ¿Te pusiste a pensar, abu, cuántas cosas la gente se veda y utiliza la edad como excusa?
- En mi época, todo era distinto. Nada más lindo que recibir un ramo de flores.
- Abu, no seas tan cursi-
- Ustedes los jóvenes se mofan de las cosas más bellas que tiene el amor-
- Abu, ¡dejá de hablar como una vieja!-
- ¡Soy una vieja!-
- ¡Vos te hacés vieja!-
- Seré una vieja, pero yo sigo prefiriendo el amor romántico, ese en el que un día, recibís una carta de amor, quizá acompañada de una rosa, no me olvido cuando tu abuelo se arrodilló y me preguntó si quería pasar el resto de mi vida con él.
- ¿No tuviste ningún otro novio antes?
- No.
- Y no te volviste a casar, enviudaste muy joven.
- Es que sigo amando a tu abuelo.
- ¿Cómo podés amar a un muerto? Abuela, trato de entenderte, pero no puedo.
- Ustedes los jóvenes, viven tan rápido, todo es, todo pasa, y está bien, pero nosotros no éramos así.
- Abu, ¿nunca tuviste deseos por otro hombre?
- Bueno, los ojos están para mirar.
- Y, ¿por qué te quedaste sólo con eso?
- Mija, en el mundo de las fantasías una puede desear; eso no es problema.
- Abu, no entiendo cuál es la diferencia. Desde el momento que surge el deseo, no importa si queda en la fantasía, o se hace realidad. Inútil es negarlo, ese deseo, existe.
- Mija, usted le da muchas vueltas a todo, esa carrera de filosofía la hace enredar las cosas. Ya le dije que eso no tiene futuro.
- Abu, me gusta dedicarme a lo que me apasiona, no pienso en el dinero.
- Eso lo decís ahora, porque sos joven, y no te falta nada. Ustedes son tan inconcientes.
- Tanto como para no desperdiciar la vida, estudiando algo que no sentimos. No, abu, nunca podría.
- Tamy, yo te lo digo por tu bien.
- Abu, tantas cosas se dicen y hacen en nombre del bien.
- Cuando yo ya no esté en este mundo, un día vas a recordar mis palabras.
- Ufa, abu, no me vengas con eso, ahora estás viva, y no quiero pensar en cuando estés muerta.
Tamara no entendía cómo la gente estaba tan segura de buenas a primeras si un sentimiento era amor, o no lo era. ¿En qué se basarían para tener esa certeza? ¿O sería que para ella, como decía abu, todo tenía demasiadas vueltas? .Pero estaba segura de sí. Las cosas eran simples y punto. Lo más importante, al fin de cuentas, era la atracción, eso era indudable. Si alguien no te gusta, uno lo puede querer como hermano, amigo, pero el resto, es imposible. Y la gente que no se da cuenta. Qué cruel es que te digan "Te quiero como una amiga". Es que te están diciendo "¡No me gustás!" Y pensar que tantas parejas permanecen juntas porque dicen ser amigos, o compañeros, o por los hijos, cuando hace rato se les acabó la pasión, pobres, le dan pena. Debe de ser lo más horrible del mundo despertar junto a alguien que no gusta. ¿Cómo soportar su aliento matutino, sus lagañas?
Tamara muy a pesar de su abuela, tenía las cosas bastante claras. Pero también tenía sus miedos. ¿Quién no los tenía?
Tamara disfrutaba ampliamente de todas las bondades de la red. ¿Quién no las disfrutaría? Ese mundo virtual, la tenía totalmente seducida. Pero, no era una adicta como su amiga Sharon, que pasaba todo el día conectada, diciendo "Ok", como una tonta, y había olvidado por completo el mundo real. Y también su lengua madre. A Tamara le gustaba escribir las palabras completas, con sus tildes. Odiaba el Chat. Sobre todo porque percibía cómo se descuartizaban las palabras, eran burdamente simplificadas, y eso la enfurecía.
