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La columna de Esteban Valenti

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30.06.2009 13:01 / Mis artículos

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Ahora opino por la más libérrima de mis libertades. No tengo más responsabilidades en campaña de ningún tipo. Asumo todas las responsabilidades que me corresponden en esta derrota de Danilo Astori. Y lo hago porque sigo convencido que era el mejor candidato para ganar en octubre y para gobernar en marzo. La vida lo dirá y yo voy a trabajar para que mi teoría sea profundamente equivocada.

No voy hacer ningún balance hasta que mis opiniones no influyan en la batalla con la derecha hacia octubre. No está todo dicho, faltan cuatro meses y ahora la prioridad absoluta para mí es evitar que gane la restauración blanca y colorada. Que el domingo dio un paso muy grande.

Lo primero que tiene que hacer la izquierda es mirar la realidad y no vendernos tranvías, de lo contrario el tren completo nos los tendremos que comprar en noviembre. Voy a dedicarme a dos temas que me preocupan como parte de la salud republicana y democrática.

Comencemos por una augusta institución: la Corte Electoral. Son las 18 horas del día lunes 29 de junio, han transcurrido más de 22 horas desde el cierre de las mesas en las que votaron menos del 50% del padrón electoral y trato, desde hace horas, de tener información oficial sobre resultados parciales o totales de las elecciones, y la Corte Electoral no proporciona un solo dato. La página web en Internet está fuera de servicio. Es una verdadera vergüenza. No sucede ni en el más remoto y pobre país de África.

Los integrantes de la Corte Electoral - todos con cara de próceres - saldrán a explicar lo inexplicable. Antes, cuando no había computadoras, ni había celulares, no había Internet y ni siquiera encuestadoras, algunas horas después de cerrar las mesas comenzaban a afluir de manera constante los datos oficiales de un número creciente de mesas y en la mañana se tenían los datos del conteo de los votos. Ahora, si no fuera por los adelantos de "boca de urna", la espera sería insoportable y peligrosa. La Corte logró un gran éxito: privatizó los escrutinios.

Van 22 horas de cerradas las mesas y no sabemos cómo se distribuyen los votos en los departamentos, cuál fue el nivel de participación, cuántos votos obtuvo cada partido, cuántos votos cada candidato, ni que hablar los votos de los partidos y las listas. Nada de nada. Y ni siquiera se han dignado los eméritos y eternos miembros de la Corte a distribuir un comunicado informando de las razones y de los plazos. Se sienten dueños y señores de la información, son un factor de ineficiencia y de incapacidad peligroso.

Por suerte en el Uruguay somos pacíficos, aceptamos los informes privados y a nadie se le ocurre reclamar eficiencia, de lo contrario estaríamos en serios problemas. Eso sí, la Corte y sus voceros son de una locuacidad impresionante.

Y conste que en un anterior artículo afirmé que el sistema electoral uruguayo es de los más seguros del planeta. Y ahora de los más lentos. Y una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Hablemos de las grandes protagonistas de las elecciones, cada vez más y más, pero mucho más... No todas las encuestadoras tuvieron igual suerte. Factum le pegó, se arriesgó y adelantó los resultados. Lo grave es que todas se equivocaron en cosas muy importantes, unas más y otras menos.

Cifra y Equipos Mori se disputan las palmas de los horrores. Comencemos por dos errores garrafales y que tienen directa relación con la campaña. Las encuestadoras predijeron, fotografiaron, afirmaron o como quieran llamarlo que iría a votar más del 50% de los inscriptos. Incluso se manejaron cifras que iban de 1:200.000 votantes hasta 1:485.000 votantes. Fueron a votar 1:148.133 (datos del martes) faltan algunas mesas de Canelones. Esto equivale al 44% del padrón. 

En este caso se trata de todo el universo de los encuestados y es a ese universo que corresponde el margen de error que anuncian en sus informes. + o – 2.5 o 3.5% pues se han equivocado nada menos  que el 10% de sus previsiones. Algunos incluso más. Un poco demasiado....

