21.09.2007 10:40 / Mis artículos
Al focalizarnos en una vivienda concreta y sus habitantes, nos involucramos definitiva e irreversiblemente con el fascinante universo de la energía. Aún en medio de la cotidianeidad más agobiante y sofocados por el estrés, podemos vivir nuestra realidad más inmediata, la casa o el lugar de trabajo, con equilibrio y armonía. La casa es un instrumento de exploración de la vida, ''desde mi casa viajo a cada rincón del universo'' (Lao Tse) y el Feng Shui es el apoyo que nos damos como exploradores. Nada es inerte, todo es energía en vibración.La Escuela de las formas equilibra y armoniza los espacios vitales mediante la adecuada conjunción de la geografía natural y la arquitectura, con los flujos energéticos medioambientales, en base a consideraciones genéricas.La Escuela de la brújula diagnostica la calidad energética específica de cada espacio vital analizando, con técnicas precisas, los flujos de energía en relación con las ocho direcciones magnéticas. Todos los paisajes surgen de la confluencia de dos fuerzas que metafóricamente se denominan ''viento y agua'' (Feng Shui ). El viento es una "fuerza celeste y activa''. El agua es una ''fuerza profunda y fluida''. Su fusión da, desde los entornos más propicios para la vida, "lugares del espíritu del valle'', hasta los que pueden ser causa de geopatías. La enfermedad no sólo es provocada por agentes externos como los microbios, sino por un desequilibrio energético que quiebra nuestra flexibilidad inicial, trastornando el sistema inmunológico. Las formas arquitectónicas de la ciudad nos alejan de la naturaleza, del origen. Las redes energéticas artificiales provocan la ruptura de ecosistemas. Una ciudad moderna crea un paisaje energético Yang extremo, acelerado, hiperactivo, sobrecalentado, presionado por el tiempo, mentalista, masculino, individualista, competitivo, estresado y desconectado de los ciclos naturales, todo lo que lleva inexorablemente al debilitamiento del sistema inmunológico. Este paisaje se ha superpuesto a los que la naturaleza había creado, formando una ''banda energética'' superficial, que influye en los ciclos naturales. El cuerpo tiene que usar constantemente energía defensiva personal Yin, para adaptarse y reequilibrarse. Así pierde fuerza vital y aparece el estrés. Cuando esto sucede, se hace necesario un desplazamiento de la cualidad Yang al signo contrario Yin. Si el ambiente es Yin extremo, el desplazamiento es hacia el Yang buscando recomponer el equilibrio, en la polarización. Los geomantes taoístas desarrollaron el concepto de equilibrio de las cualidades Yin-Yang del universo, la contradicción, el antagonismo, los procesos de influencia e intercambio, los opuestos y complementarios de la naturaleza.Es difícil cambiar el macroentorno pero podemos, y debemos, actuar en el microentorno.La vivienda participa de las principales agrupaciones energéticas del universo y como el cuerpo humano, necesita una adecuada recepción, regulación y estructuración de las energías bioconstructivas.En primer lugar, antes de penetrar al interior de la vivienda debemos considerar que:a) Importa el chi del entorno. La unión de la energía proyectada por la galaxia, con la energía terrestre. Su calidad depende de lo que hay alrededor: parques, ríos, costas, vías circulatorias, industrias, actividades de distintas características, vecinos, etc. Penetra a través de la puerta principal que la arrastra en su movimiento de personas, cosas y animales y progresa por los canales interiores: corredores, escaleras, puertas, que son las arterias de nutrición. Si esta energía es saludable, los cercos que separan el predio del exterior, deben ser permeables para permitir ese aporte de vitalidad al interior. Materiales como setos, árboles, piedra, hierro, cerámicos, son óptimos.b) Importa la orientación magnética de la vivienda que determina el aporte de vitalidad (y por supuesto el sello energético, que es un tema más complejo).Los grandes canales energéticos de la Tierra tienen dos direcciones circulatorias primordiales. La dirección principal es la Yang celeste, la energía más vital que accede a la Tierra por el Polo Sur y se desplaza hacia el Norte debilitándose a medida que se mezcla con las fuerzas telúricas. La energía celeste es atraída hacia la Tierra por la gran masa polar antártica que actúa como imán, debido al frío extremo. Por esta razón el Polo Sur es el polo Yang, emisor de energía, como es emisor de los flujos electromagnéticos terrestres que van hacia el Polo Norte. La dirección secundaria es la Yang suave o solar, que desplaza su energía del Este hacia el Oeste, correspondiéndose con la influencia del sol durante la rotación terrestre.En el hemisferio Sur por razones climáticas se opta, cuando es posible, por ''abrirse'' hacia el Norte, que pese a no recibir la energía del principal canal terrestre, sí recibe luz y calor solar. c) Importa una correcta implantación de la casa en relación con el