09.02.2010 07:35 / Conectividad
En los últimos días, ha estado circulando una interesante noticia. Aparentemente, el Ministro Raúl Sendic habría firmado con Corea del Sur, acuerdos para intercambiar bienes uruguayos (alimentos) por tecnología Coreana (WiMax y/o WiBro, conectividad inalámbrica de alta velocidad).
Para entender la trascendencia de ésto, les propongo ver brevemente qué son éstas tecnologías, cuáles son sus aplicaciones actuales y sus posibilidades en Uruguay y además qué tan cerca o lejos estamos hoy de su aplicación en nuestro país.
Antes que nada, un poquito de historia. Los Coreanos no son ningunos bebés de pecho cuando se trata de conectividad, hace un año por ejemplo, anunciaron conexiones residenciales de 1Gbps (eso es entre 500 y 2000 veces más rápido que el ADSL que estás usando ahora). Uno de los mayores avances que han tenido éstos muchachos en el tema de Internet es la proliferación de redes WiMax y WiBro, dos estándares de conexión inalámbrica que desde 2006 funcionan en Corea. A pesar de tener elementos en común con el ultra-conocido (y hoy muy de moda en Uruguay) WiFi, el uso y proyección de redes WiMax o WiBro es bastante diferente. Mientras el primero sólo puede otorgar conectividad a zonas de -en el mejor de los casos- 300 mt2, las antenas de éstas nuevos estándares están pensadas para cubrir áreas de 50km2. Osea, llevándolo a cosas más familiares, a nivel de uso es más parecido a las redes 3G a las que podemos conectarnos en toda la ciudad con relativamente pocas torres que la cubren, que al Wifi que usamos en casa. El WiBro en particular fue desarrollado para otorgar la movilidad de las redes 3G, dando Internet de alta velocidad aún si estamos en movimiento a velocidades de 100km/h o más.
Retomando el tema del 3G, estas redes WiMax y WiBro son manejadas como una de las alternativas sobre las cuales apoyar la próxima generación de tecnología celular (4G), que serán basadas en transmisión IP (Internet Protocol). Esto significa que podría a la vez ser un primer paso para renovar las redes celulares.
Pero a todo ésto, ¿qué tan novedoso es el WiMax para los uruguayos? Evidentemente no es algo común, pero eso no significa tampoco que sea algo nunca visto. Desde el año 2005 Dedicado viene dando vueltas con Intel, probando redes WiMax. Tienen las frecuencias asignadas, inclusive al día de hoy lo anuncian en su sitio pero no se puede contratar. Por otro lado, con aquella compra de tecnología del Ministerio del Interior a la empresa China ZTE de principios de 2008, se anunció una red WiMax, pero únicamente para otorgar conectividad a unidades de la policía. Sería de esperar que aunque no esté a nuestro alcance, ya esté esté funcionando.
Cerrando un poco la idea, ¿qué podemos esperar? En el mejor de los casos, que Uruguay adopte relativamente temprano, tecnología que permitiría cerrar los enormes baches que el ADSL genera cuando la infraestructura de cobre no está en las mejores condiciones (pregúntenle a la gente del Interior cómo les anda el ADSL). Una alternativa bastante más estable que el 3G, que permitiría mayores velocidades (aún en movimiento), y que podría cubrir áreas rurales, pequeñas ciudades del Interior, etc., con relativa facilidad. Por otro lado, la existencia de una alternativa inalámbrica de alta velocidad, podría ayudar a que la oferta de velocidades de Internet se eleve. Al día de hoy, una de las razones aducidas por Antel por las cuales la máxima velocidad residencial del país es de apenas 4Mb, es que no se pueden ofrecer velocidades mayores sin excluir enormes zonas. Una tecnología que permitiría alcanzar esas zonas con servicios de alta velocidad puede venir como anillo al dedo para solucionar ese temita que viene bastante atrasado.
Por ahora, sólo queda esperar y desear lo mejor.
26.01.2010 01:58 / Desarrollo
En términos generlales cuando se habla de cifras relacionadas al uso de Internet, se habla de números bastante generales (penetración, conectividad, acceso) o por lo menos genéricos (especialmente en los usos de la web; "búsqueda de información", "noticias", "correo", "mensajería"). Esas generalidades hacen muy difícil conocer hábitos de consumo de los "internautas", uno de ellos es la preferencia (o no) de los contenidos locales sobre los internacionales.
En tiempos donde se discute la necesidad de una ley que fije un mínimo de contenidos nacionales para la TV, donde el cine y el audiovisual nacional cuentan con una ley ya aprobada para apoyarlos, es imposible olvidar que cada vez más el consumo de contenidos converge hacia Internet.
A primera vista las perspectivas no son demasiado alentadoras; si el porcentaje del contenido en línea en español apenas llega a un 3%, ¿cuánto de eso puede ser de Uruguay? A eso se debe agregar que muchos de los sitios más visitados de Uruguay son del extranjero (Google, Hotmail, YouTube, Blogger, Taringa!).
