Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.

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03.02.2010 15:37 / Mis artículos


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Volver al Futuro. La ya desaparecida revista “Punto y Aparte” dedicó un número entero –más precisamente el número 33 correspondiente al mes de Junio de 1990- a imaginar como sería la década de los 90. El título del número especial era: “En los 90: ¿seguiremos en la luna?”

Hay que pensar que aquel Uruguay (y aunque menos, el mundo) era no sólo otro país, sino casi otro planeta.

Si bien ya existía la telefonía móvil (aquellos inmensos ladrillos grises), apenas se veían. Recién se conseguían los primeros discos compactos. Hay en la revista artículos titulados “¡Superpoderosos PC’s caseros! ¡Con cadenas y TV!” firmados x prestigiosos japoneses técnicos en la materia. En aquel entonces si bien había computadoras personales, eran de las primeras y estaban lejos de estandarizarse en su uso. Se veían muy pocas, a decir verdad. Y la Internet y la banda ancha no existían…

Yo integraba el plantel de la revista como columnista. Y para ser explicito nos pedían que nos imagináramos cómo iban a ser los 90, que pensáramos en 1999, en cómo creíamos que sería en realidad.

Como encontré la revista de casualidad hace unos días, y, como quien dice, acabamos de arrancar los 2010, la segunda década del nuevo siglo, del nuevo milenio, me pareció interesante hacer esta especie de flashback.

X otra parte, es justo decir que el ‘periodismo de anticipación’ (si es que existe tal disciplina) es el más peligroso de todos, y que, cuando se logra vislumbrar algo en concreto, ya con el diario del lunes no será ninguna novedad.

No obstante, releer esto que escribí hace tantos años atrás me ha dejado una profunda vergüenza, cierto dejo de orgullo y también amargura x algún acierto obvio; y la confusión lógica de sentimientos encontrados que producen ESTOS nuevos tiempos…

Lo que vendrá. Cuando me dijeron en la redacción que había que escribir algo sobre los noventa pensé: ¿no será algo tarde? Pero, en verdad, tenemos toda la década x delante como para resistirme al ‘análisis’, así que empecé a escribir.

Lo que ustedes van a leer no es ningún análisis (vale la aclaración), ni pretendía serlo. Siempre sostuve que los hechos históricos son fácilmente explicados luego que suceden pero totalmente imprevistos antes de que se den. No creo que ningún sociólogo pueda decirnos hoy qué va a ser de nosotros en los próximos diez años, y si así fuera no sería más que una pura coincidencia o un acto visionario más propio de un Nostradamus que de un licenciado en Ciencias Sociales.

Así que no voy a profetizar, prefiero pensar en voz alta mucho de lo que imagino para los próximos diez años. X lo pronto se terminó el tiempo de las grandes revoluciones en pos de un ideal, ya ningún joven (los que han sido siempre ‘carne de revolución’) va a perder su vida en ninguna batalla, sobre todo si nos ponemos a pensar que a este joven le han estado quitando la vida sin disparar un solo tiro. No hay horizontes a la vista y todas las revoluciones, tanto de izquierda como de derecha, han demostrado cómo las cosas –pese a todo- siguen igual. Esto es nihilismo. Un nihilismo social galopante que nos hace vivir con un walkman en las neuronas. Somos miles de walkman de carne y hueso arrastrándose x la ciudad con su arsenal de dudas y protestas y muy pocas convicciones. Hoy todos nos enroscamos hacia adentro sin interesarnos demasiado del ‘afuera’. Hemos vuelto a las tribus del barrio.

Ustedes pueden pensar: qué ironía, tanta telecomunicación, informática, radio y televisión y sin embargo nos encerramos cada vez más. No sólo no es irónico, sino todo lo contrario.

Laurie Anderson [cantante estadounidense] dijo no hace mucho que estamos viviendo en una sociedad etérea. Hoy todo es aire, le creemos más a esa imagen cromática proyectada en el ojo idiota que a una persona sentada a nuestra propia mesa.

