Gustavo Alvarez
Reflexiones desde Madrid.

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02.03.2010 19:25 / Mis artículos

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La última reforma de la Ley de Extranjería en España llevada adelante por el PSOE y aliados nacionalistas ha supuesto la más dura variante de las últimas 4 reformas realizadas en 10 años. Puede parecer extraño que un gobierno autoproclamado “socialista” sea quién ha impulsado esta reforma que más adelante analizaremos brevemente, pero parece que la caída en votos frente a la derecha más rancia encarnada hoy en el Partido Popular los ha llevado a ser más duros en las leyes migratorias que la propia derecha española tomando en algunos casos de la Ley modelos de la derecha europea para “complacer” a ese 37% de la sociedad española que acusa a la migración de todas las plagas habidas y por haber que caen sobre España.

En una posición demagógica y facilista el PSOE y sus aliados circunstanciales se han sumado con la aprobación de la misma al coro de aquellos que no quieren reconocer que la crisis sufrida por España se enmarca dentro de la crisis sistémica y estructural del capitalismo en el mundo, con el valor agregado aquí de haber apostado a la industria del ladrillo y no generar durante años otros recursos económicos a través de la industrialización de otros sectores y la apuesta permanente por un modelo de especulación avalada por los diferentes Gobiernos de turno que hoy estallan en casos de corrupción continua que salpican a diario por toda la geografía española.

El criminalizar y hacer responsable a la migración desde esferas institucionales solo tiene un nombre, Racismo y Xenofobia Institucional, quizás por eso hoy la sociedad española apunte su dedo a los más desprotegidos, apunte a quiénes no tienen un colchón social y son las presas más fáciles de acusar, perseguir, detener y deportar. Paradojas de la vida, los qué han contribuido en los últimos 20 años a la reactivación de este País, a través de los aumentos e ingresos a la seguridad social, en el aumento del índice de tasa de natalidad, en el mestizaje de culturas y un largo etc. son hoy a los qué apuntan como causantes de todo lo malo.

Esta reforma supone el retroceso en derechos para las personas migrantes sin cortapisas. Algunas perlas de la misma.

Se introduce como infracción grave, “consentir la inscripción de un extranjero en el Padrón Municipal por parte del titular de una vivienda habilitado para tal fin, cuando dicha vivienda no constituya el domicilio real del extranjero. Se incurrirá en una infracción por cada persona indebidamente inscrita”. Y continúa en su artículo 12, “serán las personas inscritas en el padrón municipal quienes tengan derecho a la asistencia sanitaria en las mismas condiciones que las españolas”.

O sea, si no hay empadronamiento, y para esto hay que estar en situación “legal” no hay salud, violando hasta la propia Constitución española. La reforma de la Ley de Extranjería mantiene la existencia de obstáculos de carácter administrativo que limitan el acceso efectivo y en condiciones de igualdad, de las personas inmigrantes, al sistema sanitario:

1)      Se mantiene una de las barreras más importantes de acceso al SPS en las personas extranjeras: el requisito de empadronamiento.

2)      Se dificulta el acceso al padrón municipal con la imposición de graves sanciones a quienes faciliten de forma desinteresada la inscripción en el padrón municipal.

Otras perlitas de esta Ley son sin duda los Centros de Internamiento para Extranjeros (verdaderos Guantánamos Españoles) ya que elevan de 40 a 60 días la estancia y el hacinamiento en ellos, tan solo por una mera falta administrativa que como máximo podría estar penada con una multa económica pero que en este caso conduce al infierno. A continuación algunos ejemplos de lo introducido por la nueva Ley en esta materia.

 

1)      Estancia máxima: ampliación de la estancia máxima de 40 a 60 días de las personas extranjeras sin permiso de residencia en los CIE.

 

2)      Enfermedad grave: se introduce que “en caso de enfermedad grave del extranjero, el juez valorará el riesgo del internamiento para la salud pública o la salud del propio extranjero”.

 

 

3)      Juez de instrucción: se incorpora la figura del juez de instrucción, que tendrá competencia para ordenar el internamiento y para controlar la gestión del CIE (“podrá” visitar tales centros cuando conozca algún incumplimiento grave o lo considere conveniente).

