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 Son enfoques que he realizado con un poco de humor satírico, y desenvueltos sobre algunos de los temas y asuntos que generan controvercias de evaluación entre las personas, los cuales muchas veces, también terminan por influencíar en nuestro cotidiano.
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02.09.2010 12:09
Sentado delante de toneladas de papel viejo y de una infinidad de lepidópteros voraces a mí alrededor; busco investigar la Historia que elucide mi incomprensión, y es allí que encuentro genocidios, homicidios, suicidios, uxoricidios, infanticidios, matricidios, parricidios, magnicidios, insecticidios, espermaticidios, novairquicidios… En fin, ¡Dostoievski puro!
Sin embargo, mucho más interesante que poner en claro y sacar en limpio esas excrecencias del pasado, creo que todavía es mejor permanecer perdido entre la humareda penumbrosa de un cigarro, con un buen scotch en la mano, adivinando la magia y el simulacro de los compendios históricos, sin pensar sobre lo que sucedió de facto, y sí, en lo que podría haber sucedido allí.
Imagínense, por ejemplo, que Lady Godiva, la mujer del rey, no fuese aquella bondadosa dama anglosajona que salió desnuda montada sobre un caballo, también en pelo, para atenuar los impuestos de la población de la Coventry del siglo XI. ¡No, no! Observando con una acuidad surreal, notaremos que, en verdad, podría tratarse de Lady-Goodyear, una chiita adiposa cualquiera, con sus delicados rollos en la cintura e inmensas cantidades de aire en el interior de su cráneo… ¡Sí!, ella estaría allí, desnuda sobre el equino claudicante, a desfilar su desnudez en favor de los “Sin plata” de la época, o cualquiera de esas ocurrencias de loco que se practican en el orbe de tiempos en tiempos… ¿No sería fantástico?
Como ven, autoforjada, la Historia parece querer mostrarse mucho más interesante… Y en esa línea alegórica-excrementosa, uno puede imaginarse cosas más sublimes, como por ejemplo, interpretar mejor cuando dicen algo como: “Sugieren que el estrés, determina el tipo de mujer que atrae a los hombres”.
Sin sobresalto, les digo que en un reciente estudio de la Universidad de Trier, en Alemania, indican que vivir bajo niveles de tensión, inclina a los varones a seleccionar damas con rasgos genéticamente diferentes a los suyos… ¡Me parece algo formidable! No sé, pienso yo.
Ellos indican que los varones se sienten atraídos por un grupo más amplio de mujeres, si están bajo mucho estrés. Al menos eso, es lo que revela un último estudio alemán publicado en Proceedings of the Royal Society B, y por el diario The Guardian.
Pero, ¿cómo define el estrés, el tipo de mujer que le atrae a los hombres? Según Johanna Lass-Hennemann, quien dirigió el estudio en la Universidad de Trier, éste estado de ánimo acentúa la tendencia de los varones a “multiplicarse por mezcla de razas”. Es decir, lo incita a buscar a mujeres de diferentes rasgos faciales y genéticamente distintas a ellos, puesto que el inconsciente y la perpetuidad de su raza les dice que los hijos engendrados con ellas estarían mejor preparados para hacer frente a un medio ambiente estresante y a un mundo caótico… ¡Impresionante!
Para la realización de este estudio, se dividió a 50 estudiantes, hombres heterosexuales, en dos grupos. A un conjunto, se le pidió que sumergiera un brazo en un balde de agua helada durante tres minutos antes de participar en la prueba y al otro, en un balde de agua cálida y agradable. El nivel de estrés del primer grupo aumentó rápidamente: las mediciones del ritmo cardíaco y sus niveles de cortisol (la hormona del estrés), se incrementaron. Todos los estudiantes fueron conectados a electrodos que daban cuenta de cada movimiento del músculo ocular.
Luego, miraron 40 imágenes de mujeres en la computadora: 30 de ellas desnudas y muy sexys, y 10 de ellas vestidas y menos sensuales. Los hombres estresados eligieron a las que les eran muy diferentes en sus rasgos faciales; mientras que el resto, prefirió a las que más se le parecía… ¡Estupendo!