espacio y las formas circundantes, que puede ser determinante de la estabilidad psicológica y el bienestar. Hay que tener en cuenta la necesidad consciente y subconsciente de: seguridad, protección y proyección. d) Importan los sistemas armonizadores, jardines, que ayudan a transmutar las agresiones de un medio ambiente polarizado. Si hay espacio entre la edificación y el exterior, el jardín con tierra, caminos sinuosos, árboles, plantas, una fuente o estanque en el lugar adecuado (determinado por los diagnósticos precisos), facilita la vinculación con los ciclos naturales, equilibra la fuerza Yang de la ciudad y mantiene la biodiversidad. Las plantas son seres vivos, crean campos de energía armonizada, limpian el aire y le dan movimiento constante y renovador a la energía. Por sus raíces se vinculan con la energía terrestre, por sus hojas captan energía celeste. Con técnicas específicas, se pueden lograr verdaderos remansos.e) Importan los caminos del jardín, porque son los canales que direccionan la energía hacia el interior de la vivienda. Lo ideal es que sean amplios, aunque proporcionados al ancho de la puerta principal. Si son más angostos estrangulan el aporte de vitalidad, si son demasiado anchos la dispersan. Materiales porosos como cerámicos, piedra, madera, etc., agregan fuerza telúrica que estabiliza el flujo de energía. Un trazado suavemente serpenteante, evita que la energía se acelere y golpee la puerta principal y, excepto que del diagnóstico concreto se desprenda lo contrario, es mejor evitar obstáculos que estorben el flujo e interrumpan el contacto visual entre la puerta principal y la puerta exterior del predio. La energía debe fluir en forma sinuosa ''como una brisa fresca de primavera que nos gusta respirar''.
15.08.2007 22:54 / Mis artículos
Para realizar una obra de arquitectura que condense y contenga, en forma eficiente y saludable, parte de un universo que es algo más que materia densa y en el que la materia sutil tiene igual o mayor influencia en nuestro cuerpo, mente y espíritu, es necesario conocer y comprender el arte, y la técnica, de manipular esa materia sutil. Las formas arquitectónicas y los accidentes naturales, la estructura geológica del terreno y la composición de los materiales, los elementos vegetales, el espectro electromagnético, las radiaciones naturales y artificiales, la orientación con respecto a los polos magnéticos, la implantación del edificio y su centro de gravedad o baricentro, la distribución, tamaño y orientación de las aberturas, etc., etc., ofrecen un soporte para estabilizar los flujos y reflujos de energía, bajo diferentes condiciones. Como esas condiciones de estabilización u optimización energética inciden en la resultante formal, espacial y paisajística, para su manipulación también es imprescindible conocer el arte de la comunicación mediante el hecho arquitectónico. La arquitectura, según Humberto Eco, como hecho cultural es también un acto de comunicación, o sea que y siempre según Eco, es un sistema de signos que tiene sus códigos constituidos por sistemas de formas que se corresponden con posibles funciones, pero que toman vida cuando se aparejan a otros sistemas que están fuera de la arquitectura. El arquitecto también y previamente, debe pensar como sociólogo, como antropólogo, como higienista, como político, etc. y ser intérprete de las necesidades materiales y espirituales.¿Cómo se trabaja para conciliar el doble propósito de tejer las fibras de energía en aras de un balance saludable, dentro de un marco de coherencia formal y funcional?.En primer lugar se debe hallar, merced a la aplicación de metodologías específicas, el "sello energético" propio e intransferible o, dicho de otro modo, la calidad y distribución de la energía que vibra y circula en todo hábitat que, como todo en el planeta y en el universo, está inmerso en campos de energía (magnético, electromagnético, atmosférico, gravitatorio, radiaciones, etc.).En segundo lugar se elaboran diagnósticos de situación, según el carácter del "sello", sus implicancias y las intervenciones a las que induciría.Por último, los diagnósticos son tomados por el arquitecto como una premisa programática más, que estimula su capacidad creativa y pone a prueba su calidad de intérprete de una realidad compleja y polifacética.Este proceso involucra un conjunto de técnicas que comienzan con el relevamiento y la observación crítica de aquellos datos que, como la implantación, orientación, volumetría, geometría, tipología, circulación de aire, iluminación, entorno circundante, período de construcción, etc., etc., son necesarios para denotar el "sello energético" con sus connotaciones y trabajar en consecuencia, a la luz de un conjunto de conocimientos sistematizados por las dos grandes Escuelas clásicas del Feng Shui y sus ramificaciones. Se procede por superposición de "capas" de diferentes estudios, cada una de las cuales se basa en una forma distinta de categorizar la