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Me extraña, araña... AGREGAR A FAVORITOS
 El camino más largo.



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18.11.2009 00:23

Hace tiempo que vengo viendo algo que me alarma, o que por lo menos me extraña: la exaltación de la mediocridad.

Con toda razón el lector podrá preguntarse "¿Y ésta quién se cree que es?"

Y yo le respondo. Justamente: no soy nadie. Mi vida es más bien mediocre, no hay nada de extraordinario en mis actos cotidianos, mucho menos en mis pensamientos o sentires. Cualquiera que lea dos o tres artículos en este mismo blog puede llegar a esa conclusión.

Y cuando utilizo esta palabra -"mediocridad"- no me estoy refiriendo a algo malo, sino justamente a cosas que no sobresalen de la media, a cosas que no tienen nada de extraordinario, a cosas que más o menos todos hacemos y que no nos provocan un orgullo particular. Me refiero a cosas cotidianas, de todos los días.

Ahora bien, ya que mi vida es bastante mediocre de por sí, me gusta rodearme de cosas o gentes que, o bien son extraordinarias en sí mismas, o hacen cosas extraordinarias. Digo, como para que la propia existencia no sea tan miserable.

El tema es que uno prende la tele, por ejemplo, y se encuentra con un tipo que con tal de ganar 100.000 euros es capaz de contar sus más oscuros secretos. El problema es que estos secretos no son más oscuros que los de cualquier hijo de vecino:

"-¿Es verdad que alguna vez has deseado la muerte de tu suegra?"

"-¿Es verdad que has tenido sueños eróticos con tu cuñada?"

"-¿Crees que tu madre no ha sido lo suficientemente cariñosa contigo?"

"-¿Sigues enamorado de tu ex-esposa?"

Para ganar un concurso de preguntas y respuestas ya ni es necesario aprenderse de memoria aunque sea algunos datos enciclopédicos o de cultura general. Apenas hace falta vivir y no estar orgulloso de alguna que otra cosa que uno haya hecho. Y eso lo muestran en televisión para millones de personas. Y millones de personas lo miran.

O por ejemplo, otra cosa que me pasa muy seguido es asistir a alguna manifestación "artística" y quedarme completamente perpleja. No por la calidad artística de esa manifestación, sino por la total carencia de ella. Tipos que se creen artistas porque asistieron tres meses a un taller de expresión corporal, por ejemplo. ¿Teatro leído? No es más que una burda excusa para "No me dan las bolas para aprenderme mis parlamentos."

Me han dicho que soy demasiado cerrada en cuestiones de arte. Sí, claro que lo soy. Me gustan las cosas buenas y bellas, que por lo general son las menos, y no están de moda. Y la mierda no me gusta. Si eso es ser cerrada, pues sí, lo admito. Creo que para ser artista hay que estudiar y trabajar mucho. No alcanza con desearlo mucho, mucho. Y arte no es cualquier cosa. No es lo mismo "El Quijote" que la lista del supermercado; o un tríptico del Bosco que una pared malamente pintada.

También me pasa conversando con gente que exalta algunas de sus habilidades o actitudes como si fueran el punto cúlmine de la cultura o el conocimiento humano.

"- Yo soy capaz de reconocer y distinguir cualquier grappamiel con los ojos cerrados."

"- Yo gané el concurso de escupidas del Club El Tacho de 1988."

"- Y entonces yo le dije: 'Lo que pasa es que vos no sabés cortar bien la cebolla...' Porque no cualquiera sabe cortar bien la cebolla. "

"- Ah, sí. Yo soy un relojito: todas las mañanas me levanto a las siete y movilizo el intestino."

Y así con tantos otros ejemplos.

Es como que las cosas buenas y bellas, las que cuestan trabajo y estudio (y a veces dinero también, lamentablemente), las actitudes y pensamientos más elevados y sutiles de los que es capaz el ser humano, no son interesantes, no presentan ningún atractivo. El esfuerzo por lograr las cosas difíciles, el recorrer el camino más largo para lograrlas, el saber que cuando uno las alcanza la historia no se termina ahí, sino que hay que seguir estudiando y trabajando, ya no tiene gracia.

