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Reflexiones y opiniones de un uruguayo que vive en Bélgica.

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17.09.2012 16:21 / Mis artículos

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« Si no exageramos un poco nos aburrimos todos », escribió alguna vez La Penuria en la presentación de su blog.

Calificar la recreación pictórica del Ecce Homo en la iglesia del pueblo español de Borja, como posible acontecimiento estético más importante en lo que va del siglo XXI, puede ser un ejemplo de lo sugerido por la recordada bloguista, y aunque no lo tengo por hábito, lo hice de manera más o menos deliberada. Pero no injustificada.

El emergente del Cristo de Borja y su restauradora Cecilia Giménez, vecina del pueblo de 80 años de edad, se produjo casi simultáneamente a otro evento, pretendidamente relacionado con el arte y extremadamente mediatizado, mientras que ambas histórias  son casi totalmente antagónicas.

Lo sucedido (material y virtualmente en las redes de internet) en torno al grupo de muchachas rusas Pussy riot aparece como un fenómeno hiper-producido, con sospechosa difusión masiva y repetitiva por los grandes medios masivos de comunicación occidentales y con grandes probabilidades de ser una puesta en escena con fines de distracción a gran escala y/o una PsyOp (operación psicológica en la jerga de la inteligencia militar).

Mientras que la restauración fallida y a la vez consagratoria, de un deteriorado fresco con la imágen del rostro de Cristo, comenzó como un hecho pueblerino y sin grandes pretensiones. Su resonancia en las redes sociales virtuales fué espontánea y autoorganizada, contribuyendo muy rápidamente a la repercusión social real, inimaginada previamente y sin premeditación constatable.

La acción casi anónima de una veterana se tornó acontecimiento artístico universal, con repercusiones genuinas de solidaridad, agradecimiento, compasión y admiración, que colocaron a su obra en la galería del reconocimiento mundial, mediante las redes de internet con su potencial de participación y democracia directa.

Opuestamente, la efímera estelaridad de las bellas jóvenes rusas, fué impulsada por una difusión multimediática solo posible con el apoyo de poderes fácticos con grandes recursos. Pero solo logra una transitoria y artificial atención más por las consecuencias provocativas, que por el evento real : una especie de happenig que solo tangencialmente tiene que ver con lo musical, arte que supuestamente cultivan las Pussys. (Aún sin demasiados conocimientos del idioma de Shakespeare, los usuarios masculinos de internet y también muchísimas mujeres no anglofónas, sabrán el significado usual de esa palabra).

En los primeros días de la irrupción mediática de las fotogénicas intérpretes, sin ningún prejuicio de mi parte, intenté buscar en Youtube alguna canción de las mismas para apreciar su proclamado punk ruso ; fué muy difícil. Miles y miles de videos de actividades proselitistas a su favor, o sobre derivaciones de su juicio público en Moscú, sobre sus declaraciones opositorias al gobierno ruso y su primer ministro, pero practicamente cero de música.

Cuando al fin encontré la interpretación de una « canción », vi mucho artificio escénico y estética de video clip, para adornar una presentación musical muy mediocre, tanto en su pretendido género, como en general.

Pluna riot.

También muy mediocre y tremendamente costoso para el Uruguay está siendo el desarrollo del affaire Pluna. Unicamente con las informaciones de público conocimiento, era bien notorio que el centro del « negocio », para los que lo ejecutaron en su provecho, fué la compra de los aviones con la garantía del Estado uruguayo.

Cualquier persona bienpensante podría suponer que la manera de ganar dinero para una aerolínea comercial está fundada en que sus aviones vuelen correctamente, sus pasajeros estén conformes, su administración sea adecuada, sus gastos menores que sus ingresos, etc. Aunque en la experiencia privatizadora progresista de Pluna, el asunto de los servicios que debía prestar la línea aérea de bandera nacional, parecieron ser solo la cobertura de operaciones financieras de cientos de millones de dólares, cuyas ganacias (lícitas o de las otras) fueron para la parte privada.

Concomitantemente los riesgos de las garantías y posibles pérdidas (que ahora ya son ciertas) serían para el Estado de Uruguay. El capítulo del remate de los aviones Bombardier, todavía inconcluso es aún más esclarecedor para la ciudadanía en general, que pagará de una manera u otra las pérdidas.

Es como si el otrora feliz comprador de un buzón, luego del porrazo de sentirse estafado y reconociendo su equivocación, lleve el buzón a remate público con la esperanza de resarcirse de sus gastos ingénuos.

Ahora se rumorea una posible intervención venezolana, para « salvar la petisa » que podría privilegiar más los aspectos políticos y estratégicos de su conveniencia, que el costo « de mercado » de los aviones usados y poco atractivos comercialmente. En octubre se verá que pasa con eso.

