Navegaciones
La columna de Esteban Valenti

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14.05.2013 11:09 / Mis artículos

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Hoy me atrasé con la columna de Navegaciones. Recién ayer lunes me dieron de alta en el sanatorio. Me operaron el viernes. Rápido, eficiente, impecable y doloroso. Anoche estaba de nuevo en camino.

No tengo una “dolorosa enfermedad” una “misteriosa enfermedad” de la que voy a hablar con eufemismos, diagnósticos postergados y otras sutilezas. Tengo cáncer de vejiga. Hasta dentro de algunos días, que terminen los análisis patológicos de los pólipos que me extrajeron y de la pared de la vejiga, no sabré qué características tiene. Es una enfermedad que hay que respetar, que se hace respetar, pero es una de las tantas posibilidades que afrontamos.

Lo único que me molesta es que cada seis meses tendré que hacer controles muy molestos. Eso puedo asegurarlo. Lo demás me lo tomo como todo lo que me ha sucedido en mi larga vida. Con tranquilidad. Ni me enojo con la providencia, ni con la suerte, ni con nada. Estaba allí, era una posibilidad.

No le mentí a mi querida Selva (imposible, es más inteligente que yo y conoce mucho más del tema…), ni a mis hijos y familiares, ni a mis amigos. No veo el motivo. Una vez más comprobé que aproximarse a ciertos límites sirve para encontrar los afectos más firmes, más amorosos, más próximos.

Hoy retomo mis actividades como siempre: controlo los ingresos a UYPRESS el fin de semana y el lunes y compruebo que mis compañeros de trabajo mantuvieron el servicio al nivel habitual y con muy buenos resultados. Me pongo a escribir esta columna y a preparar los materiales para Bitácora. Y naturalmente a sumergirme en la política, cuyo nivel, profundidad, serenidad y otras destacadas virtudes me asombran cada día más. Es increíble, más de 50 años haciendo política y uno nunca termina de asombrarse…

No me voy a poner a filosofar sobre la vida y la parca. No corresponde, hay cosas mucho más profundas y serias para motivar esos razonamientos, esas especulaciones.

Es para mí simplemente una noticia que comparto con ustedes, muchos no se animan a preguntarme bien claro, cortemos por lo sano.

Tengo otros compañeros y compañeras que han tenido o tienen esa enfermedad en diversas situaciones y variables. Estoy un poco más cerca de ellos, los trato de comprender un poco más y mejor.

Cuando el médico que me dio la noticia, con seriedad y solemnidad, un muy buen médico, le hice un chiste: ¿Qué dijo que tenía doctor, Capricornio? Era una posibilidad, bastante concreta,  antes de la propia operación, y hay que estar preparados.

Si comparo el nivel tecnológico con el que me atendieron, los instrumentos que se utilizan, los avances que se han producido en relación a lo que uno puede averiguar en la fuente de toda sabiduría: “Google”, se da cuenta que se ha trabajado duro. Hay cosas que todavía se escapan a la investigación humana, a las técnicas humanas y, si las hubiera, también a las divinas: un detalle, un “clic” que lo cambia todo. Seguiremos investigando. Supongo que ese “clic” tiene mucho que ver en la relación entre la vida y la materia inerte.

No me cambia la perspectiva de nada. Voy a seguir tan ácido, tan pesado y tan exigente como hasta ahora, voy a seguir teniendo – o tratando de tener – las mismas prioridades humanas, políticas y culturales. Por suerte no dependen de la vejiga.

Una curiosidad, el domingo 12 de mayo cumplí exactamente 10 años de mi anterior operación en ese mismo sanatorio, donde estuve un pasito del otro lado. Y aquí estoy.

Tendrán que soportarme. Caminando, como siempre, con mis mocasines.




07.05.2013 11:52 / Mis artículos

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Tenía escrita una columna totalmente diferente, sobre compañerismo y gestión de gobierno. Quedará para otra ocasión. Anoche vi la presentación de Luis Eduardo González el director de, el director de la consultora CIFRA y algunas cosas no me cerraban por ningún lado.