En cambio, los aspectos más mediocres de nuestras cotidianeidades parecen interesantísimos. La sociedad actual y sus medios hacen culto de esas cosas. Las historias mínimas han alcanzado su esplendor. Cualquiera que haya tenido sueños eróticos tiene sus quince minutos de fama. Cualquier borracho se cree sommelier.

Y ojo que esto lo dice alguien que ha elegido el camino corto más de una vez. Esto lo dice alguien mediocre por de más. Esto lo dice alguien que escribe bolazos en sus momentos de ocio y cree que hace un bien o que a alguien le puede llegar a interesar. Pero no me siento orgullosa ni mucho menos.

No se engañe, querido/a lector/a; no espere encontrar nada extraordinario aquí. Como para no perder la costumbre.


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13.10.2009 00:15

El 25 de octubre, junto con mi voto, voy a poner la papeleta rosada por el SI a la anulación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.

¿Por qué?

Porque creo que un país no puede avanzar, "dar vuelta la página", si antes no cierra las heridas de su pasado y juzga, con todas las garantías del debido proceso, a quienes las provocaron esas heridas.

Porque creo que un tipo que secuestró, violó, torturó, robó y mató no puede estar tranquilito en su casa, como si nada hubiera pasado. ¿Con qué justicia juzgamos a quien roba para comer?

Porque hay gente, hoy hombres y mujeres, que fueron separados de sus padres cuando eran niños o bebés, a los que se les negó su verdadera identidad y su derecho a conocer y crecer con sus padres.

Porque hay gente que tiene el derecho de saber qué fue de sus familiares y hacer con sus restos lo que crea conveniente. Porque esas personas también tienen el derecho de hacer un duelo digno.

Porque hay más de 170 desaparecidos, no media docena como dijo Lacalle. Y aunque hubiera sido uno solo, esa sola vida vale como todas.

Porque nací en este país y no quiero sentirme avergonzada por eso.

Porque no quiero que los que vengan se sientan avergonzados de quienes estuvimos antes.

Porque no tengo familiares desaparecidos, pero no soy indiferente al dolor de quienes sí los tienen.

Porque ya no hay argumentos para decir "algo habrán hecho". Porque ya no hay argumentos para decir que acá no pasó nada.

Porque tenemos la oportunidad, nuevamente, de dignificarnos como pueblo conciente de su historia.

Por todas esas razones y otras.

Por los chiquitos que faltan.

Por los chiquitos que vienen.

Uruguayos: NUNCA MÁS.

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28.09.2009 01:22

Hace 25 años un grupo de uruguayos y uruguayas soñó con que era posible un futuro mejor. Ese grupo se animó a imaginar que un día conquistaría un lugar en el mundo, con los mismos derechos que el resto, y las mismas posibilidades de ser feliz.

Hace 25 años ese grupo de uruguayos/as, aún cuando sabía que no iba a ser nada fácil, juntó valor y empezó a luchar por hacer este sueño realidad. Fue duro: tuvieron que enfrentar la dictadura, las razzias, la discriminación a mansalva.

Hoy, 25 años más tarde, heredamos el sueño y el camino que inició en 1984 el grupo Escorpio. Cuesta creer como cambiaron las cosas, todo lo que hemos avanzado. Nos abrimos camino durante estas décadas a puro pulmón, poniendo el cuerpo, el valor, la alegría y la convicción. Primero ganamos esta plaza y después la calle, y desde entonces ya no hubo vuelta atrás.

Hoy nos juntamos acá un cuarto de siglo más tarde para festejar el presente pero también para recordar como nunca. Porque muchas de las metas e ilusiones que nacieron hace 25 años hoy ya están cumplidas.

Aquellos militantes pioneros de la diversidad sexual que tuvieron que enfrentar la dictadura, hoy están aquí, con nosotros/as en nuestra memoria. Y están muy orgullosos/as de lo que alcanzamos: nada más y nada menos que hacer crecer a la democracia, conquistar una nueva generación de derechos y volver a nuestro país diverso como nunca había sido.