Los no estresados dijeron que las chicas muy diferentes a ellos eran en promedio, menos atractivas en comparación con aquellas que se parecían a ellos físicamente. Los estresados dijeron que las chicas de rasgos totalmente diferentes a ellos, eran un 9 por ciento más atractivas. Estas conclusiones coinciden con otras investigaciones que revelan que, también los animales pierden sus preferencias de apareamiento normales cuando están estresados.
Lass-Hennemann aseguró que es muy poco probable que el estrés circunstancial, momentáneo, cambie los gustos de alguien a la hora de elegir pareja, pero si el hombre se siente tenso por un plazo largo, tal vez podría modificar sus gustos y preferencias. “Pensamos que los ambientes crónicamente estresantes deberían favorecer el cruce de individuos disímiles porque, según vemos, la endogamia puede llevar a tener hijos sin la suficiente diversidad genética para hacer frente a la variedad de circunstancias que les impone un medio ambiente peligroso y estresante”, explicó la investigadora… O sea, lo anterior quiere decir que, hijos de parejas “mixtas” pueden tener más herramientas para sobrevivir en un mundo difícil y cada vez más estresante… ¡No es increíble!
31.03.2010 05:36
La historia cuenta que en la época de Galileo, investigar significaba depender de los ricos y poderosos mecenas, quienes a su vez, se dejaban “guiar” u orientar por la Iglesia. Por ese motivo, un benefactor, por importante que él fuera, difícilmente podía apoyar a alguien cuyas teorías no cuadrasen con el canon establecido. Esto terminó generando algo que había permanecido larvado, y finalmente despertase. Algo que se mantendría durante muy largo tiempo…, la conspiración, o si se prefiere, la conjura para poder “respirar de forma diferente”.
Sin embargo, pese al omnímodo dominio de esa Iglesia sabuesa y hurona, había otras formas de pensamiento, otros sistemas de entender la vida y de comprender la magnitud de las cosas. Esa metodología no siempre pasaba por seguir a pies juntillas lo que ordenaban los dogmas religiosos. Era preciso prescindir de ellos, y lógicamente, hacerlo en secreto. En aquella época, existieron numerosos grupos que, amparándose en otras filosofías, en el esoterismo y, por supuesto, en el ocultismo de las lejanas religiones orientales, dieron cauces y dinero a las nuevas ideas. Y a la sazón, las sociedades secretas apoyaron los avances científicos y la ciencia se hizo conspirativa.
Fue por ese motivo que el médico y teólogo aragonés Miguel Servet, acusado de herejía por haber cuestionado el dogma de la Trinidad, fue condenado a morir sosegado en las hogueras de la Inquisición; mientras que otros científicos y pensadores notables fueron perseguidos o murieron en extrañas circunstancias. El Vaticano y los “sabios” del sistema que recibían su protección y sus sinecuras, estaban dispuestos a cualquier recurso para impedir que el afán de conocimiento acabara destruyendo su poderío. No en tanto, los testarudos investigadores siguieron adelante, y a menudo, amparados en el secretismo, porque creían en la verdad expresada por el gran Galileo en el siguiente párrafo:
“La ciencia está escrita en el más grande de los libros, abierto permanentemente ante nuestros ojos, el Universo, pero no puede ser comprendido a menos de aprender a entender su lenguaje y a conocer los caracteres con que está escrito. Está escrito en lenguaje matemático y los caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las que es humanamente imposible entender una sola palabra; sin ellas uno vaga desesperadamente por un oscuro laberinto…”. ¡Magnífico!
Y es el propio lenguaje, el que guarda algunas antiguallas magnánimas. Y así, por una de esas casualidades del destino, entre esos paseos que ocasionalmente emprendo por el viejo Diccionario de la Real Academia, inesperadamente me encontré con una palabra que me despertó atención: “Eubolia”, la cual personifica una virtud que ayuda a hablar convenientemente y es una de las que pertenecen a la familia de la prudencia. Una palabra vernácula del idioma griego antiguo, que simboliza “buen consejo”.
Y en cuanto a no confundir oratoria con charla, buena es la frase de Lord Halifax: “Di lo que tengas que decir; y cuando termines un buen párrafo, ¡cállate!”. También Rogelio Magallán, periodista mexicano, sobre “eubolia” dice: “No es un animal, ni una enfermedad, ni un tecnicismo de esos que tanto se acostumbran en esta época de la globalización. ¡No!, la eubolia es una virtud tal como lo son la bondad o la nobleza y, en su significado más amplio, consiste en la discreción y reserva que debe tener una persona para no expresar sino lo indispensable y lo que conviene decir”.