La explicación de que la gente no dice efectivamente lo que piensa hacer, no puede ser un argumento, porque con ese criterio  ¿por qué le creen a la gente cuando dice a quién va a votar? Tampoco sirve la cantinela que como son elecciones con voto no obligatorio hay mayor margen de error. Hay muchos países donde esta variable existe y los errores nunca alcanzan estos niveles de desastre, están dentro de lo razonable. Esta es la tercera elección interna, ya podrían haberse puesto al día.

Pero hay un error mucho más grave, porque además tiene un impacto político mucho más fuerte: es el nivel de participación de cada partido en las propias elecciones internas. Allí los errores fueron explosivos. Todas, sin faltar ninguna de las encuestadoras dieron que el Frente Amplio tendría una cómoda ventaja sobre los votantes del Partido Nacional. Y nos referimos nuevamente a todos los encuestados. Es más, anunciaron a los cuatro vientos que eso no podía tomarse como un adelanto de octubre ¿lo recuerdan?

Sin embargo los resultados muestran algo muy diferente, totalmente diferente. Hubo abstención, pero además no se repartió en forma pareja, los que más se abstuvieron fueron los frenteamplistas. El nivel más bajo previsto era que el 49% del total de votantes el pasado domingo sería del FA y Equipos y Cifra hablaban directamente de más del 55%. Votamos el 41.18%, teniendo tres precandidatos, contra el 43.4% del año 2004 con un solo candidato. Como se puede ver el error es del orden del 15%.

Ahora, ustedes ¿escucharon alguna explicación, alguna disculpa, o una cerrada defensa corporativa del gran e imprescindible papel que juegan los oráculos? O como dicen en un canal televisión "con el incuestionable asesoramiento" del director supremo de una de las mayores encuestadoras. Pues el cuestionamiento le vino nada menos que desde la realidad.

El único que predijo claramente antes de las elecciones que la participación prevista de frenteamplistas estaba bajando fue Factum. Y bajó al 49%, la zambullida fue mucho mayor. Preguntita ¿qué hubiera pasado si los ciudadanos frenteamplistas hubieran sido informados a tiempo que existía la posibilidad de que los blancos nos ganaran en las internas de junio? ¿Nada?

Considerando que uno de los temas principales de la campaña fue quién tenía las mejores condiciones para ganar las elecciones de octubre al Partido Nacional, hasta nosotros los ignorantes, los que no sabemos nada de encuestas y nos dejamos deslumbrar por las luces de la sabiduría estadística y de la politología, podemos intuir que podría haber tenido alguna influencia en la campaña. Por siempre nos quedaremos con esa duda, mientras los grandes gurús nos seguirán iluminando.

También dentro de los partidos las diferencias fueron notorias. ¿Es lo mismo que durante cuatro meses te fotografíen una diferencia de 20 o 30 puntos entre el primero y el segundo y luego, el día de las elecciones comprobar que la diferencia es la mitad? Cifra dio a Mujica el doble de votos que Astori en su última encuesta y vaticinó que sólo un "cataclismo excepcional" podía cambiar la situación. Más allá que cataclismos normales no se conocen ni siquiera en política, y no se produjo ninguno en el territorio oriental, lo que sí podemos comprender los paganos de la gran ciencia de la predicción es que la fotografía que sacaron durante cuatro meses tenía el lente un poco defectuoso, porque al final Mujica no sacó ni de cerca el doble de los votos de Astori. (52 % a 39.7% y Carámbula 8.3%) 

En el caso de Montevideo los horrores son todavía más evidentes, Mujica sacó el 47.2% Astori sacó el 43.9% y ninguna de las encuestas se aproximó siquiera a este resultado. Ni cerca.

 

No me vengan con la monserga de que es sólo una fotografía, porque cuatro o cinco fotografías una detrás de otra son ya una película. Y la película les salió chanfleada. Y siempre para el mismo lado.  Para no hablar los papelones de los bocas de urna y las encuestas telefónicas del día de las elecciones.

