22.08.2010 17:48 / Mis artículos

El hombre y la mujer superados,
no necesitan que los cuiden,
saben disfrutar la soledad,
van al gimnasio, y están a la moda.
El hombre y la mujer superados,
creían que todo era para siempre,
Así armaron y desarmaron una familia,
sufrieron, lloraron y se curaron.
El hombre y la mujer superados,
no piden permiso y no tiene miedos,
ríen y se emocionan con sus hijos,
bailan salsa y danzan árabe.
El hombre y la mujer superados,
no saben de horario ni fines de semana,
disfrutan la novedad y no paran de leer,
dominan las redes sociales y tiene un blog.
El hombre y la mujer superados
leen filosofía y critican las noticias,
le dan a las cosas su justo medida,
son jefe de su propio destino.
El hombre y la mujer superados,
se cruzaron en medio de la vorágine,
se alimentaron de su propia seguridad,
se gustaron una noche de verano.
El hombre y la mujer superados,
se escriben poemas de amor,
van al supermercado un viernes de noche,
cambian hobbies por la complicidad de la risa.
El hombre y la mujer superados,
sacan cuentas y programan la navidad,
se respetan, se cuidan y se dan libertad,
viven el presente pero miran un poco más.
El hombre y la mujer superados,
vuelven a ser frágiles y vulnerables,
como en el comienzo de sus vidas,
como desde el principio de los días.
13.08.2010 12:42 / Reflexiones

¿Cual es el sentido de nuestra vida? ¿Porque estamos aquí? Los humanos a diferencia de otras especies tenemos una bendición y una cruz, tenemos conciencia, y gracias a ella sabemos que existimos y que no somos inmortales. Un día no estaremos y con los años la gran mayoría del mundo habrá olvidado nuestra existencia y nuestro legado.
Estos cuestionamientos suelen presentarse en momentos críticos de nuestras vidas, cuando tenemos un ser querido enfermo, cuando entramos en un pozo depresivo, cuando escuchamos los informativos que hablan de violencia, guerras, torturas, injusticias, cuando se rompe un vínculo, cuando ni las religiones ni las sagradas escrituras nos dan explicaciones o cuando llegamos a las postrimerías de nuestra vida activa.
Es que es muy difícil tener una respuesta. Schopenhauer decía que los enemigos de la felicidad humana son el dolor y el aburrimiento. Los tiempos modernos que por un lado nos ha generado tiempo libre y por otro nos ha inundado con programas de TV, juegos virtuales y comunicaciones virtuales, no han cambiado esta máxima, y lo que es peor, nos ha llevado a una vorágine de stress para obtener dinero con el cual comprar o llenar los tiempos vacíos de nuestras vidas.
El año pasado visité un chamán en medio de la selva, donde no hay caminos, ni celulares ni luz eléctrica. En eso lugares tan apartados, donde supuestamente tenemos mayor contacto entre las personas, el diagnóstico del chamán era similar “la peor enfermedad de las personas es la tristeza”.
La logoterapia creada por Viktor Frankl a mediados del siglo pasado, sostiene que toda terapia debería incluir un espacio para estas cuestiones, debemos preguntarnos y respondernos ¿para que vivimos?,¿ porque no nos suicidamos? Así, una vez encontrada la respuesta a nuestro sentido, muchas cuestiones se nos alivianarán.
Fuera de lo que es una terapia, tal vez lo mejor es plantearnos esto cuando todo nos rueda bien, cuando los motivos de nuestras existencia son muchos y pagan cualquier momento de dolor, cuando trabajamos a gusto, cuando conseguimos una meta que anhelamos con el corazón, cuando estamos felices, porque de eso se trata. De buscar la felicidad y cuando no la encontramos, o cuando se nos escapa, muchas cosas dejan de tener sentido.
Los años, las vivencias, el conocimiento me ha indicado que la respuesta está en nuestro interior, y que mas allá de la misión que podamos tener en nuestra vida como individuo tenemos una misión como colectivo y es hacer de nuestro rinconcito del universo, un mundo mejor, utilizando nuestro mayor poder, el amor.
28.07.2010 16:27 / Mis artículos