Ya Azorín, en su libro “El Político”, le dedica a la eubolia un capítulo, relacionándola con la actitud que los políticos deberían guardar al respecto, practicándola en todos sus actos públicos, ya que el hombre reservado es aceptado siempre con consideración, interés y respeto. En política, según Azorín, siempre gana más quien sabe callar y no dice si no lo preciso; y que quien deja que se desparramen sus palabras sin ton ni son y sin la más mínima reflexión, en vez de transmitir un mensaje claro a sus escuchas, termina por originar dudas, confusión y desconcierto.
La palabra eubolia describe un desorden mental que conduce al orador, sobre todo al político, a extenderse más allá de lo que la prudencia sugiere. Nadie debería ser imprudente en sus expresiones, aún cuando esté disgustado por cualquier circunstancia, menos aún, si nos referimos a los señores Presidentes de cualquier una de las Repúblicas que nos rodean.
Por consiguiente, sería bueno que ellos aprendiesen de una vez por todas a no decir las cosas correctas en los lugares equivocados, y a exponer genialidades momentáneas en los horarios más impropios; mismo porque, como todos saben, lo pestífero o malsano, puede mismo llegar a ser desbastador para la salud… ¿No le parece?
30.03.2010 03:36
Postrado en la inmersión de las perplejidades cosmopolitas, y mismo que esa ambición sólo radicase para el ámbito profiláctico, descubro que ese tipo de baño mueve con las adormecidas regiones ancestrales… ¿O será el insidioso peligro de las fiebres palustres a me sondar las neuronas adormecidas?
En todo caso, quien sabe si no es la Realidad, mucho más densa que la Fantasía, a compeler la total sumersión del artista en aquella límbicas regiones en donde, la torre de las iglesias y el bonete de los generales, siempre se muestran superiores al horizonte. ¿He?
Al final, y pese a la vertiginosa intención de querer decir placeres filosóficos sobre el periplo náutico realizado en un simple baño, la Lógica otra vez se mostró dogmática, rancia, anti-higiénica y lúbrica, restándome únicamente la esperanza de lograr realizarlo tranquilamente en mi semicupio dorado, el cual, claro está, que por motivos obvios, no lo compartiré con ninguno de mis lectores; y allí me someteré a las inclinaciones de la monomanía contemporánea.
Sin querer cometer el desliz de caer en la real, y sin confundir los nobles pudores de César con el tercer ojo místico de Lobsang Rampa, en éste instante waterclosetiano reflexivo, descubro que dos fantasmas embotellados en recipientes de cristal, ambos pertenecientes a un anciano y una niña, fueron vendidos por miles de dólares en Nueva Zelanda; y que según declaraciones de su antigua propietaria, los supuestos espíritus habrían sido “capturados” allí, porque ellos le dificultaban comer y conciliar el sueño… ¡Estupendo!
Fue una estación de televisión local de Nueva Zelanda, la que informó que las dos ampollas de cristal con los supuestos fantasmas de un anciano y una joven, fueron vendidos por casi 2.000 dólares, siendo una compañía que comercializa sistemas electrónicos para dejar de fumar, la que se hizo con ambas después de que el portal de subastas online Trademe, anulara por fraudulenta, una puja que había elevado el precio hasta llegar casi a los 5.000 dólares.
La dueña de los presuntos espíritus, Avie Woodbury, afirma que los había comprado del exorcista de una secta que los había capturado en su casa y atrapado en dos contenedores llenos de agua bendita.
La Sra. Woodbury sostiene que los fantasmas pertenecen a Les Graham, un hombre de avanzada edad que murió en la casa hace casi cien años, y a una pequeña que corrió la misma suerte tras visitar la vivienda e intentar resucitar a Graham jugando con una cuija.
Según los relatos de la anterior propietaria, los espíritus le dificultaban comer y conciliar el sueño, ya que: -“A veces, las botellas se ponían como a hervir, y sentía que unas manos me tocaban el cuello, oía voces procedentes de habitaciones vacías, y otras cosas raras”, aseguró ésta sobrecogida mujer, quien añadió que su perro también sentían la presencia de lo sobrenatural, ya que se negaba a entrar al “cuarto de los fantasmas”, o su sobrina, que hablaba con la niña muerta… ¡Fantástico!