En Francia el ‘minitel rosado’ permite que un tipo intercambie con cualquier mujer desconocida (mujer, hombre, ¿cómo saberlo?) toda clase de perversiones eróticas que jamás van a realizar, sobre la pantalla de un computador, siendo que quizás si salen a pegar una vuelta x la calle puedan ligar algo más suculento y tentador que las teclas de un PC. Y esto es todo un éxito en Francia. En pocos años probablemente estarán casi haciendo el amor a través de una computadora.

Aire, es todo lo que estamos consumiendo. Los demás no importan. No hay conciencia de grupo ni grandes movimientos, no van a encontrar más de tres tipos que piensen igual, y también suena lógico.

Alguien que no recuerdo dijo algo así: si tenés un reloj vas a saber siempre qué hora es, si tenés dos siempre vas a estar dudando… Esto es lo que pasa hoy en el mundo, y creo que de a poco pasará en Uruguay: tenemos tanta información que es imposible que tengamos algo en claro. (Imagínense en los países industrializados.)

El Futuro ya llegó

El problema del medioambiente y todo el rollo ecológico es como un revólver en la sien de la humanidad. Yo pensaría como en un gran suicidio colectivo. BANG. El fin del mundo se acerca. El fin del mundo esto y lo otro. El fin del mundo es MI muerte, como para vos es la propia. Evitamos su nombre cómo evitamos hablar del cáncer o del sida y seguimos contagiándonos en el miedo con risas locas.

En Uruguay la cosa no será ni mejor ni peor, combinaremos la tecnología caprichosa con la pobreza sumisa y también nos reiremos como siempre de nuestras propias desgracias. El mate va a encastrar la computadora y la radio y el diario van a decir cosas diferentes y vamos a preferir mirar la catástrofe x televisión aunque esté pasando en la otra cuadra. Será fin de mes de mil novecientos noventa y tantos y me veo solo ante el espejo y me voy a lavar los dientes como siempre para ver el noticiero. Quiero decir que en el fondo, mi viejo, todo seguirá igual.

Escribió el Indio Solari de los Redondos de Ricota “Somos el viejísimo miedo agazapado en todos los rincones del imperio y estamos ¡encantados! ¡encantados!”. Como en una gran fiesta, diría yo.

Felices sueños.

Leela dentro de diez años.

(Junio de 1990)”

Vos la estás leyendo casi veinte años después…

DanielFigares

(En todo caso y mal que me pese anduve mejor que aquello que pronosticó el ex presidente argentino Menem en 1996:” Se va a licitar un sistema de vuelos espaciales, mediante el cual, desde una plataforma que quizá se instale en la provincia de Córdoba, esas naves espaciales van a salir de la atmósfera, se van a remontar a la estratósfera y, desde ahí, elegir el lugar a donde quieran ir. De tal forma, que en una hora y media, desde Argentina podremos estar en Japón, en Corea o en cualquier otra parte del mundo.”)



27.01.2010 17:07 / Mis artículos


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Éramos tan pobres!! Hace unos días el INE (Instituto Nacional de Estadística) dio a conocer un informe titulado “Líneas de Pobreza e Indigencia 2006-Uruguay”, en donde se señala la situación –para nada aliviada, sino terriblemente complicada- de la realidad de los uruguayos de hoy.

Los diferentes despachos de prensa que resumen el voluminoso informe reparan en que existe una mayor desigualdad en el reparto de ingreso (ricos cada vez más ricos, pobres cada vez más pobres), lo que conlleva –naturalmente- a un deterioro en la alimentación de los que menos tienen (recordemos que, además, en nuestro país nacen cinco niños de cada diez en hogares pobres, y que la tendencia es que ya muy pronto sean seis de cada diez). Hay gente mal nutrida, con hambre… y no son pocos.

El documento del INE establece que todos los indicadores de distribución de los ingresos muestran “un aumento creciente en la desigualdad de la distribución de la riqueza”.

