
Hola, mi nombre es Roberto Soria, soy profesor de Educacion Fisica, tengo 41 años y vivo en Salto (Uruguay).
Estudie en el I.S.E.F Montevideo, al cual ingrese el 19/3/84 y me recibi el 19/3/87 (por ser una carrera de tres años no me sobro ni un dia ).
Mi vocacion es la preparacion fisica, he entrenado a muchos equipos pero eso lo desarrollare mas adelante.
Mi otro hobbie es la informatica, estudie la carrera de Analista de sistemas en INADI (instituto nacional de informatica) pero no la termine.
A modo de primer acercamiento y para ir probando como es esto creo que es suficiente.
Esta pronta la web personal http://robsaltonline.net
O la web de preparacion fisica http://robertosoria.tk
rob
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: "
Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre.
Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo". Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó.
Y éste le dijo: "No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje". "Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio.
Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje (el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey). Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo".
Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino... De repente, se acordó del anillo.
Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARÁ". Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo: "Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje". -"¿Qué quieres decir? "-preguntó el rey-. "Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida".
-Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.
No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido.
El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo: "RECUERDA QUE TODO PASA..." Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.
Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.
¡GRÁBATELO BIEN EN TU CABEZA Y EN TU CORAZÓN!
Anónimo Encontrado en internet, espero les guste.
Por James E. LoehrFortaleza mental en el deporte Ed. Planeta
1. Conozca así compañeros: cuanto más comprenda a una persona más fácil será aceptar sus diferencias. Es fácil criticar y ser negativo con una persona que usted no comprende. Tómese el tiempo par escuchar a la persona con la cual tiene problemas. Si puede hacer esto, seguramente sus sensaciones hacia esa persona mejorarán.
2. Déles una retroalimentación positiva a sus compañeros cada vez que pueda: frases sencillas como “Buena idea”, “Buen intento”, “Buen trabajo”, “Genial” o “Yo sabía que lo podías lograr”, ayudan a lograr relaciones fuertes y positivas. Sea positivo y apoye verbalmente a sus compañeros de juego y evite la crítica y la retroalimentación negativa. En otras palabras, fórmese el hábito de decirle cosas constructivas a sus compañeros y evite decirles cosas que los depriman. Esto es especialmente cierto en la adversidad. Recuerde que en cada uno existe la tendencia a retrotraerse y autoprotegerse cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando usted es parte de un equipo, esa estrategia significa problemas para usted y para el resto del equipo. Trabaje intensamente para dar apoyo ser positivo y constructivo con su equipo ante la adversidad. Al ayudarles se está ayudando a sí mismo.
3. Dé cien por ciento de esfuerzo en su entrenamiento y trabaje intensamente sobre sus debilidades: el trabajo duro sobre usted mismo y el hecho de dar todo su esfuerzo resulta un unificador poderoso del equipo. Cuando usted está dedicado y entregado, alienta a los otros a seguir su ejemplo. Nunca subestime el poder de su ejemplo en e logro del espíritu de equipo.
4. Tanto el negativismo como el positivismo son altamente contagiosos: no se engañe en creer que su actitud negativa no afecta a su equipo. El negativismo se puede propagar en el grupo como una enfermedad.Vigile cuidadosamente lo que piensa y dice. Empiece una epidemia de entusiasmo y excitación en su equipo siendo optimista y positivo.
5. Resuelva los conflictos con sus compañeros o entrenadores tan pronto como sea posible: no deje que los conflictos se acrecienten en su interior. Haga algo para resolverlos.Exprese sus quejas o resuelva su conflicto con la persona que es responsable de tal situación y sea capaz de cambiarla.No se queje ni se lamente con los otros expresando sus sentimientos: eso sólo extiende la energía negativa. Si usted responde a un conflicto con responsabilidad e inmediatamente, éste tendrá poco efecto sobre su aspecto interno y su rendimiento.
6. Logre una buena actitud y disposición ANTES de ir a entrenar o competir: una vez que usted juega puede ser tarde para ajustar sus actitudes. El verdadero profesional llega con la correcta disposición mental, lista para jugar de la mejor forma.
7. No sea estrepitoso o empeñado en lucirse: ninguna de estas dos cosas le acarreará amigos en el equipo. La confianza serena, la sinceridad y la habilidad de escuchar le serán mucho más útiles. La experiencia del espíritu de equipo la describen generalmente los jugadores como una sensación de cercanía entre los compañeros. Sacarse la máscara y permitir que los otros sepan quién es y qué es usted es un paso importante en el acercamiento.
8. Sálgase de un camino par ayudar a sus compañeros cuando pueda: Ser mutuamente interdependiente estimula el espíritu de equipo. Cuando usted ayuda a alguien, éste se siente más cerca suyo y más receptivo.
9. Sea totalmente responsable de usted mismo: no adquiera el hábito de culpar a otros por sus rendimientos deficientes. Culpar al entrenador o a sus compañeros cuando las cosas no le salen bien no sirve de nada. Trabaje dentro de canales positivos y constructivos para producir los cambios necesarios. Culpar sólo sirve para frustrar los esfuerzos por lograr la armonía del equipo.
10. Sea usted su mejor incentivo: no dependa de los otros que lo empujen para que se mantenga en ritmo. Las personas que se autoestimulan son de extremo valor en el equipo. Sea un modelo de energía positiva.
11. Comuníquese clara, honesta y abiertamente con su entrenador: la comunicación entre usted y su entrenador debe ser saludable para lograr un alto nivel de armonía en el equipo.Cuanto mejor se comprendan, mejor serán las posibilidades de que rindan bien.12. ¡No se olvide de divertirse!: la posibilidad de reírse y aflojarse a menudo rompe las barreras y ayuda a las personas a relajarse y sentirse más unidas. Cuando uno puede disfrutar, puede rendir bien.
Aporte realizado por Nestor Trepode, Salta, Argentina