 

El incremento del número de días de internamiento en los CIE, implica ahondar en la vulneración de los derechos humanos de las personas migrantes sin permiso de residencia internas en estos centros, lo que en el ámbito de la salud supone:

1)      Alto riesgo de para la salud física y mental de las personas internas.

 

2)      Preocupación por la falta de información accesible sobre las condiciones de habitabilidad, salud, higiene, atención y asesoramiento de las personas retenidas a falta de reglamento que regule el acceso de las organizaciones.

 

Ante este breve pantallazo de solo ítems de la Reforma ya que de lo contrario no alcanzaría un libro, una nueva situación de la migración se plasma en los hechos. La ida hacia los países de origen ha comenzado, y de eso no escapa el colectivo uruguayo. A ningún ser humano que amparado en el artículo 13 de la Declaración Universal de los DDHH le causa gracia ser condenado, vapuleado y ofendido sistemáticamente. Los flujos migratorios comienzan a invertirse y en lo particular veo como día a día muchas familias uruguayas optan por marcharse de este País producto de que a mi entender no estamos muy lejos de lo acontecido hace muy poco en Italia con la población migrante o los sucesos de hace 2 años en Francia, pero aparte por que no ven salidas, a no ser la de terminar durmiendo en calles o albergues como por desgracia ya sucede.

 

Pero cuidado, a no hacer la vista gorda tampoco nosotros mismos, somos responsables de no haber entendido jamás qué nuestro lugar estaba juntos a los y las trabajadores/as de España, muchos vinieron a por El Dorado y dejaron de lado la conciencia de clase. En nuestro País se formó con un nombre muy pomposo el Departamento 20, qué hasta ahora se ha dedicado a ver la diáspora en el exterior como meros entes recaudatorios y no ha elaborado una política seria y de participación efectiva para con los uruguayos en el exterior. Sin duda que eso habrá que mejorarlo para no convertirlo en un instrumento burocrático y despegado de la realidad actual, y no me vengan con los Consejos Consultivos que hasta hoy poco o nada han aportado, y lo que han planteado no ha sido ni siquiera considerado en nuestro País.

 

Y para terminar, por lo menos acá en España, triste, muy triste el papel de las Asociaciones, Casas y Centros de la colonia. Son los primeros que no entendieron el papel de clase a jugar y quedaron reducidos a mateadas, asados y truco, no participando junto al resto de los sectores de la sociedad y hasta a veces creando guetos que terminaron con sus puertas cerradas. O sea, desde el gobierno del PSOE actual, pasando por el Partido Popular, la complicidad de los sindicatos CCOO y UGT (firmantes y avales ellos de estas reformas), las propias “organizaciones de migrantes”, y los migrantes mismos, todos de una u otra manera son responsables de que hoy un 37% de la sociedad española nos tome como chivos expiatorios.

Temo y compruebo que la estampida ha comenzado, y ante esto sería bueno que nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores a través del Departamento 20 empiece a tomar los recaudos y medidas necesarias para que no se instale un caos generalizado en la huída.

 

No puedo terminar esta nota sin hacer honrosas excepciones, han levantado la bandera de la defensa de la migración sectores políticos como Izquierda Unida, Partido Comunista de España, Izquierda Anticapitalista, PCPE, y otros sectores políticos, así como también organizaciones no Gubernamentales como CEAR y SOS RACISMO o los propios Colegios de Abogados de diferentes partes del Estado Español, valga el reconocimiento para ellos.

 

Hasta la Próxima.

Gustavo E. Álvarez



15.02.2010 20:33 / Mis artículos

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Puede que algún feliz día las sociedades burguesas intenten recuperar entre sus ruinas la conciencia y la rebeldía sepultadas. Para tal operativo de salvamento, rojo y libertario, sugiero este lema: «Haití, te necesitamos»

El pueblo haitiano ha soportado, uno tras otro, dos cataclismos: el primero telúrico y el segundo mediático. La tierra se ensañó con Puerto Príncipe y miles de sus pobladores quedaron sepultados entre las ruinas. El mundo se estremeció y al grito de «Haití te necesita» puso en marcha un discutible operativo de salvamento. Una de las primeras y más apremiantes tareas fue la de encontrar vestigios de vida entre los escombros y rescatarlos. En el segundo cataclismo, ha sido la prensa la que se ha ensañado con tan castigado país. Reporteros sin conciencia han hocicado entre la catástrofe para encontrar la carnaza que los consumidores más desaprensivos esperan: pacientes abandonados en los arquillos de un miserable siquiátrico, niños y cerdos disputándose las basuras en un vertedero, pandillas asaltando comercios o luchando a muerte por una bolsa de comida, violadores campando a sus anchas… Tras muchos de estos reportajes despuntaba un racismo descarnado y mezquino. Toneladas de escombros informativos han sepultado el honor de un pueblo; valor preciado que, como las vidas, también habrá que rescatar.

