La Piedra Lunar
Ejercicio de Libertad de Conciencia

http://blogs.montevideo.com.uy/piedralunar |  Agregar a favoritos  | 
13.08.2010 21:01 / Mis entrevistas

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar



Gustavo Daniel Perednik (Buenos Aires, 1956), es un escritor y filósofo judío residente en Israel.

Ha sido invitado a disertar a cien ciudades de cincuenta países, incluyendo veinte universidades españolas, y otras cincuenta de Estados Unidos, China, y Latinoamérica, y es autor de doce libros (varios de ellos premiados y traducidos) y de más de mil artículos sobre judaísmo y modernidad.

En 2009, el diario El Universal de México lo consideró “el más citado de los defensores de Israel”, y El Comunicador Personal lo llamó “el orador y argumentador más brillante en nuestro idioma”.

Graduado de las universidades de Buenos Aires y Jerusalén (cum laude), Perednik completó en Nueva York sus estudios de doctorado en filosofía y cursó humanidades en La Sorbona (Francia), San Marcos (Perú) y Uppsala (Suecia). Fue distinguido como profesor sobresaliente por la Universidad Hebrea de Jerusalén, en la que dirigió los programas Cuatrienal y Preparatorio y creó el programa Sheli de estudios en castellano. En dicha ciudad dirigió por una década el Instituto para Líderes del Exterior.

Fundó el Centro Hebreo Ioná de Argentina (que dirigió por dos décadas), el Programa Ai Tian de Esclarecimiento Judaico en China, y el Programa de educación y esclarecimiento acerca del rol del judío en el mundo de la Fundación Hadar, dedicado a «visualizar la civilización judaica de modo global, sus orígenes, fuentes y mensajes; tomar conciencia de la hostilidad de la que los judíos han sido objeto por milenios y valorar el aporte de los judíos a la civilización, y la validez de la cultura judía en nuestros días.»

Reside en las afueras de Jerusalén con su esposa, Ruth Perednik, psicóloga educacional, y con sus cinco hijos.


EL PROBLEMA DE MEDIO ORIENTE

  -     Gustavo, ¿Te parece que el antisionismo es la forma actual del antisemitismo?

- No me cabe ninguna duda. El antisionismo, la forma más persistente de la judeofobia contemporánea. De los 192 países que hay en el mundo, a uno solo lo considera ilegítimo: al judío. Sigue la misma línea de obsesión contra lo judío que caracterizó a la Europa medieval.

- ¿Criticar a Israel implica judeofobia?

- No, pero criticar solamente (o primordialmente) a Israel muchas veces sí. El antisionista se focaliza en que Israel no tiene derecho a existir, como si cada uno de los demás Estados fuera inmaculado. Lo notable es que en rigor, Israel es uno de los pocos Estados cuya creación fue indispensable (y urgente) para salvar millones de vidas.

- Por lo tanto es dable pensar una crítica honesta, sin racismo, a Israel.

-  Yo nunca hablé de racismo. La judeofobia y el racismo son muy distintos. Tampoco me refiero a críticas a políticas específicas del gobierno de  Israel, sobre todo si el contradictor se permite disentir también con otros gobiernos del planeta. Nuestra materia es el vilipendio obsesionado contra el Estado judío, formulado desde la convicción de que éste no tiene derecho a la existencia. 

- ¿Tánta es la hostilidad contra Israel?

- Israel tiene muchísimos amigos, previsiblemente en las democracias. Pero debemos reconocer que un pequeño Estado, cuya creación constituyó una apremiante necesidad, ha despertado una sostenida hostilidad.Consecuentemente, la causa de los árabes palestinos, cosechó una popularidad desproporcionada a la urgencia de sus objetivos y a la virulencia de sus medios. Aun organismos para la defensa de los derechos humanos como Amnesty International se apresuran más en denostar a Israel que a los regímenes totalitarios que son sus enemigos, los mismos regímenes que perpetran contra esos derechos los abusos más intolerables.

- ¿Quién se autodefine como antisionista?

- La autodefinición de antisionistas es socialmente más aceptable para los judeófobos de hoy, después de que la judeofobia quedara tan desnuda en la Segunda Guerra. Martin Luther King lo entendió muy bien cuando desechó la distorsión de atacar a los judíos bajo el rótulo de “antisionismo”: “Cuando la gente critica al sionismo, quieren decir a los judíos… ¿Qué es antisionista? Es negarle al pueblo judío un derecho fundamental que con justicia reclamamos para la gente del África y que le acordamos libremente a todas las otras naciones del globo". Es discriminación contra los judíos. En suma: es antisemitismo: A no equivocarse, cuando la gente critica al sionismo, se refiere a los judíos.De las docenas de pueblos sin Estado que hay en el mundo (cachemiros, tamiles, ibos, curdos, neocaledonios, etc.) curiosamente, sólo los palestinos gozaron de enorme simpatía internacional. De los cien millones de refugiados que diversos conflictos crearon desde la Segunda Guerra Mundial, menos del uno por ciento de ellos ha despertado una obsesiva atención mundial: los refugiados árabes de las guerras contra Israel, quienes son los que con mayor facilidad podrían haber sido absorbidos, en los vastísimos territorios con los que cuentan los países árabes.

- ¿Y la ONU no interviene para resolver esta injusticia?

