
Mi nombre es Valeria y tengo 32 años.
No tuve una adolescencia muy típica y me inicie sexualmente tarde con mi marido con el que estoy casada hace 5 años. Mis padres eran muy estrictos y no salí a bailar hasta los 21 y siempre con mucho control. Me dedique a estudiar.
En realidad no se si me inicie porque nunca pudo penetrarme completamente. Intentamos algunas veces pero me dolió mucho y ese dolor me quito los deseo una y otra vez, hasta que no lo intentamos mas y optamos por tener juegos, besos y caricias de todo tipo, todo menos la penetración. No me preguntes como hacemos pero la fuimos llevando. Al intentarlo siento que la vagina se cierra y de da contra un tope. El es muy tranquilo y nunca insistió mucho, cada tanto lo hablamos y decidimos intentar pero es como si no supiéramos que hacer. El tampoco tenía mucha experiencia en el sexo y quizás eso no ayudó. Por si te sirve el dato, tampoco nunca fui al ginecólogo.
La situación es que yo siento la necesidad de superar esto. Sé que no es normal y quiero además tener familia y así nunca lo vamos a lograr.
El dice que se va a dar cuando tenga que ser, que no me quiere hacer sufrir, porque quedó con el recuerdo de mi cara de dolor en ese momento.
Necesito ayuda, por lo menos una pauta de cómo comenzar a tratar esto y tener un sexo normal como todo el mundo.
Gracias por leer mi mail y responderme.
Al parecer lo que le sucede a Valeria es un trastorno sexual que llamamos Vaginismo. El Vaginismo es la contracción involuntaria del tercio externo de la vagina el cual aparece frente una amenaza de penetración.
Tenemos varios tipo de de vaginismo. El vaginismo secundario, es cuando en algún momento de la historia de la paciente se logró la penetración y luego ya no se pudo, y el primario, es cuando nunca se ha logrado la penetración desde el inicio de la vida sexual.
Por lo general el Vaginismo se acompaña de fuertes molestias y dolor, el cual a la vez agudiza el reflejo y la evitación de la práctica. En casos agudos, la mujer no permite ni la inspección del ginecólogo, trepa en la camilla y cierra las piernas con mucha fuerza intentando de manera inconciente, la penetración.
Las causas de este trastorno son variadas. El 99% de ellas son de origen emocional es decir, psicógenas, no orgánicas. Experiencias traumáticas, temores por ignorancia sexual, represiones, etc. En estos casos, es muy importante evaluar cada caso para saber del origen de esas represiones, o que experiencias negativas condicionaron que se instalara este síntoma.
La información y la habilitación son fundamentales para vivir una sexualidad libre.
Por mi experiencia en estos casos, se que muchas veces solo el hecho de informar, de mostrar la anatomía de la mujer, que conozca su cuerpo y enseñarle técnicas de relax y de auto descubrimiento, obran cambios muy importantes.
También es fundamental trabajar con el varón, ya que todo problema sexual en marco de pareja es tema de dos, 50 y 50.
Muchos varones no han adquirido las habilidades en el arte del sexo y tampoco saben mucho que hacer y las dudas llevan a mantener la situación.
Es interesante como encontramos en estas parejas una riqueza erótica importante, utilizando juegos, muchas caricias, sexo oral, fantasías compartidas, etc, “hacen de todo menos eso”, como dice Valeria.
El caso de Valeria, parece ser el típico, en el cual las primeras relaciones generaron dolor por falta de experiencia de ambos. El querer penetrar de manera brusca y no dar tiempo a la mujer a lubricarse bien y dilatar la vagina, lleva a sentir ardor y tironeo muy molestos.
EL ESTIMULO EN LOS GENITALES SECOS O NO PREPARADOS EROTICAMNETE, PRODUCE MOLESTIAS Y DOLOR.
Esta práctica dolorosa repetida puede ser la causa que desencadena el reflejo del Vaginismo. Se aprende que, penetración, es igual a dolor y así se queda el concepto en el inconciente y se detona el reflejo frente al sistema.
Algo que no debe faltar, previo a atender estos casos, es una consulta con el ginecólogo. Es muy importante que éste sea especialista en sexología , porque suele pasar, lamentablemente, que algunos ginecólogos no tienen el tacto y la paciencia que implica la atención a una mujer vaginica, ya que sino la consulta con él, puede ser contraproducente y agudizar el caso.
Este especialista debe ver si existe algún problema físico, que, aunque no es muy frecuente, tiene que ser descartado. Puede por ejemplo encontrar, un himen más resistente de lo esperado y éste ser la causa del impedimento y del dolor.
Si no hay problema físico, se trabaja con técnicas muy simples y efectivas que la mujer realiza en la intimidad de su hogar y con su pareja.
Valeria nos cuanta su deseo de ser madre y no nos llama la atención porque un gran porcentaje de las mujeres que consultan es motivadas por esto.
LAS MUJERES NECESITAN UNA CONTENCION EMOCIONAL MUY IMPORTANTE PARA SUPERAR EL TEMOR
LA PAREJA DEBE TAMBIEN APRENDER A PENETRARLA, NO SOLO ELLA DEBE TRABAJAR EN ELLO.
DEBEMOS MOSTRAR Y ENSEÑAR LAS POSTURAS QUE FACILITEN EL COITO.
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