DE MARÍA. Para pensar con ustedes



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17.04.2012 17:32 / Mis artículos

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En lógica se llama principio del tercero excluido a la forma de pensamiento basada en dos estados: verdadero y falso. Lo que no es falso es verdadero y viceversa. En este principio se funda la llamada demostración por el absurdo: si quiero demostrar que una proposición es cierta, supongo que es falsa y llego, mediante razonamiento lógico, a un absurdo. Entonces tiene que ser verdadera. Esto puede parecer obvio pero no lo es; es un modelo del pensamiento humano que nos ha sido y es enormemente útil pero no es el único, en algunas formas de pensamiento nos manejamos con las llamadas lógicas borrosas: probablemente cierto, bastante razonable y así. Esto puede ser usado también por máquinas, obviamente programadas por seres humanos. Los clásicos, especialmente Aristóteles, que cada vez me cae mejor, no pretendían moldear el pensamiento ni afirmar que la lógica binaria era la única posible. Trabajaron con un modelo, empezaron con el más simple, como se debe, y les resultó más que bien.

¿A qué viene esto? Resté un par de ordinales a un tema que se está hablando, que es el del quinto candidato, o el voto frenteamplista en blanco en las internas. No es simpático, habiendo cuatro buenos compañeros. Sin embargo, tal vez haga ir a votar a quienes para otra opción no irían. Alusiones hay muchas. El kinto, algunas quintas (en honor al lenguaje con sensibilidad de género) como la de la paraguaya o la de Beethoven, el séptimo mandamiento y el octavo pasajero. El sentido del humor siempre ayuda.

El voto frenteamplista activo, a favor de una persona, de un conjunto de ideas, por un requerimiento de cambio, siempre merecen el mayor respeto.

Quisiera excluir al sexto y al séptimo, que paso a describir.

El sexto candidato es no ir a votar. Ojo, en una interna no es obligatorio ir. Ojo, no es lo mismo, no es ni parecido, votar en blanco y no votar. No votar tampoco significa que no se votará al Frente en las próximas elecciones nacionales, pero es un signo de disconformidad negligente, en lugar de disconformidad militante o de adhesión crítica a una candidatura. Es bajar los brazos. Es el primer paso de la actitud apolítica. Es tal vez al que más le temo.

El séptimo (sello, para seguir con las citas) es votar contra, por la negativa, para evitar a otro, para evitar una hegemonía, para cerrar un paso o frustrar una presumible expectativa. Este es difícil de detectar porque reside en la conciencia del votante, no se ve cuando se abre el sobre, no se distingue de un voto de esperanza o de adhesión o de protesta activa. Cualquiera sea el contenido del sobre, así no votamos en el Frente, y menos que menos entre compañeros.

Las novias imposibles son los candidatos que no pudieron ser. Los que no pasaron. Hay que buscar un ambiente más abierto. Ser candidato, cuando hay excluidos, entraña un problema moral, que los compañeros habrán resuelto buscando lo mejor, dentro de lo que ya se había producido. Pero es una actitud muy humana y hasta lírica atribuir perfecciones y causas últimas a lo imposible, virtudes de hada madrina y potencialidades porque nunca nos va a defraudar. Tampoco le hace bien a nadie, ni siquiera a los excluidos, que si nos ponemos nostálgicos a priori jamás van a poder superar a su ausencia. Hagamos que en otras instancias no haya excluidos. Y que tengamos ganas de ir a votar, y que nadie piense en contra sino a favor. Por.

Hagamos lo que hagamos, después hay que ayudar. Los compañeros –no sólo el que sea electo presidente- los otros, los integrantes del plenario, de los departamentales, sabrán interpretar todos los votos y los silencios y harán el mejor esfuerzo para convocar.

 




04.04.2012 11:24 / Mis artículos

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Los compañeros candidatos a las internas son todos buenas personas y buenos candidatos, de lo mejor de sus respectivos sectores o ámbitos. No voy a manifestar opción entre ellos. No voy a dejar de nombrar, también con neutralidad y respeto, al quinto candidato (suena a aquella bruta película, "El tercer hombre") que es el voto frenteamplista en blanco. El adjetivo frenteamplista es importante. El quinto candidato tiene una definición muy distinta en una interna que en una instancia de confrontación con otros partidos, como fue el caso de la Intendencia de Montevideo. En el caso de la IM había una protesta contra los procedimientos y lo que se llama una actitud de "free rider", es decir de hacer algo porque se supone que lo harán pocos. Si muchos hubieran tomado esa opción podía ganar la Intendencia otro partido, lo que no estaba en las especulaciones de los "en blanco por protesta" porque sabían que la mayoría de los frenteamplistas no haríamos lo mismo.