Pero si de ingenuidad y de ingenio hablamos, y vistas algunas de las últimas ideas y « proyectos » de gobernantes y afines, voy a proponer la subasta de los aviones de Pluna al mejor postor y sin base alguna. Con lo recaudado y deduciendo los gastos del remate, se finaciará la grabación, edición y distribución de sendos CD y DVD de una actuación en vivo de las Pussy riot en el Estadio Centenario de Montevideo.

Con las importantes ganacias que esto producirá, se saldarán todas las deudas de Pluna S.A. y Pluna Ente autónomo, comenzando, claro está, por el principal Banco acreedor. Del resto el superior gobierno puede disponer a su criterio. No pretendo comisión ni prima por la idea; solo algún ejemplar de los materiales audiovisuales autografiados por las artistas y tal vez, los viáticos para ir un fin de semana a Borja en España a ver el Ecce Homo en su nueva versión.

 

 




25.08.2012 17:53 / Pensamiento T.

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Me pregunto si la restauración - recreación del fresco Ecce Homo, el Cristo de Borja, por parte de la Sra. Cecilia Giménez, en el modesto pueblo de España que le da el nombre a la obra, no está siendo el acontecimiento estético más importante en lo que va del siglo XXI.

También me interrogo sobre las causas y las consecuencias de una posible respuesta afirmativa.

Ampliaremos ...

 

* Para adherirse a la petición internacional por su mantenimiento, o simplemente para leer algunas de las múltiples reberveraciones y resonacias simbólicas, ver el siguiente enlace:

http://tinyurl.com/9bfm3a3

 

 




15.08.2012 16:20 / Mis artículos

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La victoria del atleta de orígen somalí Mohamed Farah en los 5.000 y 10.000 metros planos, muestra con bastante nitidez luces y sombras del olimpismo en esta época de neoliberalismo tardío.

Si este hombre nacido en Mogadisco hubiese permanecido en el país de Africa donde vino al mundo,  muy dificilmente sería atleta hoy, y de serlo no hubiera ganado ninguna medalla olímpica.

Es notable el rasgo de singularidad que permite que un africano proveniente de un estado fragmentado, expoliado, azotado por guerras y violencia, con intervenciones extranjeras de toda especie, logre imponerse en las dos carreras de fondo más importantes en la pista, durante la misma competencia.

La hipervisibilidad que la tecnología contemporánea  posibilita (y la ideología dominante favorece), nos ha dejado ver como simples televidentes entre cientos de millones de personas, las carreras ganadas por Mohamed Farah con los colores de Gran Bretaña.

En su última carrera, que vi en directo, el vencedor expresó su alegría haciendo una plegaria de claro signo musulmán, lo que no es nada raro visto su nombre y orígen. Al día siguiente haciendo zapping olimpista entre canales belgas, franceses, holandeses y la BBC de la nación organizadora, reparé en esta última un resúmen de los recientes exitos deportivos del corredor que nos ocupa.

Me causó curiosidad una toma, en la que un grupo de mujeres, entre las que había varias rubias rozagantes, exhibian en una tribuna un cartel que decía « Go Mo ». La explicación de la pancarta la tuve de inmediato, pues al termino del racconto muy profesionalemente producido, nada menos que el protagonista principal apareció en el reluciente estudio de la TV, para ser entrevistado en las alturas y con una vista aérea londoniana espectacular, por una periodista bien british.

La edición de este programa de deportes olímpicos en la televisión oficial inglesa, dispuso de mayor tiempo que la transmisión en directo y en títulos sobreimpresos en la pantalla presentaban al laureado con su nombre más potabilizado para paladares británicos (y occidentales en general) : « Mo Farah ».

No en vano Gran Bretaña « invirtió » tantos cientos de millones de libras esterlinas para ganar 65 medallas olímpicas, mientras Somalia no tuvo ninguna.

La URSS se impuso a USA y China.

Realizando la adición de todas las medallas de las repúblicas de la ex Unión Sovietica, obtuvimos el resultado, probablemente inesperado, que ese número de preseas (47 de oro, 44 de plata y 71 de bronce) supera al de todos los principales países de vanguardia, comenzando por los Estados Unidos y siguiendo por China.

Es como mínimo un dato objetivo curioso, que podría hacer pensar que la disolución política de la antigüa potencia del mundo « bipolar » de la guerra fría, no significó una debacle en el plano deportivo.

A casi un cuarto de siglo de la caída del muro de Berlín,  enfrentando diversas, profundas y complejas dificultades socio-económicas y políticas producidas por el fin del « socialismo real », parece que la infraestructura, el saber y tradición deportiva construídas en varías décadas de experiencias sociales en contradicción con el capitalismo y en países dispares, ha reverdecido deportivamente y continúa dando buenos frutos.

