13.05.2012 23:06 / Mis artículos

Hernán Bonilla
Este sábado se realizó en todo el país la elección de jóvenes del Partido Nacional. Su objetivo es elegir una convención nacional de 300 integrantes y convenciones departamentales. A su vez cada convención elije a un ejecutivo y el presidente del nacional integra el Directorio. La votación total a nivel nacional fue de 46.037, destacándose Montevideo, donde creció un 10%.
El primer aspecto positivo de la elección es la movilización que genera. Alrededor de 16.000 muchachos se candidatearon, armaron listas, organizaron actos, escribieron propuestas, recorrieron el país, conocieron mejor la organización electoral, entre otros. Sin dudas es una buena preparación para quienes en el futuro aspiren a seguir participando en política habiendo tenido este entrenamiento intensivo del que carecieron generaciones anteriores.
Es bueno destacar el buen clima de unidad partidaria amén de que fue una elección interna, el gran trabajo de la comisión electoral nacional y departamental, los cientos de miembros de mesa y los miles de militantes que trabajaron en la jornada del sábado, que muestran a un partido con un activo fundamental: gente que decide dedicarle tiempo y cariño por convicción. No es poca cosa en estos tiempos de descreimiento.
Las nuevas autoridades juveniles tendrán el enorme desafío de plantear la gran cantidad de propuestas que presentaron en la campaña. Algunas de ellas, como que la convención se reúna al menos una vez al año, que la mesa nacional visite periódicamente a las departamentales y que se esté en permanente contacto con el Honorable Directorio parecen imprescindibles.
No puedo dejar de destacar el profundo orgullo por lo hecho por la Juventud de Concordia Nacional que en Montevideo votó en la lista 2012. Ver un grupo numeroso de jóvenes militando con tantas ideas y entusiasmo nos debe motivar a todos a seguir adelante.
De alguna forma la alegría de los muchachos la noche del sábado en la casa del partido no sólo se debía a la satisfacción del deber cumplido, también sabían que estaban escribiendo una nueva página de una historia casi bicentenaria. Ver llegar decenas de urnas a la misma plaza dónde cayó herido de muerte con 27 años Francisco Lavandeira por defender una, es todo un símbolo. La lucha del Partido Nacional por la Libertad no debe desfallecer, y con jóvenes como los que el sábado se comprometieron, podemos estar tranquilos de que tenemos más futuro que pasado.
22.04.2012 23:17 / Mis artículos

Hernán Bonilla
El próximo 12 de mayo se realizarán las elecciones de jóvenes del Partido Nacional. Es la oportunidad para que miles de jóvenes que sienten el llamado por la cosa pública participen con ideas, proyectos y, naturalmente, una buena carga de ilusión que renueva las formas y el fondo de la política. Y es que no sólo es la oportunidad de acercar gente a la política, es la misma política la que se ve beneficiada con nuevos temas y formas de entenderla que hace que los partidos políticos, en este caso el Nacional, mantengan vigencia y contacto con la sociedad.
Luego de la primera elección de jóvenes realizada en 2007 –desarrollada gracias a una larga lucha de Luis Alberto Lacalle para que la idea se abriera camino– en que votaron más de 55.000 jóvenes el desafío para la presente es muy grande. No es fácil superar esa cifra, pero los jóvenes están respondiendo. Más de 15.000 candidatos en todo el país nos hacen pensar que estamos en carrera para superar esa cifra y tener una gran elección. El entusiasmo que hemos podido comprobar en las últimas semanas en Montevideo y en el interior es la prueba palpable de que la vieja colectividad de Oribe sigue convocando a luchar desde sus filas por un país mejor.
Hay que reconocer también el trabajo extraordinario de muchos militantes nacionalistas anónimos que contribuyen a que la elección sea posible. Los que trabajan en las comisiones electorales en cada departamento, los miles que estarán en las mesas de votación, aquellos que ponen su casa, local, o cualquier espacio útil para funcionar como circuito, en definitiva una gran cantidad de gente que es la demostración de un partido vivo y movilizado, quizá como no pueda hoy ningún otro.
Quiero poner como ejemplo del espíritu de renovación que respiramos el trabajo de la juventud que conozco de cerca, la de Concordia Nacional, que se presenta para estas elecciones en Montevideo con la lista 2012. Han elaborado una lista con casi 300 candidatos, han elaborado spots para hablar de los temas que les preocupan y plantear propuestas que difunden por las redes sociales (se pueden ver en el canal de youtube: juventudconcordia), han mantenido contacto con expertos y organizaciones sociales, presentarán un conjunto de respuestas concretas a los problemas reales de los jóvenes uruguayos, con una fuerza extraordinaria y una alegría contagiosa. Con jóvenes así de comprometidos dan más ganas de redoblar el esfuerzo, porque se siente que la lucha vale la pena.
Este 12 de mayo, si tenés entre 14 y 29 años, tenés la oportunidad de incidir en las propuestas que va a llevar adelante el Partido Nacional. De darle fuerza a jóvenes como vos para que las lleven adelante. De lograr que tus preocupaciones sean la de los políticos. En definitiva, de que la política cumpla el papel fundamental que debe cumplir, el de la representación. El 12 de mayo, ¡A las urnas!
15.04.2012 21:32 / Mis artículos