Respeto al que tome una de esas cinco opciones y lo haga por la positiva, para cambiar, y en forma consecuente con su acción posterior. Hay opiniones diversas sobre qué es mejor para cambiar. Considero que no es buena la ausencia -es decir, no ir a votar- porque en definitiva es conformista, es facilitar que todo siga como está, y si somos fuerza de cambio no podemos ser conformistas. La ausencia es apolítica.

“No hacer política, es renunciar a una parte de tu poder, lo que siempre es peligroso, pero también a una parte de tus responsabilidades, lo que es siempre condenable. El apoliticismo es a la vez un error y una falta: es ir contra tus intereses y contra tus deberes” (André Comte-Sponville).

El conjunto de candidatos, que repito son muy buenos, tanto que se los echaría mucho de menos si abandonan otros ámbitos, es una expresión de sectorialidad; plantea opción esencialmente entre sectores y por lo tanto refleja una competencia por el poder al interior del Frente en tanto coalición. Y el conjunto de los posibles fue filtrado. Así no es la mejor manera.

Quisiera hablar de antes y después, que son tiempos más largos. Desde antes es necesario plantearse compromisos mutuos con quienes sean autoridades: presidencia, plenario, departamentales. La elección no puede ser sólo por simpatía o por antecedentes sino por compromisos. El esencial es cómo tiene que ser el Frente para elaborar su programa y llevarlo a cabo, es decir un proyecto de Frente con lugar para todos. Ahora eso, y luego una comisión de programa lo mejor que se pueda, porque sencillamente no es ético hacer las cosas menos bien de lo que se puede.

Tiene que ser transparente y abierto a la participación. Es cierto que hay crisis de participación, pero también hay quienes aprovechan esa crisis y prefieren decidir en ámbitos vacíos, lo que se reproduce al interior de los sectores. Transparente en las decisiones y en la información a tiempo. Con una suerte de acción afirmativa hacia los independientes (los sobre todo frenteamplistas), cuya voz se oye muy poco. A primer juicio se diría que son o somos un grupo probablemente muy heterogéneo por lo simple de su definición; sin embargo los frenteamplistas independientes -no los independientes de todo partido o grupo- tienen muchos rasgos en común además del sentirse poco escuchados.

Hay comités de base que no funcionan o funcionan apenas como para votar. La idea de los comités funcionales, que no es nueva, puede reflejar bien afinidades que no son las geográficas y en la vida actual son en general más intensas. Los comités virtuales, por qué no? No hace falta tocar el estatuto, o prácticamente no. De esas medidas para incrementar la participación no se ha hablado o no se ha sabido que se trataran. Hay que pensar que sobre lo que no gusta o se teme, mientras se pueda, es mejor guardar silencio que hablar en contra. Lo esencial sería romper el silencio.

Aunque parezca una contradicción hay poder vacante. En los consejos de participación de los centros educativos, por ejemplo, hay poder ofrecido por ley y no ocupado. En la comisión de programa hay presencias faltantes que contribuirían a mejores resultados. En las comisiones de vecinos, para la seguridad por solidaridad, también. La manera de participar no es sólo en estructuras políticas, si bien todas estas actividades son también políticas.

El Frente tiene que buscar todos estos modos y maneras.

Al Frente vale la pena repensarlo y darle nueva vitalidad, lo que nunca es volver atrás.

Uno, durante el gobierno: como se puede ayudar es gobernando. No me refiero a una mezcla totalmente reñida con los principios republicanos entre poder institucional y partidario, sino a que la gente trabaje en todos esos centros de poder ciudadano, junto con quienes quieran y del partido que sean. Hay acción más política y liberadora que la autogestión?