Tamara adoraba su blog, era su lugar en el mundo. Ella prefería conocer a las personas por lo que escribían, porque en un primer encuentro cara a cara, ante el miedo a ser rechazadas, caían en el riesgo de ser inauténticas. Pero la escritura, nunca miente. ¿Cuántos foros de discusión, de compartir historias en donde la gente se refugiaba tras un nick, porque no se animaban a contar esas verdades en un mundo real?
Tamara había aprendido a conocer a las personas por su prosa. Y jamás fallaba.
Fue un día que recibió un comentario que la intrigó. Firmaba "Ian". Decía que los uruguayos eran todos unos mediocres, y que no tenían remedio. A Tamara el nacionalismo herido le afloró por todos los poros. Lo peor, Ian era Un uruguayo radicado en Suecia. ¿Cómo podía renegar de la patria que lo vio nacer? Sería porque se había acostumbrado al frío polar. ¡Bah!, no era problema suyo. ¿Qué le importaba a ella? Según Ian, los uruguayos no tenían hábitos de trabajo, vivían en la chiquita, y su horizonte era bien pobre. Sus palabras estaban cargadas de desprecio.
Ian hizo unas breves exposiciones en el blog. Sus comentarios eran demasiado soberbios, hasta que un día se despidió: "Es una pena que no salgas de ahí, vas a terminar como los demás".
Seis meses después encontró un e-mail con Asunto "Necesito hablar". Era de Ian. Un colega suyo acababa de suicidarse. Ian estaba conmocionado. Decía que no comprendía, que lo tenía todo: éxito en el trabajo, con las mujeres, buen pasar. Y se reprochaba por no haberse dado cuenta que algo estaba muy mal.
"Vos no te imaginás lo fríos que son los suecos".
Ian era hijo de exiliados. Había sido un golpe muy duro salir un día de Uruguay, para nunca más volver. Dejar sus cosas, su infancia.
Tamara le explicó que hay cosas contra las que nada se puede hacer. Que cada uno carga con su propia su cruz. Que si su colega no pidió ayuda, era imposible haberla brindado.
Ian no volvió a escribir. Pasaron dos meses.
Su siguiente e-mail fue para pedirle una foto. Decía que la imaginaba linda.
Tamara, sin pensarlo mucho, le mandó una en Río de Janeiro.
"Linda e inteligente", fue su respuesta. "Si una mujer no es linda e inteligente, no me molesto en hablarle" concluía.
¡Qué petulante! ¡Debía de ser feo!. Y por eso se defendía con su espada verborrágica.
Tamara le pidió una foto. "No tengo" fue la respuesta.
Qué verso. Sería feo, seguro.
Tamara quería aunque sea, conocer su voz. Le pidió que la llamara por teléfono.
"Un día de estos".
Tamara se halló pensando en Ian más de lo que hubiese querido. ¿Cómo sería su rostro? ¿Y su voz? Ya no le importaba. Lo que conocía de Ian, le encantaba. No importaba si era el hombre lobo. Ya estaba totalmente seducida. Y confirmaba otra teoría. "Si un hombre es inteligente, su físico, no interesa. Pero ante un tonto, no hay lo que hacer".
Tenía tantas ganas de conocerlo.
"Todo sigue igual que cuando te fuiste. La rambla, tu barrio ¿No te gustaría verlo?"
"Ya te lo dije: Yo a Uruguay no voy a volver jamás. Puedo conocerte en Buenos Aires, pero no me pidas que pise Uruguay".
Tamara estaba triste. No había alternativa. Ir a Suecia buscando a alguien que una no conocía, era una locura. Pero, perderse la posibilidad de verlo; otra.