El pueblo haitiano mantiene intactas su conciencia libertaria y su dignidad. Esclavos arrechos y corajudos, se enfrentaron a las potencias coloniales. Tras doce años de sublevación cruenta, fueron los primeros en proclamarse nación de negros soberanos. Durante el siglo XIX – igual que Cuba un siglo más tarde – Haití fue el espejo en el que se miraban los revolucionarios. A todos los indios y esclavos que consiguieran zafarse de las cadenas les ofrecía patria, tierra y libertad. Por Haití pasaron solicitando apoyo muchos de los que aspiraban a ser libertadores. Y todos encontraron en aquella Isla emancipada suficientes pertrechos, armas y gentes con las que combatir a los ejércitos metropolitanos. Hasta los piratas eran surtidos de vituallas y municiones si ponían sus bajeles y destrezas al servicio de la independencia americana. Una condición ponían los haitianos a cuantos se beneficiaban de sus apoyos: que en todas las tierras que liberasen abolieran la esclavitud. Por aquello de que el que tuvo retuvo… los haitianos hostigaron con numerosas revueltas sociales al Ejército yanqui que los invadió a comienzos del s. XX. Mal que bien, soportaron a un dictador sanguinario pero, cuando la dictadura quiso perpetuarse en el cachorro Duvalier, expulsaron a semejante engendro a la cloaca internacional de la Costa Azul. Aristide, el cura libertario, llegó a la presidencia encabezando un impetuoso movimiento popular que – mira por dónde – se llama Avalancha. Los cambios que comenzó a instaurar iban más lejos de lo que los yanquis permitían. Aristide dio con sus huesos en Sudáfrica, muchos de sus seguidores en el cementerio y el país «liberado» por la ONU; los 9.000 cascos azules que permanecen en Haití son la garantía represiva para que la Avalancha militante de los pobres refrene sus ímpetus.

Puede que algún feliz día las sociedades burguesas intenten recuperar entre sus ruinas la conciencia y la rebeldía sepultadas. Para tal operativo de salvamento, rojo y libertario, sugiero este lema: «Haití, te necesitamos».

Hasta la Próxima



29.01.2010 18:54 / Mis artículos

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Fue una agradable sorpresa ver que el nuevo presentador del telediario de la noche fuera de origen marroquí; al fin y al cabo, hay casi tres cuartos de millón de ellos en España. Dice mucho del nuevo director general de Televisión Española que haya entendido que lo que es invisible no existe y que haya apostado decisivamente porque la parrilla de los telediarios refleje la diversidad de este país. También fue interesante pasear por Lavapiés y ver unas patrullas de policía tan mixtas como el propio barrio: un policía llevaba turbante e incluso había una mujer policía que llevaba un pañuelo cubriéndole la cabeza. En el barrio todo el mundo está muy contento; por fin tienen la sensación de que la policía es parte de la comunidad que tiene que proteger.

Se acabó también lo de pedir la documentación en función del color de la piel o el aspecto extranjero. El recién nombrado fiscal general del Estado (de origen dominicano) ha sido tajante al respecto: al menos el bochorno que causó su detención cuando paseaba pacíficamente por la Gran Vía una noche de sábado ha servido para poner fin a una práctica tan inaceptable.

Lo que nos lleva al Tribunal Constitucional: la llegada de una jurista de origen saharaui al máximo tribunal ha sido un paso sumamente importante y ha puesto fin a las absurdas discriminaciones en cuanto a la vestimenta que imperaban en el mundo judicial.

