eclipse total de inteligencia
Blog de literatura de cajón

http://blogs.montevideo.com.uy/eclipsetotaldeinteli |  Agregar a favoritos  | 
09.08.2012 15:09 / prosa mar

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

 

 

 

Único día

 

Sumido en la mística sin tiempo

Paseo mi cuerpo en el recuerdo,

Por los prados líquidos del mar desierto.

Cantando lejos,

Desgastando muros viejos,

Despertando augurios y espejismos

Como tantas nubes de tormenta.

Me pregunto si el pasado es cierto,

Si existió también lo absurdo,

O es todo una trama insulsa

Deparada sin razón alguna

Para establecer límites innecesarios

A nuestra eternidad que es una burla.

Pretendo entonces ignorar mi pensamiento,

La conveniencia me lo implora,

Al menos para conciliar el sueño,

Soñar y despertar,

Indispensable contradicción,

Imaginar la realidad de un día,

De un único día.

 

 

R.B.

 

 

 




02.06.2011 00:24 / prosa cielo

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

 

Los fuelles del viento irrumpen la calma,

Las manos del tiempo tocándolo todo,

Los ojos de Dios prendiéndose fuego,

La vida surgió de este incendio divino,

La sombra de un ser eterno sobre el cielo,

La humanidad dormida escuchó temerosa

Los pasos que se alejan, siempre se alejan.

 

Un mar de conciencia se convierte en memoria,

Cuencas de luz combatiendo al olvido,

Manos tendidas al sol con llagas de labor y hastío,

Lúgubre llanto de antaño sobre las almas libres,

Las voces pequeñas de la necesidad social,

Con los ojos cerrados al mundo altivo,

Futuros sin cause, sin causa.

 

Generaciones de venas secas,

De frías miradas,

De miedos sinceros,

Ajenos al cielo,

Sujetos al suelo añejo,

Aliento a perjurios

Nacidos del odio,

Palabras de fuego,

Silencios envueltos en pena,

Vergüenza impune y ausente,

Las calles protegen y destruyen la gente.

 

El sol amanece sobre templos retóricos,

Se transforma el despertar en pasado,

El aire diurno avanza inexorable y limpio,

También será un recuerdo el caos eclesiástico,

Y las epidemias de fe y desesperanza.

 

Jaurías etéreas acechan los bosques,

Harpías nacidas de la miseria,

Ancianas injusticias rapaces,

La esencia de la incoherencia innata,

Inevitables como el tiempo,

Devoran las almas débiles,

El balance que llamamos sombras.

 

El deseo impertinente del cambio,

Trocamos imperfecciones y santos,

La razón vestida de esperanza,

El bien existe en la utopía,

Pertenecemos a nuestro pensamiento,

La individualidad regida por la conciencia.

 

Nace la paradoja de la harmonía,

Se forjan las armas de la oposición,

El habla y la erudición,

La tolerancia y la comprensión,

Campos de batallas infames,

Corrupciones persistentes como balas,

Virtuosismos adamantes y heridos.

 

Conflicto que precede a la memoria,

Preguntas que rugen como cañón,

Las victimas trascienden la vida,

Las ruinas no buscan perdón,

El cielo y la continuidad observan

La obsesión por la inmortalidad,

La materia perecedera,

Los siclos que llegan y se van.

 

Mareas sobre arenas cósmicas,

Embates de realización existencial,

Recesiones de verdades absolutas,

Tormentas de ideas reincidentes,

Péndulos de bienestar y miseria,

Reencarnaciones de maldad y piedad.

 

Las frases que se escriben no son perpetuas,

Significados efímeros, nómades, frágiles,

La mutación que permite el comienzo,

La intención del emprendimiento escéptico,

Laberintos de contemplación gnóstica.

 

La belleza de las formas puras,

La inocencia frugal del ser,

La impetuosa embestida del error,

La existencia emancipada y ciega

Se justifica en la complejidad.

 

La interacción de lo simple,

El significado del placer,

La apreciación de los sentimientos,

El enriquecimiento del silencio,

Harmonías que existen todo el tiempo,

Confundidas y distraídas por la materia.

 

R.B.

 

 




11.09.2010 14:06 / de mate y bodguaiser

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

 

 

Visitaba el trago amargo que ya no se disfruta. Eran muchas las canciones que volaban en el aire atraídas desde afuera por la luz. Una sorpresiva alegría desfilaba por las calles y la batuta la llevaba una niña hermosa, la más hermosa niña. Sueltos los perros de la noche, olfateaban a la multitud esperando el juicio, atrayendo la atención de los que han llevado la alegría ya muy lejos. Pero en aquel corzo parecía no haber fronteras, en aquel corzo me encontraba yo. Las luces intermitentes, como el humor de los paseantes, florecían en destellos claros, absorbiendo la noche tibia, dejándonos respirar. Pero aquel era un corzo raro por que no era febrero, por que de repente los tambores se encendieron y empezaron a llamar a un dios sin cueros, por que los que aguantaban el repique eran transparentes.

