Crónicas de un vejiga
Ejercicios primitivos de sinapsis.
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"SSSSSSSIGARRRRRRRO, SSSSSSIGARRRRRRRRO"...
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22.07.2010 12:55

 

Tengo clarito que carezco de objetividad sobre el tema y la pasión me vuelve un ser tan despreciable como quienes detesto, aunque exactamente opuesto en mis convicciones. Sin embargo, esto nunca me impidió sentirme libre de despotricar frente a esas muestras de ignorancia que son tan evidentes y claras que me provocan un sarpullido mental.

Para peor pica como loco.

Lejos estoy de creerme capaz de criticar la fe o las creencias de cualquier ser vivo, pero quiero dejar claro una cosa, los argumentos en el nombre de Dios, de dios, de la fe, de la Iglesia y de las creencias de la biblia me tienen las pelotas al ras del piso. De la misma forma que alguien puede decir pelotudeces escudado en esos argumentos yo puedo sentirme libre de decir algunas idioteces, ¿no? Parecería justo.

Una jueza en Argentina decidió "no hipotecar su vida eterna" antes la posibilidad de casar gays, por ser según ella "una cosa mala" a los ojos de Dios. La vieja paparula dijo que se "apoya en la Biblia" para tomar esa decisión. Pero ojo, la sarta de idioteces no termina acá, apróntese que hay para disfrutar.

Esta señora, quien claramente tiene el vicio de inhalar pintura, dijo que "La Biblia me enseña que primero tengo que obedecer la ley de Dios y, después, la ley de los hombres". Este comentario que parece un chiste de Capusotto, resulta por demás divertido partiendo de una JUEZA, que aplica y se debe a las leyes de los hombres!!!!! Señora, en serio, vaya a una chacra de desintoxicación, "por Dios" se lo pido.

Es como que un carpintero diga, "no, la verdad que a mí la madera no me convence mucho" o que un carnicero sea vegetariano. Imaginemos a Tinelli diciendo, "estuve pensando y la verdad que esto de derramar grasa por la TV no es lo mío, estoy más para obedecer la cultura". Esto es más o menos lo mismo, aunque MUCHO más triste.

Antes de leer la Biblia me vuelvo un monje tibetano, pero, me encantaría saber si los escritores de este Best Seller ya tenían argumentos claros para entender todo lo que Dios pensaba y quería, o dejaron este libro del estilo de los "Elige tu propia aventura" y cada demente entiende lo que quiere. He aquí el peligro.

 "Dios ama a toda la gente, pero no aprueba las cosas malas que hace la gente. Y una relación entre homosexuales es una cosa mala delante de los ojos de Dios". Lujo doña, lujo.

La jueza tiene claro que ella lo que no quiere es que Dios la condene por casar a unos o unas ovejitas del Diablo (si meto a uno con mayúsculas, también al otro, para que nadie se me enoje). "Yo sé que cuando me muera, empezaré a vivir una vida que no terminará nunca. Es la vida eterna que Dios me promete. Y esa vida no la voy a hipotecar por nada ni por nadie. Que me acusen de lo que quieran. Dios me dice una cosa y yo la voy a obedecer a rajatabla, aunque me cueste el puesto y aunque me cueste la vida, porque primero está lo que Dios me dice".

Si va a estar tan bien en esa vida, péguese un tirito y listo, usted empieza a vivir ese vidún que le prometieron, ese all inclusive celestial y los simples mortales nos ahorramos tener que aguantar las pelotudeces que se le cruzan por esa corroída cabecita.

Se ve clarito que Dios no era muy open minded para este tipo de cosas, sin embargo, claramente fue medio miliquero. Si no, que alguien me explique qué carajo hace la Iglesia Católica chilena pidiendo un indulto para los militares chilenos condenados por crímenes de lesa humanidad. ¿Eh?, vamooo, rapidito una explicación lógica, o divina, o ambas.

Debo estar equivocado, debo estar mirando mal, debo tener al Diablo coleteando en mi organismo, debo estar poseído. Estoy precisando descarga y un camino de sal. ¿A qué hora abren en el Trocadero?

¿Hay alguien más que piense que el Cristo Redentor es una maravilla de la humanidad solamente por ser grande y no por ser un Cristo? Esperemos que si, así no voy solo a que me paren el sufirmiento.