- Las expresiones del antisionismo son muy variadas. Desde el boycot árabe, que hasta el día de hoy excluye a Israel de los mapas, hasta las caricaturas que presentan al israelí como el estereotipo judío repelente que aspira a dominar el mundo. Uno de foros más lamentables del antisionismo fue las Naciones Unidas. Más de la mitad de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, así como casi dos tercios de las de su Asamblea General, fueron contra Israel, una desproporción a todas luces sospechosa . El sionismo fue el único movimiento nacional permanentemente difamado en la ONU. El 10 de noviembre de 1975 fue declarado “racista”, cuatro años después “hegemonista”, y en abril de 1982 se aprobó dos veces por votación que Israel “no es Estado de paz”. Este epíteto constituía el paso previo a la expulsión de Israel del seno de la ONU. La judeofobia previa quería expulsar al judío de la humanidad; la contemporánea quiso hacer lo propio expulsando al Estado judío de la familia de las naciones.

A veces las deliberaciones en la ONU tuvieron el estigma de similitud con mitos medievales, como cuando el 23 de agosto de 1983 se acusó a Israel de envenenar a escolares secundarias árabes. Agreguemos que en la ONU se condenó el rescate de los civiles secuestrados en Entebe (1976) y, aunque fue creada en 1945 para promover la paz, la ONU rechazó los Acuerdos de Camp David (1979), que eran el primer tratado de paz entre Israel y un país árabe después de cinco guerras.

Hasta el momento de la invasión iraquí de Kuwait (1990) no hubo en la ONU censura contra Estados árabes, a pesar de que éstos habían llevado a cabo decenas de guerras, usos de armas químicas, expulsiones, ejecuciones públicas, y vítores a secuestros de aviones, matanzas de deportistas o escolares, etc. Hasta 1967, cuando Jerusalén Oriental estaba en manos árabes, la ONU se mantuvo silenciosa ante la destrucción de cincuenta y ocho sinagogas de la ciudad y la profanación del cementerio judío del Monte de los Olivos. El delegado del Irán de los ayatollas llegó a ocupar en Ginebra la vicepresidencia del Comité de la ONU para los Derechos Humanos.

Israel es presentado siempre como el agresor, aun cuando se hable de las formas en que Israel se defiende. La única manera de explicar este vicio es partiendo de la base de que, para quien presenta la información, la mera existencia de Israel es un acto de agresión. Israel es atacado, censurado o resentido, no por lo que hace o deja de hacer, sino por lo que es. Por ser un Estado judío, absorbe en sí mismo la milenaria corriente de odio judeofóbico, que ahora se descarga específicamente contra el judío de entre los países. Usualmente, trasladando los mismos mitos con que se atacaba a los judíos en el pasado. En 2008, el presidente de Irán reiteró en la ONU el mito del dominio mundial. Con “corrección política”, reemplazó la palabra “judío” y sostuvo en la Asamblea internacional (24-9-08) que “los sionistas dominan las finanzas y los medios”. Antes, la mera existencia del judío individual requería de disculpas y explicaciones. Hoy le ocurre a la nación hebrea.

- ¿Podrías dar otro ejemplo de hoy en día?

- A fin de enero de 2009, la Primera Secretaria de la embajada noruega en Arabia Saudita, Trine Lilleng, envió mensajes desde el correo electrónico de su embajada en los que equi- paraba a la Shoá con la contraofensiva israelí Plomo Fundido en Gaza. Seis millones de judíos exterminados sádicamente eran comparados así con un enfrentamiento militar que había cobrado unas mil vidas. La comparación se dio en decenas de medios periodísticos en el mundo entero, con el agravante de que sólo las batallas en las que se ve involucrado el país de las víctimas de la Shoá, son inmediatamente equiparadas al genocidio nazi. Y en esta ocasión lo hacía una diplomática europea en funciones.

 - ¿Y en Latinoamérica?

- Un escritor hispanoamericano que ejemplifica esa maniquea visión es Mario Vargas Llosa. Se trata de un hombre que es de derecha en 191 países del mundo, y de ultraizquierda en uno solo, donde cifra en un comunista sus esperanzas de paz, lo alaba ideológicamente, y lo define como uno de “los justos”. El peruano declama el sufrimiento de los palestinos, las limitaciones a su transporte, su rezago, los controles que incomodan sus vidas. Nunca los centenares de judíos asesinados en pizzerías y fiestas de cumpleaños por terroristas suicidas.  Para Vargas Llosa el problema es y será Israel.

-  Gustavo, me interesa el neologismo “criptodrino” y su potencial explicativo de la mentalidad del antisionista, ¿podrías ampliarlo para nosotro


    - Son siglas que he aplicado a personas que provienen de alguna de las ideologías que han colapsado, de la extrema derecha, de la izquierda autista, del fanatismo teocrático, o de cualquier otra secta similar y comparte sus obsesiones y odios con sus supuestos antagonistas. Aunque aduce que quiere paz, defiende varias guerras. Y odian a Israel.   

- Por acá decimos que un terco es un individuo que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema. ¿Qué pensás se esconde bajo este modo irracional de atacar a Israel y el sionismo haga lo que haga y sin verificar siquiera la información? Falsedades tales como que van desde la derogada  “Resolución 3379/75”,  hasta los “Protocolos de los Sabios de Sión”, que se sabe es un libelo falso, se repiten en las argumentaciones.

-  Es que la judeofobia, Bernardo, es una de las formas de la locura social. No hablamos de una forma de discriminación, , sino de odio. Lo explico en mi libro “La judeofobia”, cuyo resumen puede encontrarse en Internet.