La buena noticia es que no andamos nada mal. Según un estudio llevado a cabo por la consultora Tendencias Digitales, Uruguay es el tercer país en Latinoamérica (empatando con Brasil) que más consume contenidos nacionales. Porcentualmente, el 27,5% de los sitios que visitamos son Uruguayos.

La primera observación que me nace es que -además de estar sensiblemente arriba del promedio- es casi increíble empatar con Brasil. Libre de cualquier metáfora proto-futbolera, estamos hablando de el país que -siendo una gigantesca isla idiomática en el continente y casi que en el mundo- más y mejor contenido propio genera. Un monstruo que tiene infinidad de industrias culturales trabajando a toda máquina con sus respectivas patas en Internet.
Y si somos justos, ¿no es contenido local lo que mis amigos suben a Facebook? ¿Los blogs que escriben uruguayos pero están alojados en Blogger? No me extrañaría enterarme un día que éstas cifras pueden ser mayores en un estudio más profundo.
Hablando del estudio, eso me lleva a la única "mala noticia" del asunto. El hecho es que el análisis se basó en preguntar a usuarios de toda latinoamérica qué sitios visitaban. En otras palabras, ese porcentaje es de la cantidad de sitios, no -por ejemplo- de la cantidad de tiempo que se les dedica. Capaz que yo visito Montevideo Portal durante dos horas, blogs nacionales durante otras dos y finalmente leo revistas extranjeras durante cinco. La relación en cantidad es 2 a 1 a favor de Uruguay, pero en tiempo es 5 a 4 en contra. Es una lástima que ese dato no esté contemplado. Por último, lo único más inconsistente que la falta de un parámetro claro de consumo es la memoria humana. El método de "cuadernillo" (preguntar por hábitos) es relativamente inextacto. Por ejemplo, es muy fácil que yo recuerde que todos los días leo las noticais es Ladiaria.net y Observa.com, sin embargo es imposible que registre cada sitio que visito de los miles que entro porque alguien los publicó en Facebook, Twitter o me los topé en StumbleUpon.
A pesar de todo, no es un mal dato. Así sea comparativamente a la región, partimos de una buena base. Ojalá la tendencia se mantenga y -quién sabe- talvez la próxima vez que se hable de incentivar la creación de contenidos nacionales, nos acordemos de que mañana todos ellos van a estar en la web.
P.D.: Hablando de contenidos nacionales, vayan y mátende un rato de la risa con los videos de los amigos de Finoli Finoli. Después me cuentan.
12.01.2010 01:48 / Conectividad
Democrática como es la web, donde la mayoría de la información está igualmente disponible son importar en qué país estemos, los servicios en línea son una de esas cosas que todavía nos hacen sentir del "tercer mundo".
Desde un Google Maps impreciso e incapaz de buscar direcciones, hasta tiendas en línea que no envían a esta parte del mundo, todavía queda camino por recorrer para que todos podamos usar Internet por igual. Muchas veces tiene que ver con la poca relevancia del país como mercado, otras tantas con visiones cerradas de empresas que parecen no saber de la existencia de un mundo al sur del ecuador.
Personalmente creo que donde más sentimos esas carencias en Uruguay es en el comercio electrónico, y en todo lo que tenga que ver con trámites o servicios. Pero no todo está perdido, ya que otra forma de verlo es que esos puntos han sido los que justamente más han mejorado en los últimos dos años.
Me animaría a decir incluso que hoy una persona podría vivir sin salir de su casa, manejándose únicamente por Internet (no es que lo recomiende, aclaro). Se puede teletrabajar, pedir al super, a lo congelados, al delivery, pedir un postre, recargar el celular, comprar música y libros, ver TV, escuchar radio, actualizar la computadora, leer los diarios, manejar la cuenta del banco, pagar las cuentas de la casa y -en caso de que finalmente uno se decidiera a salir- se puede hasta pedir un taxi. Por supuesto que se pueden hacer mil cosas más pero el punto es que la mayoría de esas cosas no eran posibles hace apenas 42 meses.
Por otro lado no podemos alquilar películas online por Netflix, ni escuchar toda la música del mundo por Spotify, no tenemos clasificados gratis como Craigslist, ni podemos bajar series en el iTunes Store (aunque sí aplicaciones para el iPhone), tampoco podemos ver nuestras calles con Google Street View, ni un mapa completo en Google Maps y mucho menos pensar en saber cómo está el tráfico y dónde podemos tomar un ómnibus con Google Transit.
Al fin y al cabo no sé si este artículo al final es optimista o pesimista.
Capaz que lo más importante es preguntarse qué es lo que nos hace falta. Con un poco de suerte, podemos dejar de esperar que nos incluyan al final de la lista y empezar a generar algunas soluciones nosotros mismos.
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