EL QUE SE FUE A SEVILLA
JOAQUÍN DOLDÁN un escritor uruguayo en Andalucía

http://blogs.montevideo.com.uy/joaquindoldan |  Agregar a favoritos  | 
30.08.2010 12:30 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar



Me gustan las tardes. Me encantan las tardes.
Me parece maravilloso presumir de un día que acaba, así, con aviso. Es fantástico ver esos colores en el cielo sin tener que madrugar, y es inevitable creer que el que se mueve es el sol, y que somos nosotros los que seguimos aquí, una día más.
Podemos reflexionar sobre la lejana mañana y frotarnos las manos con las aventuras que nos esperan esa noche.
Me dirán que cada momento tiene su momento, pero a mi me gustan las tardes, me encantan las tardes.
Nunca es tarde para reconocerlo.

Me gusta la luna.
Me gusta que no brille por si misma, que dependa de la estrella. Que se limite a iluminar un sector, que diferencie tan bien las sombras. Que tenga una cara oculta, misteriosa.
También dicen que transforma a los hombres en lobo, y que empuja a las mareas. Pero a mi me gusta la luna.
Sabe guardar las huellas. No tiene aire, y a pesar de ser un satélite gris y sin vida, colapsa las noches con su presencia. Es tan pequeña y tan cercana que le dio sentido a las noches.
Por eso siempre estoy en la luna, porque me gusta la luna, me encanta la luna.
Me iría de luna de miel con la luna.

Me gusta la lluvia.
Recuerdo momentos mágicos bajo ella.
Me gusta que deba medir sus fuerzas, y pase de dar vida a romper una ciudad si no lo hace.
Me encanta que parezca caer del cielo pero venga del mar. La lluvia me recuerda a Montevideo, y se hace desear en Sevilla. La música suena mejor los días de lluvia y leer es más intenso, al igual que el sexo; invita a ir al cine la lluvia. Hay personas que recuerdo solo si hay lluvia, y olores que solo ella produce. No soy de jugar a las cartas, pero siempre gano a la conga los días de lluvia.
Me fascina como moja a las personas, sirve para clasificarnos, están quienes escapan del agua como si fuera ácido, los que protestan al cielo, hay quienes temen a las tormentas, los indiferentes ante la llovizna y los que, como yo, amamos la lluvia. Porque a mi me gusta la lluvia, me encanta la lluvia, echaría agua bendita en la lluvia.




Me gusta el mar. Me encanta el mar.
El océano me fascina. Me atraen los ríos, amo los lagos, admiro los charcos.
Cuando estuve cara a cara con el Océano Pacífico me hizo una escena de celos por mi romance con el Atlántico. Ruge como una bestia, poco tiene de pacífico el Pacífico. Pero mirándolo y escuchándolo supe que todos los mares eran un solo mar. Y a mi me gusta el mar, me encanta el mar. Peligroso y lleno de vida.
Me divierte que nuestro planeta se llame Tierra cuando está prácticamente hecho de agua. Me gusta que, cuando nos acariciamos la piel, olvidamos que somos en mayor parte agua, en estado líquido. Por eso cuando acaricié el Pacífico, cuando nos reconciliamos, era como tocarte.
Porque todos la aguas son una sola, y estamos hechos de mar.
Y a mi me gusta el mar, me encanta el mar.
Haría un crucero romántico con el mar.


Entonces un día, regresando a mi casa, la naturaleza me hizo un regalo: dejaba atrás una pequeña tormenta, aún lloviznaba (cayeron 174 gotas), era de tarde, miré hacia el mar y allí estaba la luna.
Me quedé mirándolos encantado, enamorado de este planeta. Era mi cumpleaños. “Gracias”, les dije.