Dos, para el próximo, con un buen programa, que defina con suficiente flexibilidad pero deje en claro los temas que son de principios, frente a los cuales no pocas veces nos encontramos desorganizados o bastante desafinados. Por ejemplo las políticas de justicia: minoridad, adopción, despenalización del aborto, crímenes de lesa humanidad. O políticas de desarrollo: fomento de la industria nacional sin caer en la subvención, calificación de las inversiones, equilibrio entre privacidad y prevención de delitos como el lavado de activos, aprobación o no de zonas francas. O políticas sociales: equilibrio entre asistencialismo -que no descalifico- y acciones de integración o incluso para prevenir la desintegración, como se habla de prevención en salud. O de género: todo sería tanto más fácil si el sexo no se consignara como dato de identificación, y se resolvería de un plumazo el matrimonio este o aquel, o el cambio de sexo registral. U otras de género, como los salarios desiguales, el ingreso al trabajo, el efecto de las licencias por maternidad o lactancia, que puede ser de doble filo pero hay que elegir el filo adecuado. O demográficas: medio rural y cultura rural como valor de la sociedad, el tratamiento de la previsible inmigración, del retorno. O políticas culturales: qué debe hacer el Estado y en qué debe delegar la gestión, sistema nacional de artistas, tratamiento de lo patrimonial. O de educación: qué quiere decir descentralizar la Universidad -que no es una facultad de cada carrera en cada departamento!-, qué queremos de la educación terciaria o de la formación de educadores. O de comunicaciones: ¿el uso del espectro es gratuito en qué casos? ¿Cómo se promueve la industria del audiovisual? O medioambientales, o de relaciones exteriores, o... tantas otras.

Sobre todas esas cuestiones de principios me consta que se ha trabajado y trabaja. No me pongo a enumerar qué se ha hecho; queda para otra. Pero si hay discusiones profundas y fraternas, no las he visto ni oído. Creo que nos cuesta animarnos a discutir estos temas profundos y decir algo claro. Eso tiene que hacerse. No podemos estar desafinados ni librados a la improvisación sobre los principios.

Entonces, eso. El panorama para las internas está definido, se confrontarán sectores. El plenario también será muy sectorial, lo que dificultará el trabajo de la presidencia. Pero pienso sobre todo en después, porque creo que el Frente vale la pena.

Lo difícil también hay que hacerlo, y los compañeros no estarán solos. Muchos estamos dispuestos a trabajar si se nos convoca. La clave es crear las condiciones internas para elaborar un buen programa. Y para gobernar desde todos los lugares de gobernanza, en democracia. Así sí.

 




20.03.2012 20:46 / Mis artículos

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"-No tengo fuerza -dijo Talita-. La soga es áspera, se agarra en ella misma.

-La ambivalencia de la soga -dijo Oliveira-. Su función natural saboteada por una misteriosa tendencia a la neutralización. Creo que a eso le llaman la entropía."

Rayuela, Julio Cortázar.

 En esa acepción, algo literaria o sui generis de la entropía, el Frente es muy entrópico. No precisamos de nadie más para que aparezcan fuerzas de auto neutralización. Nos va bastante bien y hay desconformidad.

 El concepto nace en la termodinámica. Expresa de alguna manera, dicho muy informalmente, el desorden de un sistema y explica por qué hay procesos reversibles e irreversibles, o "espontáneos" e imposibles. Hay dos tanques de un líquido a distintas temperaturas. Si los comunicamos la temperatura se uniformiza a un valor intermedio. Teóricamente sería posible (pero totalmente improbable) que se fueran las moléculas con mayor energía o calor para un lado y las más frías para otro, lo que es tan de ciencia ficción como un video pasado al revés. Eso es un proceso irreversible. Se muestra que el universo en su conjunto tiene entropía creciente, si se admite que es un sistema cerrado y otras cuantas cosas. Todo terminaría tibio y quieto. Un grupo de padres estadounidenses pidió al Congreso que aboliera la segunda ley de la termodinámica porque plantea una perspectiva deprimente. (No es broma). Sin embargo en la corriente de la entropía hay remolinos ascendentes, como la evolución de las especies o la organización de las sociedades (a veces, me dirán).

 El padre de la teoría de la información, Claude Shannon, eligió llamar entropía a la imprevisibilidad de una fuente de información, a la incertidumbre que hay sobre su próximo mensaje, o, lo que es lo mismo visto del otro lado, a la información media que sus mensajes proporcionan. Cuanto mayor incertidumbre a priori, mayor información recibo a posteriori. Armó cierta confusión con el uso de un nombre de otra disciplina, pero le dio un significado que tiene que ver y es muy rico.

 En esta fase empezamos a neutralizarnos al reducir la renovación, vitalidad o contenido del Frente a un cambio de presidente. Después, con todo lo legítimas que puedan ser las discusiones, estamos en compatibilidades, cargos, nombres. Lo digo con profundo respeto por todas las personas. Lo que realmente importa queda silenciado por formalidades, y encima con dudas sobre los métodos. Por optimismo o por escepticismo militante no creo que estemos en un proceso de degradación termodinámica irreversible. Más bien espero que la incertidumbre pueda ser el nacimiento de información y organización en formas aún no previstas.

