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 Son enfoques que he realizado con un poco de humor satírico, y desenvueltos sobre algunos de los temas y asuntos que generan controvercias de evaluación entre las personas, los cuales muchas veces, también terminan por influencíar en nuestro cotidiano.
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16.05.2012 08:11
Mismo que muchos deduzcan que todo no pasa de un dominguillo movimiento para distraer la atención de una irada morralla creyente, no deja de ser verdad que ilustres canónigos del Vaticano están investigando a siete sacerdotes de la Legión de Cristo, por causa de supuestos abusos sexuales practicados contra menores, y a dos eclesiásticos más por causa de la práctica de otros crímenes sexuales, según lo anunció sin hacer bochinche dicha congregación religiosa.
Todo indica que ésta es la primera investigación que se hace conocer por parte del Vaticano y dirigida contra los sacerdotes de la Legión de Cristo, por causa de supuestos abusos sexuales después del escándalo que envolvió al fundador de dicha congregación, quien en época pasada abusó sexualmente de algunos seminaristas durante años, e inclusive fue padre biológico de tres hijos fecundados con dos mujeres diferentes.
En un comunicado emitido la semana pasada para la agencia “Associated Press”, la hermandad de la Legión confirmó que se refería a siete casos de un supuesto abuso dentro de los muros de la Congregación de la Doctrina de la Fe.
Además, otros dos padres también fueron mencionados por sus supuestas violaciones sacramentales, lo que hace creer que envuelvan la utilización de la dirección espiritual para mantener relaciones impropias con mujeres.
Por otro lado, en Dublín, casi al mismo tempo, el líder católico irlandés puso la cara -de roble-, para pedir disculpas a las víctimas de abuso sexual en su comunidad. En su soflama, el jefe de la Iglesia Católica de Irlanda, cardenal Sean Brady, hizo un pedido público de disculpas dirigido a las víctimas de abusos sexuales que fueron cometidos por padres católicos.
Resulta que en la década de 70, Brendan Boland, una de las víctimas, dio a Brady una lista con nombres de religiosos supuestamente envueltos en casos de pedofilia. No en tanto, en entrevista dada a una emisora local al inicio de la semana anterior, el cardenal admitió no haber investigado el asunto con la ayuda de la policía…
-Le pido disculpas a él (en referencia a Brendan Boland) y a cualquier otra víctima-, expresó el prelado… ¿Será que sufrió un repentino ataque de remordimiento?
Es bueno destacar que el cardenal Brady, de 72 años, ha enfrentado una constante presión para dejar el cargo que ocupa en medio al surgimiento de nuevos escándalos envolviendo al padre Brendan Smyth, quien fue acusado en por lo menos 75 casos de abuso. Smyth era uno de los nombres que aparece en la lista de Boland.
Como el sacerdote no fue detenido, continuó a violentar niños durante los años siguientes a la denuncia ignorada. Pero tal vez como el castigo Divino no tarda y siempre nos llega en vida, el acusado terminó muriendo en 1997, un año después de haber sido condenado a 12 años de prisión por parte de las acusaciones juzgadas.
Pese a las críticas y tal cual fuese un político a defender su base electoral, el prelado Brady insta en permanecer en su puesto argumentando que tiene el apoyo de la mayoría de los fieles y religiosos. No en tanto, se sabe que tres de los cuatro principales partidos de Irlanda y el vice-primer-ministro Martin McGuinness insisten en pedir la renuncia del olvidadizo sacerdote.
No olvidemos que en 2011, Irlanda anunció el cierre definitivo de su embajada en el Vaticano, -una de las más antiguas de la historia de la Iglesia-, después que las investigaciones realizadas por orden del gobierno irlandés revelaran la ocurrencia de casos de abuso en instituciones asistenciales para niños que eran administradas por católicos. En las indagaciones se llega a afirmar que los padres acusados de pedofilia, eran simplemente transferidos por los bispos para otras parroquias en una tentativa de barrer la basura para debajo de la alfombra.
Por tanto, en un mundo donde nadie o casi nadie se hace cargo de nada, ya no nos resulta extraño que los responsables directos de grandes catástrofes miren para otro lado y, como máxima autocrítica, murmuren entre dientes: “Calma, con el tiempo todo va terminar en pizza”… ¿Será?