A manera de ejemplo: El 20% más rico come más del doble que el 20% más pobre. A la hora de hablar del reparto de la torta, el 20% más rico posee el 50% de la riqueza y el 20% más pobre recibe sólo el 5%!! (¡DIEZ VECES MENOS!)

Hilando más fino el INE informa que según los datos relevados el ingreso del 20% más pobre no aumentó desde 1994, y que entre el 2003 y el 2005 (producto de la joda bancaria del gobierno de Jorge Batlle) su magro ingreso llegó a caer hasta un 42%.

X el lado de los ricos el documento permite conocer que el ingreso del 10% más rico creció desde 1994, a la vez que lo que perdieron en el lapso 2003-2005 sería como máximo un 20%.

Utilizando datos del último Censo Nacional de Hogares -que data del año 1996, y que, pese a que las recomendaciones internacionales sugieren que se haga cada diez años, Uruguay espera aún x el censo que ya debió haber ocurrido en el 2006-, el INE establece una nueva Canasta Básica Alimentaria, y con ella nuevas líneas de indigencia y pobreza.

Sitúa el documento el Valor de la Canasta Básica Total mensual para Montevideo (utilizando valores a precios constantes, pero de mayo del 2006) en unos 5091 pesos uruguayos, discriminados en 1111 pesos para gastos de alimentación y 3980 pesos para gastos no alimentarios x persona.

Debo suponer –ya que no soy un experto- que esa es la línea de pobreza aggiornada del Uruguay: 5091 pesos (más el pequeño ajustecito al alza del IPC-Índice de Precios al Consumo, que, según los datos que transmite este gobierno, siempre son guarismos bajísimos, incluso hasta perceptiblemente más bajos que la realidad, me parece).

5091 pesos para los habitantes de Montevideo (pesitos más pesitos menos ya que, reiteramos, hay un calculo de x medio), y 3397 para los habitantes del Interior Urbano.

Para la línea de indigencia no hay dudas según el documento del INE: Línea de indigencia per cápita = CBApc (Canasta Básica Alimentaria per cápita), y debería rondar esa cifra maldita e insignificante de mil ciento once pesos.

De los números que conforman la canasta uno infiere que estos tipos no viven en otro país, viven en otra galaxia ya.

En cuanto a la Evolución del ingreso x deciles de hogares, como señala el INE en los cuadros de su informe, se puede apreciar que al 2008 siete deciles, empezando x el más bajo (cuyo ingreso promedio per cápita es de $2.349), hasta llegar al séptimo (cuyo ingreso promedio per cápita es de $10.925) podrían –de hecho- considerase en la pobreza. El 70% de los hogares de la población tienen ingresos x debajo de las 10 lucas. (Bueno, hace poco se hubo de admitir –cosas que se dicen como con buena onda pero son de una onda malísima- que el 80% de quiénes perciben ingresos en el Uruguay no pagan IRPF.) (Uno no sabe si reír o llorar cuando escucha eso.)

La prensa alentadora del discurso único de que todo va bien destaca que todos los segmentos de la sociedad comen más fuera del hogar. Lo que en principio puede ser alentador es muy engañoso: más del cincuenta x ciento de esas comidas afuera se deben a que forman parte del pago que se le hace a la gente en tickets alimentación, vales para supermercados (o que son admitidos x estos), o directamente en mercadería. Esto está expresamente consignado en el documento del INE.

X otra parte también en la prensa se ha informado que los autos se han vendido en buena forma en el 2009 y, para ser exactos, se vendieron menos: en el 2008 se vendieron 25942 unidades y el año pasado 25906, o sea, 36 unidades menos. Y los autos más vendidos son los más baratos: Chevrolet, Volkswagen y Fiat.

El diccionario dice que pobre es aquel “necesitado, que no tiene lo necesario para vivir.” 

Mientras que indigente es aquel que está “falto de medios para alimentarse, para vestirse, etc.”