En el Congreso, la reciente sentencia sobre la "ley para la integración de los inmigrantes en la vida pública" ha marcado un antes y después. Reflejo de la diversidad de este país, que cuenta ya con más de cinco millones de extranjeros empadronados, aproximadamente unos 40 diputados nacieron fuera de España o son hijos de inmigrantes. El caucus andino, en concreto, que agrupa a los diputados ecuatorianos, peruanos y bolivianos de todos los partidos, ha sido muy activo.

Nuestra política exterior también se está beneficiando enormemente de las nuevas políticas de integración. Gracias a la integración en el cuerpo diplomático de jóvenes de origen subsahariano, nuestro Ministerio de Exteriores conoce a la perfección la política, lenguas, tradiciones y aspiraciones de una región en la que ha abierto recientemente un gran número de nuevas embajadas. A la vez, el nombramiento como secretario de Estado de Cooperación Internacional de un español de origen ecuatoguineano ha sido un gran paso para desterrar todas las acusaciones de neocolonialismo moral que se hacen sobre la ayuda al desarrollo y la promoción de la democracia y los derechos humanos en el exterior. Igualmente, los cinco diputados marroquíes en el Congreso no sólo están siendo esenciales a la hora de desactivar el radicalismo islámico en España sino a la hora de influir positivamente en la evolución democrática de Marruecos.

¿Y qué decir de ese chaval de origen búlgaro que ha ganado la olimpiada de matemáticas en representación de España? ¿Y del empresario de origen cubano que ha revolucionado la telefonía móvil al lograr que todas las llamadas de móvil vayan por Internet, situando a su empresa en el Ibex 35? ¿Y del chino que atiende en la oficina del Inem? Parece que la política de becas y de lucha contra el fracaso escolar de los inmigrantes está funcionando. Menos mal que en este país se entendió a tiempo que la única pregunta relevante sobre la inmigración es si los hijos de los inmigrantes irían a la Universidad.

Evidentemente, todo lo anterior es ficción, un presente que no sólo no existe, sino que, al paso que vamos, camina exactamente en dirección contraria. Así, se nos pretende hacer entrar en un supuesto debate que tiene un método original ("sin complejos"); que predefine la inmigración (en lugar de la xenofobia) como problema; que antes de comenzar ya nos anuncia la conclusión ("aquí no cabemos todos") y, sobre todo, que esconde con todo descaro las verdaderas motivaciones (electorales) de los que lo patrocinan.

Sólo hace falta mirar a nuestro alrededor para adivinar el resultado: en Francia, en lugar de abrir un debate sobre la integración y la discriminación de los inmigrantes, han abierto uno sobre la identidad nacional; en Suiza se convocan referendos sobre los minaretes; en Irlanda la emprenden contra los inmigrantes rumanos; y en Italia, los más exaltados queman los campamentos de los inmigrantes subsaharianos.

Hablamos mucho estos días de cómo crear una economía sostenible, pero muy poco de cómo crear una sociedad sostenible. Los inmigrantes son más de cinco millones, pero son invisibles en la vida pública. Hay países en nuestro entorno que ya han pasado por lo mismo que nosotros (incrementos importantes de la inmigración coincidentes con crisis económicas): ¿de verdad vamos a repetir los mismos errores? ¿Y si, en lugar de aislar, criminalizar y deportar tenemos visión de futuro y construimos una historia de éxito de la que estar orgullosos?

Hasta la Próxima.



14.01.2010 22:06 / Mis artículos

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Muchas y muchos, por no decir todos y todas, ya conocen mi forma de pensar relativa a la migración.

 

Hay muy poca memoria. Yo, creo, que la intento conservar y, como mínimo, pienso que se debe tener un respeto y agradecimiento a los ciudadanos de países que a los españoles les dejaron entrar en sus fronteras sin preguntar a qué iban. No es cierta, o por lo menos, no es del todo real, eso que suelen decir ahora, "es que allí íbamos con un puesto de trabajo desde aquí". ¡Y un carajo!
Eso sería aquellos que podían. Muchos, miles, tuvieron que salir con lo puesto.
Hoy es una población catalana, Vic, la que no quiere dar los derechos constitucionales y universales (sanidad, educación, ayudas, etc...) a la ciudadanía extranjera que no tenga papeles. El alcalde ha comprado el más simple de todos los tópicos, "los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo, a colapsar las urgencias y a llevarse todas las subvenciones". (Leer noticia) Pero como yo soy algo corto y cerrado, he buscado, por si acaso encontraba, algún estudio que dijera que esto fuese cierto; y lo he encontrado en la Encuesta Regional de Inmigración 2009 de la Comunidad de Madrid(para que no se diga que viene de un estamento rojillo). Pero no confirma lo dicho por el alcalde, sino todo lo contrario, en resumen dice lo siguiente:

 

 

- La inmigración no colapsa las asistencias de urgencias de los hospitales, pues el 75% pide cita antes en su centro de salud.