15.05.2012 08:36
Algunos opinan que la Historia contemporánea está repleta de casos similares a los sucedidos en antaño, y todos calcados en la jocosa fábula del ninfomaníaco burro del Arca de Noé, ruda bestia cuadrúpeda que pasados los siglos aun consigue sugestionar a los eclesiásticos seguidores de alegorías de bargueño.
Sin necesidad de ir muy lejos, recuerdo una historia sobre los bastidores da la Independencia de Brasil, y contada de manera cómica para desbravar tal aventura. Todo comenzó en 1785, con la llegada de la pequeña española Carlota Joaquina a Portugal para casarse con Don João VI. Pasados los años, en 1808, después de mucha indecisión, D. João VI resuelve transferir la corte portuguesa para Brasil, en un célebre intento realizado para huir de los ataques y del poder bélico y conquistador de Napoleón Bonaparte. En paralelo a la historia de los monarcas, se desenvuelve el romance da doncella Manuela con Francisco Gomes, más conocido como Chalaça.
Ya en Brasil, el rey D. João VI y su mujer, la impaciente y fogosa Carlota Joaquina, crían a sus hijos Pedro, Miguel e María Teresa mientras estos se ven obligados a convivir con las locuras de su abuela, Dona María I, dama muy popular en la corte y bautizada como “La Loca”. Al principio, los reyes intentan adaptarse a las diferencias de hábitos de la colonia. Pero mientras el tiempo va pasando inocuo, el primogénito Pedro tendrá la sabia oportunidad de adquirir experiencias en lo amatorio-carnales con muchas mujeres, pero solamente dos serán oficiales: D. Leopoldina, y después de su muerte, la bella Amelia.
Este noble ninfomaníaco pasará por turbulentas paciones en su vida, como la que sostuvo con la artista Naomi, la amante más famosa de Brasil, o con Domitila de Castro Canto e Melo, la celebérrima Marquesa de Santos. Sin embargo, las malas lenguas afirman que el donaire de Pedro para despertar tan ardiente pasión por una dama, debe ser hereditario, ya que su madre Carlota Joaquina justiprecia el ardiente sangre español que lleva en sus venas, y porque también ella mantiene varios amantes, sin importarse en humillar su obeso y rechoncho marido siempre que puede.
Por otro lado, las historias de Chalaça y D. Pedro pronto se cruzaran en Brasil. Una fuerte amistad nasce entre los dos, lo que le otorgará a Chalaça el puesto de primer secretario y brazo derecho del príncipe. Frecuentando la corte, Chalaça conoce la avispada Branca Camargo, una linda dama que se encarga de aplicar embustes y trapazas junto a su padre, Camargo. Francisco Gomes se apasiona por ella. Desencuentros irán marcar la futura vida del muchacho, quien también quedará dividido entre dos amores: Manoela e Branca.
Los años pasan y otras historias erótico-ninfómanas similares rellenan nuestro cotidiano, hasta que en días de hoy llegamos a enterarnos de una ninfómana alemana que se cobró su segunda “víctima” en un mes. Reporteros cuentan que en ambas ocasiones, los extenuados y quebrados varones tuvieron que ser asistidos por la policía.
Todo comenzó a mediados del pasado mes, cuando la policía de la ciudad de Múnich debió asistir a un hombre llamado Dieter Schulze, quien pedía auxilio desde un balcón. El hombre relató posteriormente que había concurrido al lugar para un encuentro sexual con una dama… La que parece ser de no muy noble figura.
El problema surgió cuando la mujer quiso que dicho encuentro se prolongara más allá de las posibilidades física-anatómicas del incauto Dieter. Insatisfecha, la bella lo enceró en el apartamento con el propósito de no dejarlo marchar hasta que cumpliera nuevamente con su “cuota”. Finalmente, el exhausto hombre logró salir de rodillas al balcón cuando su captora se quedó dormida… Se habría cansado de esperar, pobre mujer.
En aquella ocasión, la ninfómana fue arrestada y luego liberada sin que se le imputaran cargos. Todo según lo informa el periódico “Daily Mail”, al noticiar sobre esta mujer de 47 años de edad, -a quien ya le debe estar alcanzando las últimas chispas de la libido-, que volvió a la carga la semana pasada.