Pero el periodismo aspiraría a un cierto tipo de distanciamiento objetivo

- La tendencia de la prensa es, en términos generales, consistentemente antisionista. Ello incluye a las principales agencias de noticias y redes de información, como Reuters, la BBC o la CNN, cada una por sus motivaciones. Aun prestigiosas publicaciones como la National Geographic, dedicó su edición de 1992 a Los Palestinos atribuyéndoles una historia de cinco mil años en una “Palestina” pre-israelita. Recordemos que la palabra Palestina fue acuñada por los romanos en el siglo II y por lo tanto es un anacronismo hablar, por ejemplo, de “Palestina en la época de Jesús”. En esa época, había Judea. La noción de que Jesús fue palestino, es sencillamente risible. Jesús era un judío en su tierra. Se regía por el idioma y el calendario que rigen hoy en Israel; estudiaba el mismo libro de los israelíes de hoy, practicaba su misma religión y asumía su misma historia.

- En el caso de la Embajada de Israel y en el de la   AMIA ¿cuáles son las hipótesis más verosímiles acerca de la culpabilidad y de la impunidad de los terroristas?

El Interpol ha aceptado la versión de la Justicia argentina, basada en una investigación exhaustiva de la UFI (Unidad Fiscal de Investigación). Me extiendo mucho en ello en mi libro “Matar sin que se note”.

  

Gustavo, muchas gracias por tu tiempo.


Bernardo Borkenztain


Algunas lecturas recomendadas del Dr. perednik:

La podocracia árabe

Emblemática masacre

Los negacionistas más eficaces

El vampirismo contemporáneo

Cuando Europa supere a Zaratustra



21.07.2010 18:08 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 Hace unos días que la aprobación de la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina ha puesto el tema de la homosexualidad en el tapete público. Como consecuencia, se han publicado artículos con tesis, antítesis e hipertesis analizando el tema de si los homosexuales deberían ser autorizados a: generar derechos de pensión y herencia, casarse, adoptar, en fin, de ocupar un lugar en el planeta. Esto es inadmisible, pero no como respuesta a la discriminación, como  expongo a continuación.

 Como bien dice Gerardo Sotelo en su nota, el tema no debería ser tratado por los criterios desde los que vulgarmente se los trata, esto es: políticos, sociales, religiosos, etc. Personalmente, yo iría un poco más allá desde mi radicalidad: estoy lisa y llanamente en contra de cualquier tratamiento del tema que, por este tipo de enfoque, genera por  la xenofobia (miedo a lo diferente) que  esta sociedad capitalista e hipermediatizada ni se molesta en esconder.

 Sostengo que la opción sexual no debería ser ni siquiera un parámetro en la dimensión social del  individuo.  Cuando estas magnitudes comienzan a delinear algo que se aparta del “ser humano promedio” del imaginario colectivo, que sería algo así como un individuo de 25 años, 75 Kg, con un ovario, un testículo, media vagina y medio pene, entre otras características que delatan la aberración que implica promediar para caracterizar (cosa que los sociólogos saben de sobra y por eso evitan) aparece, espontáneamente, el odio al diferente. Basta ver a los niños en la escuela, burlándose de gordos, flacos, altos, bajos o con lentes en los recreos. Los adultos no somos diferentes más que en la hipocresía.

 En definitiva, y de una vez por todas, quisiera plantear que no son las respuestas posibles las que tratan bien o mal el tema: la propia pregunta es aberrante, no debe ser jamás del orden público algo que pertenece a la intimidad y conciencia de las personas. No existe, por favorable que sea a la causa de los discriminados ninguna respuesta moralmente aceptable, debemos entender que meramente por aceptar la pregunta estamos generando la discriminación.

Por lo anterior, y por mi ineficacia para encontrar un descriptor mejor,  justifico el robo que significa el título de la nota (obvia referencia a  mi Maestro, Darwin Desbocatti) porque si aceptamos una pregunta discriminatoria y la respondemos, solamente por hacerlo aceptamos que la discriminación es suficientemente razonable como para ser tema de discusión y se la convalida. Así, a medida que la discusión se establece, más argumentos de generan y, se los acepte o no, eso afianza la alteridad de quienes involuntariamente quieren defender los partidarios de la no discriminación. Otra dimensión de la “Teoría de la desgracia circular irreversible” que no se limita a la economía.

Además, la opinión pública es voluble “cual piuma al vento” y lo que hoy está a favor, con, pongamos por caso Kristina en el gobierno, mañana puede estar en contra, con el hijo de algún dictador, por ejemplo. La libertad e integridad de los individuos jamás, insisto, debe ser relativizada con caracterizaciones impertinentes, porque eso limita, si no impide, su plena dimensionalidad como sujetos (esto es, agente de derechos y deberes). Lo anterior lo  no solamente es inmoral, sino, hasta dónde recuerdo, en este bendito país, anticonstitucional.

