La Piedra Lunar
Ejercicio de Libertad de Conciencia

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07.12.2007 17:05 / Mis artículos

FLORENCIO ABAJO (Algo huele mal en Montevideo)

Es sabido de sobra que los medios ignoran olímpicamente el fenómeno teatral, de forma tal que ninguna de  las radios más importantes  tiene analistas formados y serios y apenas – si acaso – le dedican un espacio misérrimo los viernes a la cartelera o a regalar las entradas que los distintos grupos teatrales les mandan como promoción.

Existen honrosísimas excepciones, que es necesario nombrar, entre las que se destacan: Roger Mirza, PhD (Prof. Titular FHUCE, Director del único evento internacional uruguayo de análisis teatral y compilador de varios libros), Prof. Mª Esther Burgueño (Directora de la Escuela de Espectadores, crítica de caras y Caretas), Georgina Toriello, PhD (La Diaria), Emilio Irigoyen, PhD (Dossier), Lic. Javier Alfonso (Búsqueda), Lic. Darío Mauczione y alguno que por mala memoria puedo omitir. 

El fenómeno de la mala crítica sin embargo cruza diagonalmente los medios, pero dejando de lado la televisión – sería estúpido incluirla – y el caso aislado de TV Ciudad, aún los mejores programas periodísticos (“No toquen nada”, “En Perspectiva”, “Primera Voz”, etc.) se dan el lujo de ignorar el fenómeno teatral, y sus “cronistas de cultura y espectáculos” solamente pisan un teatro cuando hay un recital…

Porque, reiteremos, dar la cartelera no es, ni cerca, tener un espacio dedicado al teatro o en el que se lo considere. Y después todos se llenan la boca con respecto a si el fútbol es o no cultura, pero jamás vieron a Peveroni o a Calderón.  

Los “críticos” en estos medios se limitan a ejercer la crítica potestativa haciendo de “adjetivadores ad hoc” con mayor o menor mezquindad en el ejercicio de su poder, olvidando la primordial tarea de formadores del espectador.

 Esto sin olvidar algunas actitudes que desacreditan aún más los ya magros méritos de los que ofician en la tarea de la crítica. A este respecto quisiera reproducir un fragmento de la carta abierta que el Psic. Andrés Caro Berta ha hecho circular por Internet referida a la actitud del crítico de la  República, el Sr. Jorge Arias, que ilustra algo en lo actitudinal: “…En lo que sí no estoy de acuerdo es en tu forma de comportarte (junto a tu señora) en el teatro. No es correcto sentarse en las primeras filas y desde allí no parar de hablar en voz alta entre ambos. Y no sólo hacer comentarios (buenos o malos, no importa), sino señalando lo que iba a suceder en el instante siguiente: " Mirá, se le va a caer un prendedor"; "Ahora dice 'Jesús'", "¿Qué te dije?" , "Mirá, una mosca se le paró encima de un pie", y otras notas de color que no sólo molestaron y desacomodaron a la actriz que debió actuar con mucho profesionalismo para evitar un salirse de libreto, sino a quienes les rodeaban…” Podría agregar yo que una vez no pude sentarme en mi localidad porque la había usurpado el Sr. Arias,  (Psicosis 4:48, Sara Kane, La Gaviota) mientras me indicaba que “había más asientos”.             

Por supuesto  esto repercute en lo obvio, una invisibilidad del fenómeno teatral y un desconocimiento de lo relativo a él por parte del público, lo que es aprovechado pro la gerontocrática comandita de  la Asociación de Críticos Teatrales para  violar el reglamento del único premio que se le entrega a los teatristas durante la única instancia anual en la que la televisión se digna dar un espacio, la noche de los “Florencio”.            

Ya en años pasados ocurrieron hechos llamativos que demostraron que no existe un solo comunicador del país que se  haya tomado la molestia de leer el reglamento del  evento, porque en el 2005 todos pusieron el grito en el cielo porque a mejor actriz se nominaron  nueve actrices, lo que si bien habla de la incompetencia del jurado  para llegar a un acuerdo no contraría  dicho reglamento, el año pasado salió ganador de mejor elenco un grupo de dos actrices, lo que sí lo violenta porque el mismo dispone que el mínimo para el rubro es de cuatro personas. Nadie protestó, ni siquiera los perjudicados a los que se les “robó” el galardón.            

Por otro lado, este año el jurado fue alterado de manera irregular, ya que Yamandú Marichal, el presidente desde hace más años de los que le corresponde no llamó a la correspondiente asamblea prevista en las reglamentaciones para elegir presidente y para elegir o modificar el Jurado. Ambas situaciones fueron ignoradas y todos tan contentos.             

El Sr. Hugo Castillo, nuevo jurado,  ¿cumple con el aspecto reglamentario de permanecer dos años antes de votar como miembro de la Asociación? - Siguiendo con lo regulatorio, los miembros del jurado están obligados a ver un 80% de los espectáculos, DE TODOS ellos y sin que pueda demostrarlo, por la propia asiduidad con la que yo mismo voy al teatro estoy absolutamente convencido de que esto no se cumple. Invito a los teatristas (si es que alguno me lee) a dejar posts en los que nos cuenten acerca de los críticos que no ven sus espectáculos. 