A continuación, la policía volvió a apersonarse en el edificio donde fuera rescatado el agotado Schultze, y en el portal del inmueble encontraron a otro hombre de origen africano, sentado en el suelo y llorando… ¿No sé de qué?
El hombre explicó a la policía que había atravesado un calvario de nada menos que 36 horas sometido a las exigencias sexuales de la mujer. Al igual que en el caso anterior, logró huir en un descuido de su captora, pero no pudo ir muy lejos, ya que estaba tan extenuado que no podía caminar… ¿Cómico, no? Pues bien, la nueva víctima terminó contando que había conocido a la insaciable fémina en un viaje de autobús, y que ella lo había invitado a su casa para un encuentro íntimo que finalmente “fue un infierno”, relató.
Fuentes policiales confirmaron que la mujer fue arrestada nuevamente. En su primera detención, esta habría ofrecido a los agentes un “revolcón rápido” antes de ir a la comisaría, oferta que ellos rechazaron por fuerza del honor al uniforme que vestían.
Creo que algunos no han comprendido cosa alguna de lo aquí sucedido. Es verdad. Sin embargo, introspectivo, al escribir fui llevado a las profundidades de la meditación acerca de los nostálgicos prodigios de la necedad y las exuberantes titilaciones de la estupidez… ¡Formidable!
14.05.2012 08:33
Como si una vez más estuviésemos viviendo aquellos célebres ciclos faraónicos, ahora, impregnado por una mezcla de pasmo y éxtasis, parece que todo vuelve a ocurrir a mi alrededor… ¡Impresionante!, pues mismo que me empeñe con fervor mesiánico haciendo de todo para que lo casual perdure y el fatalismo exista exorcizado por las cosas vanas de la vida, no hay caso, todo sigue de igual en peor.
Estoico, no me canso de escuchar que ciertos prudentes afirman que por causa de la perturbadora necesidad de querer manipular lo lúdico en lugar de lo sagrado, tales actos solamente nos coloca frente a la edificante y olvidada arte de querer ser diferentes, una aseveración que incomoda y perturba a la paulatina mayoría del orbe, o sea, todos aquellos que todavía insisten en querer usar la cabeza para separar las orejas.
Digo esto, porque la realidad a veces tiene facetas mucho más interesantes que el dogmatismo de tantas porquerías sin importancia, y ya que ahora me entero de que un personaje carente de discernimiento acabó de demandar a la empresa BMW, asegurando que el asiento de su moto lo dejó impotente tras una erección de 20 meses… ¡Extraordinario!
Pues bien, cuento a fin de poder desglosar tan fantástica tiesura, que días atrás, Henry Wolf, un bípede humano residente en California, tomó la instintiva decisión de demandar a la firma alemana BMW, y en los folios del proceso, tal hombre alega haber tenido una erección prolongada a lo largo de 20 meses a causa del asiento de una moto de esa marca. Y la causa de su arrebato, se debe a que tras tan dilatada anomalía, Wolf habría quedado impotente… Parece que ahora, ni el viagra le ayuda.
Vernon Bradley, el afanoso abogado del demandante, llega a afirmar todo impetuoso, que su cliente sufrió “un grave caso de priapismo”, lo que no deja de ser una dura acusación sobre la cual la compañía automotriz no se ha pronunciado hasta el momento.
Todo indica que los problemas para Wolf habrían comenzado en mayo de 2010, cuando montaba su motocicleta BMW modelo 1993 con asiento Corbin - Pacific. Resulta que al cabo de cuatro horas de marcha, Henry notó la presencia de una “erección persistente”, sin sospechar hasta qué punto el adjetivo resultaría acertado.
En declaraciones al diario “Usa Today”, el jurisconsulto Bradley explicó que su patrocinado “tiene problemas desde aquel día y ahora no puede involucrarse en un acto sexual, lo que le está produciendo daños mentales y emocionales”… Mismo que a veces el desquiciado motociclista recurra a hojear algunas revistitas de Playboy, filmes XXX, u otros recursos erótico-estimulantes.
Sin embargo, entre el vulgo hay quienes lleguen a pensar que el tipo de material utilizado para revestir el asiento de la moto, podría pertenecer a aquella parte anatómica de la vaca que al toro tanto le gusta, pero eso no pasa de simples especulaciones anatómico-filosóficas de una caterva de gentuzas sin otra cosa con lo que se ocupar.