 

 

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12.07.2010 16:44

El Mundial terminó, cosa que no es novedad para nadie. Sin embargo, lo que sí es novedad para mi es que debo salir de la bajada invernal que supuso todo esto. Algo así como un oasis anti rutina tan fugaz como espectacular. Mundial en el que pasó de todo y en el que los uruguayos aprendimos que se le puede pegar una patada en el culo a las historias del aburridor de Etchandy.

Antes de volver a la vida, voy a escribir esto para leerlo en 3 o 4 años y acordarme lo que fue todo esto para mi corroída cabecita…

Este Mundial fue una muestra más que hay mucho pancho que vivió por años escupiendo para arriba y ahora tuvo que abrir un buen paraguas para no parar de pecho los escupitajos. La euforia “instantánea” de la gente, de aquellos menos futboleros, es algo tan válido como curioso. Muchos de esos que se pintaron, sufrieron, lloraron y festejaron son los mismos que por años mantuvieron esa visión de “no entiendo como podes disfrutar ver a 22 monitos corriendo atrás de una pelota”. Ahora no sólo se sumaron a esa alienación colectiva, sino que opinaron, criticaron y demostraron estar al día con la muestra actual más “sensible” del fanatismo: los cientos de grupos de facebook que hacían de todo por la celeste.

Opinaron sobre tácticas, técnicos, jugadores, OFFSIDES (cosa que para algunos era más difícil de entender que la física cuántica) y demás yerbas. Felicitaciones por entrar a un mundo de pasión y espero que de ahora en más respeten las pasiones de los demás. Cada loquito hace de sus vicios y pasiones lo que se le canta.

No se puede dejar de reconocer que la unión de la gente en la demencia, la sociabilización de la locura fue algo espectacular y lo que logró esta selección fue algo MUY válido. Sin embargo, queda una muestra de uruguayez cuando decimos que “hay que festejar porque para Uruguay está bien estar entre los 4 mejores”. Festejamos como locos cuando llegamos a la semifinal pero no entiendo el celebrar en la derrota, tiene como un tufo a mediocridad. Quizás este mal, pero no me salió hacer eso. Prefiero ganar de pedo que “perder con dignidad”…

Mundial de pencas, futurólogos, pulpos y demás bichardis haciendo predicciones. Además de darme cuenta que soy el peor pronosticador del mundo, pude comprobar que cuanto menos se sabe de fútbol, mejor se hacen los pronósticos. Un pulpo resultó ser LA estrella, así que imagino que queda claro a lo que voy.

Me pareció ver un Mundial medió jodido en lo que a fútbol se refiere, aunque para mi alegría, los equipos más matateros y aburridores fueron quedando afuera bien rapidito. Capaz que Italia, Francia, Inglaterra, Paraguay y demás pudridores pueden empezar a jugar un poquito más al fulbi. No tengan miedo que está bueno no pudrir al mundo. Uruguay no es que sea un ballet, pero por lo menos lo vivo con una pasión que no me deja ver más nada.

Mundial de gatos enloquecidos con sus selecciones, promesas de desbolarse instantáneamente y demás pelotudeces fueron casi que una situación diaria. Ahora bien, dejando de lado el chiste obvio de que esto no tiene novedad alguna y lo raro debería ser que se vistan, resulta preocupante que estas promesas dificiliiiiiisimas hayan sido levantadas en todos lados. Que esos gatos prometan que se van a sacar la ropa es como que JC prometa que empieza a usar sinónimos en sus “brillantes” comentarios o el Piñe diga que va a hacer un programa de baja calidad si Uruguay salía campeón. Es lo que viven haciendo, LADRIS.

Del Piñe más vale ni hablar (y me agarro un huevo mientras lo hago), porque demostró ser el yeta más grande del futbol uruguayo, un flor de mufa. Capaz que la suerte y las cábalas (cosas para mí fundamentales cuando se gestan milagros) deberían ser más respetadas y los mamaderas que apoyaron a este garronero tienen que acordarse para el 2014 que el narigueta debería quedarse bien quietito, sin joder.

Es mérito de quienes se la jugaron de entrada y pudieron ir. Después se suma la gilada y esto es lo que pasa (ojo que yo pensé y pensé varias veces ir, lo que claramente muestra que soy flor de gil).  