Pero supongamos por un momento en aras de la argumentación,  que fuera moralmente admisible  que se le pudiera colgar, como hacían los nazis, a una persona que, pretende llevar su vida tal y como considera que es  justa y perfecta según su moral, una etiqueta distintiva. Inevitablemente, esa etiqueta se convierte en un discriminador social, que puede ser algo positivo cuando es elegido, pero nefasto cuando se lo impone y justifica luego a los tiranos implementar sus campos de concentración y goulags. Recordemos que, brutos como pocos,  los que mandaban en la épica de la dictadura, no se rompieron mucho la cabeza y colgaban etiquetas “A, B o C” a las personas. Y no para mejorar sus vidas…

Si, por un instante, aceptáramos que a un individuo puede aplicársele públicamente este distintivo, ¿qué garantiza? Me parece obvio que nada. Si tomamos como ejemplo la adopción, ¿cuántas familias heterosexuales aberrantes existen? ¿Y quién piensa en sacarles la Patria Potestad, salvo en casos extremos de abuso o abandono? Nadie, obviamente, porque adscriben a lo que, inmoralmente, se considera “normal” y la última vez que investigué, la señorita “norma” no era de propiedad intelectual o moral de nadie. Antes bien, era muy cercana a la definición más elemental de individuo libre: el no poder ser encorsetado por los que se creen los dueños de la regla.

El anterior es solamente un ejemplo de lo aberrante que es siquiera pensar si los judíos, negros, manyas, homosexuales o curas son tal o cual cosa. Hay individuos, que podrán tener una o varias de esas características, pero es una falacia de falsa generalización sostener que si hay curas que son pedófilos, debemos encarcelar por estupro a cualquier individuo que lleve una sotana [1].

Como judío, la discriminación me es bien conocida, en especial cuando alguien sostiene que “tiene un amigo judío”, expresión que detona el “sentido arácnido” que tienen todos lo que por alguna particularidad de su personalidad son discriminados. En lo que me es personal, no tengo amigos judíos, negros, fachos, manyas ni homosexuales, tengo amigos. Lo que sean, será un resorte de su personalidad íntima o pública, pero jamás una etiqueta para colgarle, ni mucho menos, una carta para sacar patente de tolerante a sus expensas. Tampoco sirve enumerar individuos virtuosos de tal o cual categoría, no solamente sigue siendo falaz, sino que convalida la misma raíz de la discriminación: la taxonomía en sí.

Para terminar, y para que no se me malinterprete, las personas que, por opción o la causa que sea, son homosexuales, son discriminadas, se les limitan sus derechos y, en general, se los aparta o invisibiliza [2] y en este sentido pertenecen a los sectores más débiles y se los debe proteger y “empoderar” [3], porque en una sociedad que no taxonomiza a los individuos no es necesario un movimiento por el orgullo gay, ya que lo privado jamás pasaría a ser un tema público (salvo por libre elección de individuos que así lo desearen y no por coerción aplicada a un grupo). Pero esta sociedad sí etiqueta y sí y discrimina, y los individuos deben muchas veces agruparse para defenderse de estos atropellos.

Lo anterior solamente habla mal de la sociedad que avasalla las libertades individuales, obligando a muchos homosexuales (el uso descriptivo del adjetivo obviamente es válido porque no involucra valoración) a reprimirse, a permanecer “en el closet”  y ser menos felices de lo que podrían ser si sus derechos fueran respetados. Y eso genera una sociedad menos feliz de lo que podría ser. Y más tensa. Y violenta.

                        Asumamos de una vez lo obvio: la sociedad debe proteger los derechos de los individuos, convirtiéndolos en sujetos plenos y así poder exigirles sus obligaciones, y el poder ejercer una sexualidad libre y plena es uno de los más importantes. No olvidemos que es el primero, junto con el del libre pensamiento,  que atacan los tiranos.

            Adaptando una idea de mi Maestro, Alejandro Dolina, no se ataca la discriminación y su cinismo buscando respuestas adecuadas para una pregunta impertinente: es más eficaz una patada en los dientes, y no menos ética que discriminar.

Bernardo Borkenztain

 

 [1] Por cierto, si no fuera tan funesto llamaría a risa la interpretación del Vaticano de que los homosexuales deben mantenerse castos para no ser “aberrantes”. Si quiere espeluznarse, entre a esa maravillosa página que se autotitula, modestamente, “humanidad.org” Digna de Goebbels y Escrivá, por decir poco.

[2] Acción automática de la sociedad que describí antes como capitalista e hipermediatizada, que se anestesia con la basura televisiva, el consumo y logra mirar hacia otra parte cuando ve un niño en la calle mendigando en pleno invierno. Su mecanismo de eliminar “lo diferente” se llama “reducción a lo uno”, y es violatoria del derecho a elegir de las personas (que solamente son tales cuando este derecho les es garantizado, por definición y no por casualidad alguna).

[3] El término es espantoso, pero no encontré ninguna traducción que usara otro para traducir “empowerment”



21.06.2010 19:29 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

     

 

‘Hay hombres llenos de opiniones que son absolutamente incapaces de comprender una sola de ellas’

Oscar Wilde

 

 

“Los dictados de la utilidad no son ni más ni menos que los dictados de la benevolencia más extendida e iluminada (es decir, bien informada)."

Jeremy Bentham


 

En filosofía, (poniendo un matiz con lo que se usa en economía), utilidad no es la propiedad que hace a un bien valioso, sino una medida de la relación de bienes a fines. Cualquiera de las dos consideraciones, sin embargo, deja paso a una consideración importante, y es cómo se resuelve en una sociedad la suma de todas las distribuciones de los bienes y servicios en función de las necesidades y las preferencias. Es importante resaltar que no refiere, de ninguna manera al concepto de ganancia con que se interpreta coloquialmente.

