25.04.2008 11:39 / La historia
16 meses limpio… Podría contarles del tratamiento. Decirles lo importante que es continuar en tratamiento una vez que se sale de la comunidad. Decirles que nada “está”, que todo recién empieza. Que tuvo ganas de drogarse Que tuvo ganas de emborracharse Que supo decir no Que transgredió Que nos peleamos Que discutimos Que la vida no es perfecta Que yo no lo soy Que él tampoco Que nos estamos re-conociendo todos Que grité Que me puse nerviosa Que fue a bailar Que volvió contento Que no se drogó Que no se emborrachó Que le duele Que nos duele Que es para toda la vida Toda la vida Toda la vida Que está estudiando Que a veces se descansa Que no falta a ningún grupo Que nunca dejaría que faltara Que no falto a ninguna charla Nunca faltamos Que es fundamental que todos continuemos en tratamiento Que vimos muchos abandonos. Muchos abandonos. Que los padres…ay! Nosotros los padres!!! Que seguimos aprendiendo Toda la vida, aprendiendo. Que hace mas de 16 meses que está limpio. Que estamos limpios.
14.02.2008 16:46 / La historia
No sé y no me animo a preguntar. Trato de ponerme en el lugar. Imaginar la misma situación a través del cigarro. No sé si es lo mismo. No sé si puedo. No sé cuántas veces piensan en “eso”. No sé cómo lo piensan. No sé si sienten deseos y se contienen. No sé si la extrañan. Quisiera que la recordaran con fastidio, que les resultara patética, que la despreciaran. Quisiera que les asqueara, que se preguntaran una y otra vez cómo pudieron haberla probado antes. Quisiera que la rechazaran con todas las fuerzas. Porque yo sé que es distinto ahora. Ahora que recorren, como antes, las calles de Montevideo. Ahora que todos los días se suben al ómnibus. Ahora que los sábados van al shopping. Ahora que vuelven. Es distinto. No es como estar en comunidad. Allí, contenidos, abrazados, todos en la misma. Ahora andan solos. “Vos no podés saber” Me dijo. “No podés entender”. Yo sé que es así, por más que quiera, no puedo entender, no puedo. Puedo racionalizarlo, explicarlo, pero no puedo “sentirlo”, y ahí es que, al final, no entiendo. Los quiero un montón a todos ellos. Conozco a sus mamás (y hablo sólo de mamás porque padres hay muy pocos). También las quiero. Todas cargamos con las mismas preguntas. Todas nos angustiamos cuando tenemos noticias, malas noticias. Todas pensamos si a nosotras nos pasará lo mismo. Y buscamos entender. Y no. A veces me parece que es como un fino cristal que puede romperse en cualquier momento. Quisiera que no se sintieran como “bichos raros” Bichos raros y solos por no tomar alcohol, bichos raros por tener miedo, bichos raros porque las cosas que a nosotros se nos pasan por alto ellos las ven. Ellos van caminando y van viendo, miran las caras y saben quien se drogó, con qué se drogó... Bichos raros y solos. Con una larga lucha por delante. Y si ustedes los vieran... uno quisiera abrazarlos a todos, decirles que no se es menos hombre por no tomar o por no bardear o por no insultar. Decirles que aprender a decir que NO a lo que hace daño, eso, eso es bien de hombres.
08.02.2008 11:09 / La historia
Nunca te dicen mucho, ¿no?, o sea te dan un margen bastante amplio para que vos decidas. Y ahí está, ahí se ve cuáles son tus decisiones. Ahí se ve si vos aprendiste algo en todo este largo año que tu hijo estuvo internado o no aprendiste nada. Y mirá que es difícil aprender!!! Porque tampoco se trata de “pasarse” para el otro lado y andar con cara de perro todo el día, desconfiando a toda hora y pensando siempre en que nos está mintiendo. Como tampoco se trata de volver a lo mismo de antes. Pucha! Es difícil. Sobre todo cuando queremos hacer las cosas bien. Y la terapeuta! Es una genia. Me lo dijo clarísimo: “Esa tensión... y te va a durar dos o tres semanas”. Y tal cual. Hoy, a casi tres semanas que mi hijo salió de la comunidad, me siento un poco más tranquila. Recién hoy. Y ojo que dije “un poco más”, no dije “tranquila total”. Es más, yo diría que la primer terapia que tuve luego de volver a casa, en esa terapia, me di cuenta de que la que estaba necesitando terapia era YO. Porque lo que saltó ahí fueron todos mis miedos. Mi miedo más grande es este: Que me confíe tanto como antes y que eso me lleve a “tapar”, a ocultar de nuevo, como lo hice antes. Tengo miedo de mi tendencia natural a confiar, entonces la combato todo el tiempo, pero como es una tendencia natural... bueno el combate me pone tensa y además los otros se dan cuenta. El otro sábado fue al cine. Podía hacerlo. Fue con su novia. Y yo mordiéndome las uñas. Me llamó para decirme a qué hora empezaba la película... función trasnoche, él tenía que llegar antes de las 4 a.m. Por suerte el papá de ella los iba a buscar. Eso me tranquilizaba, porque me imaginaba que solos, ahí, esperando un ómnibus de madrugada... ¿Debo aclarar que lo esperé despierta, sentada en la computadora? ¿Debo decir que a las 3.30 ya estaba dando vueltas alrededor de la casa? A las 3.45 sentí que llegaba. Contento, perfumado, super feliz de lo bien que habían pasado, de lo mucho que se habían reído. Y riéndose de verme a mi levantada. “Yo sabía que te iba a encontrar despierta”. Y un día le expliqué. Un día que él me llamó para preguntarme, para tranquilizarme. Yo le expliqué. Le dije que yo había confiado en él siempre, había confiado en su responsabilidad, en su capacidad para decidir y que eso no había resultado y que yo ahora tenía miedo. Miedo de volver a confiar y que esa confianza me tapara de nuevo los ojos. En realidad le dije que tenía miedo de mi.
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