Parece ser que un grupo de arqueólogos están buscando en el estadio de Johannesburgo el esternón perdido de Xavi Alonso luego de esa mega patada del holandés. Parece que Chuck Norris pidió hablar con el asesino serial para aprender ese golpe. Si esa patada la daba el Ruso Pérez, seguro que la FIFA salía rasgándose las vestiduras hablando de la violencia y al tipo lo suspenden hasta 2020. Ojo, los locos casi quiebran a 3 o 4 gallegos, pero después hicieron un caminito estilo cumple de 15 para saludarlos. Un tremendo ejemplo de ironía.

Bueno mijo, terminó el Mundial, déjate de joder. Hoy estoy empezando el papeleo para abrir una clínica de auto-ayuda para los Jabulani-dependientes y ya estoy tachando los días para el 2014. Piñe, tengo contratados 2 sicarios brasucas (les pagué con 2 frascos de Dulce de Leche), así que dónde arrimes esa naricita en Brasil en el 2014, los tipos tienen órdenes de tirarte a una cuneta. Vos ves, hasta dónde vale la pena ser tan llorón, garronero y seca.

Salú al fulbi y gracias a esta selección uruguaya porque logró una actualización de mis emociones futbolísticas. El partido contra Ghana me sacó 2 o 3 años de vida, pero quién me quita lo bailau…

 

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05.07.2010 21:39

Como buen fanático del fútbol, el mundial me tiene idiotizado, casi que babeando en frente de la TV. No me deja hacer nada, pensar en otra cosa, o concentrarme en algo que no sea relacionado con el futbol. Toy hecho un zombie, un retardado con cabecita de Jabulani.

Lo peor de todo, es que me chupa un huevo.

Ni hablar de lo que estamos viviendo con Uruguay, quizás (y sin quizás) la cosa más grande que vivo en lo que al fulbi se refiere. Una extraña mezcla de cosas se apoderan de mi, encuentro emoción que creía perdida y me fanatizo a niveles que no dejan de ser preocupantes, aunque son muy disfrutables.

A pesar de estar cerca, el estar en otro país parece que amplifica las sensaciones, las tristezas, las locuras y las alegrías. Deja a flor de piel muchas de las cosas que uno pensaría no hacer, o no exteriorizar por lo menos. Genera un nosequé sensual y atractivo. La gris uruguayez parece que deja su lugar a la euforia, a la alegría y a darse cuenta que está bueno sentirse bien y disfrutar.

Para mí que son las vuvuzelas que alteran la capocha. Dicho sea de paso, estoy adicto a este ruidito y ya lo tengo grabado para cuando termine el mundial. Voy a ver pelis, series, informativos, lo que sea, y cada tanto le voy a meter un “click” a la computadora para mechar  un cornetazo de esos.

Casi como pasta básica son…

Juntarme a ver el partido en un “boliche de uruguayos” no deja de ser un escudo al chovinismo, pero de nuevo, ME CHUPA UN HUEVO. La gente parece que busca lo mismo, un anónimo que sea capaz de putear, festejar y emocionarse con él sin preocuparse un corno por el resto. Es como socializar la demencia, impulso por demás loco pero empalagador.

En un momento me vi abrazando a un señor con camiseta de Peñarol (colores que mi sistema inmune repele con una eficiencia envidiable) y lo último en lo que pensé era en lo que estaba haciendo. Tenía que sociabilizar rápidamente mi euforia.

El mismo día que Uruguay clasificó para las semifinales Brasil quedó afuera del mundial. Las calles eran algo así como un velorio colectivo, velorio de 190 millones de personas. La tristeza era algo obvio, el aire espeso. Muchos ya daban casi que por hecho ser campeones y la gente se ilusionó con algo que, por ser Brasil, parecía lógico o por lo menos previsible.