Un pedido de disculpas: las cifras aburren, pero a veces no hay más remedio. Observen el lió que crearon dos renombrados economistas mundiales por utilizar incorrectamente una tabla Excel. Y fue un alumno que lo puso al descubierto.

Dos aclaraciones, las encuestas hay que leerlas cuando dan bien y sobre todo cuando dan mal. Y, reafirmo que yo soy un firme partidario de que blancos y colorados, o colorados y blancos den un nuevo paso hacia su unión política electoral en Montevideo, porque en realidad ya lo han dado con la reforma electoral que impuso el balotaje. Es un elemento de claridad ideológica y política, y obligará al Frente Amplio a despertarnos del todo en Montevideo. En serio.

Ahora pasemos al uso de una encuesta para una operación política. Y en estos dos años que faltan para las elecciones las veremos de todos los colores, siempre aparadas en que faltan dos años y por lo tanto las cosas pueden pasar. Y si cambian y estos datos se dan contra la dura e impenetrable pared de la realidad, siempre habrá forma de explicarlo. Dos años son largos y posiblemente la memoria sea corta.

Aquí van los cuadros proporcionados por CIFRA, el 6.5.2013. Ya no se trata de los comentarios libres e interpretativos que permiten la más frondosa imaginación política y el ejercicio de la predicción, también amparados en la famosa “fotografía” de la realidad, que en algunos casos parece sacada con la cámara de los viejos fotógrafos de la Plaza Independencia, ahora se trata de manejar cifras.

Según la encuesta inicial estos serían las respuestas de los entrevistados a la clara y bien definida pregunta de si las elecciones fueran hoy, a que partido votaría en las elecciones departamentales de Montevideo:

Figura 1

Este es comentario en la página web de CIFRA: 
http://www.cifra.com.uy/novedades.php?idNoticia=191

PARA ELEGIR INTENDENTE DE MONTEVIDEO: ¿A QUÉ PARTIDO VOTARÍA SI LAS ELECCIONES FUERAN AHORA? ¿PODRÍA VOTAR UNA ALIANZA ENTRE BLANCOS, COLORADOS Y OTROS GRUPOS

Faltan dos años para las elecciones departamentales, de modo que las encuestas sólo registran el clima de la opinión montevideana de hoy. No pueden predecir ni anticipar nada. Si las elecciones departamentales de Montevideo (para elegir Intendente) fueran ahora, el 36% de los montevideanos votaría al Frente Amplio, el 15% al Partido Nacional, el 9% al Partido Colorado, el 2% al Partido Independiente, y el resto, 38% no sabe (salvo un pequeño número de encuestados que dicen que votarían en blanco o a otro partido). El porcentaje tan alto de indecisos casi seguramente se debe a que los votantes quieren saber quiénes son los candidatos antes de opinar (Figura 1)”

Para que no quede duda de la imparcialidad o de la falta de intencionalidad de la encuesta el portal agrega el siguiente comentario:

“Apenas una cuarta parte de los montevideanos votaría a los blancos (15%) o a los colorados (9%), y un 36% votaría al FA. Como en las elecciones departamentales el partido más votado gana la intendencia sin que haya balotaje, esos resultados indican que en el clima de opinión actual no hay competencia, porque la ventaja a favor del FA es demasiado grande”.

Todo esto por si los lectores o los televidentes no se habrían dado cuenta de esta sutil señal de la primera pregunta.

Por lo tanto avanza, Y en lugar de preguntarle a los encuestados, como sería lógico, usted si se produjera una alianza entre blancos y colorados y otros grupos ¿a que grupos votaría?, hace un pequeño salto mortal y pregunta: “si los partidos Nacional y Colorado y otros grupos hacen una alianza para presentarse juntos en las elecciones departamentales de Montevideo, ¿Ud. podría llegar a votarla?” Y ofrece, según la Figura 2, las siguientes opciones:

Probablemente/ seguro si la votaría.

Probablemente/ seguro no la votaría

No sabe.

