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La columna de Esteban Valenti

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09.02.2010 10:21 / Mis artículos

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Hay categorías que con diferentes nombres forman parte esencial de la política. El problema son las diferentes formas de relacionarse entre sí. ¿Cuánto pesan los individuos, las masas, la gente, los ciudadanos en la política? ¿Cuál es su relación?

En estos días en Uruguay escuché en varios medios una polémica sobre cuánto ganarán algunos gobernantes y cómo utilizarán ese dinero. De eso se trata, de cuál es el criterio para destinar la plata que les da el Estado para cumplir su función. Nadie propone leyes, decretos o normas municipales. Es simplemente una resolución personal.

Y tiene que ver con lo anterior, con la relación de los individuos y el conjunto de la sociedad. Esto ya sucedió y sucede desde hace mucho tiempo. Por ejemplo el Intendente de Maldonado, Oscar de los Santos, decidió donar una parte fundamental de su sueldo a la Universidad de la República. Él, que nunca pudo pisar un aula universitaria porque es obrero de la construcción, hizo esa donación con intenciones aviesas, para facilitar que la Universidad se instale en su departamento.

El Presidente electo dice que destinará una parte fundamental de su sueldo a proyectos sociales de vivienda, y la candidata única a la intendencia de Montevideo que continuará con la práctica de su partido de cobrar el sueldo equivalente a un salario de un obrero especializado. Son decisiones adoptadas por los involucrados y no impuestas por nadie. El Frente Amplio, así como otros partidos, tiene establecido que un porcentaje de los sueldos de los cargos públicos electivos o de confianza deben volcarse a sus finanzas. Al competir en las elecciones o al asumir, todos lo saben perfectamente.

Yo prefiero mil veces un país donde discutimos de estas cosas, que otros, donde los sobresueldos, los sistemas paralelos de salarios mensuales y el funcionamiento de "otras" cajas paralelas es casi normal o cada tanto sacuden con sus escándalos el escenario. No seremos mejores, pero en eso somos diferentes. Y yo me alegro.

El motivo central de la nota no era ese tema, pero como está en discusión quise aportar un enfoque que no había escuchado ni leído sobre este tema. Un debate que seguirá.

En pocos días cambia el gobierno y habrá renovación de personas en la gran mayoría de los cargos ejecutivos, de ministros para abajo. Es normal y saludable. Le abriremos una carta de crédito a los recién llegados.

No todos los que se van ni los que llegan son iguales. Son nuestros, son frenteamplistas, pero no son iguales en sus capacidades y en sus perfiles. De perogrullo. Pero... como durante mucho tiempo en la izquierda existió la convicción que si era compañero era mejor, y si era compañero o compañera servía para las más diversas tareas y responsabilidades, es bueno aclararlo. No es así, no todos servimos, no todos sirvieron igual y no todos van a servir por igual. Aunque le pongan todo el empeño y las ganas.

Además ahora tenemos un elemento nuevo, su gestión tendrá como referencia a otros compañeras y compañeros que ocuparon esos cargos. Podrán hacerlo igual, mejor o peor y ya no servirán las justificaciones sobre el recambio en la orientación. Nos pasó ya en las Intendencias, hubo excelentes, buenos, mediocres y malos. Y hasta muy malos.

Una fuerza política tiene que asumir la cultura de la crítica como elemento permanente, como factor distintivo. Eso no quiere decir desentenderse de todo y no asumir la complejidad de las funciones y tareas que enfrentan. Y si hay un elemento que no tendremos en cuenta de ninguna manera al juzgarlos, es cuanto han decidido ganar o cuanto ganan. Ellos tienen la más absoluta libertad para decidir qué harán con sus ingresos y nosotros – los ciudadanos y el pueblo frenteamplista, que también somos ciudadanos – opinaremos con total libertad sobre su gestión.

La gestión y la política no son impersonales, no las ejercen de manera amorfa una masa, tienen obligatoriamente nombre y apellido. Sin esos nombres y apellidos, rostros, alma, sentimientos, inteligencia y pasión no hay, ni gobierno, ni política. A veces surgen algunos que se consideran elegidos por la providencia, pero la vacuna contra esos delirios es la democracia y el sentido crítico bien arraigado. Nunca el antídoto puede ser la negación de los méritos y de los defectos. Las legiones de hormigas iguales no hicieron progresar a la humanidad.

Y nosotros tuvimos algunos ministros que se van que merecen ser recordados con respeto por su trabajo, por su empeño y por su esfuerzo. Habrá otros, pero yo elegí. Marina Arismendi. La tiraron con un fardo enorme, un ministerio que no existía en medio de la tormenta de un país en profunda crisis social.