En ese ambiente, un grupo de uruguayos salimos a festejar por las calles, como locos, casi sin voz, con una algarabía impropia para el entorno. Pero de nuevo, nos chupó un huevo. La respuesta de la gente fue algo que ayudó a mantener el estado de emoción a flor de piel, creo que batí el record mundial de minutos erizado…

Ahí me di cuenta que estaba viviendo algo extraño. Una respuesta que yo nunca podría tener. Una alegría altruista impropia de los fanáticos por algo, una respuesta que me maravilló y que no encuentro como agradecer. La gran mayoría de los abatidos brasucas aplaudían e hinchaban por nosotros de una forma tan inesperada como espectacular. Ojo que no faltaron algunos que insultaron y alguien que tiró un huevo, pero no se puede pedir todo, ninguno de nosotros esperaba esa respuesta, así que pudimos rápidamente entender a los que se comportaron como “uruguayus tipicus”.

En ese ambiente de euforia sensible, de locura colectiva, me quiero quedar un largo rato. Me rinde pensar que la gente puede salir de ese gris, de ese estado de ameba chota en la que muchas veces caemos. Mucho se lo debo agradecer a los brasucas, su alegría contagia y me enseñaron que se puede ser bastante mejor de lo que uno está acostumbrado. Me siento semifinalista, me siento un poco más altruista.

Chas gracias! 

Vale la pena ver algo de esto...

http://www.youtube.com/watch?v=QJgNBvunqCI 

 

 

 

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07.05.2010 11:52

 

El arte de “vender humo” trasciende fronteras, trasciende estilos y auto-convencimientos. Trasciende mamaderismos, rodilleras ultra reforzadas y habilidades para ser un ladri. Es un arte y punto. El que no lo entiende o no lo sabe practicar simplemente lo ningunea, olvidándose de que como todo arte, precisa de cierta amplitud de criterio para entenderlo. 

Amplitud de criterio que usted querido lector no va a encontrar acá. Descarte de plano esa hipótesis, por lo tanto, los vendedores de humo serán ninguneados como corresponde.

Ejemplos sobran, de todo tipo y color, de los más variados gustos y estilos. Brasil por ejemplo, país de mi actual exilio, es un claro ejemplo de perfeccionamiento de los mercaderes del humo. Al mejor estilo de un acolchado chiquito para cama de dos plazas, la realidad brasuca es un inmejorable mojón en la carrera de los adoradores de la humareda. Es más que un posgrado. Continuamente el acolchado quiere parecer gigantesco y casi que a diario deja las paticas al aire cuando tapa la cabeza (o viceversa).

Brasil organizará el Mundial del 2014 y el pueblo se lo toma con la euforia propia de dicho acontecimiento. Sin embargo, las ciudades colapsan si caen 3 gotas, las sungas son de uso masivo, el tránsito es inhumano, no tienen agua Salus y lo que es peor, varias son las tragedias que se generan cada vez que llueve un poco “más de lo previsto”. Ni hablar de lo que se ve a diario en ese Brasil más allá de la alegría del carnaval y la playa. Es como estar haciendo un asado arriba de un polvorín. Un penal. Igual, los vendedores de humo dicen que todo estará pronto y no habrá problemas, la violencia, los cientos de muertos porque los morros se desarman y el Brasil “oscuro” es sólo eso…humo.

Hasta la FIFA (quizás de los ejemplos más afinados de ladrones en el mundo) aclaró que la veía feucha, porque Brasil está muy atrasado y no se está tomando el trabajo en serio para prepararse como se debe para organizar un mundial. En seguida, casi que instantáneamente, salieron a responder que todo está “según lo previsto”. Lula aplaudió hasta las lágrimas la elección de Rio de Janeiro como ciudad olímpica para el 2016 y parece que muchos son los problemas de esa ciudad antes que armar una villa olímpica y acomodar unos estadios. Capaz que llaman al capitán Nascimento para que les solucione el tema de las favelas, o compran una tela gigante para taparlas. Debe ser sencillo para los vendedores de buzones, ellos están tranquilos.

Por suerte a una escala más mundana, Uruguay tiene ejemplos que invitan a reírse un poco. Desde el Dios del humo deportivo que es Eduardo Acevedo (que se piensa que es Guardiola pero sin acento catalán y en realidad juega menos que los casados contra los solteros) hasta los que literalmente venden humo, venimos aprendiendo rápidamente el arte.