En filósofos como Bentham o Stuart Mill, la reflexión acerca de la utilidad  lleva a temas como los de intentar explicar la felicidad en términos de cuan satisfecha está en cada individuo la suma de todas sus necesidades y en lo social a maximizar la sumatoria de todas las felicidades individuales.  Como presuponen que maximizar la felicidad individual es un objetivo de todo sujeto, éste es un concepto teleológico: los movimientos sociales se explican por las acciones de los individuos para lograrlo.

Por lo anterior, el utilitarismo sería, no vivir de acuerdo a las ganancias sino una teoría ética basada en tres consideraciones: solamente es esencialmente valioso lo que los individuos consideran así, el mejor estado es ese en el que se maximiza la consecución de estas cosas valiosas para la mayoría de los individuos, y es moral toda (y solamente) acción que contribuye lograrlo.

Uno de los problemas que surge es el del egoísmo, que lleva a individuos que tienen la posibilidad de acaparar estos bienes y servicios valiosos a hacerlo,  e impedir o dificultar que otros los consigan. Otro, es el de los “garroneros” (free riders, literalmente, “colados”, en inglés) que pretenden conseguir estos bienes sin pagarlos. Y agrego de mi cosecha a las barracudas, que logran el mismo objetivo, pero utilizando su poder para reconfigurar el sistema legal a su antojo: las corporaciones.

Antes, otro detalles de bibliografía: el Principio de eficiencia Pareto.

Vilfredo Pareto fue un pensador bastante interesante de principios del siglo XX, que enunció una regla según la cual, el punto eficiente de la economía es aquel en el que no es posible aumentar la distribución de determinado bien, porque solamente puede, más allá de ese grado, beneficiar a unos perjudicando a otros. El error neoclásico  proviene de suponer que el “Mercado”, la mano invisible de Adam Smith es la herramienta que naturalmente tiende a hacerlo. Ya vimos que no, pero por más que estos pensadores renieguen, hasta USA acudió al salvataje de bancos. ¿qué pasó? Lejos de recalentarse una economía en ruinas (la de las hipotecas) los beneficiarios utilizaron esos regalos en metálico para comprar otros bancos arruinados por monedas y crecer. Un clásico ejemplo de egoísta, pero no un garronero. 

Un garronero típico es el que utiliza los bienes públicos sin pagar por ellos, cuando debe hacerlo. Si un individuo evade el Impuesto de Primaria pero manda a sus hijos a la escuela pública, y recibe todos sus beneficios, incluido el acceso al Plan Ceibal es un free rider genuino

Por ejemplo, el Dios de los garroneros, Nozick, que sostenía que todo impuesto es un robo porque nadie, ni siquiera el Estado puede ponerle a alguien la mano en el bolsillo, explicaba que las carreteras, como eran de interés de los propietarios de camiones, autobuses, etc., serían realizadas por éstos para su beneficio y por ejemplo recaudarían peajes para usar SUS carreteras, pero jamás el Estado. Eso sí, de no ser por los estados, nadie construyó, construye ni construirá carreteras, los trusts siempre prefieren gastar en lobbies que les amolden las leyes a sus necesidades antes que cumplir las existentes, y menos que nunca si husmean de lejos la tan temida repartición equitativa de la riqueza.

El ejemplo anterior es ilustrativo de una conclusión bastante obvia, y es que ciertos servicios esenciales solamente los puede proveer el Estado (el mecanismo es otra cosa, puede ser concesión privada de obra pública, pero el peticionante es el Estado), porque los camioneros y sus similares en otras áreas jamás lo podrán hacer de manera eficiente. Y además, se les suman los garroneros, que hacen todo lo que pueden para maximizar su disfrute de los bienes y servicios minimizando su aporte y esfuerzo, lo que baja aún más la eficiencia, y solamente el Estado, idealmente, puede tener un poder cohercitivo como para tener a raya a estos parásitos de la sociedad.

 

Otros casos de garroneros, además del paradigmático que no paga el boleto del ómnibus, son los que se cuelgan gratis de la luz o la televisión por abonados, produciendo sangrías de – en ambos casos corriente eléctrica – que bajan la calidad del servicio de quienes pagamos correcta y regularmente.

 

Sin embargo, hago una salvedad porque el último ejemplo, el del vulgar “cable” de televisión, al menos en Montevideo fue un presente griego del inefable Lacalle padre, que le otorgó el monopolio al monopolio previamente existente de la televisión abierta, resignando así la soberanía sobre un servicio público concedido y que no solamente motivó que el cableado de Montevideo (ahí la IMM metió su manito también) fuera más lento que el de Corea del Norte, sino que hoy en día probablemente tenemos también peor servicio.

 

Obviamente, la televisión por abonados no es un servicio esencial, pero sí es un bien muy deseable para toda la clase media y baja. Por el poder de su monopolio, la empresa EQUITAL (que tendía el cableado a título único para los tres concesionarios) se ocupó de cubrir las zonas que le interesaban cuando y como querían, siempre guiados por su rentabilidad, obvio. Y dejaron a buena parte de Montevideo uno o dos años fuera de su agenda.

 

Y, sin creer que Direct TV sea una empresa benefactora del pueblo, han puesto todas las chicanas legales para impedir su instalación, crecimiento y, sin ir más lejos en estos mismos días, dar su servicio con el método de retacearles el acceso a la señal de transmisión del mundial. Esta es la verdadera cara del capitalismo: si puedo evitar por mi fuerza la competencia, aplastándola, ¿por qué voy a hacer peligrar mi monopolio y mis beneficios?