energía. Los datos se cotejan y comparan en una dialéctica continua, hasta obtener el resultado que iniciará el proceso creativo.La primera "capa" se refiere a un conocimiento genérico y directo, casi obvio, que apela al "sentido lógico", aplicable a cualquier espacio natural o creado por el hombre. Los postulados se emparentan con lo que hoy es la ecología, la preocupación medio ambiental, la sustentabilidad y por supuesto la geobiología que estudia las más tangibles de las energías sutiles. Hay recomendaciones que aluden a la influencia del espacio arquitectónico, paisajístico o urbano, con sus características, proporciones, distribución u opción cromática, sobre nuestra psiquis y comportamiento. La simbología del Feng Shui para explicar un universo en vibración en épocas pretéritas y que todavía alimenta su veta literaria y mística, le habla directamente al subconsciente y en este sentido también se hacen explicables sus efectos, incluso a nivel de la ciencia más dura. De ahí en adelante las otras "capas" son interpretaciones de trazados geométricos y cálculos matemáticos basados en abstracciones que parten de ese conocimiento empírico nacido de la observación y de una concepción energético vibratoria del universo (posteriormente comprobada por la física) y que si bien ha ido justificando su razonabilidad meced a la experimentación de siglos, todavía no ha encontrado la herramienta de medición idónea que demuestre su validez científica. En estas capas surge el Feng Shui más esencial y específico, el propio de cada construcción y por lo tanto, el que permite revelar el "sello energético" y da origen a toda elaboración posterior en procura de la optimización. En una reforma, ampliación, decoración o equipamiento se trabaja, para lograr un efecto deseado (potenciación, disminución o virtual anulación), sobre un "sello energético" preexistente, que nació con la construcción y sólo puede variar, cualitativamente, con el tiempo (dimensión que todo lo envuelve), excepto que dicha reforma sea de tal envergadura, que absorba el "sello" inicial y lo transforme en otro de características tan distintas como se pretenda o se pueda lograr.En una obra nueva en cambio, se trabaja en pos de un "sello energético" todavía inexistente, nonato, que se puede pautar, dentro de ciertos límites, merced a sucesivas opciones que comienzan con la elección del terreno, continúan en las etapas de anteproyecto y proyecto y finalizan con el nacimiento del "sello energético" cuando la obra encerrada entre sus elementos estructurales y sus cerramientos verticales y horizontales, da a luz "un hijo del padre cielo y la madre tierra", que emerge con su propio "ADN" y con él permanece. Para apreciar cómo se actúa frente a situaciones e individuos concretos, presentaré en lo sucesivo ejemplos extractados de trabajos realizados para clientes con los que he tenido la satisfacción de trabajar.
15.07.2007 23:23 / Mis artículos
¿Por qué es enriquecedor para el arquitecto, conocer una antigua disciplina como el Feng Shui?.
O, dicho de otro modo, ¿por qué un arquitecto debe incorporar a su bagaje cognoscitivo la comprensión del sustento teórico (y eventualmente la capacitación práctica) de un conjunto de técnicas milenarias que usaban antiguos geomantes chinos para mejorar su calidad de vida a través de la correcta inserción y adecuación del hábitat?. En primer lugar, entre Arquitectura y Feng Shui hay, por lo menos, una meta coincidente. Procurar la mejor calidad de vida que sea posible merced a la trascendencia del mero hecho constructivo, en aras del hecho arquitectónico como un estadio superior de cultura, es precisamente meta del arquitecto. Habitar, como “el germen de la felicidad central, segura e inmediata”. La cuestión es si existe una coincidencia real, o es una sinonimia aparente. ¿Hay alguna razonabilidad en esta disciplina que comparte conocimientos con, entre otras ramas científicas, técnicas y artísticas, la Arquitectura?. Para saberlo hay que profundizar en el sustento teórico que subyace tras este conocimiento empírico experimentable. Cuando ahondamos en la historia, la filosofía, los conocimientos astronómicos y la medicina chinas en busca de esa razonabilidad, la encontramos. El Feng Shui parte de una concepción energética del universo (como aplicación eficiente del taoísmo). Y esa concepción coincide con el nuevo concepto de lo energético vibratorio, que sustituyó al antiguo criterio de que la vida se rige exclusivamente por procesos bioquímicos mecánicos. De ahí el interés que ha despertado en occidente.El equilibrio y la plenitud en la vida dependen, entre otras cosas, de la capacidad de interactuar con los constantes movimientos de la energía circundante. Nuestra energía es afectada por la del entorno. Los constantes flujos y reflujos de energía, entre otros las pulsaciones electromagnéticas terrestres y cósmicas, la gravitación, los movimientos de la naturaleza y sus ciclos, las radiaciones naturales