
Estos versos, si acaso eso son, así han nacido. Hubiese preferido un orden más armónico, más parejo... Pero mi melancolía tiene esos altibajos –tal vez muchos conozcan lo obstinadas que suelen ser las melancolías, esta mía lo es –y por más que lo he intentado no me ha permitido modificaciones. De todas formas y como es notorio por este comentario, no han terminado de conformarme. Pero por el sonido y la forma, que con el resto ella y yo hemos concordado.
MELANCOLÍA
Esta melancolía
tan íntima y mía como tuyo soy
sin permiso, pudor ni respeto
sin aviso, sin ruido, sin miedo
asumiendo un derecho per se
tomó finca en mis huesos
Anda a pié puntillas desnuda y sigilosa
asomada al espejo se parece a ti
Por no lograr pasar inadvertida
sonríe desde el portarretratos
detiene el reloj
y en loca romería me anega el corazón
a toda hora del día
Camina las cornisas desesperadamente
empujando al vacío
ilusiones muertas, besos que no doy
Regresando musita en mi oído
frases de tus labios en mala imitación
y yo escucho atento, me finjo interesado
sólo por la esperanza
de volver a oír tu voz
Si cierro los ojos para verte
demora en maquillarse
se burla de mis ansias, como tu
Miente que regresas
y así como al acaso me besa la mejilla
Bailotea en las sombras
logrando robarme una tonta sonrisa
y sabiendo que le diré no
me pregunta si apaga la luz
Es intensa en las noches de frescor en el aire
En ellas, fascinante, solías cautivarme
encendían tu cuerpo de garbo y audacia
en el mismo instante que llegaba yo
Después, finalmente, tras lo cotidiano
me busco a tu lado... y no estoy
Esta melancolía
me invade de tristeza tan solo porque sí
por no haberte visto, o por si te vi
Pasea tu cariño por mis pensamientos
me torna acongojado y somnoliento
huraño, insatisfecho...
Maldiciendo, me siento muy gris
Esta melancolía
ríe a mis espaldas en silencio
Se burla de mi pena cual fulano que no me quiere bien
Ya en tren de perdedor
la dejo deambular por mis secretos
que hurgue mis poemas y mis cuentos
desgaste los buenos recuerdos
y medre a su placer
Pues me consta
que no se alejará por mi rechazo
Es una cicatriz de andar amando que al tiempo he de perder
como esa fragancia que tu usabas
y de tanto pretender tenerte cerca
la he terminado ayer
Y ya no tengo dudas
si acaso no sintiera esta melancolía
por cierto no tendría
palabras de amor para decir
Mi alma estaría muda
mi pluma sin caricias
más ciego y vacío mi existir
Esta melancolía
adosada a los sueños que he perdido
lleva una profecía
burlonas campanadas que auguran sin cesar
a cada paso dado “nunca más”
Lacónicos latidos, reflejos aburridos
de días que han perdido los ecos del ayer
Palomas desplumadas, lámparas que vacías
se mienten encendidas
sin porqué
Pues del romance aquél
pervive en mi vida
exclusivamente la melancolía
Y dudando si acaso te tuve alguna vez
me digo sin creer
que llegará ese día
donde también me olvide, se vaya, me abandone
me castigue y perdone
esta melancolía
Descalza y en silencio la intuiré partir
Y al sentarme a escribir cuando cae la tarde
no podré definir
si es a ella o a ti a quien añoro
si es por ti o por ella mi pesar
estas locas pretensiones de morir
esta inmensa angustia de desear
y no poder llorar.
Félix Acosta Fitipaldi
Del poemario “Amor desamorado” © 1992