Mamma Mia!
Excentricidades, curiosidades, sorpresas, extravagancias

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09.10.2008 22:35 / Mis artículos

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Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.
Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.
Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.
Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.
Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:
-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.
Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.
-¿Estás seguro?
Asentí.
-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.
Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.
-No está aquí.
Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerza, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.
Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papa, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:
-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?
Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)
Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.
No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.
-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No, nada.
Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.
Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.


16.09.2008 10:13 / Mis artículos

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Esto no es broma, che. En un gran esfuerzo por traerles nuevos saberes a lo lectores, el Dr. Hugo Goldberg, famoso por su milagrosa pomada de aloe, nos presenta una serie de respuestas a las preguntas que siempre nos hicimos sobre un tema tan controversial como cotidiano.

* ¿Qué es lo que hace que los pedos tengan olor?

El olor de los pedos proviene de pequeñas cantidades de Sulfuro de

Hidrógeno y Azufre (Ácido Sulfhídrico) libre en la mezcla. Cuanto más

rica en azufre es su dieta, más de esos gases van a ser producidos por

las bacterias en su intestino, y más hediondos serán sus pedos.

Alimentos como cebolla, coliflor, huevos, son notables por producir

pedos apestosos. Por otro lado, por ejemplo, los frijoles, producen

grandes cantidades de pedos, aunque no necesariamente hediondos.

* ¿Porqué los pedos hacen ruido?

Los ruidos son producidos por la abertura anal. El ruido depende de la

velocidad de expulsión del gas y de cuan estrecha sea la abertura de

los músculos del esfínter anal. En términos populares, un culito bien

apretado va a tronar más fuerte. Por eso aquello del pedo sorpresa,

que a pesar de tratar de sacarlo "soplado" (silencioso), sale bien

tronado ante las caras perplejas de los demás (como si ellos nunca se

hubieran tirado uno y fueran "extrapedorrestres")

* ¿Cuánto gas produce una persona normal?

En valores promedio, una persona produce el equivalente a cerca de un

litro de pedos por día, (Vaya si somos una cajita de Sorpresas, más

bien una caja de pedos) distribuidos en aproximadamente ¡14 pedos

diarios!, así es, ni lo nieguen. A ver, haciendo cuentas, somos 6 mil

millones de habitantes en la tierra, esto es 6 mil millones de litros

de pedos POR DÍA, casi 90 mil millones de pedos por día, que ya no le

busquen los científicos, ahí está el "pedo" del calentamiento global y

el efecto invernadero. Puede ser difícil para Ud. determinar el

volumen de sus pedos diarios, pero Ud. puede estimar cuántas veces al

día pedorrea. Piense en eso como en un pequeño experimento científico:

Anote todo lo que come y cuente el número de veces que Ud. pedorrea.

Además puede anotar ciertas consideraciones sobre el olor de sus

pedos. Descubrirá una relación causal entre lo que come y el hedor de

sus pedos.

* ¿Cuánto tarda hasta que el pedo llega a la nariz de alguien?

Depende de las condiciones atmosféricas, humedad y velocidad del

viento, también de la distancia entre las personas. Los pedos también

se dispersan; su potencial nauseabundo disminuye con la dilución. Hay

quien presume de poderes sobrenaturales, como hacer "levitar" las

sábanas de la cama. En realidad sólo es un pedorro potente y, muy

posiblemente, próximo divorciado por intento de asfixia, piénsenlo,

¿acaso no son los peores?, los más difíciles de dispersar, parecen

"pegajosos". Condiciones excepcionales existen cuando el pedo es

liberado en un área pequeña y cerrada, como un ascensor, un cuarto

pequeño o dentro de un automóvil, porque esas condiciones limitan la

cantidad disponible del diluyente (aire) y el pedo va a permanecer en

una concentración que permitirá su percepción, por más tiempo, hasta

que se condense en las paredes.

* ¿Algunas personas nunca pedorrean?

No. Si una persona está viva, se pedorrea, seguro, aquí no hay

excepciones ni milagritos. Algunas personas, comprobado está, se

pedorrean horas después de fallecidas.

* ¿Los hombres pedorrean más que las mujeres?

¡Nada más falso! Las mujeres se pedorrean tanto como los hombres. El

caso es que los hombres tienen menos vergüenza; por el contrario, bajo

ciertas circunstancias, es un orgullo pedorrearse más sonoramente, más

veces y más olorosamente que otros.

* ¿En qué momento se está más propenso a pedorrear?

De hecho, durante las mañanas, cuando uno está en el baño. Esto es

conocido como "Cantatta Matinal". Si es Ud. un "gentleman", puede

conseguir una buena resonancia y ser oído en toda la casa. Con tantos problemas en la vida diaria, ¿acaso no es un inmenso

placer reventarse una buena batería de pedos bien sonoros en la

mañana?. Sin duda se disfruta tanto o mas como el estirarse.