Así, delante de tan trémula irracionalidad, sólo nos resta -al preciado lector y a mí-, la efusión sentimental o el lirismo emotivo en el cual la verdad se encuentra en estado viscoso donde sólo el psicoanálisis podría aventurarse a curarla de esas mismises de la rutina insidiosa, emocionante y aventurera de Ser-Estar en esta vida, y claro, sin que ciertos idiotas confundan todo eso con las bucólicas actividades mentales practicadas bajo el casco al estar subidos en una motocicleta… ¿No es fantástico?
13.05.2012 07:44
Para cualquier esclarecido de ideas, son evidentes algunos de los distintos desafíos que les tocó vivir a Francia, Estados Unidos y España durante las décadas del sesenta y del setenta del siglo pasado. En los sesenta, Francia salió de la guerra civil argelina, creció con vigor, y revolucionó la cultura occidental con su mayo del 68. Por otro lado, Estados Unidos vivió las reivindicaciones democráticas de su población negra, apostó en el proyecto de “Gran Sociedad” del presidente Johnson, y sufrió el desgaste de la guerra de Vietnam. Por su vez, España, bajo la dictadura de Franco, sufrió un fuerte proceso de emigración internacional, y empezó a forjar una nueva clase media con cierta capacidad de consumo que culminó con la abertura de puertas a una mayor movilización contra el régimen despótico y arbitrario que el general les había impuesto.
También en medio de los desdenes de los setenta, Francia avanzó fuerte en su agenda de modernización social, al bajar a 18 años la mayoría de edad y al consagrar más derechos para las mujeres, pero su economía sufrió duramente la crisis del petróleo de 1973. En EE.UU., renunció el presidente Nixon por causa de las escuchas del Watergate, y hubo espacio para dudar sobre las sólidas bases de la potencia americana y para, al mismo tiempo, promover una novedosa política exterior dirigida por el presidente Carter. En España, la muerte de Franco abrió un nuevo tiempo de esperanza democrática, aunque siempre empañado por los atentados terroristas de ETA, y se avanzó en una apertura social y cultural que fue preámbulo de la fuerte integración ibérica al proceso de unión europeo.
En cada uno de esos países, todos estos episodios son revisitados hoy por analistas y académicos, buscando encontrar en ellos nuevos matices de interpretación, para destacar visiones distintas, o para conocer mejor los meandros del pasado. Sin embargo, en ninguna parte ocurre que hechos de hace ya 40 o 50 años ocupen un destacado protagonismo en el debate público del día a día de su sociedad.
Y no es que ellos no hayan sido relevantes en la historia de cada uno de esos países. En ocasiones especiales, por cierto, algunos de estos hechos son puntualmente recordados. Pero allá no pasa, como aquí que, una y otra vez, los eventos de hace medio siglo ocupan tiempo y energía de la opinión pública como si fueran de una acuciante actualidad.
Aunque nos sea un poco difícil entender el porqué de esta omnipresencia del pasado reciente en nuestra agenda pública, hay dos motivos que pueden explicarla. El primero, es que es previsible que un país intelectualmente algo holgazán y conservador, prefiera discutir de temas que ya conoce, y cuyas posiciones encontradas también son relativamente previsibles, antes que enfrentar el desafío de formarse opinión sobre temas nuevos y más complejos: desde la conveniencia de la energía nuclear, hasta los riesgos de nuestra estructura demográfica para el financiamiento futuro de la seguridad social, pasando por las exitosas experiencias educativas comparadas, como la de Finlandia, o por la conveniencia de aplicar una regla fiscal, como hace Chile.
El segundo, es que vivimos atosigados desde hace décadas por el formidable protagonismo de la generación nacida entre los años 1935 y 1945. Su experiencia vital, sus problemas y debates, su forma de ver el mundo, sus dificultades y desencuentros, en particular cuando estuvieron en su cumbre vital y vivieron de un lado y del otro la violencia política y su corolario dictatorial, son el centro de sus desvelos y, por consecuencia de ese permanente protagonismo, se transforman, casi naturalmente, en los temas que ocupan la atención del país.