Que aún para el más desprevenidos de los lectores, le  confirma que no es las diferentes preguntas son para darle oxígeno al proyecto blanco y colorado.

Estos son los resultados:

Figura 2

 


A mí me llamó la atención:

Primero, desaparecieron los votantes del Partido Independiente. ¿Será porque el PI de inmediato rechazó esta posibilidad? Misterio, la cosa que en este resultado los independientes no aparecen.

Me tomé el trabajo de utilizar la calculadora y lo más llamativo es que ni siquiera los números cierran. Si se aplican los porcentajes de posibilidad de votar la a alianza o de votar el FA o de los que no saben,  a la intención de voto de la figura anterior (Figura 1) no hay un porcentaje que cierre. Y conste que le da mejor a los blanqui-colorados coaligados que al FA, el problema es el rigor mínimo.

Veamos:

El FA tiene un 36% de intención de voto, y el 81% dice que no votaría obviamente a blancos y colorados, esto representa el 29.16% del total, los votantes FA que misteriosamente en caso de unidad rosada si votarían esta posibilidad son el 16% lo que representa el 5.76% del total del electorado, que sumado a un1.08% de “No sabe” suman el 36% original de votantes del FA.

En el caso de los indecisos son el 38% según la Figura 1, las cifras son 38 x 36 que dicen que NO van a votar es el 13.68%, mientras el 56% que dice que SI, equivale al 21.28% del total y un 3.04% no sabe. Sumando son los 38% de los indecisos.

Me disculpo nuevamente por la cantidad de cifras, pero no hay más remedio: En el caso de los votantes del Partido Nacional, el 15% original se distribuye de la siguiente manera, NO votarían el 9% lo que equivale al 1.35%; SI votarían a la alianza el 84% lo que representa el 12.60% del total y queda un 1.05% de No sabe. Sumados son los 15% del PN.

En el caso de los colorados, sobre su original y esmirriado 9%, un 9% NO lo votaría, y esto representa el 0.81%, mientras que SI votaría la alianza el 88% (una adhesión de hierro..) y esto equivale al 7.92% del total del electorado, los que no saben son solo el 0.27%. Sumados llegamos al original 9% de acero galvanizado de votantes del PC.

¿Y? A los independientes se los comió el barbudo.

Pero lo más llamativo son las sumas. Que reitero están basadas en los propios porcentajes proporcionados por CIFRA, si se suman los NO, es decir los que no están dispuestos a votar la alianza, en esta pregunta tan “sutil” e indirecta, son 29.16% del FA; el 13.68% de los indecisos; el 1.35% de los votantes del PN y el 0.81% de los votantes del PC. Total  45%

En el caso de los que declaran que probablemente o que SI votarían la alianza la suma da: 5.76% de votantes del FA (¿??); Indecisos 21.28%; votantes del Partido Nacional 12.60% y votantes del Partido Colorado 7.92%. Total: 47.56%. ¡Eureka! Ganaron los rosados.

Parece que no lograron afilar el lápiz y en la figura 2 los NO eran del 49% y los SI del 46% y los indecisos del 5%. Miracolo, lo único que coincide son los votantes que no saben, exactamente que dan 5.44% pero, los otros porcentajes son al revés, en la figura 2 gana el NO por 3% y en la aplicación de los porcentajes de la propia empresa CIFRA ganan blancos y colorados por el 2.76%. ¿Qué pasó, eran tan promisoria la cosa que se asustaron? ¿Se pasaron de la raya?

Ah, y los independientes siguen sin aparecer. Porque sumando los a favor del SI, del NO y los NO SABE, da exactamente el 98%, es decir se devoraron el 2% de los independientes. Les puedo asegurar que la explicación - si la dan - será por el redondeo. Pero nada explica dar vuelta un porcentaje por 5.76% (+3 y –2.76) En política se pueden hacer muchas cosas, y el contrario de esas mismas cosas, pero en matemáticas y en porcentajes es algo más difícil. Y en las preguntas de las encuestas, no se puede tampoco juguetear tanto. Se hacen papelones.