* ¿Los Frijoles(conocidos como habichuelas, porotos, beans, etc.),hacen que las personas pedorreen?

Los frijoles contienen azúcares que los humanos no pueden digerir.

Cuando esos azúcares llegan a nuestros intestinos, las bacterias hacen

una fiesta y producen mucho gas. Otros productores notables de pedos

son: el maíz, la pimienta, el repollo y la leche.

* ¿El pedo es un eructo que salió del lado equivocado?

No. La frase "El eructo es un pedo que tomó el ascensor" es puro

folklore. El eructo viene del estómago y tiene una composición química

diferente a la de un pedo. Los pedos tienen menos aire atmosférico y

más gases producidos por bacterias.

* ¿A dónde van los pedos que aguantamos?

¿Cuántas veces uno se aguanta un pedo, pretendiendo soltarlo en la

primera oportunidad apropiada, y después descubre que ha desaparecido?

¿En realidad salió lentamente, sin que la persona se diera cuenta?

¿Fue absorbido por la corriente sanguínea? ¿O qué es lo que en

realidad pasó? Los médicos están de acuerdo en que el pedo no es ni

liberado ni absorbido. Simplemente vuelve a los intestinos y sale

luego. Esto reafirma el hecho de que los pedos no se pierden ni se

destruyen sino que sólo se demoran.

* ¿Es posible "encender" los pedos?

La respuesta es sí. Normalmente los pedos incluyen Metano e Hidrógeno,

ambos gases inflamables. Por esto, Ud. debe tener en cuenta que

intentar la ignición de un pedo puede ser peligroso. A saber: no sólo

la llama puede retroceder y subir nuevamente por su colon, sino que

también su ropa o lo que estuviese cerca, puede prenderse. Las

estadísticas confirman que cerca del 25% de las personas que lo

intentaron, quemaron sus nalgas y los pelos que se encuentran cerca de

ellas.... Los pedos, curiosamente, tienden a producir llamas azules o

amarillas.

* ¿Es normal que a uno le guste pedorrear?

Sí. No obstante, si una persona pedorrea en una cantidad que le trae

problemas, debería consultar con su médico de inmediato.

* ¿Otros sienten más el olor que el propio autor?

El pedo debería - en teoría- oler tanto para el que lo emite como para

las otras personas, pero quien lo hace tiene una ventaja por el hecho

de haberlo propulsado lejos de su cuerpo, en dirección opuesta a su nariz.

Sin embargo pedorrear contra el viento anula esa ventaja.



13.09.2008 15:33 / Mis artículos

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Stop Motion es una técnica de animación que consiste en dar la ilusión de movimiento en objetos estáticos de cualquier tipo (juguetes, plastisina, caramelos, agua) a través de la secuenciación de fotogramas. En general se denomina así a cualquier tipo de animación diferente de los dibujos animados. Es decir, aunque la animación con dibujos es una especie de stop motion, se le dice así a al tipo de animación que se hace tomando imágenes de la realidad y no pintándolas o dibujándolas.

Los orígenes de esta técnica estan muy relacionados a los del cine y ha sido ampliamente utilizada en los ultimos veinte años pero desde hace más de un siglo que se experimenta con ella. King Kong de 1933, por ejemplo, está animada de esta forma. Tim Burton y los hermanos Aardman se han animado a los largometrajes (The Nightmare before Christmas, The Corpose Bride, Wallace & Grommit, etc.) algo que la moyoría de los experimentados del stop motion rechazan por la enorme cantidad de trabajo que les insume.

Acá en Uruguay Walter Tournier da escuela. Hace más de 35 años realiza cortometrajes en el fondo de su casa con la ayuda de su esposa y su hijo de doce años. La mayoría son para niños, como Los Tatitos o Navidad Caribeña. Pero su cabeza pelada ha llegado muy lejos.

Como pasa con todas las técnicas, quiénes la experimentan también las van adaptando y transformando, haciendo cosas como éstas:

Muto by BluBlu (blublu.org)

Li'l Hitler by Robot Chicken [adult swim]



06.09.2008 05:56 / "No me ricordo..."

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Yo no me acordaba de Raquel Mancini, ni ahí. Bueno, a decir verdad sí me acordaba de unas cejas muy, muy gruesas y una boca que, en la TV argentina, solo es superada por la de Leevon Kennedy.