Además, Tamara tenía miedo. ¿Y si una vez frente a Ian no resultaba ser lo que había imaginado? ¿Y si se había enamorado de un abstracto? ¿Y si no se daba la piel? Tamara no sabía cómo era Ian. Se lo había imaginado de mil formas diferentes, pero lo cierto es que, en concreto, nada sabía. ¿Por qué no había querido enviarle una foto? ¿Tendría miedo que ella huyera despavorida? Pero Tamara sabía de amores que habían comenzado en la Web. Y habían superado la prueba.
- ¿Todavía seguís conectada? ¡Cómo los jóvenes se entretienen con esas cosas! ¡Se te enfría la pasta!
- Abu, ya voy.
Las campanas del Vístula
Mi mamá me había llamado a la mesa. La muñeca de trapo con pelo azul se había quedado esa noche conmigo. Helena me la prestó hasta el día siguiente. La baba Sara había preparado gefilte fish, rábanos picantes y sopa de pollo. Mi hermanito dormía en su cuna, no era un buen momento para que hubiera nacido un niño judío, hacía tiempo que mi papá no se reía. Varsovia se había rendido, veintisiete días después de la invasión alemana.
Cuando le llevé su muñeca, Helena me la arrancó de un tirón, y sólo me quedé con un mechón de pelo azul. -¡Vos trajiste a los alemanes a Polonia! ¡Tenés la culpa de Todo!- Helena a ya no quería jugar más conmigo, volví a casa llorando.
- ¡Queda terminantemente prohibida la entrada de los judíos a parques y museos, no pueden usar más el transporte público, tienen que sacar a los niños de las escuelas públicas, quedan cerradas todas las sinagogas y los judíos no pueden ejercer más profesiones ni oficios, queda prohibido su ingreso en los cines, teatros y hospitales, y sólo pueden viajar en el vagón que tenga el letrero "para judíos"! - pregonó enaltecido el novel Kommisar de Varsovia.
-¡Los alemanes somos víctimas de la escoria judía!- se excusaron las bestias ante la nacionalista plebe polaca.
Desde la caída de los Tempos, al principio de mi memoria, fuimos abusados. No bastaron dos mil años de dispersión para olvidar las expulsiones y carnicerías; éramos brujos y contagiábamos la Peste Negra. Cuando llegamos al reino de Polonia fuimos bien recibidos porque éramos necesarios. Le dimos nuestras artes y oficios, pero la satisfacción nos duró un suspiro. Polonia tuvo el honor de crear el primer gueto del mundo, demarcó nuestra frontera y nos hizo construir una raza aparte.
- La suciedad de los judíos tiene a la nación polaca en vilo. ¡Sus casas están plagadas de piojos, y los piojos trasmiten el tifus!. Con el fin de dominar el problema que los judíos trajeron a Varsovia, quedará aislado un sector de nuestra ciudad bajo cuarentena. Todos los judíos tienen que mudarse en el plazo de dos semanas - hizo eco la voz del Kommisar en los altavoces de la Plaza Parysowski.
Mi mamá tenía los bolsos listos. Dejábamos muchas cosas, los alemanes nos habían dicho que no nos preocupásemos, que ellos nos las alcanzarían después. De todos modos, ya no tendríamos lugar para ellas. Nos mudábamos a una nueva vivienda. La baba Sara cerró la cortina de la ventana, y vio nuestra calle por última vez.
En la antigüedad, ya habíamos trabajado como esclavos y construimos muros para la gloria de los faraones. Mi papá, junto a los demás hombres, trabajaba en la construcción del muro. Las filas de ladrillo que circunvalaban el gueto se iban elevando en el aire. Arriba clavaron pedazos de vidrio para deshacernos las manos en caso que se cruzase por nuestra mente la imprudente idea de escalarlo. Encima, tres cuerdas de alambres de púa. El muro tenía trece puertas.
Helena y su madre caminaban presurosas, cuando escucharon el susurro de una voz con el último aliento. -Ayudenme, por favor.
-¡No lo toques! ¿No ves que saltó del muro? ¿No ves que es un judío?.