 Pero por ahora, el centro de la discusión está desplazado. Desatar una gran discusión sobre un aspecto accesorio era uno de los métodos que denunciaba Vaz Ferreira para dar por aceptado todo lo demás.

 Por eso quiero compartir lo que sigue, dirigido no sólo a los independientes sino a todos los “sobre todo frenteamplistas”. Todos somos responsables de una unidad que no es uniformidad. El momento puede ser peligroso o prometedor. Aprovechémoslo.


 

Independientes de frente y en movimiento.

Nos dirigimos a aquellos como nosotros mismos, independientes por no sectorizados o, sobre todo, porque su condición de frenteamplistas prevalece sobre otras consideraciones o pertenencias, independientes de criterio, quienes cuando lo consideramos necesario criticamos desde adentro y para construir.

El Frente Amplio en que creemos, al que pertenecemos, es mucho más que la suma de sus sectores y muchísimo más que una coalición electoral. Es coalición y es movimiento. Gran parte de su base electoral se autodefine como frenteamplista sin más.

Muchos frenteamplistas de corazón, pensamiento y hechos, cuya cantidad es difícil pero no imposible estimar, se sienten alejados por la manera como funciona la estructura y por la orientación de algunas políticas y prácticas de gobierno. Es a ellos a quienes queremos invitar a participar, como nos invitamos a nosotros mismos.

La vitalidad de un movimiento está basada en su capacidad de evolucionar. En este momento debe evolucionar acompañando, y mejor adelantándose, a cambios del mundo y del país.

Qué nos unió y debe seguir uniendo: Un sustrato común de ideas sobre las que no hay transacción posible: los derechos de todas las personas a la salud, vivienda, trabajo, educación, conocimiento, cultura, libertad, expresión, garantías, justicia, dignidad. El tener siempre en cuenta a los más desposeídos. La defensa de la clase trabajadora. El convencimiento de que el Uruguay es un digno integrante en el concierto de las naciones, tanto del punto de vista productivo como creativo. La conciencia de que somos depositarios y no dueños, por lo que tenemos responsabilidades hacia futuras generaciones.

Qué nos separa, a veces: Métodos, tácticas o prioridades para llegar a objetivos comunes. O ideales que están más allá de ellos, concepciones ulteriores como las filosóficas o religiosas, que pueden seguir otros caminos mientras se atiende el deber humano de la justicia en todo sentido en que coincidimos. También a veces temas de poder, que deberían ser secundarios.

Qué ha cambiado: El mundo, para empezar, en que las polaridades son otras y todavía dinámicas. El capitalismo, que de básicamente fabril ha pasado a basarse en la información y comunicación. El propio sector agro industrial, que no necesariamente posee sino que alquila fábricas, tierra, trabajo.

Ha cambiado el Uruguay, que al cabo de algo más de 7 años de gobierno del Frente Amplio tiene otros problemas sobre la mesa. Del hambre, el exilio económico, el desempleo, se ha pasado a discutir sobre la seguridad, la educación, la distribución, la naturaleza de la inversión extranjera, el respeto del medio ambiente, la energía. Problemas serios y reales que muestran cambios de crecimiento.

La economía ha mostrado resultados muy buenos y con una duración sin precedentes. Pero la economía sola no puede, no se produce distribución por derrame en forma automática. La sola prosperidad no modifica la forma de la pirámide socio económica; la levanta, con lo que muchos han salido de la pobreza y más de la indigencia, lo que ya es un gran logro, pero hace falta más para hacer que los cambios imprescindibles sean irreversibles.

El propio Frente Amplio ha cambiado en muchos aspectos. Estar en el gobierno le da experiencia; será siempre una fuerza política más evolucionada. También el trabajo de gobierno tuvo que nutrirse de la fuerza política y en algunos aspectos y áreas la ha vaciado o disminuido. Muchos frenteamplistas esperaban resultados más rápidos y de fondo y se sienten desanimados.

Su base electoral ha crecido hacia sectores más desfavorecidos económicamente, lo que indica la llegada de las políticas sociales. Aparecen nuevas culturas, lenguajes y expectativas. Hay un grupo en transición y una toma de conciencia. Ser parte de ese cambio es una responsabilidad política mayor.

Es un hecho que su militancia y participación están en un período bajo. Muchos factores confluyen: el trabajo de gobierno que demanda esfuerzo directo de muchos, los medios de comunicación, los tiempos disponibles (tanto de las personas como del gobierno), el notar pocos resultados de la participación y el hecho de que las cúpulas en general no la estimulan. Un cierto desencanto, en fin, y un riesgo de indiferencia.

