Versión para imprimir 01/07/10



El carnaval es un carnaval

El carnaval tiene la rara característica de una ambigüedad artística que muchas veces le juega en contra. Para el público que está por fuera de los actos que el propio carnaval organiza, todo se resume en esa maravilla del teatro callejero barrio por barrio, o por la majestuosidad de los espectáculos del Teatro de Verano. Sin embargo los propios organizadores de la fiesta suelen ningunearlo (estimo que no conscientemente, o al menos no con esa intención) cuando es la hora de conferencias de prensa, anuncios, premiaciones. Generalmente a las buenas intenciones de DAECPU se contraponen conferencias de prensa organizadas bajo estándares que los propios directores de los conjuntos no permitirían en sus espectáculos. No es mala voluntad, pero creo que mientras DAECPU no profesionalice su gestión de marketing, gerenciamiento, etc, siempre va a depender de las buenas ideas de sus directivos, no siempre bien resueltas, y muchas veces teñidas por los intereses de la competencia, que en muchas oportunidades terminan en la mal utilizada viveza criolla, en la pequeña ventaja entre pares. Muestras hay varias. Desde los criterios y las formas de acreditación para el Concurso, pasando por la atención a la prensa, ciertos criterios de admisión en sus espectáculos, hasta la difusión la confección de las etapas, y el marketing del proyecto Carnaval como tal. DEACPU peca de un amateurismo que no sería permitido en los conjuntos de sus directores a la hora de poner en escena a sus espectáculos. Pero la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) coorganizadora del Carnaval no se queda atrás. Desde hacer la vista gorda cuando a un conjunto se le censura en un tablado erigido en un predio municipal, hasta mal defender sus inversiones, sus criterios de coorganización y difusión. Pruebas hay varias. Las llamadas son un ejemplo de eso. Que las comparsas desfilen en medio de camarógrafos, fotógrafos, aficionados y todo aquel que baje la calle en Isla de Flores es una muestra. No delimitar un espacio para reporteros, bien acondicionado, iluminado y con información, hace que todos se pongan en medio de la calle bajo las luces de la tv que transmite en directo. ¿A quien se le ocurriría pararse delante de una obra de teatro para retratar de al lado a un artista? ¿Quién ve fotógrafos o camarógrafos delante de los artistas en el Sambódromo, por ejemplo? La falta de respeto es mutua. De quienes lo hacen amparados en reglas no claras, y de quienes no ponen las reglas claras para el trabajo. Y de paso me adhiero a las protestas de los puestistas en escena y coreógrafos de las comparsas, enojados porque por tv sólo se ven tetas y culos. El destrato artístico de la trasmisión televisiva al baile, la tradición, el ensayo es increíble. Parece que por Isla de Flores solo desfilan mujeres semivestidas, princesas, Kanela y algún famoso. El resto es carne tratada como tal. No como artistas. (De la falta de respaldo de la IMM al trabajo de TV Ciudad se podría escribir otro libro, no es este, porque no es el de quejas, jejeje). La ceremonia de premiación de las Menciones de Carnaval 2010 fue otro ejemplo de desidia. En un lugar sin alma como el salón dorado, intentando prohibir a los ganadores que dediquen sus premios, refiriéndose a ternas, cuaternas y premios sin siquiera una imagen (teniendo un canal que hizo un programa diario de carnaval, y se supone que en buena relación con quienes tienen los derechos de las imagenes, que es su propio socio en esto de organizar el carnaval) todo fue muy pobre y triste. Fue justamente la anti imagen del carnaval. Imposible referirse a esta entrega de premios, realizada casi dos meses después del final (o sea que con tiempo para pensarla, organizarla, armarla) como un cierre digno del carnaval 2010. En todo caso fue una nueva muestra de que carnaval y organización van por caminos diferentes. Este debería ser un momento de inflexión. Daecpu y la IMM debería caminar más juntas, y no desconfiando uno de otro, mirándose con recelo. En todo caso ambas deberían apartar al carnaval del lucro, potenciarlo como la mayor iniciativa cultural del país (es bueno recordarlo porque muchos desde adentro creen que es solo un negocio), proponerse profesionalizar su entorno, generar espacios de diálogo mutuos y con terceros, y defender la alegría. En medio de este desierto de ideas, la ceremonia de los premios Soliño, solamente con lo justo y necesario, sin nada extraordinario, se destacó positivamente en el cierre de un Carnaval que también cerró un quinquenio en la IMM. Veremos que hay para ofrecer a partir de mayo, pero sobre todo de julio por parte de quienes tomen la bandera sin fines electorales, porque hay caras que no aparecen por los tablados más que en estas épocas.





Este artículo pertenece al blog:

Testeos
Columna de Fernando Tetes

Más información:
http://blogs.montevideo.com.uy/hnnoticiaj1..aspx?36288,1005,1005,1005,,0,0