24.08.2010 05:59 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar



Siete kilómetros, en ocasiones son una distancia mayor a siete kilómetros.
Es igual que correr, que ya expliqué que para algunos es algo más que correr.
A veces pasan estas cosas, que nos recuerdan lo relativo que puede ser este mundo. ¿Cómo se explican que no hubiera considerado que una carrera llamada “playas de Ayamonte” fuese por la arena? Creí que era el nombre simbólico, pero de símbolos nada, el circuito era por la orilla, con olas que te mojaban si te distraías y saltando entre castillos y palitas. Por lo menos será de mañana temprano o cuando se este por ir el sol, razoné. Otra vez, estaba equivocado, era a las doce del mediodía.
Luego empezaron los problemas (mi rodilla, sin ir más lejos, en cuanto supo lo de correr por la arena deslizó un sutil “crik” en tono de protesta), no tenía música (es imposible correr sin música y mis auriculares decidieron esconderse esa noche). Por la arena, sin música, no podía ser peor…si podía…Hay defectos que tienen la mala costumbre de aparecer en momentos clave, por ejemplo el tipo que recuerda que era claustrofóbico el día que el ascensor se tranca en un apagón, pues bien, yo tengo un pie con el que piso mal, hacia adentro, siempre me habían dicho que de atrás camino diferente, gasto los zapatos de forma extraña, ya ni me acordaba, hasta que al correr en la arena el pie izquierdo se me hundía de costado. Ah, y esa hermosa mañana, me levanté con un lindo resfrío de verano, de esos que cortan la respiración.
Pero ya estaba allí. Un vecino (con mucho mérito porque tiene una operación de ligamentos, me marcó el ritmo, y se resignó a compartir mi tiempo y mi puesto -90 de 180- creo). En el kilómetro dos el poco aire que me llegaba al cuerpo me hizo sospechar que quizás no podría hacer toda la carrera. Pero luego, a 41 minutos de la salida (aunque yo les juro que sentí como si fueran varios días), estaba llegando, con el sol arriba, el viento en contra y mi vecino al lado.
Más tarde, flotando en el océano, dejando que el agua salada convenciera a mi rodilla de que fuera buena y no latiera más, pensé: que era una suerte estar en la playa, que sentía que el resfrío se me había curado, que lo del pie era lo que me hacía cansarme cuando estaba sin sentarme mucho rato, que las personas también sirven para marcar el ritmo, que el último tramo fue el más corto y rápido, y que iba a cumplir la promesa que me hice en el kilómetro cinco- si sobrevivía a la carrera iba a contarle a todo el que quiera escuchar, que el tiempo y la distancia son una mentira.
Remarco esto ya que mañana, 25 de agosto del 2010, cumplo 41 años, que según como se mire, pueden ser 21 o 71.



18.08.2010 05:22 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar


¿Y qué es o debe ser un internauta, si no un lector voraz, veloz y asociativo?

Andrés Neuman


Descubrí las bibliotecas una tarde de lluvia en el Cerro. Salía del liceo y me atrapó un chaparrón. Entré en la biblioteca pública Javier de Viana y me fascinó el olor a libros. Empecé a mirar los lomos y una mujer, que poco después sería una amiga y cómplice durante años, me observaba con curiosidad. “Podés agarrar el que quieras”, dijo y me entregó así la llave a un lugar en el que siempre encontré refugio. Y desde ese día, el olor de la lluvia, el olor a humedad, incluso el olor a madera, es también el olor de los libros.
Años después y a kilómetros de distancia, trabajaba en una clínica lejana y debía pasar todo el día en aquel pueblo. Cerrábamos tres horas en la tarde, lo suficiente para que sea demasiado, peor no tanto para que sea suficiente. No podía irme lejos, y encontré una biblioteca. Igual a la que había en mi barrio, igual a la que usaba cuando iba al liceo, igual a la de la facultad. Un lugar lleno de libros. Un paraíso lleno de vidas. Libros como para salvar cualquier rutina atrapada en un pueblo lejano.
Existen en mi barrio en Sevilla, librerías especializadas, hay una de libros de viajes (la extra-vagante), una de literatura feminista (relatoras), una de libros sociales y poesía (la fuga) y mi favorita, de literatura fantástica, cine, música y comics (la araña). En todas te atrapa el olor a los libros.
Los formatos cambiarán, las editoriales, las distribuidoras, los libros serán de papiro, de papel industrial, reciclado, los formatos serán digitales, las impresiones serán masivas o a demanda, la venta será en librerías especializadas o en supermercados, los libros serán de bolsillo o con tapas duras. Pero lo que importa, lo que verdaderamente importa es que nos encontremos, escritores, lectores y viceversa… que nos busquemos y que nos encontremos.


Se acaba de editar “PostLiteratura” el primer libro colectivo de bloggers uruguayos.
Se puede obtener una versión digital gratis en:



http://www.bubok.com/libros/188418/PostLiteratura



11.08.2010 05:13 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

 

Muchas entradas a un mismo Portal

 

Este prólogo es el umbral de un proyecto colectivo, independiente y sin ánimo de lucro. Estos nueve autores escriben, publican, se exponen, se juntan, solo por amor a la literatura.

Las nueve partes que componen este libro son diferentes, diversas, tan heterogéneas como  el corazón de sus creadores. Una bella muestra de lo variado que es el mundo.