En los últimos 5 años logramos conquistas sin precedentes en la historia uruguaya:
Hoy tenemos una unión concubinaria que garantiza los derechos de nuestras parejas. Hoy podemos adoptar y nuestros niños y niñas tienen los mismos derechos que el resto de los niños.
Hoy las y los trans pueden acceder a su identidad, y pelear por mejores trabajos y atención sanitaria.
Hoy los gays y lesbianas en el ejército somos reconocidos como tales, y no podemos ser excluidos/as por serlo.

Somos un ejemplo para América Latina y el mundo. Pocos movimientos gay lésbicos trans queer lograron tanto en tan poco tiempo. Pocos países han logrado avanzar tanto.

Por eso es hora de celebrar, de compartir nuestra alegría. Ganamos una de las partidas más difíciles a la discriminación. Una vez más, confirmamos que la unión hace la fuerza, que cuando la gente sueña y lucha, por más que lleve tiempo, al final gana y mejora la vida de todos y todas.

No somos ingenuos: los derechos conquistados encierran una enorme responsabilidad. Los derechos no se ganan de una vez para siempre. Su mantenimiento y vigencia exigen más que nunca el compromiso y la solidaridad de todos/as y su defensa en el día a día.

Por eso tenemos que salir a la calle, como lo hicimos en el pasado. Tenemos que ser visibles, hablar de nuestras parejas, de nuestra historia, de nuestros gustos, de nuestras necesidades. Tenemos más que nunca que apoyarnos entre nosotros/as y denunciar en el barrio, en la clase, en el trabajo, en el boliche cuando la homofobia busca pisotear nuestras conquistas. No podemos dejar que nos convenzan que no se puede. No lo lograron antes, menos lo van a lograr ahora. En este país del "no se puede", nosotras y nosotros pudimos, y mucho.

Pero las leyes son solo el principio. un marco necesario para ir a más, a conquistar la legitimidad social, la felicidad y la vida que durante años y años muchos quisieron arrebatarnos tildándonos de desviados, degenerados, enfermos, y recientemente de antiestéticos.

Hay que frenar al fundamentalismo. La Iglesia Católica está molesta y tiene razón. Porque confirmamos una vez más que los uruguayos y las uruguayas somos laicos, somos democráticos, somos diversos y orgullosos de serlo. Su intención de asustarnos, de hacernos volver al closet, no va a tener efecto. No estamos en la Edad Media señores, esto es una democracia.

Y hay que frenar a los que son sus cómplices en la política. El Partido Nacional y el Partido Independiente no votaron ni uno solo de nuestros derechos. Solo supieron repetir como loritos amaestrados los argumentos de la Iglesia Católica, tratándonos como anormales, incapaces, desviados. Esos políticos y políticas no pueden representarnos, porque nos odian, nos ignoran, nos rechazan. Castiguémoslos con lo que más les duele.
¡Ni un voto a la homofobia!
¡Ni un voto a la homofobia!
¡Ni un voto a la homofobia!

Que les quede claro. La diversidad sexual sabe quiénes nos apoyan, quiénes votaron nuestras leyes. Por eso esta marcha quiere saludar a todos los políticos y políticas que hicieron posibles estas conquistas legales, a todos los que se comprometieron en serio con los derechos humanos, a todas las organizaciones del exterior que aportaron su granito de arena.

Pero las leyes son sólo el principio. Las leyes no son nada sino las usamos. Ahora todo depende más que nunca de nosotros/as. No sirve de nada además, sin políticas públicas que las vuelvan viables, sin un poder judicial que deje de discriminar, sin un sistema educativo y sanitario inclusivo y realmente comprometido con la lucha contra la discriminación.

Por eso hay temas pendientes:

Exigimos la despenalización del aborto. Repudiamos la decisión autoritaria del presidente Vázquez que vetó a las mujeres uruguayas el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos, aún cunado la ley contaba con el 63% de apoyo popular y la sanción de ambas cámaras legislativas.

Queremos que las lesbianas en nuestro país puedan acceder a los tratamientos de reproducción asistida de las que fueron vergonzosamente excluidas.