No hay como negar tanto bullshit proveniente de esa ilustre casa de los espectros, sin sentirse confuso ante las inefables descripciones de lo que se pasa en las almacenes de una conciencia enfundada, a no ser, evidentemente, ocultar cualquier merchandising imaginario, para lograr encontrar alguna brecha entre tantas incoherencias que reportan el desequilibrio general, y así, finalmente, poder sentarse tranquilo para gozar los placeres existentes en el interior de la Nada… ¿No conviene conmigo?
29.03.2010 01:26
En un permanente conflicto existencial entre sí, la durable disputa de la tesis ante la antítesis, no tiene fin y, consecuentemente, es únicamente por intermedio de tales consideraciones, que se torna posible alcanzar el enfado total, o la justificada fama que es conquistada por algunos idiotas.
Por lo tanto, siempre existirá algún cualquiera queriendo corromper el sentido de las palabras, mismo sabiendo que aptitud y lentitud, son diametralmente y frontalmente opuestas entre sí, por la propia ley de los vasos comunicantes.
Es por eso que, entusiasta y advertida de que la vida es breve, la aptitud talentosa vuela como un cohete, mientras que, alelado y majadero, el amateurismo anda siempre arrastrándose como un gusano, no obstante, dentro de su ingenuidad, Jonathan Swift afirmase que: “Despacio se llega lejos”, incluyendo su obra principal Los viajes de Gulliver, que constituye una de las críticas más amargas que se han escrito contra la sociedad y la condición humana.
Parecería que las distancias mentales de los humanos nos son determinadas por alguno de esos dioses peripatéticos que, con una precisión omnipotente, llega a acariciar las franjas fronterizas del desespero, llevándonos a recordar que la Realidad tiene un gusto estercóreo, no en tanto, sabemos que, si se posee algo de talento y sabiduría poética, algunos logran hacer un buen relleno de empanada.
Ad líbitum, me entero que un ampuloso empleado de una empresa funeraria llamada Cave, recibió un cuerpo de 2 metros de alto; y para no hacer sufrir más a la familia, decide rebanar las extremidades, mismo que después de su inconexa actitud, las autoridades hayan clausurado el lugar por orden judicial.
¡Sí, es verdad!, esa empresa fúnebre localizada en Columbia, EU, fue el local en donde un sagaz empleado le cortó las piernas a un cadáver porque éste no cabía en el ataúd, y en conclusión, ella resultó clausurada por orden judicial.
La juez Deborah Durden ratificó la decisión de la Junta Funeraria del Estado, de revocar la licencia de la empresa funeraria Cave y su propietario Michael Cave, mismo que éste reconociese ante un tribunal administrativo, que hace cinco años, un empleado de su empresa le cortó las piernas a James Hines, quien medía 2,01 metros (seis pies con siete pulgadas) de estatura, sin antes consultar a la familia. Dijo que el motivo de debía a que no quería causar mayores sufrimientos a los familiares… ¡Actitud más que magnánima!
Sin embargo, la viuda de Hines se enteró de la injustificada conducta de la funeraria, porque un empleado que había sido despedido de la casa mortuoria hace un año, terminó notificando en hecho a la familia. Finalmente, la viuda expuso a los reporteros, que: “Recibir la noticia, fue como si su esposo se hubiese muerto por segunda vez”.
Parecería que asolada por la estulticia de la globalización, la inquietud de algunos ciudadanos norteños captó muy rápidamente la imaginación fantasiosa, y en su lugar, imbricó patéticos rastrojos de la Realidad, acabando por hacer estremecer los pudores económicos del orbe, y dio en lo que dio. Eso demuestra que la estupidez es universal, y que el sentido de la vida permanece igualmente absurdo tanto aquí, como del otro lado del planeta… ¿O es sólo un delirio mío?
28.03.2010 04:57
Hay veces que es dificultoso poder explicar tantos misterios sobre el infinito, principalmente, porque las mentes mundanas difieren en sus epítomes. Vea por ejemplo que, para algunos, ellos nada más son, que una diarrea emotiva que se manifiesta en meras imprecaciones del verbo, con una leve pizca de perplejidad y, ciertas veces, con un poco de estupefacción. Ya para otros, aquellos pseudos-escrupulosos que se intitulan más ortodoxos, ¡no!
