Homeopatía y psiquiatría

Homeopatía y Psiquiatría
hacia una medicina integradora
Dr. Pablo Korovsky
2010 Ediciones Cruz del Sur
149 pág.
El tratamiento homeopático de los trastornos mentales y emocionales fue descrito por Samuel Hahnemann, médico creador de la homeopatía, en su libro y obra fundamental El Organon de la Medicina en la 6ta. Edición en 1843, por lo que no se trata de una novedad.
El presente trabajo Homeopatía y psiquiatría, apunta a recordar este valioso recurso terapéutico posiblemente aún desconocido para muchos.
La Homeopatía ha sido poco escuchada. Hace tiempo ha expuesto una comprensión global de los fenómenos que aquejan al hombre y su conjunto en sociedad.
Situaciones como la explosión notoria de la violencia, las adicciones, la creciente psiquiatrización farmacológica infantil son entre otras causas, expresión de la profundización del desequilibrio de la energía vital, en términos homeopáticos, de los miasmas crónicos. A ello han contribuido arraigadas estrategias sanitarias erróneas.
Este nuevo libro del Dr. Pablo Korovsky expone de un modo simple y agudo a la vez los conceptos centrales de la homeopatía, estableciendo un puente con los principales cuadros de la psiquiatría.
La homeopatía es en este sentido una noble herramienta hacia una medicina integradora al servicio de cambios profundos, y en los tiempos que corren, ya absolutamente necesarios.
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Homeopatía y Psiquiatría
Dr. Pablo Korovsky
Muchos desconocen el profundo alcance terapéutico de la homeopatía en los trastornos mentales y emocionales.
Es precisamente a nivel emocional y mental donde comienza la acción del remedio homeopático, aún en aquellos pacientes que consultan por dolencias físicas.
Hahnemann, médico alemán creador del método homeopático describía hace ya doscientos años el tratamiento y curación de infinidad de casos mentales y emocionales, por lo que la vinculación de la homeopatía con la psiquiatría no es una novedad.
Los distintos cuadros psiquiátricos, ansiedad, crisis de pánico, depresión, bipolaridad, trastornos de alimentación, del comportamiento, de atención, de aprendizaje, del sueño,, etc, tienen la posibilidad de ser tratados homeopáticamente con éxito, abarcando todas las edades desde niños pequeños hasta ancianos, pasando por franjas particularmente sensibles como el embarazo, donde los psicofármacos tienen mayor riego o están directamente contraindicados.
¿Cómo actúa la homeopatía?
La ley de la cura por lo similar es el principio central de la homeopatía. Todos los remedios homeopáticos surgen de la experimentación en sujetos sanos, donde han despertado transitoriamente ciertos síntomas, teniendo la capacidad a través del principio de similitud de curar a personas enfermas con síntomas físicos y mentales similares.
Este principio curativo de similitud actúa tanto a nivel físico como mental.
Por ello una curación homeopática genuina involucra siempre al sujeto integro, tanto física como mentalmente.
Unicismo es la homeopatía clásica, significa la prescripción de un único remedio por vez. El término se utiliza para tomar distancia de pseudoprácticas que usan el nombre de homeopatía pero poco tienen que ver con ella.
Entender el conjunto significa aproximarse a ampliar el horizonte de miras donde se desarrolla el conflicto que cada paciente trae y expresa psicosomáticamente.
La capacidad de escuchar qué es lo que le pasa al paciente parece haberse reducido en medicina a compartimentos estancos, el psiquiátrico o el psicológico, cuando en realidad forma el esqueleto que subyace en todo padecimiento humano.
La entrevista homeopática restablece esa conexión con el todo que es el paciente y de la que pareciera, ninguna especialidad querer hacerse cargo. Al integrar las partes es de por sí ya psicoterapéutica.
Muchas veces un paciente no necesita mas que ello, ser escuchado, abrir su sufrimiento y conjuntamente con la acción del remedio comenzará a desplegarse su curación.
Las distintas formas de psicoterapia pueden ser necesarias en muchos pacientes, en los que el tratamiento homeopático colaborará en cada caso.
