Poner a Steve Jobs como el principal responsable de los profundísimos cambios que estamos viviendo en la manera en como escuchamos, intercambiamosy producimos música, sería -por decir lo menos- bastante reduccionista. Pero el reciente fallecimiento de Jobs, que si jugó su papel en todo este asunto, puede hacernos pensar en la inmensa relación que existe entre los cambios tecnológicos y nuestra relación con la música.
La música popular ha estado marcada siempre por los avances tecnológicos. El primerode ellos, fue obviamente el sonido grabado. Con esa invención la música pasó a ser un objeto, que podía ser duplicado y reproducido infinidad de veces, cambiando la percepción que se tenía de ella.
La radio, no solo llevó la música a sitios distantes al mismo tiempo, dando a conocer artistas y géneros e influyendo en gustos y tendencias. También contribuyó a la evolución tecnológica del disco y los estudios de grabación. La invención de los discos de 45 RPM con un tema de cada lado, que economizaron mucho el proceso de duplicación de discos, fueron pensados para la rápida difusión radial de nuevos artistas y fueron una de las razones de la popularización del rock and roll.
Y hablando d e formatos, los LP o discos larga duración crearon el concepto del “álbum” desde In the Wee Small Hours of The Day de Frank Sinatra, a Sergeant Peppers Lonely Heart Club Band de los Beatles, pasando por Blonde on Blonde de Bob Dylan o Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Es probable que estas obras no hubieran existido sin la invención de ese formato.
El casete trajo también su revolución propia, posibilitando que cada uno grabara su música preferida de la radio (o de discos de amigos) haciendo sus propias compilaciones. Y la filosofía de hacelo tu mismo de la cultura del casete, tuvo sus derivaciones musicales en el punk y el hardcore.
La cultura del mp3 y la utilización de Internet como una casi infinita discoteca virtual al alcance de todos, que se fue delineando en los primeros años de este siglo, tiene elementos de todos estos cambios que se dieron en el siglo XX, y también presenta rasgos únicos.
Uno es que por primera vez, desde que existe el sonido grabado, la industria discográfica parece haber quedado por fuera de estos cambios, y e s casi seguro que en esta próxima década esta industria o deje de existir o cambie de manera radical.
Los consumidores de música hemos ganado cierto poder desde foros, blogs y sitios de intercambio de archivos, multiplicando por millones la cultura de compartir e intercambiar música entre pares surgida con el advenimiento del casete. Esa cultura posibilita también el surgimiento de propuestas que se dan a conocer a través de Internet y del intercambio de su música a través de la red. El boca a boca multiplicado por millones.
El iPod, la creación de Steve Jobs, fue parte y motor de estos cambios. Los reproductores mp3 ya existían antes del iPod, pero a partir de él se creo una manera de escuchar y almacenar música que se ha vuelto estándar. Hoy, la manera más común de escuchar música es en forma individual en un reproductor portátil
Steve Jobs introduciendo el primer iPod. Vale la pena escuchar lo que dice.
Ya hay una generación de oyentes acostumbrada a obtener música con solo un clic del mouse. También una vuelta a la cultura del simple, a no tener al álbum de un artista como obra referente, sino colecciones de canciones preferidas de distintos músicos, la mayor parte de las veces sin saber a quien pertenece cada tema. También nos hemos acostumbrado a tener música gratis, algo que no solo perjudica a los músicos, sino que cambia la jerarquía y el valor cultural del disco, no solo como bien material, sino como objeto cultural.
Son varios los artistas que han tratado de combatir esta tendencia, que de alguna manera termina con el concepto del álbum, tan importante para la cultura rock.
Aunque la larga e increíble ausencia del catalogo de los Beatles en la tienda virtual iTunes, se dio más por motivos económicos y de marca que artísticos, no deja de ser interesante que la incorporación de los Beatles a iTunes haya sido celebrado por Jobs de una manera más que especial, en evento similar al del lanzamiento del primer iPhone. Era un gusto personal claro, pero también la unión de dos mundos que bien pueden ser complementarios.
La música sigue siendo la misma aunque la escuchemos en un mini reproductor de mp3 o en un disco de vinilo. Pero la tecnología cambia no solo la manera en como la percibimos, sino la propia cultura, con una cantidad enorme de beneficios y otros tantos problemas.