El problema es que esta pesada presencia del pasado nos impide mirar al futuro con la frescura y espíritu renovadores que se precisan para enfrentar los desafíos del siglo XXI. En la cultura, pero también y sobre todo en la política, se hace cada vez más necesario que la generación pos-dictadura, esa que nació entre 1973 y 1985, ocupe mayores espacios de protagonismo. Digo esto, porque sus integrantes están en una etapa de sus vidas en la que, naturalmente, deben demostrar preocupación es por su país del 2020-2030. Para ellos, los debates sobre los sesenta y setenta no importan posiciones personales del pasado. Son ya temas de historia para ser enseñados en clase de colegio o guardados en los museos.
No hay país que pueda construir su futuro si cree que debe hacerlo sobre la base de debatir constantemente sobre quién hizo qué hace cuarenta o cincuenta años. En los países de primera, las sociedades debaten su presente y su futuro, y dejan, sin culpas, el pasado para la Historia… Que al final de cuentas, es de ello que viven los museos… ¿O no?
12.05.2012 08:02
Es evidente que el sentimiento del odio es el germen de muchas desgracias, pero también es posible comprender que ésta es la única defensa que tenemos los humanos para luchar contra lo que nos amenaza o nos aniquila de una forma inminente o no. Sin embargo, infinitos señalan que desde el odio no se construye; y es solamente desde el amor que se crea y se genera el bienestar.
No en tanto, puede considerarse absolutamente lícito y comprensible odiar la guerra; y es lógico y entendible que alguien odie profundamente al que mató o mandó matar a un ser querido, o hasta el que nos robó nuestros modestos ahorros en una salidera bancaria. Pero: ¿qué otro sentimiento más que el odio se puede tener frente a los estafadores gubernamentales o privados que se quedan con el dinero del pueblo?
Lo que nos pasa, es que el tiempo y la costumbre de irse adaptando al horror y pasar a aceptar como hechos normales el robo, el dolo, la estafa y la tan mentada “avivada”, nos ha ido insensibilizando anta tanta maldad, que nuestros propios frenos morales nos llevan al perdón y a la resignación frente a tantos atropellos cotidianos.
Pero existen algunos pobres de espíritu que llegan a sustentar una posición sumamente singular y dañina con respecto a los “ciudadanazos” contrarios a la ideología oficial que los gobierna. Y como tal, no hace mucho que se vio a un locuaz y mediático líder pronunciándose con mal gesto e ira inocultable, sobre el acuerdo de alianzas con asambleístas de otras tiendas políticas sobre proyectos de Leyes diversas, y acerca de los que tanto se ha discutido, tanto se conjeturó y tanto se teme.
En todo caso, es bueno recordar que si es que aún tenemos democracia en nuestros países, entonces nos asiste el derecho al voto libre y secreto, y con él elegir a quien más nos plazca, al que se considere que representa mejor nuestros intereses, y hasta en quien nos simpatice, o en quien tengamos o depositamos algo de confianza. Al descalificar a los representantes de la oposición en la Asamblea Nacional, pienso que se está haciendo lo mismo con quienes votaron por ellos.
Ningún voto es más voto que otro, todos son iguales, todos pertenecen a ciudadanos que esperan verse representados, respetados y servidos por un gobierno legítimamente elegido, aunque sea de signo ideológico diferente al que se suscribe.
El perspicaz lector se indagará sobre una cuestión indiscutible: ¿Será difícil de entender que se gobierna para quienes nos dieron el voto y para quienes nos lo negaron?
Quienes con su actitud cicatera llaman a desconocer a la oposición, aunque sólo sea por un simple acuerdo parlamentario, asume una posición muy peligrosa para el conjunto de la sociedad, pues su acto puede entenderse como un llamado a la desobediencia.
Pero si es así, a mí me ha quedado una duda: ¿quién lo sanciona? Este es un punto crucial y delicado, pero insoslayable, que la Asamblea debería incorporar de inmediato a cualquier nuevo proyecto de Ley... Y sin temor, dicho sea de paso.
Claro que el perdón y la misericordia son prendas espirituales estimables, pero esos sentimientos nobles no deben convertirnos en peleles autistas y desacerbados… Pues poner la otra mejilla es cristiano, pero dejarse pegar, es imbécil.
O si prefiere que se lo diga de otra manera: “Perdonar es divino, olvidar es de bestia”.
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