Al parecer la ex-súper modelo se ocupó de borrar con el codo, lo que en los ochenta escribió con la mano. Su carrera se había impulsado cual cuete navideño: era la cara de una famosa marca de ropa interior y de una de jeans, comerciales, se adueñaba de las tapas de revistas, fue un personaje importante de la farándula porteña, veraneaba en Punta del Este y salía con un influyente ministro de Raúl Alfonsín. A principios de los noventa participó en el programa Brigada Cola con Guillermo Francella, pero su presencia en los medios se diluyó hasta hacerse nula. A nadie parecía interesarle, entonces anunció que sería tapa de Playboy Argentina. Al día siguiente los periodistas ya habían confirmado que era mentira y que era todo una maniobra para volver a tener la atención de los medios. Avergonzada, desapareció. Muchos años pasaron, pero todo ese tiempo no corrió en vano: la modelo aprovechó el despiste de los paparazzos para visitar el quirófano y tunearse un poco. Después de hacerse seis operaciones en el rostro y rellenarse varias veces lo labios con colágeno, estuvo a punto de palmar por un intento fallido de lipoaspiración. Ni siquiera por esto fue noticia y desde ese tiempo a esta parte, no se sabía de ella.

A principios de este año, Viviana Canosa se jactaba del elenco de porquería de Patinando por un sueño, en el cual se destacaba la presencia de Raquel Mancini que a los 42 años volvía a la tele, haciendo acrobacias y mostrando mucho nada menos que en el programa más visto de la Argentina. Las esperanzas renacían, volvería a estar bajo los focos, los chimenteros se meterían en su escueta vida y por fin dejaría de comprarse imitaciones en Once.

Sin embargo, algo se interpuso es sus planes. Durante un ensayo con su compañero, cuando aún el programa no se había estrenado, sufrió una fractura expuesta a la altura del tobillo. Fue trasladada al hospital e intervenida dos veces. Por lo tanto, estaba en el horno.

Así fue como el relanzamiento de la carrera de Raquel Mancini se truncó. Como debe haber pasado con muchas. Pero en lo de Tinelli alguna chica enseguida la suplanta (él tiene pila) y la que se va a disparar va a ser la carrera de ella.

Yo, me Río de Janeiro y ella se debe querer cortar las venas con un cubito de hielo. Animate Raquel, siempre se puede estar peor.

Hay que verla a los dieciocho con top de lentejuelas y tiro alto.



28.08.2008 02:59 / Mis artículos

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Si algo le debo a Leo -además del inmenso amor que me da cada día- es que me haya convidado con su pasión por dos cosas deslumbrantes: las estrellas y Pearl Jam.

La mayoría de las personas no piensa en lo pequeños que somos. En lo pequeño que es el oasis que habitamos y nuestro sistema solar. En las distancias que hay entre planetas o entre una galaxia y otra. Por el contrario, pensamos que ir al súper que queda a cinco cuadras es una cruz, o que pasarse de Valizas al Cabo es todo una hazaña. Peor, nos creemos que somos el centro del universo, igual que Luis XVI lo hacía hace más de doscientos años. Algunos siguen creyendo que Dios nos puso acá, a los humanos y luego todo lo demás, a nuestro servicio. Que antes de nosotros no hubo nada (o que no debería interesarnos lo que hubo) y que después tampoco va a haber nada.

El sistema más próximo al nuestro, Alfa Centauri, está conformado por tres estrellas que se encuentran a 4 años luz del sistema solar. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, entonces considerando que la luz viaja a 300,000 kilómetros por segundo, Alfa Centauri está a 40,000,000,000,000 kilómetros (40 millones de millones) de nuestro sistema. Como diría un amigo "Piiiila de metros" Ahí está la respuesta de porqué aún no hemos tenido contacto con extraterrestres. Además de que la posibilidad de que justo vengan a parar acá es hiper remota, para cuando lleguen seguro que lo que restan son cucarachas.

¿A qué demonios viene todo esto? Bueno, hoy estuve mirando las imágenes tomadas por la ESA y la NASA del nacimiento de una estrella y quedé maravillada, realmente. Esta protoestrella, que surge de una monstruosa y helada nube tiene "columnas" (las de la imagen) de gas y polvo que miden 3 años luz de longitud. Casi la misma distancia entre Alfa Centauri y el Sistema Solar. Hace más de 800 millones de años que se está gestando, esperando por el colapso final que en más o menos 1000 años la convertirá en una estrella. Entonces comprendí que "minúsculos" nos queda grande, bien grande. Me sentí la más estúpida, ridícula, imbécil, ingenua, necia e insensata del universo; hasta que en la tele apreció Karina Olga Jelinek.

 

 

 

 

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Ehemmm...mejor que no sepas nada de mí, si no capaz que te vas. Este no es un blog para hablar de MÍ y decir lo que YO siento y pienso y bla, bla. Porque no lees y ya? Thnx!!

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