Hernán Bonilla
La semana pasada la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) emitió un comunicado en que manifiesta haber encontrado ofensivas manifestaciones realizadas por el Diputado Jaime Trobo y por mí en relación a la campaña a favor de la despenalización del aborto que realiza la Universidad de la República. En particular, se consideran agraviados porque expresé que era vergonzoso que la Facultad de Ciencias Sociales tapizara su fachada con propaganda a favor de una iniciativa profundamente polémica y que hiere la sensibilidad de buena parte de los estudiantes.
No es esta la oportunidad para hablar sobre el tema de fondo. Sí para reflexionar sobre el curioso papel que la FEUU considera que debe cumplir la Universidad de la República, la caprichosa interpretación que realiza de la ley orgánica y su papel como una de las fuerzas más conservadoras con que cuenta nuestra sociedad. Son temas fundamentales, porque explican el creciente desprestigio de la Universidad, lo que lamento profundamente como egresado, ex alumno y ex docente de esa casa de estudios.
Expresa la FEUU en su comunicado: “Reivindicamos los cometidos de la Universidad, expuestos en el artículo 2 de la ley orgánica. Como universitarios, tenemos el deber de pronunciarnos sobre los asuntos públicos con la sinceridad y el rigor que estos merecen.” Curiosa interpretación de ese artículo de la ley orgánica, o al menos parcial, ya que omiten una parte del mismo que dice que le incumbe a la Universidad “defender los valores morales y los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma democrático-republicana de gobierno.” De acuerdo a la Convención Americana de Derechos Humanos, firmada por Uruguay en 1969 y ratificada en 1985, enseguida del retorno a la democracia, la vida comienza desde la concepción. Llama la atención que la FEUU que ha sido tan activa en reclamar la vigencia de convenios internacionales para reclamar por temas de derechos humanos ignore nada más ni nada menos que la Convención Americana de Derechos Humanos y su propia ley orgánica que a texto expreso dice que es uno de sus cometidos la defensa de los derechos de la persona humana. Es la demostración flagrante del sesgo ideológico con que actúa la FEUU desde hace décadas.
También reivindican su autonomía del poder político, como si las declaraciones del Diputado Trobo o las mías la violentaran. Cabe recordar que el poder político en el Uruguay es ejercido hoy por el partido político de la FEUU y no por el Partido Nacional, lo que deberían saber ya que participaron activamente en la última campaña electoral. El Poder Ejecutivo y la mayoría absoluta del Poder Legislativo son detentados legítimamente por el Frente Amplio por lo que mal puede herir la autonomía de la Universidad las declaraciones de legisladores de la oposición sobre temas puntuales. Extraño concepto de la libertad de expresión este de que no se puede opinar sobre lo que hace la Universidad.
Sí ha herido de muerte la autonomía de la Universidad de la República el embanderamiento político partidario que ha tomado y actitudes de una mezquindad incalificable al negar en los últimos años reconocimientos académicos a distinguidísimos universitarios como Juan Eduardo Azzini en Economía y a Mariano Brito y Daniel Hugo Martins en Derecho, por ejemplo, solamente por ser blancos, o la negativa de la FEUU a votar un reconocimiento a un Premio Nobel como Mario Vargas Llosa. Ya no es sólo la demostración de un partidismo desenfrenado, es caer sencillamente en el ridículo. Parece que el artículo 3 de la ley orgánica que habla de la libertad de cátedra para la FEUU no existe.
La FEUU responde a un proyecto político que no responde a los intereses de la Universidad. El conglomerado FA-PIT-CNT-FEUU representa el conservadurismo uruguayo en su quintaesencia, contrario a todo avance y defensor del status quo en su forma más radical. Así la modernidad le sigue siendo ajena al Uruguay en muchos aspectos, uno de los cuales es, naturalmente, la Universidad.
La FEUU tan activa en los temas de la política nacional y en organizar congresos chavistas y castristas como el del año pasado a un costo de cientos de miles de dólares para todos los uruguayos ¿no se le ocurre plantearse los grandes temas de la educación? ¿No se pregunta por qué la matricula de las universidades privadas se ha duplicado en los últimos años mientras la de la pública está planchada? ¿Qué lleva a los estudiantes y sus familias a pagar o intentar conseguir becas en las universidades privadas si en casi todos los casos existe la misma carrera gratis en la UdelaR? ¿Qué le pasó a la Universidad que fue motivo de orgullo de todos los uruguayos? ¿Por qué se dedican más esfuerzos a sostener ese asilamiento de la sociedad y la realidad que a estudiar los cambios necesarios? ¿Cómo permitieron que los intereses políticos dominaran a sus fines primordiales? Sería bueno conocer una respuesta.
En definitiva, sostengo en todos sus términos la afirmación de que la propaganda que realiza la Universidad de la República a favor de la ley del aborto es vergonzosa, violatoria de su ley orgánica y ofensiva para muchos estudiantes y docentes contrarios a la iniciativa. Más aún, como universitario lamento profundamente la más elemental falta de sentido democrático y republicano que hoy muestra la Universidad, confirmando que en valores nuestra sociedad va de mal en peor.
En nombre de la Universidad de Francisco Lavandeira, Carlos María Ramirez, Pedro Bustamante, Plácido Ellauri, Claudio Williman, Alfredo Vásquez Acevedo, Eduardo Acevedo, Arturo Ardao, Carlos Quijano , Paulina Luisi (feminista y contraria al aborto) y tantos otros, es hora de no dejar pasar más la prepotencia disfrazada y defender la democracia y la libertad de verdad, que es el respeto por la opinión de todos, sin forzar la de nadie.
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