Y para terminar, propongo, sugiero, suplico, que blancos y colorados tomen la encuesta de CIFRA como oro colado 24K y urgentemente se unan y que los frenteamplistas nos asustemos terriblemente y comencemos a mejorar en todos los frentes. No para ganar, sino para evitar que a nivel de Montevideo, se instale la misma lógica que llevó al país al desastre y a la decadencia total, un gobierno de coalición blanco y colorado, que antes de cualquier idea, programa, propuesta, ya se están uniendo, con una sóla consigna: reconquistar Montevideo para la derecha. Con encuestas a favor. Obviamente con los mejores candidatos que podamos ofrecer. Y en el 2015, y en el 2015 nos volveremos a acordar de esta encuesta de CIFRA.

Y para que podamos comparar, voy a incluir aquí al final un “Panel”, porque no es una encuesta, no utiliza una muestra sino la participación voluntaria, que realiza semanalmente Montevideo COMM y que publicamos en Bitácora el pasado 29 de abril del 2013.

Así en el 2015 podremos comparar... los desinteresados “científicos” y los voluntarios:

 




30.04.2013 08:11 / Mis artículos

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Los aparatos no son buenos ni malos, son aparatos. Tienen una tendencia natural, genética a preservarse, tienen memoria de conservación. Y eso es lo que sucede en el Frente Amplio.

La prueba fue un episodio que empezó a gestarse antes de las elecciones internas del Frente Amplio, en el Plenario Nacional, casi con nombre y apellido, pero como concepto surgido de las entrañas de la máquina, se resolvió que si alguien era elegido presidente del FA y era legislador, tenía que renunciar. Mónica ganó las elecciones con el 45% de los votos y es senadora. Renunció.

No estoy de acuerdo. Teníamos que haber obligado a que la máquina nuevamente mostrara sus entrañas herrumbradas. No es una batalla personal o por un cargo, es mucho más profunda y compleja. Es una batalla política  y democrática.

Senadores o diputado son los principales dirigentes del MPP, Partido Comunista, el Partido Socialista, Frente Líber Seregni (sus diversos grupos), la Vertiente Artiguista, en la CAP-L es un ministro (ex senador). Legisladores fueron los dirigentes históricos del Partido Comunista.

Resulta que para ser secretario general de un partido o grupo se puede ser legislador, pero para el Frente Amplio es de dedicación exclusiva. En esta decisión hay algo de política, de retroceso ideológico y de herrumbre del aparato.

Mónica Xavier renunció el pasado 26 de abril al Senado de la República, para el que había sido elegida por la ciudadanía, por más de 60 mil voluntades. Todos le reconocen su condición de legisladora buena y trabajadora, de impulsora y protagonista de la bancada de mujeres. Con su renuncia también perdió el parlamento, donde por cierto no sobra y no nos sobra nada.

Pero el que más perdió es el Frente Amplio, una visión del Frente pegado a la política, a los grandes debates nacionales, a los ámbitos donde se discuten los temas políticos. Todos los dirigentes principales de los partidos políticos opositores están en el senado. Lo que no están es porque no le alcanzaron los votos.

Estar en el centro del debate político era un valor agregado para la presidencia del Frente y, el senado es uno de los centros del debate político nacional, de encuentro natural con los líderes políticos de todo el espectro nacional y en particular con los del Frente.

¿Por qué tuvo que renunciar? ¿Por qué le pidieron la renuncia? En primera instancia muchos lo hicieron porque querían cerrarle el camino a la presidencia. No nos chupemos los dicoteledones. No todos, pero una buena parte tuvieron esa intención.

La posición era de algunos partidos, pero sobre es del aparato del FA, que tiene vida propia, una vida cada día más alejada de la realidad política nacional, cada día más encerrada en sus tribulaciones y en proteger sus mecanismos y sus engranajes. A pesar de todos los grandes esfuerzos que se están haciendo desde la Presidenta, por los tres vicepresidentes y por muchos compañeros. El problema es muy hondo, es estructural, de fondo.