Hizo una gestión excelente, comenzó por aprender y trabajar duro, formar un equipo plural con muchos compañeras y compañeros (Olivera, Sanseverino, Bango, entre muchos otros) y fue un pilar de los éxitos de este gobierno. Cuando recién comenzaba el Plan de emergencia y se produjeron manifestaciones, una de ellas – exigua por cierto – fue hasta el Mides de Uruguay y Río Branco. Y Marina salió, sola con algunos colaboradores a hablar y discutir. Yo le dije en esa oportunidad una frase de Borges "Si hay algo de lo que nadie se arrepiente es de haber sido valiente". Nadie podrá decir que tengo una predisposición natural con Marina. Pero una cosa es una cosa y otra son las miserias humanas.

No queda nada de ese equipo en el nuevo MIDES, miraremos su desempeño con mucha atención. Es demasiado importante para un gobierno de izquierda.

Víctor Rossi, fue un gran ministro y será recordado como tal. Lo dicen tirios y troyanos. Que en este país es mucho. Por él hablan las obras, los resultados. No compartimos decisiones políticas en los últimos tiempos pero vale lo expuesto anteriormente.

Marita Muñoz, le tocó el cruce de muchos caminos sobre el que apuntaban las baterías pesadas de la artillería adversaria. Era el camino más corto para tratar de pagarle al presidente y además tuvo que diseñar y aplicar – con su equipo plural y profesional – la reforma de la salud. Fue una de las mejores y mayores redistribuciones de la riqueza en el Uruguay de hoy. E impactó en la vida de la gente muy directamente. Fue parte importante de los éxitos de este gobierno.

Hay más compañeras y compañeros que merecerían ser mencionados. Por ejemplo Álvaro García, que le dio rumbo y seguridad a la política económica, en medio de la tempestad mundial. Y seguramente muchos más, que no estarán en el próximo gobierno.

Yo me saco las ganas y cumplo con una necesidad de hablar de personas y no de categorías generales y abstractas. También recuerdo que algunos no fueron tan efectivos, ni pudieron cumplir. Descarto la mejor buena voluntad, el empeño y el esfuerzo. Pero sería un hipócrita si simplemente me callara. No doy nombres hablo de una realidad. Y los buenos gobiernos, son los que saben descubrir esas realidades a tiempo, incluso si para resolverlo tienen que romper algún equilibrio.

Todos nos auguramos que todas y todos cumplan a la perfección. Los frenteamplistas somos sus compañeros, pero sobre todo somos uruguayos y de sus aciertos o errores dependen la calidad de nuestras vidas. Seremos exigentes. Eso también es ser de izquierda.



02.02.2010 10:00 / Mis artículos

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Desde siempre la elección de candidatos comunes en el Frente Amplio fue motivo de tensiones. Desde 1971. Antes teníamos la posibilidad de elegir a personalidades independientes, hoy es casi imposible. Desde la elección de Vázquez en 1989 y todas las subsiguientes supusieron diversos niveles de tensión. ¿Por qué?

Porque a diferencia de los partidos tradicionales donde los que deciden son muy pocos, en nuestro caso esto involucra a todos los partidos y grupos integrantes del FA y además a su estructura. Pero en los últimos tiempos y en particular en esta elección para la IMM la situación se ha precipitado. Ha causado serias y profundas tensiones.

No confundamos. Elegimos, logramos casi la unanimidad en el apoyo de Ana Olivera, tenemos una candidata que conoce perfectamente la estructura municipal y tiene una muy buena experiencia de gestión, es mujer – y eso hoy importa mucho, no sólo para las mujeres sino para toda la sociedad uruguaya y para la izquierda – y sabe armar equipos que nos representen a todos. Pero el resultado final no puede ocultar el proceso y sus fuertes tensiones.

Se revolvió en base al concepto de Seregni de que los caballos desbocados al llegar próximos a una barranca saben detener su loca carrera. Pero estuvimos muy próximos a que se desbarrancaran unos cuantos y si perseveramos por este camino vamos hacia el precipicio.

¿Por qué se logró resolverlo? Por dos grandes motivos: por un lado la fuerte y central definición unitaria de todas las fuerzas políticas y los propios precandidatos que una vez más logró prevalecer y por otro porque tenemos un estatuto que prevé con detalle todos los mecanismos. La carta de Carlos Varela en este sentido es un excelente ejemplo de anteponer cualquier interés sectorial o personal ante los objetivos colectivos.