 

Al mejor estilo de “nuevopensar” de Orwell, cada tanto cambian canales más o menos pasables por señales “requechadas” en la oferta global como TVChile o el canal de Galicia, que tendrán su público, pero fuera de estrechos segmentos de mercado, son malísimas y no interesan a nadie. Por eso en este caso es muy difícil diferenciar a “Bonnie an Clyde” de Robin Hood. Es claro, sin embargo quien es Al Capone… Así piensan y operan los garroneros barracuda: no gastan unos pocos voltios sin pagarlos, privan a toda la población de un bien que ellos monopolizan. Ambos tipos de “free rider” impiden, si no se los controla, una distribución óptima de bienes y servicios.

 

            Por lo anterior, como de los bienes públicos, en una sociedad bien administrada nadie puede quedar excluído, es que el Estado proporcionarlos, porque o no llegarían nunca (carreteras) o tarde mal y de pésima manera (tv cable). Eso se conoce como una provisión subóptima, que deja a individuos fuera de poder acceder a lo que le corresponde por derecho. Por supuesto que en esa sociedad bien ordenada, también las barracudas corporativas estarían bajo control o intento de hacerlo, porque la distribución de la riqueza y la protección de los débiles es la única forma de maximizar la utilidad posible.

 

           

            Por supuesto, como en todas las situaciones reales, un cierto porcentaje de garroneros es inevitable, pero debe ser minimizado lo suficiente como para que su beneficio no se pague con la desprotección de los débiles. Como cantaba Morrison, “en esta casa nacimos, a este mundo nos tiraron” y con las barajas que nos toquen hay que jugar. Pero eso es tarea del Estado. Para lo ciudadanos de a pie, lo único que resta es la responsabilidad civil, no garronear y, si nos toca en turno, no hacerle el caldo gordo a los “garroneros barracuda” y que algún Dios, que no sea el Mercado, nos ayude.

 

Bernardo Borkenztain

 

 

 

 



08.06.2010 13:50 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

Si bien no entiendo casi nada de alemán, hay conceptos que  se describen muy bien en esta lengua y me resulta más fácil mantener su uso que tratar de usar los neologismos o expresiones sustitutas.

Los conceptos a los que me pienso referir son, además del ya mencionado, “weltgeist” y “volkgeist”, pidiendo desde ya perdón a los que han profundizado en Hegel, por las inexactitudes en las que tengo que caer por priorizar la legibilidad.

Traduciendo, “tiempo” quiere decir espíritu (en un sentido muy estricto),  “welt” mundo y “volk”, más conocida, pueblo.

            Ahora bien, el problema de traducir esos conceptos es la tremenda pérdida conceptual (tampoco voy a entrar en la discusión de si es inevitable o no porque eso es una disciplina filosófica completa) que implica “espíritu del tiempo” o las otras.

 Aparentemente, la palabra “zeitgeist” sería una germanización de “genius saeculi” (atribuida al filólogo Klotz). El problema es que “genius” no es una entidad encerrada en una lámpara que concede tres deseos (ese sería un ifrit o entidad ígnea de la mitología árabe) sino una traducción al latín del “daemon” socrático, una entidad guardiana de algo. En resumen “geist”sería una entidad de tipo egregórico.

 Sin embargo “zeitgeist” no tiene exactamente ninguna de esas características. Puede usarse (reitero, de manera informal) como “espíritu de los tiempos” y describiría una cierta manera de pensar y sentir que varía, lentamente a lo largo del tiempo (esta idea de cambio histórico es una de las grandes ideas hegelianas, que influenció, entre otros, a Marx, uno de los principales “hijos” de Hegel).

 Por contraposición, “volkgeist” sería un concepto nacionalista, una idea de característica invariable que define la forma de ser de un pueblo, incluso a través de la historia. Este tipo de ideas, por supuesto, es en lo que se basó el nazismo para impulsar la idea de la supremacía aria. Irónicamente, otro de los “hijos”, esta vez renegado de Hegel, Nietzsche, les heredó la fundamentación para convalidar la dominación del fuerte sobre el débil. “Weltgeist” sería la misma idea pero aplicada al mundo.

 Un tema de discusión interesante sería saber si el “weltgeist” es la suma de todos los “volkgeist” o algo más, de la misma manera que la sociedad es un elemento emergente de un número suficientemente grande de individuos, imposible de reducir a la mera conjunción de los mismos.

 Personalmente, no creo en ninguna de las dos como entidades estáticas, y mucho menos con el fenómeno de las comunicaciones en el siglo XXI, que desdibuja las nacionalidades y las homogeniza, al menos fuera de los países como China, Iran o Sudan, en los que “libertad” es apenas una entrada en el diccionario.

 Sí me parece un concepto poderoso el de “zeitgeist”, porque explica muchas cosas contra las que es poco más que inútil luchar, especialmente las que este mismo espíritu define como “políticamente correctas”, pongamos por caso, la homofobia o el antisionismo.

 En efecto, a nivel general es (por suerte) casi imposible sostener una idea homofóbica y por eso hasta el Papa más reaccionario del milenio ha tenido que asumir el tema. Obviamente, los discriminadores existen, pero el zeitgeist los acorrala y les complica la vida. Sara Palin, Bordaberry o Ahmadinejad podrán pensar lo que quieran, pero no pueden despacharse sobre el tema, al menos a gusto.