o las derivadas de la actividad del hombre, influyen en nosotros a nivel físico, metabólico y psicológico y consecuentemente en nuestro bienestar. Actualmente en occidente, esta influencia es explicada a la luz de parámetros científicos, tal como lo hace la moderna Geobiología. En cambio el Feng Shui, por ser una disciplina empírica milenaria explicó estas influencias, para hacerlas comprensibles en su tiempo y espacio, mediante metáforas tan inconcebibles para nosotros, como alejadas de nuestra realidad, pero a las que podemos intentar interpretar desde nuestra estructura conceptual. El Feng Shui teje la energía con fibras de distintas intensidades y direcciones, procurando un balance energético positivo. Y aquí nos encontramos frente a la segunda coincidencia entre Arquitectura y Feng Shui, la utilización de los mismos medios para el logro de un fin, sea éste el alcance del hecho arquitectónico en el primer caso, o el balance energético adecuado en el segundo.¿Cómo manipula el Feng Shui el conjunto de energías en vibración, para tejerlas de forma intencionada y predeterminada?. Lo hace incidiendo en el hábitat y en el ambiente circundante (a nivel individual, colectivo o urbanístico), con las llamadas “herramientas del Feng Shui”, materiales (naturales o artificiales), colores, formas, texturas, la luz, los llenos y los vacíos, los accidentes geográficos, la vegetación, etc., las mismas con las que trabaja el arquitecto. Cada uno con su frecuencia y longitud de onda propias, su radiación natural e incluso su simbolismo (los símbolos le hablan al subconsciente en su propio idioma), interactuando en forma recíproca y calculada, producen cambios en las vibraciones de la materia (condensación de la energía) y en el propio subconsciente. Cambios que pueden variar la calidad energética circundante y la interna, en aras de lograr un fin concreto y premeditado.Pero hay aún una tercera coincidencia y es la búsqueda del logro artístico a través de la armonía, la debida proporción y la belleza. Las formas arquitectónicas ofrecen un soporte para estabilizar la energía bajo diferentes condiciones. Pero esas condiciones inciden en la resultante formal y por lo tanto deben ser decodificadas y llevadas al lenguaje arquitectónico por un diseñador calificado que permita compatibilizar la búsqueda esencial del Feng Shui, con la coherencia formal.Si el diseñador domina los sustentos conceptuales clásicos de la disciplina y los interpreta de forma adecuada, a la luz de su propio arte, coadyuva a enriquecer el diseño arquitectónico evitando, por el contrario, empobrecerlo con preconceptos, supersticiones y restricciones infundadas que no responden más que a la ignorancia de este conocimiento clásico. Arquitectura es el arte de proyectar edificios, el arte de generar espacios para albergar la vida humana, pero al trascender la necesidad primaria, busca la satisfacción estética, la satisfacción de las condiciones materiales y espirituales, la atención a las aspiraciones individuales y colectivas, el respeto por gustos y creencias siempre que no traicionen las convicciones del diseñador y su capacidad de autocrítica.El arquitecto es además un intérprete de un tiempo y sus necesidades, está inmerso en la realidad social, política, histórica, religiosa, tecnológica, etc. Su sustento teórico debe enriquecerse permanentemente con los nuevos aportes sociológicos, científicos, tecnológicos, estéticos o, como en este caso, con los nuevos aportes rescatados de viejos conocimientos ancestrales que hoy día buscan corroboración científica, para poder manejarlos con idoneidad cuando así le sea requerido.Para realizar una obra de arquitectura religiosa es necesario tener, al menos, los mínimos conocimientos sobre el dogma y los rituales y así crear la adecuada simbiosis entre el espacio que contiene y el conjunto de individuos que necesitan sentirse contenidos y consustanciados con dicho espacio. Para realizar una obra de arquitectura deportiva es necesario conocer, al menos, las reglas y características del deporte a exhibir. Para realizar una obra que materialice un universo que es algo más que materia densa y en el que la materia sutil tiene igual o mayor influencia en nuestro cuerpo, mente y espíritu que la condensada, es necesario conocer y comprender el arte de manipular esa materia sutil, el por qué y el cómo.
|
Inicio Buscar Buscar en "Arquitectura energética"
Sobre mí
Arquitecta proyectista y diseñadora de lo general a lo particular. Del edificio global, a cada uno de los elementos del equipamiento. Luego de 163 obras realizadas en el ámbito público y 92 obras realizadas para clientes particulares de Uruguay y Argentina, la evolución profesional la encamino a la investigación y asesoramiento en Geobiología y Feng Shui, así como al estudio de la racionalización en el uso de materiales, productos y recursos naturales, en aras de una arquitectura sostenible.
Categorías
Mis Links
Archivo
Contacto
¿Qué es RSS?
|