Y yendo a cosas  de índole más  pragmática, los miembros de este jurado, suman unos cuatrocientos años entre los siete, lo cual no sería tan grave si no fuera  evidente desprecio que sienten por las generaciones  que andan en los cuarenta años o menos. … Esto recuerda, nuevamente,  al Sr. Jorge Arias que cerró su ponencia en el Primer Coloquio Rioplatense de Teatro (2005)  afirmando que a nadie le interesa lo que opinen los jóvenes porque ÉSTOS, son unos ignorantes. Curiosamente, entre los muchos jóvenes presentes, ninguno protestó… 

Por supuesto que la edad en sí no indica nada, pero ni ignorar a los críticos formados (como hacen los medios masivos) ni a los jóvenes (como hace ACTU) por sistema parece ser razonable. Por lo pronto, lo mínimo sería que si los reglamentos molestan se los cambie, pero así como está, la situación es absurda.

Todas las votaciones son polémicas y arbitrarias pero no deja de llamar la atención que Ariel Ameijenda, un luthier y músico extraordinario, que hizo la música en vivo de Playa desierta no le interesara a nadie, o que la escenografía de Troyanas (el formidable caballo de Troya) no se mencionara y sí en cambio la luz que Martín Blanchet hizo, como él mismo lo dijera con “dos tachos” porque la precariedad de la instalación se lo impedía. Pero en cambio la iluminación de “La vida es sueño” no apareció en ningún lado. ¿Dónde están los textos de Peveroni, de Sergio Blanco, de Verónica Perrota? Relegados a los de Dino Armas. ¿Dónde están las actuaciones de Cécilia Sánchez y Jimena Pérez en Gatomaquia? Misterio. ¿Por qué Leandro Núñez está nominado por Clint Eastwood y Diego Arbelo por Kiev y no por Gatomaquia? Quizás para evitar que quedara evidente la ausencia de las actrices en este espectáculo que se sostiene por sus extraordinarias actuaciones, que no por la mínima escenografía (que sí está nominada) dejando de lado la creación de espacio escénico fabuloso de “Las nenas de Pepe” o la música en vivo de ese mismo espectáculo.

Y lo que es más: ¿Dónde estaban los críticos durante el Coloquio de Teatro que organizara el Dr. Roger Mirza en el Teatro El Galpón? ¿No le interesa a este jurado discutir o escuchar lo que pasa en el teatro del Uruguay o del mundo?

¿Qué aportes teóricos hace ACTU a la formación de sus asociados o al mundo del teatro? ¿Qué otra actividad tiene además de votar el Florencio entre gallos y medianoches con Jurados que no fueron elegidos por Asamblea como se establece estatutariamente?

En fin, el Florencio es un accidente, (nunca tan bien dicho como en este caso) del cual depende sin embargo, el currículo de nuestros teatristas; pero la actividad del crítico no es contingente: es imprescindible para la reflexión y el crecimiento teatral. Y a estos señores votantes no los vemos, no los vemos y no los vemos.             

Sería hora de reflotar la Asociación de Críticos con otro perfil de actividad, sería hora de mirar el trabajo de los que investigan y buscan en los fenómenos de teatralidad, sería hora de atender la obligación de formar que el crítico tiene y del cual habla extensamente Anne Ubesfeld en “La escuela del espectador” y Patrice Pavis en “El análisis de los espectáculos”.

Claro, para eso, sería imprescindible haberlos leído. Y tengo mis dudas, a juzgar por lo que se ve.

El resto, es teatro… 

Bernardo Borkenztain

ACLARACIÓN IMPRESCINDIBLE
No suelo corregir mis notas a posteriori, pero cometí, por omisión, una injusticia de la que debo dar cuenta.
No incluir "Sábados Sarandí" entre los programas que le dan al teatro un lugar preponderante fue, si ahora pretendo ser justo, más estúpido que otra cosa, ya que Jaime Clara - el mejor  periodista cultural radial del país  - hace un aporte sostenido y vital en la difusión y análisis del  fenómeno teatral.
Permítaseme, "mal y tarde", reparar el error en el que caí, nuevamente, ma´s por estupidez que por mala intención
Bernardo Borkenztain


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Químico profesional y aprendiz eterno de filosofía, me gusta antes que nada la posibilidad de intercambiar ideas y discutir, de ser posible con nivel, y si no, al menos con cortesía. Lo que no implica que no defienda con fuerza mis puntos de vista. Valoro antes que nada la tolerancia, que no es pasividad. Las opiniones en disenso no solamente son bienvenidas sino que deseadas. Lo que no admite polémica, es que "EL BIEN DE MUCHOS SE ANTEPONE AL BIEN DE POCOS, Y AL DE UNO".

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