 Otro viento que sopla en estas épocas es el antisemitismo/antisionismo, que lleva, no solamente a la demonización de cualquier cosa que haga Israel de manera acrítica, sino a asimilarla a los judíos del mundo. Como botón de muestra, hasta mi psicóloga me preguntó por quien hinchaba en el partido de Uruguay/Israel…

 Como testigo de causa puedo afirmar que estas ideas incorporadas al espíritu de neustro tiempo no solamente se asumen como verdaderas sino que además son políticamente correctas. Y este es el punto en que para invalidar lo que afirmo  se apela a la paranoia de los judíos (que es real, por cierto) y se me quita el derecho a sostener mi ideología, porque cualquiera puede opinar sobre el sionismo. Cualquiera, salvo los sionistas, por cierto: en esto parece obvio que el zeitgeist coincide con el weltgeist…

 Por suerte, es un hecho que somos seres conscientes y afirmar algo como que a nivel individual el zeitgeist nos determina de manera total, sería lo mismo que sostener que no tenemos autopercepción, consciencia ni voluntad. Podemos, si queremos, oponernos a la corriente e incluso nadar en contra, como Calamaro. Es más, es preferible ser un salmón, antes que un bagre que se arrastra en el barro del acriticismo.

 Solamente espero que se entienda que se puede ser sionista sin ser un genocida, que se puede ser judío sin ser apátrida, y que, muy especialmente, las noticias antiisraelíes deben ser sometidas a la misma crítica que cualquiera, so pena de que cuando vengan por nosotros no haya nadie que por nosotros hable.

 

Bernardo Borkenztain

 



15.04.2010 16:12 / Mis artículos

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

Una cosa de la que se me acusa siempre es de ser parcial (subjetivo) y me declaro absolutamente culpable. Creo firmemente que la objetividad, prima hermana de la verdad absoluta, no solamente no existe, sino que, de existir, sería indeseable. 

Aclaro lo anterior por enésima vez, antes de ceder a lo que todos los  fachos y/o liberales  me han exigido si bien sí lo he hecho anteriormente: criticar al Frente Amplio, el partido al que voto por convicción y filiación, hasta ahora al menos. 

Por un lado, lo hago desde la firme convicción de que no hay forma de que el FA pierda las elecciones municipales en Montevideo, aunque hiciera la gran “Cacareco”, el rinoceronte que en 1958 juntó más de 100000 votos para gobernador de San Pablo. Y por el otro, porque siento que votar a Cacareco es una oportunidad de acción civil, algo a lo que los uruguayos no solamente no terminamos de acostumbrarnos en nuestra apatía constitucional, sino que es además, un derecho al que estamos, concomitantemente, renunciando. 

Un  detalle, para contextualizar, es que mi candidato único para todas las horas es el Dr. Tabaré Vázquez. Como por razones constitucionales no fue una opción en las pasadas presidenciales, me inclinaba por Astori o Daniel Martínez más o menos indistintamente, pero consciente del desbalance de fuerzas de ambos. 

Por otro lado, si bien me patea un poco el hígado, no soy de los que entran al juego y después critican las reglas, al ser frenteamplista (nuevo pero no tanto como Glenda Rondan o Sergio Gorzy) debo aceptar que las decisiones en el partido se toman de acuerdo a la estructura, o sea, de acuerdo al artículo 24 de los estatutos, y cito: 

“…Los organismos del Frente Amplio y sus respectivos órganos serán los siguientes:

A. Comités de Base del Frente Amplio: Asamblea, Mesa y Secretariado

B. Coordinadoras Zonales: Plenario Zonal, Mesa Zonal y Asambleas Extraordinarias.

C. Departamentales: Plenarios Departamentales, Mesa Departamental y Asambleas

Extraordinarias.-

D. Dirección Nacional: Congreso (periódico), Plenario Nacional y Mesa Política

(permanentes).-…” 

Obviamente los votantes/adherentes somos en número infinitamente más que los militantes, pero son éstos, y creo que justamente,  los que inciden – TEÓRICAMENTE – en las decisiones, ya que como dije antes, las reglas vienen antes que el juego, y no se cambian en la mitad del río: para cambiar esta estructura obsoleta, hay que modificar los estatutos, ésa es la única manera democrática y lícita de hacerlo. O, por supuesto, tomarse la molestia, el trabajo y la constancia de militar.

Ahora, que alguien me explique por qué, si la votación del congreso fue, en orden: Mujica, Martínez y Astori, la fórmula presidencial se formó con el primero y el tercero… salvo que la razón sea la obvia: lo que teóricamente se dispone, prácticamente no se realiza. Y es así. 

Por un lado, es claro que los comunistas son genios en pudrir asambleas hasta desviarlas hacia sus intereses, y así lograr incidencias que no se condicen con su inexistencia virtual a la hora de votar. Acá tengo una objeción a los estatutos vigentes: las estructuras de base no reflejan las mayorías y por ende, son antidemocráticas. Resulta claro ve lo que pasó: comunistas y tupamaros se oponían a Astori, por lo cual el segundo candidato con más votos quedó tercero en el Congreso. Pero como tiene fuerza en las otras estructuras, es obvio que hubo una transa en la cúpula que desautorizó a las bases.

Hasta ahí, todo más o menos sigue lógicamente: Gana el FA, Mujica coloca a tupamaros y comunistas [1] (pagando favores) por todos lados y Astori mantiene el feudo de la economía, pero,  ¿y Daniel Martínez? Nada, luego de manosear su nombre para varios puestos, quedó afuera de todas las designaciones. 