Esa es la gravísima situación de la inmensa mayoría de nosotros, los uruguayos del 2010

DanielFigares

 



20.01.2010 16:25 / Mis artículos


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El Negocio es la Deuda. El pasado miércoles 23 de diciembre de 2009, dejábamos colgado en Miedo y asco un artículo que –bajo el título de “El Calentamiento Financiero Mundial”- hablaba sobre el mundo plástico que nos propone el sistema capitalista de hoy como una de sus últimas novedades: las tarjetas de crédito.

Dijimos ahí que las tarjetas surgieron a comienzos del siglo XX en los Estados Unidos, en concreto; la idea surgió dentro de las oficinas del Chase Manhattan Bank, a manos de su director, bajo la modalidad de tarjeta profesional, se insinuó con su forma mayoritaria alrededor de la década de los años 1940 y tomó difusión desde la mitad del siglo, y, sobre todo, a partir de 1970.

Reflexionábamos sobre la fuerte incidencia que tienen las tarjetas en la deuda interna en el Uruguay, que ya se situaba en torno a los US$ 8.000 millones, más US$ 4.000 millones de intereses hasta el 2014.

En una rápida encuesta a boca de jarro entre muchos amigos comerciantes –consignábamos-, el volumen de uso de las tarjetas –según ellos- era de una de cada tres personas. O sea que una de cada tres (y en aumento) paga con tarjeta de crédito.

Llegábamos a la conclusión de que esta ‘bancarización’ de nuestras vidas, que incluye a los cheques, las tarjetas de débito y de crédito, y algún que otro tipo de letra o documento de cambio, se había acelerado de manera muy repentina, si uno piensa que la primera emisión de papel moneda se realizó en 1690, en la Colonia de la Bahía de Massachussets, y que se considera a ésta emisión como el origen del papel moneda en el Imperio Británico y casi todo el mundo cristiano.

La tendencia se ve a simple vista: descuentos y todo tipo de beneficios con el uso de tarjetas; convenios entre comercios, instituciones y bancos: Shoppings, Supermercados, Periódicos, Clubes Deportivos… la lista es infinita… todo tipo de beneficios para aquellos que no utilicen papel moneda… La verdad es que la situación es evidente.

Apuntábamos también la falta de controles y/o exigencias a la hora de otorgarlas, y concluíamos en que si bien el motivo principal es que la gente así va haciendo la bicicleta, zafando, pateándola para adelante… deberíamos preguntarnos qué había adelante: ¿El advenimiento de un futuro no muy lejano en el que en las vitrinas y cajas de los comercios se leyera NO ACEPTAMOS CASH?

Bueno, tres días después, el 26 de diciembre pasado, encontramos en el suplemento cultural del diario argentino Clarín una nota firmada x el renombrado sociólogo polaco Zygmunt Bauman (autor de “Modernidad Líquida”) titulada “Del Capitalismo como “sistema parásito” que, con muchísima mayor propiedad, naturalmente, suma a nuestras reflexiones.

Bauman sostiene en el mismo que "todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad impulsada a crédito y consumo". Para él “gobiernos e instituciones han aprendido muy poco de la crisis económica reciente: la respuesta a la quiebra fue endeudarse aun más”.

La nota comienza diciendo que “tal como el reciente "tsunami financiero" demostró a millones de personas que creían en los mercados capitalistas y en la banca capitalista como métodos evidentes para la resolución exitosa de problemas, el capitalismo se especializa en la creación de problemas, no en su resolución.”

Y afirma contundentemente: “El capitalismo es en esencia un sistema parásito. Como todos los parásitos, puede prosperar un tiempo una vez que encuentra el organismo aún no explotado del que pueda alimentarse, pero no puede hacerlo sin dañar al anfitrión ni sin destruir tarde o temprano las condiciones de su prosperidad o hasta de su propia supervivencia.”

