Versión para imprimir 18/05/13



Un poco de amor francés.

Que mis compañeras francesas me saluden con un beso en cada mejilla, les otorga cierta ventaja sobre las belgas. Pero la finalizacion del almuerzo de comienzo de la semana, les confirió otro plus.

Nadine y Marie Cristine son mujeres maduras de mas de cincuenta años, casadas desde hace mucho tiempo y con hijos veinteañeros.

En la barra de la sala de fiestas, preparando los postres con los que culminariamos el almuerzo, coincidimos los tres. Nadine cortaba trozos de una gran torta de chocolate, que tenia letras de mazapan decorando su superficie. Ella coloco alguno de dichos signos sobre distintas porciones.

Cuando comencé a poner los platos en una bandeja, para llevarnos a la mesa del comedor, donde nos esperaban los demas colegas, Nadine me dijo señalando uno de ellos, que tenía la letra U:

 - Este es para vos –

- ¿Por qué? – Fue mi obvia pregunta.

- Es la U de Uruguay – Me respondió sonriente.

Cuando uno ya tiene la experiencia de varios años de emigrante en un pais lejano, en el que mucha gente cree que Uruguay es un pais tropical centroamericano, lo confunde frecuentemente con Paraguay o sencillamente se ovida de su nombre con facilidad, un detalle asi cobra otra significación.

Despues de balbucear algo sobre que no me habia dado cuenta, pues no era una letra de mi nombre, me surgió decirle una frase, que en francés posiblemente expresó mejor mi valoración positiva de su gesto:

 - ¡Tu est malingne! – (Sos astuta/pícara)

Malin(gne) es una palabra que incorporé oyendola en el ambiente escolar de mi hijo, cuando se aplica a un/a niño/a que demuestra ser listo.

A todo esto Marie Cristine que presenciaba nuestro diálogo, se acercó más a Nadine, la tomó del brazo y me dijo :

 - Nosotras somos francesas. ¿Es otra cosa, no? –

Acotación que provocó nuestra hilaridad, pero rapidamente cierto reparo de Nadine, suponiendo que los demás locales (sobretodo las féminas, aunque esta acotación corre por mi cuenta), podrían molestarse, si oyeran esta parte de la charla.

Ese instante de alegre camaradería se disolvió rapidamente en la cotidianeidad ordinaria. Pero el cosmos emite signos constantemente, que a veces son guiñadas cómplices, si logramos leerlas adecuadamente.

Estas damas francesas, con su buena onda y sin saberlo, me estaban diciendo que esa letra, bien podía ser un número. El número de una de las casillas iniciales de una Rayuela. Y que existen hadas y brujas, pero la magia c’est une autre chose.

febrero 2011.







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Reflexiones y opiniones de un uruguayo que vive en Bélgica.

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