Mi explicación ahora es que a Astori ya le cuesta bastante lidiar con el fantasma - y me pongo de pie al digitar – de “Tabaré 2014” como para permitir que una figura carismática y capaz como Martínez crezca fuera de su control: de alguna manera se instauró una política de reducción de daños (personales). Exactamente, la misma política que llevó a la ruina al Partido Colorado y que le está llevando 10 años revertir a Bordaberry: impedir la renovación en el liderazgo. Digo,  ¿No se aprendió nada de las mezquindades de Batlle y Sanguinetti? ¿Hay que repetir modelos antidemocráticos de fracaso?  

Pero bueno, quedaban las elecciones municipales, ahora sí, Martínez comienza a sonar como el candidato “de la gente”, pero ni bien se empieza a hablar de su candidatura, la “Primera Dama” se saca de la manga un ignoto candidato (sorpresa, sorpresa, de “Asamblea Uruguay”) Carlos Varela, porque supuestamente conocía mejor la intendencia que Martínez. Con esa premisa, Tabaré o Ehrlich jamás debieron ser elegidos… Pero la gente talló, y ahí sí se apoyó a Mar… no, a ¡¡¡Ana Olivera!!! (buenas tardes, mucho gusto). Acá ya esa innegable la decisión de la cúpula de cocinar a Martínez (al que aclaro, no tengo el honor de conocer pero desearía tenerlo) poniéndose en contra de una tendencia entre los votantes, pero bien conscientes de que los frenteamplistas, ante todo, son disciplinados e igualmente te votan un candidato inventado, una licuadora Sunbeam o a Cacareco [2] 

Como dato que seguramente se maneja, al igual que ocurrió con Ehrlich, el político menos carismático desde Pereira Reverbell, es que la intendencia de Montevideo se gana sin importar lo que se haga, por lo que, ya que Mujica dijo que no es correcto que el mismo partido (del FA) tenga a la vez el gobierno nacional y la intendencia de Montevideo (mismo argumento por el que, precisamente se lo inventó como candidato) vetó la reelección de su correligionario. Por eso, la candidata es una comunista, otra instancia de poder de los nuevos aliados de los tupamaros. 

Ahora bien, dado que me está quedando demasiado reiterada la referencia a “comunistas” y “tupamaros” debo recordar lo expresado al principio: los primeros son la fuerza más votada por lejos del FA y es legítimo que tengan la sartén por el mango, pero los segundos son casi inoperantes a la hora de aportar votos y solamente sostienen su desmesurada cuota de poder por los favores adeudados a la hora de pagar las tácticas asambleísticas.  Lejos de mí la idea de agitar el cuco de la conjura judeo/comunista/masónica que tanto agrada a los Millores y Bordaberrys (padre) de este mundo. Me baso en el hecho cuantitativo de oponer la estructura de las bases a los votos obtenidos, no en consideraciones ideológicas, al menos, en este caso. 

Volviendo al tema de la opción de instancia cívica de hacer valer los votos anulados, me remito al mejor analista político que pude leer en este tema, el Prof. Juan Gonzalo Correa, que administra un excelente grupo en Facebook llamado ¿Vos elegiste? (que fervientemente insto a visitar) a la vez que escribió argumentaciones mucho más rigurosas de las que yo, que adolezco de total ignorancia en temas de derecho o historia podría esgrimir. Es decir, además de los lineamientos coyunturales que yo puedo delinear, existen razones de peso y de más rigor que por no reinventar la rueda no reproduzco y me limito a citar.

Por eso, y adhiriendo a la versión montevideana de Cacareco, me pienso inclinar por votar una papeleta anulada del FA con la foto y el nombre de Daniel Martínez sobreimpresos, para dejar sentada una postura en contra de las subversiones de la democracia. Desconozco si el Ing. Martínez apoya esta iniciativa, pero me parece que, salvo su desaprobación expresa, esta es una buena opción de avisarle a los gerontes jerarcas del FA algo que ellos deberían saber mejor que nadie: a los frenteamplistas no se nos lleva de las narices. 

O que me desmientan. 

Bernardo Borkenztain

[1] Por cierto, qué lindo imaginar el mal trago de los “bolches” teniendo por única elección aliarse con un “tupa” o un “liberal”, deben haber cebado el mate con sal de fruta, directamente… 

[2] Acá sería bueno reflexionar que un intendente, si bien es político, es antes que nada un administrador, y por eso convendría tener criterios administrativos para elegirlo. En este sentido, Martínez, Castillo y Villar serían excelentes opciones (salvo la incidencia del paladar político y las ideologías) en tanto los otros una verdadera incógnita (salvo Olivera, que es una triste risa)

 

Inicio

Buscar
Buscar en La Piedra Lunar

Sobre mí
Químico profesional y maestrando de filosofía contemporánea, me gusta antes que nada la posibilidad de intercambiar ideas y discutir, de ser posible con nivel, y si no, al menos con cortesía. Lo que no implica que no defienda con fuerza mis pubntos de vista. Valoro antes que nada la tolerancia, que no es pasividad. Las opiniones en disenso no solamente son bienvenidas sino que deseadas. Lo que no admite polémica, es que "EL BIEN DE MUCHOS SE ANTEPONE AL BIEN DE POCOS, Y AL DE UNO".

Categorías

Mis Links

Archivo


Contacto

¿Qué es RSS?