Muchas patologías psiquiátricas graves como esquizofrenia, retardo mental, demencia, pueden beneficiarse del tratamiento homeopático, mejorando en muchos casos sustancialmente su calidad de vida y reduciendo la medicación psicotrópica.
La enfermedad física o mental para la homeopatía es la expresión del desequilibrio de la energía vital y es en ese plano sutil donde ésta actúa.
Curar, no es solo la desaparición de los síntomas; trayendo palabras de Hahnemann, es ayudar a que cada ser alcance los altos fines de su existencia.
Psicosomática y Homeopatía
Si logramos reconocer la unidad en Todo lo que existe, detrás de las infinitas formas, podremos comprender en la vida de los seres humanos el concepto de lo psicosomático.
Todas las circunstancias vitales están enlazadas y así sucede también cuando enfermamos.
Las enfermedades son psicosomáticas, entendiendo por psicosomático la integración de lo psíquico y lo somático en la dinámica de la vida.
Es innegable el papel que las emociones y los pensamientos juegan en las enfermedades, pero también el de como el cuerpo y sus condiciones constitucionales inciden a su vez en el psiquismo.
Existen múltiples enfoques de lo psicosomático, cada uno desde su perspectiva e instrumento, pero apuntando a la comprensión común de que toda acción repercute sobre el conjunto.
En este sentido, la homeopatía ha sido pionera desde hace doscientos años en llevar adelante una concepción profundamente psicosomática, mucho antes de que surgiera desde las vertientes psicológicas o el psicoanálisis atisbos de estas ideas.
La homeopatía posee un método concreto que integra los síntomas mentales y físicos de cada paciente, traduciendo esta unidad en un remedio que estimula la energía vital, ordenando el desequilibrio que da lugar a los síntomas.
De allí la importancia de considerar el conjunto, ya que no se trata de una entelequia teórica acerca de la unidad, sino de una práctica aplicada, donde el conocimiento de lo mental y de lo físico es fundamental para encontrar un remedio que ayude a curar al individuo íntegro, física y mentalmente.
No obstante, como señalábamos, nadie puede atribuirse la propiedad exclusiva del concepto de lo psicosomático.
El psicoanálisis por ejemplo, que es desde donde en la actualidad se ha puesto mas en boga el término, considera al síntoma la expresión de un conflicto psíquico, cuya angustia es reprimida y emplazada en este caso en el cuerpo, a través del mecanismo de la somatización.
La energía de la angustia se descarga en el cuerpo y la tensión del conflicto a nivel de la conciencia se atenúa o desaparece.
El síntoma somático adquiere entonces, al igual que el mental, un significado, un sentido a recobrar, donde los afectos allí contenidos puedan ser recuperados y procesados ahora entonces, de un modo mas saludable y maduro.
Este es el trabajo que la técnica psicoanalítica propone.
El síntoma, como el lapsus, o los sueños, tienen también un sentido a develar, inconsciente, pero que ha dejado rastros de ese ocultamiento y que como en la tarea de un detective, se debe volver sobre sus pasos.
Desde la perspectiva de la homeopatía, cada individuo refleja en el desequilibrio de su energía vital, también su conflicto psíquico y el particular modo psicosomático de intentar resolverlo.
El síntoma pone de manifiesto a la vez, la condición miasmática, es decir la tendencia constitucional predominante y evolutiva del paciente.
Esta comprensión miasmática de la homeopatía pone énfasis en otro aspecto de lo psicosomático, es decir, en la cualidad general que adquieren los síntomas mentales y físicos, referencia que hicimos al hablar de los miasmas.
De este modo, si un paciente traslada su condición miasmática destructiva o sicótica hacia la psórica, está curándose.
Conjugar entonces la comprensión miasmática y psicodinámica es indudablemente una valiosa herramienta terapéutica.
Existe así mismo, una interesante similitud, entre el retorno transitorio de síntomas antiguos, expuesto en la Ley de curación de la homeopatía y el retorno de lo reprimido planteado en psicoanálisis, como parte del proceso de hacer conciente el conflicto inconsciente.
Muchas veces es un síntoma homeopático, que en la comprensión de su símbolo, nos conduce a un camino conjunto, donde la palabra y el remedio se dan la mano para ayudar al paciente.