No tengo que demostrar que en muchas oportunidades he criticado a la actual estructura formal y política del FA, incluso propuse la elección con voto directo del presidente del Frente Amplio, hoy con la misma fuerza digo que mucho peor sería que no tuviéramos ni normas ni estructura, que sólo funcionáramos como una coalición. Esa sería la seguridad de una implosión.

Este proceso ha dejado heridas, dolores, malhumores y una muy buena candidata. Pero no podemos entreverar, hay que analizar todo con seriedad y serenidad. Tampoco podemos perder de vista los grandes temas políticos de fondo.

Por ejemplo que la disputa sigue siendo con la derecha o con el centro derecha y que es imposible construir un país de primera, progresista y justo con una capital en manos de los adversarios del Frente Amplio. Así que ciertas reacciones primarias se olvidan que del otro lado está un proyecto político nacional claramente diverso del nuestro. No confundamos.

Los precandidatos elegidos en primera instancia sabían que era muy difícil, alcanzar los votos necesarios para que ellos fueran los candidatos únicos. ¿Por qué en el plenario del lunes todos votaron por unanimidad elegir un candidato único?

Porque todos tenían claro que había que imponerse algunos límites, el principal: no podíamos inaugurar nuevo gobierno de izquierda con una elección disputada, polémica y donde podían expresarse tensiones que perjudicaran el inicio del nuevo gobierno. Nadie dijo que era un tema de principios, porque todos sabían que los principios no pueden tener como límite el arroyo Carrasco o el Santa Lucia. Era y fue una cuestión política.

Por otro lado la izquierda siempre fue en Montevideo con un solo candidato y no nos fue nada mal.

¿Cuál es el origen de las tensiones y broncas? Se han creado situaciones políticas muy diferentes que no se ven reflejadas en las actuales estructuras. Tensiones entre los partidos y grupos que en definitiva expresan a todos los electores en determinados momentos. Aunque no son los dueños de los votos, tienen un peso muy importante en el FA que no siempre se refleja en la estructura. Tensiones con el pueblo frenteamplista que se expresa de las más diversas maneras. A través de las encuestas, es decir de la intención de voto en un determinado momento, a través de las redes que no forman parte de la estructura.

No podemos congratularnos con la gente que hizo un gran aporte extra orgánico a la campaña electoral, al ramblazo, el banderazo, etc., etc., y luego decirles que vuelvan tranquila y silenciosamente a sus casas. No sucederá, ya son actores políticos que hay que considerar. Otra cosa muy diferente es que alguien se considere el depositario de la voluntad del pueblo frenteamplista y que sus propuestas de por sí ya gozan de la divinidad popular. Son extremos, pero que si no se consideran en su complejidad generarán nuevas y fuertes tensiones.

Es imposible que ahora en medio de la enésima campaña electoral podamos abordar con seriedad y profundidad los cambios estructurales que reclama el Frente Amplio. No se puede hacer en medio de la discusión de candidatos, pero no puede esperar mucho más. Esta vez nos paramos al borde del barranco, pero las heridas quedaron y por eso hay que comenzar a trabajar con seriedad en esos cambios.

No podemos iniciar ahora ese debate porque tenemos que concentrarnos en los aspectos programáticos de la campaña, de los que estamos muy mal enterados y tenemos que hacernos oír sobre nuestros reclamos, propuestas y también críticas. No me gusta mucho la frase que los tres compañeros pronunciaron en alguna oportunidad “tenemos que lograr que los montevideanos se enamoren nuevamente de Montevideo”.

Yo – y creo que la mayoría de los vecinos de la “muy reconquistadora” la amamos y estamos orgullosos de esta ciudad y sus posibilidades, lo que tenemos es que darle un impulso muy fuerte, muy renovador y con una mirada muy ambiciosa y de medio y lago plazo, pero resolviendo con eficiencia y calidad los problemas concretos y diarios de la ciudad.

Otra cosa que siempre fracasará son las simplificaciones, las visiones conspirativas que quiere dividir y agrupar a la izquierda uruguaya de acuerdo a esquemas muy cómodos pero insuficientes. En el FA todo es siempre mucho más complejo.

La estructura tiene una de las llaves del cambio y se sabe que las estructuras tienen una natural tendencia a preservar su poder y sus funciones, pero la inmensa mayoría de las fuerzas del Frente Amplio tienen claro que estamos caminando por una cornisa. Y que no es una cornisa peligrosa a la hora de designar candidatos solamente, sino a la hora de acompañar la labor política del gobierno desde la fuerza política, de pensar y elaborar para el futuro, de renovar figuras e ideas.