Negritud.

La prevalencia incontestable de los velocistas jamaicanos en todas las principales carreras de corta distancia, asi como la de algunas naciones africanas en carreras  largas (Kenia, Etiopía y hasta Uganda que sorprendió ganando la maratón), es largamente comentada e intrerpretada internacionalemente.

Aunque es de una evidencia homóloga, no parece dar lugar a tantas explicaciones y análisis la exhuberante contribución de los afroamericanos al nutrido medallero yanki.

No tengo una vocación contable tan desarrollada como para revisar deporte por deporte, y hacer sumas y restas en función del color de la piel de los deportistas condecorados. Pero me da la sensación que si despojaramos a Estado Unidos de sus medallistas negros, no quedaría ni con la mitad de sus títulos.

Una mala noticia para los supremacistas blancos, que no deben tener mucha simpatía por los juegos olímpicos actuales, en los cuales no solo los deportistas africanos y afrodescendientes destacan, sino también las medallas asiáticas crecen en una progresión importante; sumando medallas chinas, japonesas y de ambas Coreas, 162 en total, con  63 medallas de oro. 

Cuba y el Mercosur olímpico.

En la prueba de salto con garrocha femenino, mientras veía expectante la actuación de la anterior campeona Yelena Isimbayeba tuve el gusto de descubrir una esplendida atleta cubana,Yarisley Silva, que a la postre saltó mejor que la rusa y conquistó la medalla de plata.

Este destacado sitial, en una disciplina que no es las tradicionales de más brillo isleño, es muestra de la vigencia de su potencial deportivo. Aunque con menos subidas al podio que en China, es el país mejor clasificado ente todos los caribeños y sudamericanos. En todas las Américas, solo E.E.U.U., con una diferencia enorme de población y tamaño económico es superior. Aunque Brasil también con un potencial muy grande, es probable que en los próximos juegos de Río de Janerio alcance o supere a los cubanos.

Incluso Cuba está por encima de muchos países europeos en el conteo por medallas doradas, incluída España, cuya enorme delegación y relativamente modestos resultados daría para todo otro artículo.

Solo sumando todas las medallas de los países del Mercosur, incluyendo ya a Venezuela que aporta una de oro se llega a emparejar la actuación cubana. Mercosur 5 oros, 6 platas 11 bronces ; Cuba 5,3 y 6 medallas respectivamente..

En la cola del pelotón.

Numerosos países se fueron sin medallas de Londres, en la mayoría de los casos no es algo que despierte mucha atención ; pueden ser países muy pequeños y con escasa población, en guerra abierta, con situaciónes sociales de violencia muy extendidas y/o de los más pobres.

Uruguay, salvo en su comparativamente reducida población, no está en una situación extremadamente desfavorable, y si bien sus posibilidades estadísticas no son muy altas, la actuación global de la delegación uruguaya no puede haber dejado conforme a nadie.

Como si  ya no fuera evidente en muchos otras áreas de la vida nacional (educación y seguridad pública, por ejm.), esto sigue confirmando que una mejoría en la capacidad de consumo de los uruguayos o números macroeconómicos capitalistamente prolijos, no se traducen automáticamente a todos los sectores de la actividad social.

Los oropeles (históricos y recientes) del fútbol celeste son engañosos, pues de la performance olímpica se desprende que la actividad deportiva en su conjunto, no ha tenido mayor desarrollo durante la última década, sin sitiales olímpicos destacados.

Salvo que pensaramos que los uruguayos somos demasiado perezosos o negados, como para tener competidores destacados a nivel mundial, con excepción de futbolistas, no es disparatado pensar que es posible alcanzar podios olímpicos. La misma historia de los juegos desmiente esa visión desvalorizadora, la ausencia de medallas después de la azañosa plata de Milton Wynants en ciclismo en Sydney, el año 2000, no puede atribuirse unicamente a los deportistas.

 

 

(*) He leído alguna que otro artículo periodístico sobre el medallero olímpico y constaté que no fuí el único que contó las medallas de las naciones de la ex Unión Soviética. Para mi tranquilidad el nùumero de medallas sumadas, coincide con el que yo obtuve.

(**) Omití hacer mención a Bélgica, porque también daría para un post exclusivo. Su actuación olímpica en Londres, también fué modesta y por debajo de las expectativas. Solo obtuvo tres medallas, 1 de plata y dos de bronce en deportes que no son los más masivos ni populares en dicho país. 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Leonel Elola Verocay. Vivo en Bélgica desde el 2004. BXLMVD habita una adyacencia psicogeográfica entre Bélgica y Uruguay; esa es su ventaja y a la vez su handicap.

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