No hemos logrado, y tengo mis serias dudas que por este camino lo logremos, que la estructura del FA refleje y se conecte con la realidad del pueblo frenteamplista, de los votantes frenteamplistas, por lo tanto con la sociedad en su conjunto.

Asumamos que la participación en los comités de base, coordinadoras y departamentales sigue en decadencia a pesar de todos los esfuerzos y que mientras una parte busca soluciones políticas y aperturas ante la nueva realidad, otros se concentran en asegurar sus mayorías incluso a costa de que la propia estructura se reseque todavía más. Los últimos actos y actividades lo confirman. Los números cantan.

La estructura hoy no refleja ni siquiera los 170 mil votantes de las elecciones internas.
Este episodio de la renuncia de Mónica es emblemático. Todo se deposita en el propio aparato, en la dedicación exclusiva, en la máquina de control del aparato y del Congreso del FA. ¿Cuántos frenteamplistas participarán en las instancias preparatorias y electivas previas al Congreso? Me atrevo: si llegamos a 5 mil, tenemos que tirar cohetes.

Del otro lado, le pedimos a más de un millón cien mil uruguayos que nos voten en las elecciones nacionales, sabemos que 60.258 frenteamplistas votaron a Mónica como presidenta, y elegimos a los presidentes de las 19 departamentales por voto secreto y a padrón abierto. Es transparente. El resto de la estructura está exactamente igual, y hará lo imposible por seguir así, cueste lo que cueste.

¿Cuántos participan regularmente de los comités de base? ¿Cuántos eligieron a los “41” que se han conformado en un poder central dentro del FA a pesar de que sus atribuciones no figuran en ningún estatuto? Tenemos derecho a saber.

¿Cómo ha evolucionado la participación en la estructura del FA? En relación a las elecciones internas sabemos, podemos comparar, pero en cuanto a las estructuras, casi no sabemos nada. Creo que todos queremos saber.

Esta resolución inducida a la renuncia de la presidenta del FA al senado, aunque cerremos los ojos y nos hagamos los desentendidos nos plantea serios problemas políticos. A todos, porque ni siquiera se sabe en que medida ciertas decisiones corresponden a los partidos y cuales a los propios engranajes que tienen vida propia y casi independiente. Y si fuera por mandato partidario, sería todavía más grave, porque sería aceptar que alguien, impone decisiones políticas, programáticas y de otro tipo más allá de su peso democrático en la sociedad y en el Frente Amplio, entre los propios electores internos del Frente Amplio.

Este episodio nos debería plantear temas antes de que exploten, antes de que sea mucho más difíciles e inmanejables, los cambios estructurales que el FA necesita para poder seguir haciendo política, impulsando los cambios, dando la batalla cultural, ideal y política en todo el país y no sea absorbido por el poder, los funcionarios y los engranajes del aparato.

No confundamos unidad, con cebolla o con engranaje. Si el sistema de que todo funciona como una máquina y que a partir de un pequeño engranaje se  le impone el movimiento a todo el Frente Amplio se consolida, vamos muy mal. Estamos muy lejos de los valores unitarios, del nivel del debate ideológico y político necesario, estamos alejándonos de la unidad. Lo que se disputa en la cancha ciudadana y democrática de la política y de la ideología, no se puede imponer luego en la liga a puertas cerradas, entre algunos elegidos.

La vida orgánica del Frente es más compleja, lo sé perfectamente porque participo de ella, hay frenteamplistas adentro, buenos frenteamplistas pero la mayoría está afuera de la estructura, no solo en las redes, el problema es la tendencia y si vemos que marchamos paso a paso al crecimiento de la gran brecha entre nuestros votantes, el propio pueblo frenteamplista y una estructura reducida, que adopta resoluciones fundamentales. Tenemos que preocuparnos en serio. Es solo cuestión de tiempo.
Es una reflexión para todos, porque devotos de los engranajes hay en todos lados, lo grave es cuando los engranajes sustituyen a la política o peor aún cuando se imponen. Sobre todo en un partido o en un frente de izquierda, que quiere ser de pueblo y de democracia.


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Esteban Valenti. Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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