No quiero agregarle una pizca de demagogia quiero: si cualquiera de las componentes de la ecuación política que forman el Frente Amplio hoy quiere imponerse a los demás seguramente verá fracasar sus objetivos y pondrá en peligro los objetivos de todos. Como decía León Felipe, el asunto no es llegar sólo y primero, sino todos juntos y a tiempo. 



26.01.2010 13:46 / Mis artículos

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Nos estamos acercando a la definición del candidato del Frente Amplio para la Intendencia de Montevideo. Se están cumpliendo los pasos establecidos por las normas de la coalición de izquierda.

Hay algunas posiciones que son unánimes: hay un programa único y todos manifiestan su disposición a elegir un candidato único para las elecciones de mayo. Pero para todos el significado de la palabra único no es el mismo.

¿Por qué tanto énfasis en lograr un acuerdo que permita que el FA lleve a un solo candidato en la capital? ¿Hay peligro de perder las elecciones? Contestar a esta última pregunta con un rotundo no, es una estupidez. Desde el momento que se convoca a la gente a votar y elegir, hay tendencias, probabilidades, pero nadie puede ser tan soberbio y despreciativo de la gente afirmando que se gana de cualquier manera.

Elegir un candidato de cualquier manera es insultar a la gente, es creer que la devoción y el compromiso está por encima de cualquier otra cosa, incluso por encima de la capacidad de razonar, de comparar y de elegir libremente.

Es cierto, la izquierda gobierna desde hace 20 años y nadie nos regaló nada. Elección tras elección fuimos creciendo, ininterrumpidamente. En 1989 ganamos con el 34% de los votos y en la del 2005 rozamos el 60%. Algo debemos haber hecho bien para que los ciudadanos nos renueven su confianza. Y tenemos amplias posibilidades de ganar nuevamente estas elecciones municipales. El problema es como y por cuanto.

La razón principal para que todos pretendamos un candidato único es que al inicio de un nuevo gobierno nacional, la elección en Montevideo es una prueba para todos y tiene un alto contenido político nacional. No sería bueno iniciar con una disputa electoral interna que no comenzó de la mejor manera y comienza a escorarse todavía más.

Nadie puede decir que los principios comienzan del otro lado de los límites de Montevideo, donde presentamos más de un candidato, se trata exclusivamente de un tema político. Importante.

Por ello es comprensible que los máximos dirigentes del Frente Amplio y del futuro gobierno hagan los máximos esfuerzos para tratar de unificar criterios. De eso se trata. La izquierda tiene excelentes candidatos, gente que en su trayectoria pueden acreditar valores, experiencia y conocimientos muy importantes. Ese es un enorme capital político y humano.

Lo que se definen son criterios políticos. ¿Cómo elegir el mejor candidato para ganar las elecciones y para gobernar y para fortalecer la práctica unitaria del FA? Tenemos 20 años de experiencia de gobierno y casi 40 de FA, tenemos que demostrarla.

Por ello la importancia de la candidatura única. Ahora no todos entienden de la misma manera este concepto. Esa definición no puede complementarse con otra resolución muy tajante: candidato único pero que sea el de mi partido o fuerza política. Es una forma muy particular de trabajar por el candidato único. Por ese camino vamos mal.

Hay gente que cuando se habla de un mínimo respeto por los equilibrios y la representatividad de los sectores del Frente Amplio se horrorizan e invocan al Olimpo. José Mujica, presidente electo ha demostrado moverse con inteligencia y con ponderación en estos temas.

Designó un elenco ministerial que trata de reflejar dos conceptos: proporcionalidad, equilibrio, reconocimiento al papel político de las diversas fuerzas y eso es unidad, y eso es sano para el país y el Frente que necesitan coherencia e impulsos y por otro lado capacidades que le pueden dar buenos resultados en carteras clave. Pero además declaró en su audición que él había asumido la responsabilidad de solicitarle a Ricardo Ehrlich que no se presentara a la reelección para permitir un recambio en la titularidad del palacio de ladrillos.

Y el criterio que manejó Mujica, no fue de respeto y cariños personales, sino estrictamente político: asegurar el equilibrio dentro del Frente Amplio. Y los puristas que consideran que eso es una herejía, porque primero hay una larga lista de otras prioridades, no deben olvidar que el Frente Amplio nació, vivió, sobrevivió a pruebas muy duras, incluso de división y ganó grandes espacios, entre otras cosas por ese respeto por los equilibrios. Así que no se trata de invocar a voz en cuello la unidad cuando truena del otro lado de los Andes y olvidarse cual fue el camino concreto que recorrimos aquí en Uruguay. Paso a paso.