Si hay una plata que me arrepiento profundamente de haber gastado en esta campaña, es haber comprado algunas de las encuestas de intención de voto. No todas.

Una última palabra para algunos politólogos, esos que nos marcaron el certero camino de que si llevábamos varios candidatos en las internas los frenteamplistas teníamos garantizado el camino al paraíso electoral. Pues bien, se ve que sus herramientas científicas no son muy precisas, porque con tres candidatos sacamos menos votos y un menor porcentaje que hace cinco años, con un solo candidato. Y un nivel de abstención en los baluartes tradicionales de la izquierda muy altos. Es que ha llegado el momento de diferenciar en serio la política de la politología. No es lo mismo ser comentarista y relator de fútbol que embarrarse en la cancha. Y si quieren hacerlo, adelante y a no esconderse detrás de los "magíster".

Para no hablar de las estructuras del FA que en el VI Congreso votaron el 71.15% de los delegados presentes a Mujica, que en las elecciones sacó el 52%; el 42.50% del congreso votó a Carámbula que el domingo no alcanzó el 8.3% de los votos; y el 23.77% del congreso votó a Astori que superó el 39.7 % de los votos. Algo no funciona. Y ni que hablar la representación en los delegados, La 1001 que en las internas no sacó ni siquiera el 5% de los votos tenía más de un tercio de los delegados al Congreso.

Y a los que no les gusta mirar la realidad fría y cruda de los datos, siempre se pueden refugiar en aquella sabia máxima visigoda: con los ojos vendados los tropiezos son fatales.

Como independiente me voy a concentrar en un solo objetivo, evitar que gane la restauración en octubre o en noviembre.



23.06.2009 13:19 / Mis artículos

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Nadie ganó unas elecciones si la mayoría del electorado no le tiene confianza a su capacidad de conducción del país. Aunque sea simpático, entrador, inteligente y capaz. Si no es confiable no hay solución. En algún momento de la campaña sus adversarios o su propio discurso impactarán en la opinión pública y afectarán sus posibilidades.

Esto es particularmente cierto en un país como el Uruguay donde para ganar las elecciones en primera vuelta hay que tener la mitad más uno de los votos emitidos y si hay balotaje la mitad más uno de los votantes de la segunda vuelta. Sin confianza no hay victoria.

Si lo queremos analizar desde otro ángulo, ese reclamo implícito de confianza de parte de la gente tiene que ver con el hecho de que si su presidente no inspira confianza en la sociedad, en los actores económicos, en sus contactos internacionales, los que pagan el pato son todos los habitantes y en particular los más débiles y expuestos.

La confianza es hoy un tema en el debate electoral de la izquierda. ¿Quién fue el malvado que lo puso sobre la mesa? ¿Los periodistas impertinentes? No, fue el compañero Mujica que en un reportaje en Brecha se refirió en extenso sobre este tema. Y lo hizo con claridad y con transparencia. Dijo exactamente lo que pensaba. Y eso es muy necesario e importante para que el pueblo frenteamplista decida.

"En Economía haré una maniobra de entrada lo más a la derecha que pueda, tipo Lula cuando llegó. Se trata de no asustar a los buenos burgueses que están por ahí, esas señales son clave, si no, corres el riesgo de desestabilizar todo de entrada.

P.¿Ofrecérselo a alguien proveniente del astorismo sería una entrada a la derecha?

No sé si a la derecha, pero al menos dejaría a la gente tranquila.

Afirmaciones como estas sin duda debían desatar la polémica. Pero el jueves de noche en un reportaje en canal 5 y que aparece en El Observador, Mujica afirma y por lo tanto reafirma que si la crisis golpeara con fuerza al Uruguay el le pediría plata al Fondo Monetario Internacional.

Creo que no hay entrada a la economía más por la derecha que volver a la dependencia del FMI y no hay nada más ajeno a la política económica y social de este gobierno que esa medida. Es una visión coherente y profundamente equivocada. Y discutir de este tema nos es ventilar los trapitos internos al sol, es hablar de cosas que tendrán directa influencia sobre la vida de la inmensa mayoría de los uruguayos.