En Nueva Helvecia existe una heladería que efectivamente vende humo, es decir, helado de humo o con gusto a humo. Eso sí que es un visionario, anda llevando! El dueño de esta heladería, un tipo talentoso como pocos, además de ser una fuente de inspiración heladísticamente hablando, parece ser un sensei de la vida, cuestión que es generacional en esa familia de talentos. Los cuentos dicen que el padre de este señor salía (o sale, vaya uno a saber) por el pueblo con un ojo vendado, al mejor estilo Capitán Garfio y cuando alguien preguntaba si le había pasado algo, el pirata voluntario respondía “con lo poco que hay para ver en este pueblo, me alcanza con un solo ojo”.

Acabo de comprarme un parche.

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08.03.2010 18:45

Varias preguntas sin respuesta marcan mis días, casi que a un nivel de desesperación por la ausencia de soluciones. Lo peor de todo es que no tengo la más mínima chance de encontrar algunas de ellas, pero quizás valga el intento. Primero, me pongo a pensar en las verdaderas cosas importantes de la vida, por ejemplo de qué color queda un pitufo si muere ahogado o cuándo Jack Bauer hace cacona. También evalúo otras cosas no tan importantes pero más tristemente tangibles, como pensar desde cuando la grasa se volvió moda y cuál fue el momento en el que la terrajada pasó a ser parte del lamentable cotidiano y su aceptación empezó a ser tácita por unos cuantos.

Reconozco que estoy en una cuenta regresiva de tolerancia, pero hay cosas que exceden hasta el más tolerante pero firme en sus convicciones. A pesar de reconocer mi momento intolerante, me encanta sentirme muy poco flexible hacia lo que me da asco. Al mismo tiempo que me vuelvo viejo, me vuelvo firme en mis gustos y por simple contraste, cada día más me asquea lo que repelo.

Aquel "no somos latinos" del Cuarteto parece ser cada día más erróneo. Lamentablemente. El retardo es colectivo y a gran escala. ¿Uds. imaginan a la unidad de publicidad de Coca Cola - Inglaterra haciendo cantar a los ingleses "te amo" de Makano"? ¿Qué necesidad existe de ser tan pero TAN terraja? ¿Alguien se imagina a algún ingles requebrando con I love you de Makaning? La respuesta es NO! Tengo la estúpida sensación que estás terrajadas no eran tan comunes en Uruguay y la imagen que tengo es que no hace mucho, se disfrutaba de un ambiente de mayor salud mental.

Si te gusta el inmundo reggaetón, mandate a mudar a Puellllto Rico, grasún. Anda a requebrar con Don Francisco y hace coritos con el Chacal, porque por lo menos en mi visión de lo agradable, no estás incluido. Obviamente, que no voy a pedir que en un baile o fiesta "normal" (aclaro que es un adjetivo que parece estar cada día más en desuso) no se les ocurra pasar alguna de estas cosas, pero ya la moda se fue al carajo. El terrajamómetro se me fue de escala. Ni voy a hablar de la cumbia villera y esas bostas porque pierde sentido y no vale el más mínimo esfuerzo a pesar de que es parte fundamental del cáncer que nos invade. Intentar explicar el asco sería como convencer a un turco que se coma un lehmeyun, así que por ahora, paso.

Ricardo Arjona merece un párrafo aparte. (Pausa para pulverizar sobre el teclado un poco del CIF Antigrasa de bolsillo que me compré). No tendría lógica alguna criticar al guatemalteco más recubierto de grasa del mundo, porque el tipo hace su negocio recalentando menopáusicas, peeeero, un alto porcentaje de las/os que lo van a ver, merecen un all inclusive en Guantánamo. Dejando de lado la catarata de lugares comunes de las letras, eso de andar tirando tangas y gritando como enfermas está un poco lejos de lo que me gustaría para "la Suiza del sur". A controlar la fiebre uterina de otra forma, gracias.

Entonces, después de pensar todo esto me doy cuenta que estoy en el horno. Vivo y enfrento sin paciencia y tolerancia cosas que seguirán avanzando cada día más. Los puristas de las buenas costumbres y de la "clase" seguirán escuchando reggaetón en el celular a escondidas, cantaran canciones de tipos con colgantes con símbolos de dólares en el cogote y mientras voy por la calle voy a seguir escuchando el "a tu cola le falta crema" de algún ringtone.

Me quedo con los brasucas y su samba, a pesar de que algún grasún camuflado dirá que son muuuucho más terrajas que nosotros, los cultos uruguayos.