- Las becas no van a parar a las manos de los inmigrantes pues sólo el 10% de las ayudas van a parar a ese colectivo.



- Las guarderías públicas no están colapsadas de extranjeros pues sólo el 5% acceden a ellas.



- No quitan trabajo pues la media de sus salarios es de 903 euros y el 68,4% de los inmigrantes ganan menos de 1000 euros al mes. El salario medio en la Comunidad de Madrid es de 1900 euros.


- Además, un 22,3% de ellos trabajan sin contrato y en negro.


- Y su tasa de paro es del 21,1% cuando la global es del 14,4%.

 

 

Menos mal que hay datos. Un dato a ojo, sin estadísticas salvo la del buen observador, ¿cuántos de esos que protestan, tienen a gente extranjera limpiando sus elegantes casas sin darlas de alta? Muuuuuuuuuchas.

 

 

Por cierto, ahora la gente se fija en Haití y se estremecen. Muchos ya sabíamos que, en El Caribe, no sólo Cuba existe, sino que hay más países que sí que las están pasando putas y nadie dice nada, pero claro, esos "otros" países tienen preciosos hoteles de 5 estrellas super lujosos y los viajes de novios no están para fijarse en la pobreza. Supongo que el alcalde de Vic dirá que no se envíe ayuda a "esos" extranjeros pues no tienen papeles "españoles".
Hasta la Próxima.