Los trapitos se lavan en casa cuando atañen a temas internos, pero cuando tienen que ver con el destino del país, sería un grave error y una afrenta a los ciudadanos.

Cualquier duda sobre esta posición se dispersa cuando en el programa de Sonia Breccia el viernes en Canal 5 que compartimos con Constanza Moreira, una intelectual muy importante en la candidatura del compañero Mujica explicó con lujo de detalles las razones de esta definición y sobre todo su referencia a Brasil como el modelo de esta relación con el FMI. Mujica en varias oportunidades explicitó que su modelo es Lula.

Los dos gobiernos de Lula son los mejores que ha tenido ese país desde que tengo memoria, incluso mejor que el de Joao Goulart, pero no considero que deba ser nuestro modelo en absoluto. Partimos de realidades completamente diferentes, en todo sentido, pero lo que es más importante es que los resultados del gobierno de la izquierda uruguaya son superiores en todos los rubros a los obtenidos por una potencia como Brasil. En crecimiento, en integración social, en reformas estructurales, en inversión social. Además, creo que ni Brasil, ni Chile, ni Nueva Zelanda, ni Dinamarca, son ni deben ser nuestro modelo. El gran objetivo de la izquierda es seguir construyendo un proyecto nacional.

¿Es una exageración decir que estas decisiones afectan o afectarán a todos los uruguayos? Este gobierno presentó como uno de sus principales logros el haber terminado con 50 años de dependencia del FMI. No fue por una consigna, ni por un reflejo del viejo pensamiento de izquierda, es porque pedir plata prestada al FMI implica aceptar su tutela, sus recomendaciones, sus cartas de intención. Y fueron esos los instrumentos utilizados por los anteriores gobiernos para aplicar sus políticas económicas y sociales de derecha y fracasadas.

Y si hay un punto sobre la tierra donde las políticas económicas y sociales son inseparables, ese es el FMI. Sus recomendaciones-imposiciones fueron siempre bajar el gasto público, abatir el déficit fiscal y liberalizar todo lo posible. Entre otras cosas porque según ellos esa es la seguridad para cobrarse las deudas y por lo tanto estaba en todas sus imposiciones. La vida demostró que eran profundamente equivocadas.

¿Dónde estuvo el FMI y sus sacerdotes durante la gestación de la enorme tormenta financiera que azota al mundo? ¿Qué hicieron? Fueron el mayor monumento a la boca abierta sobre el planeta. Pero desgraciadamente todavía respiran.

No hay nada más alejado concreta y simbólicamente de una política económica y social de izquierda que volver al FMI. Por ello el primero que lo planteó fue Lacalle y por ello Astori le contestó con mucha dureza. ¿Hay una forma de volver al FMI desde la izquierda? No, en absoluto.

Además el Uruguay no lo necesita ahora, ni lo necesitará en el futuro y solo si no se tiene confianza en lo que hemos hecho y en como lo hemos hecho se puede plantear esa alternativa. "No hay que decir, de esta agua no he de beber" agrega Mujica. Eso política y filosóficamente - ya que se ha puesto de moda - no es cierto, al contrario. Lo que define la derecha de la izquierda es precisamente las cosas que una y otra no harán, del agua que no beberán.

Si esa afirmación del compañero Mujica busca reforzar la confianza en los "buenos burgueses que están por ahí", dudo profundamente que lo logre por este camino, pero lo que si despierta es una gran preocupación e intranquilidad en los buenos izquierdistas que andamos por aquí. Y no por la pureza de las consignas del pasado, sino por las duras realidades del presente, por la terrible experiencia de varias décadas de dependencia.

Además para hacer cosas tan parecidas a la derecha ¿por qué recurrir a la izquierda? Ellos lo saben entrarle mejor a la política económica por la derecha que nosotros.

Hay un aspecto conceptual de fondo, que tiene que ver con nuestra propia identidad: no podemos aceptar esa paternidad que la derecha se atribuye en el correcto manejo de la economía, como si fuera un mérito único e intransferible de los popes de la derecha económica y de sus técnicos.