En el gueto había un solo árbol. Mi mamá trabajaba en el hospital, y todo lo que podían hacer era poco. El porcentaje de defunciones por el tifus era alarmante. La neumonía, tuberculosis y desnutrición eran problemas críticos. Mi hermanito tenía las defensas bajas, y había perecido.
Un día, había acompañado a mi mamá a llevar medicinas, cuando llegaron los alemanes. Trepamos a la buhardilla. Vimos como sacaron a los cincuenta ocupantes de la finca - hombres, mujeres y niños - y los cargaron en camiones del Ejército. Pegaron un cartel en el edificio declarándolo "Contaminado por el Tifus".
Más tarde nos enteramos que llevaron a los evacuados al cementerio judío. Los obligaron a cavar una zanja enorme, desnudarse y alinearse en el borde. Los fusilaron, y cayeron dentro.
Las ejecuciones en masa eran cada vez más frecuentes. Los grupos eran acusados de actividades criminales o intelectuales, y rotulados como seres Infrahumanos.
- Polacos: A los inhumanos se les dará el tratamiento que merecen, y liberaremos a vuestro pueblo polaco de la peste judía. Estamos eliminando judíos en nombre del bien, para defenderos a vosotros.- Los alemanes ya estaban pensando en la Solución Final.
La liquidación del gueto era un asunto prioritario en la agenda de Herr Kommisar- Todos los judíos que viven en Varsovia, sin distinción de edad ni sexo van a ser deportados al Este. -
-¡No se presenten! ¡Escondan a sus hijos! ¡Resistan!- Mi papá se había unido a la fuerza armada de la resistencia. Los judíos todavía sabíamos luchar. ¿Seríamos oídos?
Nos enterramos abajo del gueto. Estábamos apretados en una cueva subterránea. Sólo podíamos subir para respirar unos minutos al día. Estar en la calle pasó a ser un recuerdo. ¿Cuánto podríamos resistir? Masada.
Esperábamos con fervor al enemigo. Todo lo que nos quedaba era el honor de librar esa batalla.
La noche de Pesaj, mi mamá prendió una vela y me dio un trozo de pan duro.
Cuando el gato no está, los ratones bailan.
El sol penetra por el cristal de la ventana, es una mañana hermosa. Ni una sola nube, el cielo azul, ni mucho calor, ni mucho frío, el día es prometedor.
Dejo mis bártulos en el escritorio. ¡Empezaron las vacaciones! Por Dios, qué paz y tranquilidad.
-¡Ring!
- Informática.
-¿Quién habla?- (Fá, ya empezamos, no hay cosa que me irrite más que me pregunten quién habla. ¡Diganme con quien quieren hablar! Pero, me resigno, hago ¡Om!, y respondo con voz de idiota-feliz).
- ¿Con quién quiere hablar?
-¿Ahí es el interno 666? - (Sin comentarios)
- Si.
- Y decime, ¿Ramiro, está?
- No...
- ¿Y no sabés donde podrá estar? - (Sin comentarios).
- No.
- ¿Habrá ido al baño? - (Sin comentarios).
- Ni idea.
- ¿No te podés fijar si dejó el celular ahí? - (Sin comentarios).
- Acá no está.
- ¿Y no sabés si habrá terminado el informe que me iba a hacer? -
- La verdad es que no tengo la menor idea.
- Es que es urgente. (.) (Cuando algo de verdad sea urgente, no te voy a creer, pimpollo, lo que es abusar del "Urgente", qué la parió.)
- La verdad es que no sabría decirte.
- Bueno, ¿te animás a dejarle un cartelito en el escritorio de que lo llamé?
- No te preocupes, ya le anoto.
Lavo mi jarrita, abro el frasco de Nescafé, una, dos, tres, una de azúcar.
-¡Ring! (Ufa).
- Informática.
- ¿Paula?
- Si -
- ¡Habla Yoli, Paula!, decime, ¿el Fer, llegó? -
- Acá no está- (Sin comentarios).