En la red, naufragan día tras día miles de escritos, palabras que intentan navegar, artistas que exponen sus mensajes, algunos en clave desesperada, mensajes en botellas enviadas al inmenso mundo.

Hay innumerables blogs sobre  literatura, en todas sus formas. Millares de publicaciones digitales, cientos y cientos, tantas que los árboles no dejan ver el bosque. Surge en ese mundo un portal con un sello en común, el nombre de una pequeña capital, de un pequeño país (¿pequeño?). ¿Cómo hay tanta gente que escribe en este rincón? ¿Qué milagro atmosférico hace que salgan futbolistas milagrosos o escritores inolvidables, en una proporción enorme para un país con la población de una ciudad?

Esta pequeña muestra tiene la intención de rescatar las palabras digitales que cruzaron ese portal y así servirle de advertencia a quienes, el uruguayo Mario Delgado Aparaín  llama “puteadores de poetas”: Teman, ellos no se rinden, escriben cada vez con mayor frecuencia, en mayor cantidad y con más calidad, y con una profundidad temible, abismal. Son porfiados y ahora además se juntan y publican en formatos diferentes. Teman, respétenlos, ríndanse.

¡Están rodeados!

PODÉS PEDIR TU VERSIÓN DIGITAL GRATIS EN:

 

postliteratura@yahoo.com

 

o bajartela, incluso adquirir el libro en papel en:

 

http://www.bubok.com/libros/188418/PostLiteratura



02.08.2010 16:22 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar



Creo que todo empezó con el lagarto Juancho, Leoncio y Tristón, Huckelberry Hound, Canuto y Canito (que tenían la genialidad del amigo invisible llamado Boby AbaSolo), así que casi al mismo tiempo debería estar el oso Yogui y Bubu, incluso Pepe Potamus y su arca que volaba con un globo (lo pienso y me eriza, incluso siendo un niño notaba la genialidad del invento con el “hipogrito huracanado” incluido).
Pero al mismo tiempo debería estar Kimba el león blanco, y algo pasaba con Johnny West, porque lo pasaban solo los sábados y repitieron mil veces el capítulo de “Mátalos Turú”. Y ya entonces, los orientales nos regalaron Speed Racer (Meteoro para nosotros), y sin demora aparecieron Marco y Heidi, para enseñarnos a llorar con historias tristes, aunque solo fue un aperitivo de Candy Candy y su novio muerto.
El 10 a las 7 pasaba Popeye, Tom y Jerry o el Pájaro Loco; y en una época el Hombre Araña, incluso Supermán.
En todo momento estaban presentes Los Picapierdas y Los Supersónicos, que fueron dignamente sustituidos hasta el día de hoy por Los Simpson.
Mickey y Donald me gustaban solo en historietas, los dibujitos eran …no se…oligarcas.
En el 12 pasaban los SuperAmigos, me quedaron grabados porque cuando tenía 11 años nos juntábamos en la casa del único amigo que tenía Tv Color y habían empezado a trasmitir una hora de color como prueba, (de 6 a 7), pero un día cambiaron el blanco y negro una hora y pudimos ver ese dibujito en colores, era como un cine chiquito, en el comedor de la casa de mis vecinos. El mismo día que cumplí 12, ese 25 de agosto comenzó la Tv Color, pero ese es otro tema, vendría al caso si contara que el otro día en el comedor de la casa de un vecino vi la Tele en 3-D.
También veía el conejo Bugs, Porky , Elmer, y como tantos mis favoritos eran el Coyote y el Correcaminos, pero se me curó porque un día fui al cine con los bonos esos de ver tres películas y miré tantas horas de lo mismo que al final estaba deseando que el pobre coyote se comiera al pájaro de mierda ese.
Me confundo un poco porque tengo frescos los dibujos que le gustaban a mi hijo, él ahora los niega, pero juntos nos dimos grandes dosis de Oliver y Benjí, Doraemon, Scoby Doo, Pokemon, y otros menos importantes como Martín Mystery o Ben Ten.
Ya estaba en el liceo cuando apareció He Man, pero me fascinó, a una chica que me gustaba también y gracias a eso nos pusimos a hablar en un recreo. O sea que si te cuento todo esto es para llegar a este punto, los dibujitos animados pueden acercar dos corazones, así que no entiendo que me digas que estoy pintado y salí de adelante de la tele que está por empezar Bob Esponja.

Inicio

Buscar
Buscar en EL QUE SE FUE A SEVILLA

Sobre mí
Un escritor uruguayo en Andalucía

Categorías

Mis Links

Archivo


Contacto

¿Qué es RSS?