De niño solía ir después de la escuela a la casa de mi abuela Adela. Ella me esperaba con “mate-té”, una mezcla de yerba con hojas de menta, cáscara de naranja, té y azúcar y pastelitos caseros de dulce de membrillo, o pan con crema casera de leche. El precio a pagar por tales manjares era soportar durante media hora: “La voz del hermano Pablo” en una vieja radio de válvula. El programa tenía como cortina el “Concierto de Piano nº1” de Tchaikovski y como Alex en la Naranja Mecánica, cada vez que vuelvo a sentir la misma melodía me veo sentado al lado de su cocina “Volcán” y con el “Primus” a keroseno a los pies.
Los años fueron pasando y como “un hombrecito” no toma mate con azúcar, me pasé al mate amargo. Mi padre, que tenía la costumbre de levantarse muy temprano, aprontaba el mate mientras desayunaba escuchando el informativo de radio Sarandí con la inconfundible voz de Villegas. El desayuno era genial, churrasco bien jugoso, que lo servía en una tabla de madera y con pan mojado en el jugo de la carne. Igual que con el “Concierto de Piano nº1”, cuando a veces escucho el informativo de El Espectador, antes de las 7, viajo hacia aquella cocina con aroma a frito y a yerba Sara.
Uno de mis hobbies predilectos de aquellos tiempos, era pescar con mi abuelo Baldomero. De él aprendí a sobrevivir con una navaja y una caja de fósforos en el Monte, además de muchos secretos sobre la pesca. Recuerdo que el mejor momento era la madrugada, nos levantábamos a las 3 de la mañana, aprontábamos el mate, con agua del arroyo hervida en una caldera de latón, tomábamos unas “galleta de campaña”, el mate, y con las cañas prontas nos sentábamos en el borde húmedo del arroyo, estaba vez con un sonido difícil de encontrar en la ciudad, el silencio.
Los años siguieron pasando, y el tiempo de los hobbies fue sustituido por estudio y trabajo. Fue así como pasé interminables horas entre mates propios y ajenos, ecuaciones diferenciales, reacciones de oxidación, música clásica, Concierto FM y su “exclusive”, el ranking del Dorado FM, el rock uruguayo de principio de los 90’s y tantos sonidos de esos días . Aprendí a tomar mate y estudiar al mismo tiempo, colgado de un “bondi”, en las escaleras de facultad y en sus horribles salones y hasta caminando del trabajo a la parada.
Luego vinieron tiempo de pañales, mamaderas, y el mate siempre ahí, despertándome por los rincones. Y como buen amigo le retribuí su compañía y apoyo paseándolo por las playas del Caribe y por varias ciudades de Brasil. ¡Cuántos desayunos buffet perdidos por tomar mate!, porque aclaro una cosa, el mate de la mañana se toma sin comer nada, “te pega mas”, dirían los gurises hoy en día.
El año pasado descubrí otra variante en mi viaje a Perú, mate con hojas de coca, tiene un efecto extraño, no pierde su poder energizante, el sabor es más suave y te baja un cambio. Anduvimos a 3200 metros de altura y fue de mis primeros alimentos después de vomitar el alma con “ayahuasca”.
Mi primer trabajo de campo en facultad fue determinar la composición de la yerba mate, en ese entonces había poco información en los viejos libros de biblioteca. Aprendí que elimina la fatiga, estimula el sistema nervioso central y por lo tanto la actividad mental, favorece la actividad cardiovascular, tiene propiedades diuréticas y digestivas, aporta vitamina C y B. Los indios la utilizaron para aumentar su resistencia al cansancio y su poder para reducir la sed y el hambre. Recientes estudios descubrieron además propiedades antioxidantes que garantizan larga vida a los consumidores (si no nos vamos de mambo con el agua caliente).
El mate es una invitación a la pausa, a confraternizar, a compartir y a dialogar. No distingue entre creencias políticas, religiosas ni estratos sociales. Atrás quedaron los tiempos en los que me dijeron en un trabajo: “guarde su adorno folklórico cuando esté en la empresa”. Hoy lo vemos en el senado, en las oficinas, en los congresos, lo comparten obreros y empresarios en una mesa de negociación y hasta una multinacional americana se atrevió a vender yerba.
La forma en que los uruguayos tomamos el mate es una identificación, y un símbolo de nuestro andar manso por la vida.
25.07.2010 20:36 / Poesía

Humedad que avanzas entre hojas marrones y persianas blancas,
lenta como el caracol que abandona el Hibiscus desteñido,
en finas gotas que cuelgan de un farol de telaraña.
Telaraña que envuelves mis ganas de sentir tu piel,
que rueda sobre mi otra piel que no la toca,
pero la taladra cientos de tus agujas pestañas.
Pestañas que acarician mis ojos,
a ritmo de tambores y flautas persas,
y en un suspiro vuelan en su alfombra mágica.
Mágica inconsciencia que sublima horas planas,
hasta donde se forman nebulosas y galaxias,
para condensar en viernes el sabor de la mañana.
Mañana que extrañaré tus finos labios,
por donde pasan las más hermosas palabras,
y nace la más bella de las sonrisas sánscritas.
Escuchen, deténganse, ya basta!
Dejen que la miel entre, cale mis huesos,
y diluya la sal de mi incontrolable añoranza.
08.07.2010 22:53 / Poesía

Orión se oculta detrás de un noveno piso
para que la madrugada encienda mis pupilas
y me regale en cuerpo y alma
lo que nuestros espíritus vivirán de por vida.
Toca la palma de mi mano,
siente como vibran mis líneas eternas,
aprieta fuerte mis dedos
y libera si-bemoles encendidos.
Abrázate al dorso de mi mano
que también quiere saltar frenéticamente,
como en una danza tribal,
al son de mil fuegos y durante cien días.
Tu mano y la mía tiene su propio Nirvana,
se aman de noche y pasean de día,
baten claras con gotas de vainilla,
tejen en crochet gotas de sabiduría.
El invierno congela los Alisos,
la calle bosteza a plena luz del día,
mientras los cuerpos fundidos de las manos
olvidan que antes regalaban poesía,
y transpiran,
y se aman,
y se acompañan,
y se desnudan y se abrigan,
y se extrañan y se anidan.
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