Una noche en tregua. Un domingo cualquiera. Salí tras la batucada temiendo que el sol la despidiera. Cruzando las esquinas de la ciudadela nadie parecía verla, solo los sonámbulos se asomaban en los balcones. Como si entre sueños la escucharan perderse en las veredas de baldosas sueltas, salpicando el agua del tiempo perdido. Apreté el paso entonces, ya que en todo aquello había algo que de otro sueño parecía, aquella niña dirigiendo la embestida, aquel dulce rostro dirigiendo la llamada, muerta en vida. Pero cuando alcancé el principio de aquel frenético desfile no la vi por ningún lado. Quise salir del camino para buscarla desde fuera, pero las manos de los tamborileros estaban ya por todas partes sosteniendo mis brazos y piernas, tuve que seguir hasta que las lonjas parecieron explotar y después se detuvieron.

El viento fresco de la rambla desarmó al candombe y se llevo la llamada al cielo. Yo sentía que las piernas me fallaban y busque en un murito oscuro descanso para mi cuerpo exhausto. El amanecer despertó con el canto de gaviotas y todo pareció terminar, sin embargo, en los oídos sentía un persistente zumbido, una resaca para la que no estaba preparado. Me puse de pie y comencé mi camino a casa. Caminé pensando en lo que había pasado, tratando de discernir entre la dolorosa realidad y aquella dulce mentira cuando en la parada del 169 vi lo que por la noche busqué, la bella niña sentada sola mientras la mañana era joven. Me acerqué y me senté no muy cerca de ella. Esperé a que la niña hablara primero pero ella parecía no hacer caso a mi presencia. Entonces quise hablar pero las palabras no emitieron sonido alguno. La niña finalmente volteó y me miró tristemente diciendo:

 

“Has cerrado un trato injusto y las lonjas te han quitado el cuerpo.”

 

 

R.B.

 




10.09.2010 23:53 / prosa cielo

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

 

Un momento en blanco,

Una taza de café,

Una piel encendida,

Una mirada furtiva.

 

Bajo las sabanas complacidas,

Se despereza de amor,

Colores limpios y tibios,

Caos de fragancias sin voz.

 

Del lecho surge su forma,

Otra simple suavidad,

Cruza el humo del incienso,

El sol la viste de luz.

 

Oscuridad de parpados,

Intimidad del tacto,

Sensualidad sincera,

Palabras en silencio.

 

R.B.

 




22.07.2010 19:00 / prosa tierra

Imprimir Recomendar Agrandar Achicar

 

Despierto

 

Multitud desordenada y siniestra,

Fauna de vereda angosta,

Caudal de carne, sangre y pensamiento,

Obliterando el silencio,

Rostros variados y ajenos,

Hablan y escapan del suelo,

Sueñan y se alzan en vuelo,

Caminan sobre la piel de concreto,

Fugaces gotas de tiempo,

Que logran permanecer en el viento

Mediante el recuerdo, el canto y el sufrimiento.

 

Pido un deseo,

El viento se detiene,

Los arboles descansan,

La luz me llena los ojos,

Por un momento la paz,

El aroma del mar,

Abstracción,

Libertad,

Luego realización,

Vuelta al movimiento,

No se cumple el deseo.

 

Llegar a un lugar no implica descanso alguno,

Solo los que han alcanzado la meta logran detenerse,

Eterno andar para los que viven en incertidumbre,

Nadie se detiene jamás,

Caminos y caminos por andar,

Ahora veo que hay quienes observan en quietud,

Desinteresados existenciales,

Confunden su sensibilidad

Con el conocimiento que deseaban alcanzar,

Trocando oscuridad por sombras

Cuando la luz se encuentra solo un poco más allá.

 

Bulle de vida la ciudad,

Y aunque muchos andan bajo el sol

Pocos han logrado despertar…

 

R.B.

 


Inicio

Buscar
Buscar en eclipse total de inteligencia

Sobre mí
Lo no dicho es lo que no se ve, estos, Estos somos nosotros, una hecatae masculina, una deidad triple, pagana y blasfema, tres tristes humanos olvidados cuando no mal recordados, apasionados lectores de autores inexistentes en una biblioteca que NO está en la vigilia, respetos oneiromantes

Categorías

Mis Links

Archivo


Contacto

¿Qué es RSS?