03.01.2010 08:53 / Mis artículos

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Permítanme no romantizar la suerte del trabajador globalizado. La inestabilidad y la ausencia de seguridad es la condición de muchos. El capitalismo en la era neoliberal destruye trabajos en casa y los crea por todos lados, forzando a muchos a emprender peligrosos viajes transfronterizos para encontrar esos trabajos. Desregulado como está en la actualidad, el capitalismo se caracteriza por tener periodos de expansión y contracción. Cuando llega la contracción, el grueso de inmigrantes se convierte en algo peligroso, y los políticos oportunistas, desde la cultura dominante, los colocan como chivos expiatorios por la pérdida de sus empleos. Esta es la situación que se vive hoy en los países desarrollados, donde la discriminación, la represión policial y las deportaciones se han vuelto omnipresentes. En Europa, esto está acompañado de la estigmatización cultural, con los inmigrantes de origen musulmán definidos como el "otro".
Pero permítanme no ser tampoco tan negativo respecto de nuestras sociedades de acogida. A menudo éstas son sociedades democráticas donde hay derechos y libertades institucionalizadas. Muchos inmigrantes, por supuesto, están privados de algunos de esos derechos y libertades, pero en muchos aspectos, estos países ofrecen un modelo de lo que es posible en nuestras sociedades de origen, donde derechos y libertades son frágiles, si no inexistentes, y la corrupción política aparece por doquier. Las mujeres de muchas sociedades del llamado Tercer Mundo encuentran en sus sociedades receptoras un nivel de respeto y un estado de igualdad formal con los hombres que están completamente ausentes en las sociedades de donde provienen. Las mujeres de algunos países, por ejemplo, han encontrado en Europa y los Estados Unidos los medios para hacer valer sus derechos reproductivos mediante la contracepción, cosa que las fuerzas ignorantes en sus propios países hubieran hecho imposible. También tienen el derecho de divorciarse de compañeros abusadores, un curso de acción del que hace tiempo están privadas, ejemplo en Filipinas, con su código matrimonial medieval.
A pesar de todo lo dicho y hecho, la mayoría de los trabajadores inmigrantes probablemente preferirían quedarse y trabajar en sus países de origen si pudieran encontrar los trabajos que les permitieran una vida decente. Es importante que los defensores de los inmigrantes entiendan las condiciones que han hecho que la emigración desde los países en desarrollo haya sido tan masiva en las últimas tres décadas.
Las condiciones de pobreza y problemas económicos han empujado a las personas fuera de sus sociedades, pero estas condiciones no son naturales. Han sido creadas. Y en el desempeño de los países en desarrollo desde finales de los años ochenta el motor principal de la expansión de la pobreza y las dificultades económicas han sido los programas de ajuste estructural promovidos por el FMI y el BM y la liberalización del comercio empujada por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los acuerdos comerciales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Promovidos bajo la apariencia de ofrecer eficiencia, estos programas han destruido la agricultura y la industria en un país tras otro. En México, severos recortes en el apoyo estatal a la agricultura, intentos de sepultar la reforma agraria, y el TLCAN, que impuso la liberalización, han hecho de la agricultura un caso perdido, forzando al campesinado mexicano a trasladarse en masa a los Estados Unidos. En otros países de América Latina, el ajuste estructural ha destruido la base industrial del país y, con ella, cientos de miles de empleos industriales y fabriles, mientras que la liberalización impuesta por la OMC ha hecho poco atractiva la agricultura para aquellos campesinos cuyos productos no puede competir con las materias primas subsidiadas por los Estados Unidos, Europa y otros países. Para muchos de estos campesinos desplazados y sus hijos, la relocalización en las metrópolis urbanas da paso a la emigración.
Entonces lo masivo ha sido el desmoronamiento de nuestra base agrícola e industrial, causado por las políticas neoliberales, por lo que a menudo sólo las remesas enviadas por los trabajadores inmigrantes son las que mantienen a flote a las economías de origen. Las remesas son esenciales y nuestros trabajadores inmigrantes son reconocidos por su heroico papel, pero la economía de las remesas no es sustituta de una economía doméstica saludable. Desafortunadamente, en algunos Países, los políticos han hecho de las remesas un sustituto de la producción doméstica.
Por lo tanto, para encarar con seriedad los problemas que ellos enfrentan, los inmigrantes y sus defensores no pueden sino estar implicados en una guerra de dos frentes. Por un lado, debemos luchar en nuestros países de origen para terminar con las condiciones de ajuste estructural, la liberalización de mercados y otras políticas neoliberales que han erosionado nuestra base agrícola e industrial y destruido millones de puestos de trabajo. Debemos decirles al gobierno de los Estados Unidos y a la Unión Europea que no necesitamos ayuda; que lo que necesitamos es que dejen de imponernos acuerdos comerciales bilaterales y acuerdos de asociación económica. Lo que nuestros países piden es que se detengan los programas de ajuste estructural que siguen realizándose en África, y se ponga fin a la avanzada liberalización del comercio bajo la OMC y a los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales. Por supuesto, el desarrollo tiene muchos otros requisitos, pero detener el ajuste estructural y la liberalización comercial indiscriminada es un sine qua non, una condición sin la cual otras iniciativas de desarrollo locales no podrán prosperar.
En cuanto al otro frente, la agenda parece clara. Debemos hacer valer con decisión lo que es una verdad silenciada: que los inmigrantes contribuyen enormemente a la economía y la cultura de sus países de acogida. Debemos oponernos frontalmente a la represión estatal de los inmigrantes y confrontar a los grupos de derecha populista que los hacen culpables de todos los males. Tenemos que exigir el fin de las deportaciones de inmigrantes indocumentados, su rápida legalización y garantías de plenos derechos de ciudadanía para aquéllos con papeles y sus hijos, y que se facilite la consecución del estatus legal para los que no tienen papeles.
El éxito en la resolución de los dilemas de los inmigrantes necesitará que se progrese en ambos frentes. No hay garantías de que triunfemos en nuestro apoyo, pero a menos que enfrentemos los desafíos en ambos frentes, podemos estar seguros de que no alcanzaremos nuestros objetivos.
Hasta la próxima.
Gustavo E. Álvarez
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Sobre mí
Desde este blog solo trato de reflexionar sobre cuestiones generales,en especial desde la óptica de un uruguayo en Madrid. Creo que todo pasa porque tiene una lógica y que las casualidades son producto de una causa y las causas productos de las casualidades, creo que otro mundo es posible pero desde la reflexión y el respeto de los seres humanos, nunca desde la verdad absoluta.

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