Versión para imprimir 30/08/13



Tira más pelo de...

 

Absolutamente nadie duda de que a medida que pasan los años muchas de las dinámicas de los grupos de amigos se modifican. Esto, si bien no necesariamente implica cambiar el vinculo con los amigos, va de cierta forma redescubriendo un poco los perfiles de las personas, aumentando afinidades y aniquilando otras. Se rompen estados de latencia y características dormidas o reprimidas, comienzan a expresarse.

La parte positiva de esto es que se va generando casi que un filtro natural y una intensificación de la amistad. Sin embargo, los genes de los caracagadas empiezan a expresarse y todo agarra un hedor bastante asquerosón. Es como esa manzana que empieza a pudrir el cajón…

Naturalmente se separan los grupos de interés: los que tienen hijos se juntan, las mujeres hablan de epidurales y centímetros de dilatación. Los casados (o en vías de) hablan de salones de fiestas y colectivos de casamientos. Los más “atrasados” siguen con las mismas cuestiones que hace 15 años y hacen caer sus críticas hacia los pocos que van tomando alguna responsabilidad. Los pollerudos, que te acompañaban hasta Kabul cuando estaban solteros, hoy no los agarras ni para tomar un café con leche. Todo parece esperable y hasta “lógico”.

Cualquiera de estos grupos comparten puntos en común, ya que la amistad se sostiene en pilares fundamentales que deberían estar muy lejos de discusión. Justamente esa característica implícita fortalece el concepto, aunque muchas veces peca de ser demasiado generalizado y hasta idealizado. Lo que parece claro es que cada día cuenta con menos militantes.

Si hiciera una encuesta sobre esos pilares, posiblemente casi todos contestaríamos los mismos, pero en la responsabilidad sobre esos conceptos comenzaríamos a disentir. El ser humano, por naturaleza egoísta e individualista, va chocando con lo que es saludable para uno o varios amigos y ahí es cuando pierde valor ese vinculo.

Queda claro que hay gente que no los respetan y personas que si lo hacen. He aquí la cuestión.

Por lo tanto, ¿qué es lo que conviene pensar cuando se rompe un código inviolable y la confianza se hace mierda? Simple, que no había un verdadero vínculo de amistad. En ese concepto encuentro el consuelo frente a los que te van dejando tirado, los que se van alejando o los que simplemente te clavan un tremendo cuchillo sin importarles más nada que su propio ombligo. Lo más "gracioso" es que posiblemente estos caracagadas ni siquiera se den cuenta del daño que causan y de autocrítica ni hablar. Nunca un "mal yo"...

En este contexto en el que el espacio muestral comienza a apretarse, el filtro natural crece en importancia porque el proceso de selección debe ser mucho más ajustado y preciso. Además de esto, el riesgo del error crece exponencialmente. No es lo mismo errarle con un amigo entre 100 que con uno entre 5 o 6.

Y ahora, ¿cómo solucionamos esto? Puuuf, si tuviera la respuesta, seguramente no estaría escribiendo estas pelotudeces y daría charlas cobrando suculentas sumas y capaz que dejaría de jugar al 5 de oro como un Francisco todas las semanas.

Los círculos de confianza se aprietan, se robustecen y es natural. Mi abuela parece tener cada día más razón. Mejor pocos pero buenos. La vida se encarga de llevar todo al equilibrio.

 





Este artículo pertenece al blog:

Crónicas de un vejiga
Ejercicios primitivos de sinapsis.

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