Los intelectuales -en sentido amplio- están menos organizados e inciden menos; participan poco, se los convoca menos y ambos fenómenos se potencian mutuamente. Todos somos necesarios, como lo ilustra el genial logotipo de Manuel Espínola Gómez para el PIT CNT: los haces que representan a los trabajadores rurales, fabriles y del conocimiento se vuelven fuertes entrelazándose, formando una cuerda. Los que tienen más instrucción o capacidades tienen también más responsabilidades. Ese mutuo abandono debe ser superado, en un doble movimiento convergente.

¿En qué y para qué queremos que el Frente cambie?

10 años es muy poco para grandes transformaciones sociales y culturales. Bregamos para que la democracia nos conceda la duración necesaria para invertir la prosperidad obtenida en justicia social, en educación y en investigación y llegar a ver sus frutos. Para ensanchar la base social del cambio, que es la clase trabajadora organizada.

El programa de gobierno debe ser repensado, porque la situación es otra y porque en parte ya se ha cumplido. Debe ser enjundioso, claro y de visión global, profunda y de largo plazo. Un gobierno responsable debe pensar en 30 o 40 años aunque sólo tenga mayoría segura durante un período electoral. Debe tener direcciones definidas, junto con una flexibilidad suficiente. En su elaboración -lejos de la tecnocracia, del voluntarismo y del populismo- deben participar los que más saben de los temas, así como los destinatarios de las políticas.

La democracia que deseamos para el Frente no es sólo la del voto; sin duda la incluye, lo que ya es una oportunidad, pero la excede porque debe ser participación fuerte por la vía que sea: personal, a través de medios de comunicación (virtual), desde el propio partido o desde las organizaciones sociales. Todas son a estimular y son complementarias. Las redes son un medio que ha mostrado su fertilidad, pero no sustituye ni pretende sustituir a las organizaciones.

Esta democracia se debe apoyar en una información completa y oportuna como para poder recoger opinión en todo lo esencial, que hace al programa. Sabemos que los acuerdos de cúpulas, internos o con otros partidos, no llegan a plasmarse en evolución sin la adhesión crítica de la sociedad. No podemos actuar en forma cerrada.

Queremos un Frente abierto y respetuoso de diversos grupos y sensibilidades, incluyendo generacionales y de género. Ser mujer u hombre, joven o viejo, residir en el medio rural o en el urbano, pertenecer a la minoría o mayoría que sea, ser independiente, no son de por sí méritos ni deméritos. Lo preocupante es una fuerza política que no es capaz de entender, reflejar y recoger en sí esa rica complejidad de la sociedad y de sus propios integrantes. Además, los movimientos sociales han cobrado creciente incidencia y carecen de interlocución -o la tienen escasa- con las fuerzas políticas.

Las fuerzas y las instituciones y hasta las especies de larga vida son las que saben cambiar manteniendo sus principios vitales. La hora es a la vez propicia y riesgosa. Las elecciones internas entrañan peligros; es difícil confrontar manteniendo a la vez claro lo que nos une. Para eso es deseable que el proceso sea lo más abierto, claro, sencillo, fácilmente comprensible, participativo. Sin trabas a las candidaturas, menos aceptables aún cuando se discuten junto con las candidaturas mismas. Exento no sólo de candidatos de sectores mayoritarios sino también de acuerdos de cúpulas. La elección es múltiple. La presidencia por sí sola tiene un margen de acción limitado. Proponemos que se completen los 6 independientes en el Plenario, como gesto de alto valor simbólico.

Creemos que el Frente es un instrumento válido, probado y con futuro, que hay que cuidar, repensar cuantas veces sea necesario y acrecentar. Nos necesitamos todos para un proyecto de largo aliento. Todos necesitamos de todos para ir proyectando el camino, construyéndolo y avanzando por él.

Por todo esto nos convocamos todos a votar y a participar en un proceso que, más que sin exclusiones, debe ser búsqueda y garantía de inclusión.

 


 


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El autor
María Simon es Ingeniera Industrial, op. Electrónica, Profesora Titular de la U.R. en Telecomunicaciones. Ex Decana de la Fac. de Ingeniería. Ex Presidente de ANTEL. Ex Ministra de Educación y Cultura y actual Viceministra. Desde todas estas responsabilidades ha buscado fomentar la calidad académica y la vinculación entre ciencias fundamentales y tecnologías e impulsar el rol de los profesionales, los estudios, la cultura y la producción nacionales. Frenteamplista independiente.

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