El manejo de la economía desde una supuesta tecnología neutra es una falsedad absoluta pero hay que admitir que es una victoria ideológica de la derecha sobre las ideas alternativas, de cambio, en definitiva sobre el pensamiento de izquierda. Aceptar eso no es "correcto" ni para gobernar, ni para dar la batalla ideal y cultural con la derecha, ni para ser fieles al pensamiento crítico de la izquierda. Es un atajo para terminar en sus brazos.

Si el que hubiera hecho esas afirmaciones hubiera sido el compañero Danilo, algunos celosos defensores de la pureza de la izquierda lo hubieran quemado en la plaza pública. Y ya sabemos que alto es el precio de los que anteponen la "causa" a cualquier cosa y para justificar todo. Yo como vengo de esa cultura estoy bastante vacunado.

Como dice Astori para dar confianza hay que tenerla.



16.06.2009 09:52 / Mis artículos

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Desde que volví al Uruguay y retomé la actividad política en el país, comencé a trabajar con las encuestas. Eran una novedad. Desde hace 25 años trabajo con encuestas y encuestadoras. En este momento para que la cosa sea totalmente transparente informo que en la campaña de Astori somos clientes de Equipos & Mori, de Factum y de Interconsult. Las seguimos y las analizamos con mucha atención.

Las encuestadoras en el Uruguay son confiables y serias. También es cierto que cuando han tenido las diferencias más grandes con la realidad ha sido en las elecciones internas, pues al no ser con voto obligatorio la experiencia es menor y las mediciones han tenido sorpresas importantes.

Las encuestas que se conocen públicamente son dos a lo sumo tres gráficos por cada una de las empresas, con los datos más impactantes: intención de voto por partidos y dentro de los partidos. En realidad una encuesta completa puede tener hasta 80 páginas de información. Los que trabajamos en las campañas tenemos que leerlas todas.

Si consideramos las encuestas tal como aparecieron en la última semana hay datos seguros, datos casi seguros y datos nuevos y datos dudosos, muy dudosos.

Datos seguros, en junio saldrá primero en las internas el Frente Amplio, luego el Partido Nacional y tercero el Partido Colorado. La disputa en octubre será entre el Frente Amplio y el Partido Nacional. Esos datos son inamovibles. Sólo los podría cambiar un Tsunami.

Datos con altas probabilidades de concretarse: Mujica aventaja a Astori, Lacalle a Larrañaga, Bordaberry le gana a todos los otros candidatos colorados. El electorado total tiene una clara percepción de esos datos. Y esa percepción se debe a las propias encuestadoras. Ese es el factor determinante.

Datos nuevos, que comenzaron a aparecer en las últimas encuestas. Astori tiene mejores y más claras posibilidades de ganarle las elecciones a Lacalle o a Larrañaga, no sucede lo mismo con Lacalle que tiene las mismas posibilidades que Larrañaga de disputar con los candidatos del Frente. Bordaberry esta fuera de concurso. Este dato aparece desde diferentes encuestas. Por ejemplo en Factum refiere a la pregunta a todos los electores a que candidato prefiere y en dos sucesivas encuestas Astori aventaja cómodo a Mujica por más de 10 puntos. Interconsult le pregunta a todos los entrevistados a que candidato nunca votaría y mientras a Astori no lo votaría el 24% a Mujica ese indicador sube a 34%, en el caso de la última encuesta de Cifra los datos son todavía más preocupantes: el FA descendió al 43% y la suma de los partidos de oposición alcanzó el 48% con un aumento de votos en relación al encuesta anterior tanto del Partido Nacional como del Colorado y un descenso del FA, mientras Mujica sube en la interna.

Así como hay que leer los grandes números es necesario leer las encuestas completas. Y está cada día más claro que con la fórmula Astori Mujica en ese orden el Frente tiene mejores posibilidades de ganar y de gobernar.