Con todo, descubro que, para mí, todo eso me es indiferente, porque aunque mismo no siendo preguntado a éste respecto, veo la cosa con tanta naturalidad, que se me hace difícil explicarla, a no ser, claro, escindiendo las puertas de la mente; mismo porque el niente y otras puerilidades no interesarían a nadie, salvo, por supuesto, a los regardeurs del espíritu.
Por causa de esos impulsos de catarsis del ánimo, es que a veces, rumiando ocios, soy asaltado por deseos faustianos de conocimiento y, finalmente, termino por enterarme de fenómenos que me causan una ciclópea alegría espiritual. ¡Sí! mi cuerdo leedor. Como uno no podría sentirse así, en esa descomunal y abrumadora euforia, si los sabios letrados afirman que: “La vejez aumenta el deseo sexual en los hombres”… ¡Delirante!
¡Pues bien! Los datos arrojados por un reciente estudio elaborado por los científicos de la Universidad de Chicago, y el cual fue publicado en el British Medical Journal, apuntan que: “Los matrimonios entre varones de la tercera edad y mujeres jóvenes, son un factor que permite mantener activo la libido y los encuentros eróticos en este grupo de personas”… ¿No es rimbombante?
Sin embargo, ellos afirman que los hombres tienen una vida sexual activa cinco años más que la de las mujeres. Lo anterior se debe a sus condiciones de salud, pues los varones, sin importar su edad, tienen y desean sexo, mucho más que las mujeres en las mismas condiciones de energía... ¡Qué pena, pobres chicas!
Ellos afirman que la investigación se llevó a cabo en Estados Unidos con seis mil personas, y las notas arrojadas por esta pesquisa, fueron calificadas de sorprendentes, ya que: cuatro de cada 10 hombres de entre “75 y 85 años” continúan teniendo relaciones sexuales. Sin embargo, en las mujeres, de ese mismo rango de edad, la cifra disminuyó a dos de cada 10… ¡Que aflicción, pobres señoras! O… ¡Haya Viagra suficiente!
Los investigadores atribuyen esto, a que los varones tienen más probabilidades que las mujeres de ser sexualmente activos y de estar interesados en su lado erótico en general, así como en su salud sexual. Y estas diferencias aumentan con la edad, según indica el reporte.
También se demostró que una vida sexual más saludable, alarga la calidad y tiempo de existencia en las personas. Lo anterior, ocurre más en varones quienes tienden a casarse con mujeres más jóvenes… ¡Especialmente, si ellos tienen una buena cuenta bancaria!, pienso yo.
Todo lo contrario ocurre con las damas de la tercera edad. Ellas suelen disminuir el número de encuentros sexuales durante sus últimas décadas de vida. O, si enviudan o se divorcia, difícilmente se vuelven a involucran sexualmente con una nueva pareja… ¡Pobrecitas… que desperdicio!
La doctora Stacy Tessler Lindau, profesora de ginecología y de medicina geriátrica y, una de las personas que encabezó esta investigación, señala que no es nueva la idea de que los hombres piensan más en sexo que las mujeres, pero, aclara, que esta investigación ahonda en el ángulo de la salud pública. “No quiero perpetuar la noción de que las mujeres mayores no desean tener sexo. Hay muchas, manteniendo encuentros eróticos a la tercera edad. Incluso, las que inician su vida sexual más tarde suelen describirla de la misma forma que las más jóvenes”, concluyó ponderadamente la médica… ¡Increíble! ¿Da para imaginarnos como sería un encuentro erótico a la tercera edad?
Y así, en éste exacto momento, notando que ya hay fruiciones entre los lectores, la mano me treme por querer garabatear algunas líneas sobre ese helénico médico y anatomista holandés Reiner de Graaf, mi ilusorio héroe surreal que descubrió y describió el folículo ovariano en 1673, y todavía nos dejó un soberbio tratado sobre clisteres, donde a través de sus contundentes preceptos metidos en el esfínter del recto universal, mismo así, logró generar verdaderos sentimientos de gratitud, al librar la humanidad de esa sórdida prisión de vientre mental en la que se encuentra metida a tanto tiempo… ¡No es sorprendente!
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