Queremos políticas sociales focalizadas en las trans que nos permitan revertir la dramática situación que vivimos y elevar nuestro promedio de vida. Queremos las mismas oportunidades laborales que cualquier ciudadanos uruguayos/as.

Queremos una política seria y comprometida en VIH- Sida que nos incluya a todos y todas.

Queremos una campaña contra la transfobia, la lesbofobia y la homofobia y una educación sexual verdaderamente inclusiva en todas las escuelas y liceos, públicos y privados de nuestro país, sin excepciones. Los/as niños/as uruguayos/as no tienen la culpa de las moralinas y las represiones que sufren algunos/as mayores.

Queremos una ley que regule a los medios masivos de comunicación y que impida la aplicación de criterios discriminatorios amparados en la libertad de empresa. Los canales usan ondas públicas que son de todos y todas y tienen que responder a criterios públicos y no particulares. No puede volver a pasar que los canales 4 y 10 se nieguen a pasar una campaña contra la discriminación, como fue "Un beso es un beso", por considerar "que no entraba en la estética del canal".

Queremos servicios públicos que nos garanticen la posibilidad de llevar a tribunales nuestras denuncias, y que hagan efectivas las leyes aprobadas para todos, más allá de sus posibilidades económicas. Necesitamos una comisión de lucha contra la discriminación que sirva para algo, que se comprometa con nuestras necesidades, y no tenga miedo de tomar las medidas que haya que tomar para defender nuestros derechos.

Queremos un cambio radical en la atención que ofrece el Hospital de Clínicas a las personas que quieran la reasignación de sexo. Un tratamiento que ahora es eterno, tedioso, ineficaz, e irresponsable, y que genera aún más vulnerabilidad en la población trans más pobre.

Queremos un mundo sin impunidad y en donde se juzguen a los que violaron los derechos humanos durante la dictadura. Por eso apoyamos el Si, y la anulación de la ley de caducidad.

Queremos la transformación de la política nacional de drogas y las leyes que regulan el uso y la distribución de sustancias dejando atrás el actual enfoque criminalizador y prohibitivo, permitiendo la comercialización y/o suministro de marihuana por parte de privados y/o del Estado en lugares controlados y habilitados para este fin específico asi como la autorización del autocultivo para consumo personal.

Es que queremos más democracia. Más justicia social, Más solidaridad. Y mucha más igualdad de derechos y oportunidades para afrodescendientes, obreros, mujeres, jóvenes, jubilados.

Por eso decimos ahora y siempre

¡Por todos los derechos para todos y todas!
¡Basta de discriminación!
¡Viva el Uruguay! ¡Viva la libertad! ¡Viva la diversidad sexual!

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20.09.2009 19:33

"More than any other time in history, mankind faces a crossroads. One path leads to despair and utter hopelessness. The other, to total extinction. Let us pray we have the wisdom to choose correctly."

Woody Allen

Y la traducción vendría a ser:

"Más que en ningún otro momento de la historia, la humanidad se enfrenta a una encrucijada. Un camino lleva a la desesperación y la completa desesperanza. El otro, a la extinción total. Recemos para tener la sabiduría de elegir correctamente."

No me digan que no es crá.

Salute.

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09.09.2009 01:08

Según la Real Academia Española:

Piropo:

(Del lat. pyropus).

1. m. Variedad del granate, de color rojo de fuego, muy apreciada como piedra fina.

2. m. Rubí, carbúnculo.

3. m. coloq. Lisonja, requiebro.

Lisonja:

(Del prov. lauzenja).

1. f. Alabanza afectada, para ganar la voluntad de alguien.


He tenido la suerte (o la desdicha, como explicaré más adelante) de ser receptora de algún que otro piropo. He sido testigo, también, de piropos destinados a mujeres amigas que iban caminando por la calle conmigo o a mujeres desconocidas.

Hay veces en que un piropo está bueno. Te levanta la autoestima; te hace sentir linda, deseada. Cuando no lo esperás, te descoloca, te sorprende gratamente. Si lo esperás y llega, es como la confirmación de que ese día saliste a matar y lo conseguiste. Y una se siente poderosa: ese día no hay nada que te pueda tirar abajo. Por lo menos eso me pasa a mí. Así de básica y neurótica soy.