Hay otro dato en el que coinciden prácticamente todas las encuestas: la gente declara en porcentajes superiores al 70% que va a ir a votar en junio. Eso no es cierto, no se cumplirá ese porcentaje de ninguna manera. A los uruguayos le preguntan y la inmensa mayoría dice que si, que irá a votar, lo mismo sucedió en elecciones internas anteriores y luego la realidad fue muy diferente. ¿Cómo se distribuirá ese porcentaje de personas que dice que irá a votar y que en realidad no lo hará? Una incógnita.

Hasta ahora hablamos desde las encuestas cuantitativas, es decir las que todos conocemos por la prensa. Las diversas campañas utilizan cada día más otras encuestas, que se llaman grupos motivacionales o focus group que consisten en reuniones de diversos grupos seleccionados para representar de la mejor manera posible a segmentos del electorado. Por edades, por zonas, por condiciones socio-culturales, etc. Esos trabajos sirven para analizar las tendencias y sobre todo las razones, los argumentos y los estados de opinión de esos segmentos sociales. Este tipo de trabajo se hace cada día más y mejor en las campañas electorales.

A veces son absolutamente confirmatorios y complementarios de las encuestas de opinión pública y en otros casos son bastante contradictorios y hay que integrarlos con mucha atención a una campaña. Es un trabajo largo y permanente.

Lo único que voy a decir del trabajo realizado por nosotros es que en hay segmentos del electorado donde alguno de los candidatos era muy fuerte y han comenzado lentamente a cambiar. Un motivo: el cambio se produce cuando asumen que no se trata de simpatías, sino de elegir al Presidente de la República. El otro motivo muy visible y fuerte es cuando conectan la elección con sus intereses y preocupaciones diarias, sobre todo materiales. Salarios, jubilaciones, asignaciones, seguridades. Es un proceso lento. Nadie puede decir como influirá en la votación del 28 de junio.

Percepciones pre electorales. Las encuestas influyen en la campaña electoral y mucho. Nadie puede decir cuanto influyen en la decisión de voto de los electores, pero si ustedes le preguntan a cualquier político les dirá enfáticamente y con toda la fuerza posible que prefiere ir primero y cómodo en las encuestas. Y es porque influyen en el estado de ánimo de sus partidarios, de la prensa, de los contribuyentes a las finanzas, en todo. La influencia en los votantes no es tan mecánica. El 66% de todos los uruguayos considera que en la interna del FA gana Mujica y el 22% que gana Astori. Y eso se lo debemos a las encuestadoras.

Ahora pasemos a las razones. Las elecciones se ganan y por lo tanto se pierden  - empates  no se conocen – por un conjunto de razones. Por trayectoria de los candidatos, por el papel jugado en el gobierno y en la política más en general, por su discurso y su forma de relacionarse con la gente, por subjetividades particulares y sociales que se expresan en determinados momentos, por el cuadro político general y el choque con otros candidatos y partidos, por las propuestas y las sensaciones que se transmiten y también por las campañas y los mensajes que le llegan a los votantes.

No pretendo hacer un análisis de este conjunto de elementos, sólo subrayar, decir con toda la fuerza que tengo, que desde que comenzó la campaña a ahora, estoy más convencido que antes que Astori es el mejor presidente que puede tener el país en el 2010. Por una larga lista de razones que ya expuse en otras columnas, no voy agregar nada en ese sentido. Si voy asumir algo que me parece fundamental, si gana es porque ese conjunto de elementos que dan seguridades, confianza, que muestran a un verdadero hombre de Estado, a un presidente en todo el sentido de la palabra lograron emerger y le llegaron a la gente. Si por el contrario el resultado es adverso, es porque los que hicimos la campaña y en particular yo personalmente no fuimos capaces de hacerlo. Tengo una gran responsabilidad y la asumo. Veremos el 29 de junio.

Y con la misma fuerza reitero que nunca en mis muchos años de vida política tuve el deseo profundo de que mis predicciones y opiniones sobre el futuro del país y de la izquierda si no gana Astori sean equivocados. Por una sola y sencilla razón: por la gente.

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Sobre mí
Esteban Valenti. Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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