
(Divague callejero)
Zona: Terminal de Tres Cruces.
Hora: medio día.
El tránsito es infernal, ómnibus de pasajeros se entrecruzan con coches de madres inquietas que llevan a sus hijos al colegio. Me encuentro en la parada del bus, aburrida, esperando un 300 amarillo que me lleva a mi trabajo. Veo sin mirar, escucho sin oír, soy un autómata más.
De pronto empieza a aparecer en mi campo visual, una mancha rosa, que se mueve, constante y sincronizada... cuando pasa delante de mis ojos no puedo creer lo que veo. Una anciana encorvada, debe tener más de 80 años. La sigo con la mirada porque hay algo que mi mente no coordina y tiene que comprobar. El cabello blanco, enroscado en un rodete, un vestidito rosa con voladitos bebé, unos zapatos tipo Guillermina y medias rosadas al tobillo, toda ella subida a una bicicleta rosa_rosa, pedaleando a buen ritmo. Pienso que debe ser una falla del sistema, la sigo con la mirada hasta que se pierde en la gran boca de un tránsito insoportablemente ruidoso. Miro a mí alrededor buscando una mirada de asombro de alguno de los autómatas... nada.
_! Mierda! -digo en voz alta- cada vez los hacen mas coloridos, tendré que resetearme.
Cruzo la calle y me enchufo a la Matriz...
Mónica Marchesky