Y dice: “La introducción de las tarjetas de crédito fue el indicio de lo que se avecinaba. Las tarjetas de crédito habían hecho irrupción en el mercado con una consigna elocuente y seductora: "elimine la espera para concretar el deseo". ¿Se desea algo pero no se ahorró lo suficiente para pagarlo? Bueno, en los viejos tiempos, que x fortuna ya quedaron atrás, había que postergar las satisfacciones (esa postergación, según Max Weber, uno de los padres de la sociología moderna, era el principio que hizo posible el advenimiento del capitalismo moderno): ajustarse el cinturón, negarse otros placeres, gastar de manera prudente y frugal y ahorrar el dinero que se podía apartar con la esperanza de que con el debido cuidado y paciencia se reuniría lo suficiente para concretar los sueños.

Gracias a Dios y a la benevolencia de los bancos, ya no es así. Con una tarjeta de crédito, ese orden se puede invertir: ¡disfrute ahora, pague después! La tarjeta de crédito nos da la libertad de manejar las propias satisfacciones, de obtener las cosas cuando las queremos, no cuando las ganamos y podemos pagarlas.

A los efectos de evitar reducir el efecto de las tarjetas de crédito y del crédito fácil a sólo una ganancia extraordinaria para quienes prestan, la deuda tenía que (¡y lo hizo con gran rapidez!) transformarse en un activo permanente de generación de ganancia. ¿No puede pagar su deuda? No se preocupe: a diferencia de los viejos prestamistas siniestros, ansiosos de recuperar lo que habían prestado en el plazo fijado de antemano, nosotros, los modernos prestamistas amistosos, no pedimos el reembolso de nuestro dinero sino que le ofrecemos darle aun más crédito para devolver la deuda anterior y quedarse con algún dinero adicional (vale decir, deuda) para pagar nuevos placeres. Somos los bancos a los que les gusta decir "sí". Los bancos amistosos. Los bancos sonrientes, como afirmaba uno de los comerciales más ingeniosos.”

Unos bancos tan sonrientes que –como escribe Bauman en su nota- lo que no declaran abiertamente en sus comerciales es que no quieren que les devuelvan sus préstamos.

“Es su deuda (el interés mensual que se paga sobre la misma) lo que los prestamistas modernos amistosos (y de una notable sagacidad) decidieron y lograron reformular como la fuente principal de su ganancia ininterrumpida. Los clientes que devuelven con rapidez el dinero que pidieron son la pesadilla de los prestamistas”, devela Bauman, y nos da en ese sentido una información insólita: “Una de las principales compañías de tarjetas de crédito de Gran Bretaña se negó hace poco a renovar las tarjetas de los clientes que pagaban la totalidad de su deuda cada mes y, x lo tanto, no incurrían en interés punitorio alguno.”

Recuerda admonitoriamente Bauman que “fue a iniciativa del presidente Clinton que se introdujeron en los Estados Unidos las hipotecas subprime auspiciadas x el gobierno para ofrecer crédito para la compra de casas a personas que no tenían medios para reembolsar esos préstamos, y para transformar así en deudores a sectores de la población que hasta el momento habían sido inaccesibles a la explotación mediante el crédito...”, como para explicar sin doble sentido el dolor más reciente.

A mí me hizo acordar a aquella síntesis maravillosa a la que ya había llegado nuestro compatriota y gran estudioso de los temas financieros y económicos y su peso sobre los procesos históricos, el batllista Eduardo Acevedo, hace unos más de 60 años para atrás, x lo menos: como reza el título inicial,

EL NEGOCIO ES LA DEUDA.

DanielFigares

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Sobre mí
Figares es periodista y escritor. Ha desarrollado su actividad en radio ("El Subterráneo" y "Tarde de Perros" en Eldorado Fm; "Rompkbzas" en El Espectador; "Planb" en Amlibre), televisión ( el especial "Estamos Rodeados" de Jaime Roos, y el ciclo "Ciudad Oculta" en Canal 12), y prensa. Es autor de "En sangre propia" (1994, Ed. Graffiti), nominado al premio Nacional de Literatura Bartolomé Hidalgo. Su último libro es "Mateo y Trasante. Treinta Años"

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