Mujica fue todavía más explicito: hay fuerzas políticas del Frente Amplio que ocuparon posiciones muy importantes al frente de la IMM y en otras instancias del Estado y otras que han sido postergadas y no se ha respetado un criterio de equilibrio. Habla públicamente de temas que se discuten en los corredores y corrillos pero que no salen a la luz.

Hay sólo dos agrupamientos que nunca ocuparon la titularidad de la IMM. El Frente Líber Seregni, en especial Asamblea Uruguay, y la 1001. Esa es la realidad.

Otra de las realidades es que Asamblea Uruguay fue en 1994 la primera fuerza electoral del FA en Montevideo, y a partir de allí fue siempre la segunda fuerza electoral. Esto se repitió tanto como AU y mucho más como Frente Líber Seregni, sólo superada por el MPP. Sin embargo en la composición del gobierno municipal este peso político nunca le fue reconocido. 

A mí hablar de cargos no me resulta muy cómodo, pero al final no se puede discutir de política como si se tratara del catecismo. Las posiciones de poder al servicio de un proyecto político y sobre todo de la gente siempre están presentes. Y todos consideramos que estamos sirviendo a la ciudad o al país.

El argumento de que algunos grupos tienen notoriamente un número mucho más alto de cargos que la proporción de sus votos porque tienen cuadros, suena totalmente insuficiente. Todos tenemos dirigentes y cuadros y los promovemos. Es absolutamente lícito.

Ahora, si otro de los principales conceptos a tener en cuenta no es el de los votos ¿cuál es el otro? ¿El de las estructuras, el de los cuadros y capacidades, el de la predestinación? ¿Cuál sería el criterio?

Hay compañeros que proponen convocar una consulta electoral previa e interna. Ese podría ser un camino, aunque no parece fácil a esta altura que las estructuras acepten su desaparición en la definición de este tema. Además parece difícil lograr por este mecanismo presentar los candidatos antes del 1 de marzo como establece la ley.

Lo cierto es que si los grupos políticos que representan más del 65% de los votos del Frente Amplio (MPP – FLS)  apoyan un candidato en Montevideo, y en las bases esta proporción cambia radicalmente, no cabría preguntarse ¿no hay algo que ajustar?  Es obvio que los grupos decidieron su apoyo a nivel de sus propias estructuras y direcciones y eso no puede considerarse un acuerdo de “cúpula”, de lo contrario nada podría funcionar. No hay nada mejor para matar a la política que hacer “basismo”, de esa manera por lo absurdo funciona la pirámide más encumbrada posible.

Hay un concepto no establecido en ningún estatuto, pero que forma parte de la práctica histórica del Frente Amplio, la generosidad, el sacrificar posiciones para asegurar consensos, esa palabra que parece haber pasado de moda, pero que es uno de los pilares de la construcción y la existencia del FA. Sin generosidad y desprendimiento no hubiera existido y sobrevivido el FA.

El problema de la generosidad es que es fácil proclamarla y exigirla a otros y muy difícil practicarla con constancia. Porque de eso se trata de la constancia. Y para encontrar un candidato único habrá que ser generosos y desprendidos. No hay duda que en un razonamiento de fuerzas y apoyos electorales, hay un candidato que tiene el más amplio respaldo, más del 65% de los votantes de octubre (1) y ese es Carlos Varela.

Terminada esta instancia y considerando las propias elecciones de octubre y noviembre habrá que preguntarse y con mucha seriedad si la estructura actual del FA es adecuada para el nuevo momento político. Es muy peligroso quedar atrapados entre tres tensiones permanentes: por un lado las redes, los militantes sin estructura que son cada día más y más activos, los grupos políticos y sus apoyos electorales y las propias estructuras de base. En algún momento esas tensiones pueden explotar. Seamos previsores y sabios.

Tenemos que cambiar entre todos, pero tenemos que cambiar porque esta situación de rigidez compromete cosas muy importantes, cuando nos sirve o cuando nos va mal en las votaciones, el problema es de fondo y debemos afrontarlo, a menos que queramos salvar al FA simplemente gritando: ¡unidad!

(1) Resultados de las elecciones de octubre del 2009

TOTAL DEL FRENTE AMPLIO EN MONTEVIDEO                    522.205 votos
52.16% DEL TOTAL DE VOTOS DEL DEPARTAMENTO         929.324 votos

MPP                 185.629       35.5%
FLS                  154.531 (1)  29.5%      65.0%

90 PS                 75.726        14.6%
CAPL                 33.742         6.5%
1001                   27.083         5.2%
VA                      21.140        4.1%
5005                   12.865         2.5%
Otros                  11.589         2.1%

(1) Se descontaron los (988) votos de la lista 642

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Esteban Valenti. Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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