Ahora, hay piropos y "piropos". Hay piropos lindos, como esos de los que hablaba en el párrafo anterior. Y no por ser simples o trillados dejan de ser atentos, halagadores, "homenajeantes". Por ejemplo: "Qué linda que sos", "Qué bien que te queda X", "Se abrieron las puertas del cielo y los ángeles andan en la Tierra", etc.

Y hay de los otros, que yo no calificaría dentro de la categoría "piropo", porque si nos remitimos a la definición de la RAE, lo último que consiguen es la voluntad de quien lo recibe. ¿Por qué? Porque son groseros, humillantes, denigrantes, ofensivos. Algunos rozan el acoso sexual. Ejemplos hay muchos. Y no voy a legitimarlos transcribiéndolos aquí.

Lo que a mi me extraña, lo que me sorprende, lo que no logro llegar a comprender es qué pretende la persona que emite ese tipo de mensajes. Y voy a hacer una puntualización que creo importante: según mi experiencia, quienes más hacen uso de este tipo de "piropo" son varones. No todos los varones, pero sí algunos. La verdad es que no recuerdo haber escuchado a una mujer diciéndole algo de esto a otra persona. Pero el hecho que yo no lo haya presenciado no quiere decir nada. Para mi comodidad y la del lector voy a referirme a los varones solamente.

Hecha esta puntualización, vuelvo a mi interrogante. ¿Qué es lo que pretende ese varón cuando le dice a una mujer que si la agarra le va a hacer X en tal o cual región de su anatomía, por ejemplo? ¿De verdad cree que la mujer receptora de esa vejación verbal va a sentirse halagada, homenajeada? ¿Acaso cree que esa es una táctica de conquista eficaz o incluso válida? Ni te digo cuando una no le da pelota y encima se tiene que bancar el insulto por no responder favorablemente.

En mi caso, las veces que he tenido que soportar ese tipo de humillación, me he sentido justamente de esa forma: humillada, ultrajada. Y digo soportar porque en realidad no hay mucho que una pueda hacer, más que morderse la lengua y seguir como si nada hubiera pasado. ¿Devolverle el insulto? Jamás: eso sería rebajarse al nivel del ofensor. ¿Tratar de explicarle que eso está mal? He tratado de hacerlo en alguna ocasión, sin mayores resultados que más insultos.

El tema es que estas actitudes responden a unas lógicas sexistas bastante jodidas. Para estos individuos, el varón tiene derecho a decirle cualquier cosa a cualquier mujer. Ahora, si la mujer responde favorablemente, es una trola, una puta, etc. Y si no responde o responde con una negativa, también es una puta, o una engreída, etc.

También es cierto que muchas veces, estos varones hacen uso de este tipo de comunicación cuando están acompañados de otros varones. Como si tuvieran que demostrarle lo machos que son al resto de los machos del grupo. ¿Harán competencias a ver quién es el macho alfa? Qué difícil que debe ser la vida de quien cree necesario demostrar ese tipo de cosas. Capaz que piensan que el nivel de grosería de su "piropo" es directamente proporcional al largo o ancho de su pene, o cosas así.

La verdad es que no lo entiendo, y si hay alguien por ahí que me lo pueda explicar se lo agradezco.

Por último vuelvo a puntualizar que no todos los hombres son tan imbéciles. Solo algunos. Y que no todas las mujeres son ajenas a utilizar este tipo de mensaje. Probablemente haya mujeres así de imbéciles también.

Pero creo que como raza somos capaces de un poco más o un poco mejor. Mírenlo al Jaime, sinó:

tp://www.youtube.com/watch?v=Yt2RqeqwAqQ

Sobre mi: Soy Mariana y hay cosas que me extrañan, así que escribo sobre eso. "No acepten lo habitual como una cosa natural. Pues en tiempos de confusión organizada, de arbitrariedad conciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural, nada debe parecer imposible de cambiar." Bertolt Brecht
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