Revuelvo la mezcla, voy por el agua caliente, me dispongo a encender mi P.C.
-¡Ring!
- Informática.
- ¿Podría hablar con Fermín Pereira?
- Qué tal, Irene, habla Paula-
-Hola Paula, ¿cómo estás? -
- Mirá, hace un ratito estaba, pero intento pasarte al celular -
Uy si me llego a confundir de voz, tamaño kilombo, atender este teléfono señores, implica una responsabilidad muy seria, habrase visto.
Irene, la esposa, y Yolanda. Y si creían que era fácil, el otro que tiene dos Isabeles. ¡Todavía eso! ¿No pudo elegirlas con distinto nombre? La pucha... (Yo las tengo numeradas, sino se me arma un lío con las esquelas.)
No hay nadie en esta puta oficina, el teléfono pasa sonando, y por supuesto no es para mí, yo siempre estoy, si seré cornuda.
Digamos que al fin pude encender mi P.C. Mientras levantan todas las redes que tienen que levantar.¿Podré leer mi mail?
(Pues no creas, Paula).
Luego de atender a Isabel I, e Isabel II, todavía mi máquina está abombada, intentando abrir el Outlook Express.
¡Al fin bajaron los mails! Tres seguidos de la mamá de Constanza, que ocupan cada uno 7 Mega. Los borro inmediatamente. Todos los días me pregunto cómo no se aburren de mandar esos gigantescos archivos pps, con musiquita, letritas que se abren y cierran, esas cadenas monstruosas que te dicen que si no reenviás la presentación, serás aplastada por un monstruo de siete cabezas, y si la reenviás, dentro de una hora te vas a sacar el cinco de oro, y te va dar bola el hombre de tus sueños, la verdad tan grandecitas y tan boludas. no entiendo cómo pueden hacerlo. Mejor dicho sí, ya me lo había dicho un amigo. No hay nada más fácil que apretar el botón "Reenviar". Y todavía, a "Undisclosed-recipients", no sea cosa les venga una hernia de digitar especialmente los nombres de los destinatarios.
Me abandono a las profundidades del Cyber espacio. Permanezco sola otro buen tanto rato, hasta que llega uno de mis compañerillos.
- Paula, mirá que esto que ves es mi holograma. Ya me estoy yendo - me dice, y acto seguido caza el teléfono, el cual no suelta por espacio de la siguiente hora.
Se sienta en su lugar de trabajo, tubo en mano, se va encorvando cada vez más, así, haciéndose pequeñito. Un susurro acompañado de una mirada perdida en el horizonte cercano, un gesto de complicidad, un rostro de ensueño, y una cara de boludo enamorado.
- Negra, ya sabés que hoy no puedo - se deshace en atenciones para su escucha al otro lado de la línea.
Mi vecino al otro lado de la mampara de cristal, Pablito-Paul, está con cara de abombado, perdido en las profundidades del chat. Yo creo se hizo adicto. Pobre, siempre quiso tener una amante, y ahora la cosa se le facilita. Le pregunto qué gracia tiene para él, a esta altura de la vida, ir a una cita a ciegas, en donde te podés encontrar con cualquier bagre. - El placer es la conquista - La verdad, no lo entiendo. A menos que. A menos que la patrona no lo atienda como él merece. - Soy Pablito-Paul, lindo, inteligente, simpático, divertido -
Al fin mi compañero suelta el teléfono. - Me estoy yendo - (Pico y me voy).
Nuestro benemérito jefezuelo, ha comenzado su licencia por dos semanas, a partir de la fecha.
Señores, que cuando el gato no está, los ratones bailan.
A/P Anna Donner Rybak Mantenimiento Aplicaciones RRHH Montevideo Uruguay
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Sobre mi: ACTIVIDADES MIXTURA AÑO 2010
LUNES 22 DE FEBRERO HORA 19:30 EN DON ASADO. YÍ 1385
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